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El panorama de los pagos a nivel mundial está experimentando un cambio drástico. Las tarjetas criptográficas y las transferencias en monedas estables están redefiniendo la forma en que los consumidores interactúan con los activos digitales. Para el año 2025, el gasto mediante tarjetas criptográficas habrá alcanzado una cifra anual de 18 mil millones de dólares. Los volúmenes de transacciones mensuales han aumentado significativamente: de 100 millones de dólares a principios de 2023, hasta más de 1,5 mil millones de dólares al final del año.
Este crecimiento se compara aproximadamente con los 19 mil millones de dólares en transferencias de monedas estables de tipo “peer-to-peer” durante el mismo período.Se trata de un mercado en proceso de maduración. Las stablecoins, en particular las USDT y USDC, ahora representan el 78% del volumen total de transacciones relacionadas con las tarjetas criptográficas.Las implicaciones para el sector financiero descentralizado son significativas: los consumidores ya no consideran las stablecoins como herramientas especulativas, sino como instrumentos de pago prácticos y cotidianos.El cambio en el comportamiento de los consumidores es más evidente en las regiones donde las monedas fiat son inestables. En Argentina e India, por ejemplo, las tarjetas criptográficas se han convertido en una forma de protegerse contra la inflación y las comisiones de transacciones internacionales. Los usuarios utilizan stablecoins para evitar las fluctuaciones de las monedas locales.
Un estudio realizado por Mastercard en el año 2025 reveló que el 17% de los adultos en Estados Unidos prefieren recibir criptomonedas en lugar de tarjetas de regalo tradicionales. Además, el 23% de las personas es probable que utilice criptomonedas para realizar compras durante las fiestas.Estas tendencias destacan una división entre las diferentes generaciones. Los miembros de la generación Milenial y la generación Z, que crecieron en un entorno digitalizado, tienen un 45% más de probabilidades de realizar pagos por medio de dispositivos móviles, en comparación con las demás generaciones.Y ellos están contribuyendo a la adopción de las tarjetas criptográficas como una alternativa sin problemas al sistema bancario tradicional.Sin embargo, persisten las barreras. Más del 60% de los consumidores sigue dudando en utilizar criptomonedas para pagar sus facturas.
Se destaca la necesidad de infraestructuras que puedan conectar los activos digitales con los sistemas tradicionales. En este sentido, las stablecoins son una solución ideal. Su capacidad de programación, transparencia y seguridad criptográfica les permiten ofrecer soluciones para la realización de transacciones en tiempo real, a un costo mucho menor que el de los métodos tradicionales.Por ejemplo, las transferencias de monedas estables basadas en la tecnología blockchain se pueden realizar en menos de tres minutos, 24 horas al día, 7 días a la semana. En comparación, las transferencias tradicionales entre países requieren de tres a cinco días laborales para completarse.No hay necesidad de traducir ese texto.
La infraestructura que sustenta este crecimiento también es transformadora. Visa se ha convertido en el actor dominante en el procesamiento de tarjetas criptográficas, controlando más del 90% del volumen de transacciones en la cadena de bloques, gracias a sus alianzas con proveedores de infraestructura criptográfica desde hace tiempo.
Su red global de acceso, la conversión de criptomonedas a moneda fiat en tiempo real, y los avanzados protocolos de seguridad han establecido un estándar muy alto para los competidores.Mientras tanto, Mastercard y los actores regionales están acelerando sus iniciativas relacionadas con las criptomonedas. Sin embargo, la ventaja de ser el primero en introducir estas tecnologías sigue siendo importante para Visa.No hay nada que traducir.Una innovación clave ha sido el surgimiento de plataformas completamente integradas que combinan el patrocinio BIN, la condición de prestamista y la liquidación directa de tarjetas de visa en un único servicio.
Estas entidades han simplificado las condiciones económicas relacionadas con la emisión de tarjetas criptográficas, reduciendo los costos y aumentando la accesibilidad tanto para los consumidores como para las instituciones. Por ejemplo, compañías como MoonPay y BitPay ahora ofrecen tarjetas vinculadas a stablecoins, que se integran sin problemas en las redes de pago existentes. De esta manera, los usuarios pueden utilizar criptomonedas de forma similar a como lo hacen con efectivo.No hay necesidad de hacerlo.Los avances tecnológicos están acelerando aún más la adopción de estas soluciones. La inteligencia artificial mejora la detección de fraudes y la reconciliación de pagos. Además, las cadenas de bloques sin restricciones de acceso permiten pagos instantánes, las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
La aprobación de la Ley GENIUS a mediados de 2025 –un marco federal que exige que las stablecoins cuenten con un respaldo del 100% en forma de activos líquidos– también ha contribuido a aclarar las regulaciones, alentando así la participación de las instituciones financieras.Como resultado, las stablecoins se están incorporando cada vez más en la infraestructura financiera empresarial, permitiendo pagos transfronterizos y procesamiento de transacciones en tiempo real.¿Qué pasa?A pesar de estos avances, todavía existen desafíos. La tecnología bancaria aún no se ha adaptado completamente a las necesidades de los consumidores en cuanto a pagos en tiempo real. Esto genera una brecha entre las expectativas y la implementación real de dichas tecnologías.
Además, las principales bancos han expresado su preocupación por la posibilidad de que los depósitos se trasladen a sistemas basados en stablecoins.Sin embargo, la tendencia general es innegable: los consumidores exigen soluciones de pago sin interrupciones, seguras y estables. Las tarjetas criptográficas, que funcionan con stablecoins, son la respuesta a esa demanda.Mirando hacia el futuro, se espera que la claridad regulatoria y las mejoras en la infraestructura contribuyan a una mayor adopción de este sistema. El enfoque del GENIUS Act en la transparencia y en los requisitos relacionados con las reservas ya ha sentado las bases para fomentar la confianza de las instituciones.
Mientras tanto, innovaciones como el sistema bancario abierto en el Reino Unido están contribuyendo a la escalabilidad de las transacciones A2A.A medida que el DeFi continúa evolucionando, la integración de las tarjetas criptográficas y las transferencias de stablecoins en la financiación tradicional no solo democratizará el acceso a los mercados globales, sino que también redefinirá lo que significa realizar transacciones en la era digital.Para los inversores, lo importante es que la convergencia entre el comportamiento de los consumidores y las innovaciones en materia de infraestructura está creando un efecto “flywheel”. Las tarjetas criptográficas y las transferencias de stablecoins ya no son experimentos de nicho; se han convertido en componentes fundamentales de un nuevo ecosistema financiero. Aquellos que se posicionan en la intersección de este cambio, ya sea a través de proveedores de infraestructura, emisores de stablecoins o plataformas completas, pueden beneficiarse a medida que el mercado vaya madurando.
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