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El panorama de la inflación de EE. UU. a finales de 2025 ha demostrado signos de moderación, con la tasa de inflación de un año sobre otro descendiendo hasta el 2,7 % en noviembre de 2025, frente al 3,0 % que tenía en septiembre
Este descenso, aunque modesto, ha reavivado los debates sobre la utilidad de Bitcoin como método de protección contra los movimientos de la política monetaria. Aunque las reducciones de tasas de la Reserva Federal y el entorno macroeconómico general han sido históricamente considerados como un impulso favorable para Bitcoin, los movimientos de precios de la criptomoneda en 2025 han desafiado simples narrativas. Este artículo examina si la criptomoneda sigue siendo una protección viable contra la inflación en un mundo después de la alta inflación, basándose en datos recientes, investigaciones académicas y perspectivas institucionales.La tasa de inflación de EE. UU., aunque continúa por encima del objetivo del 2% de la Fed, ha mostrado una tendencia de alivio gradual. La tasa anual de 2,7 % de noviembre de 2025
refleja una reducción de las presiones de los precios, respaldados por el modelo de pronóstico de Cleveland Fed, queantes del fin del año. Estos desarrollos han impulsado a la Fed a reducir su tipo de interés de referencia hasta el 3,5 %–3,75 % a finales de 2025, una medida diseñada para equilibrar el control de la inflación con el crecimiento económico. No obstante, la reacción de Bitcoin ante dichas modificaciones políticas ha sido sutil, lo que genera preguntas acerca de su función como un seguro inflacionario tradicional.La trayectoria del precio de Bitcoin en 2025 ha sido más la consecuencia de la subjetividad macroeconómica y de su adopción institucional que de sus propiedades teóricas de protección contra la inflación. A pesar de las reducciones de tasas por parte de la Fed y la aprobación de los fondos de inversión de criptomonedas de Bitcoin, Bitcoin
En octubre de 2025, a $84.000 en noviembre, una corrección del 33%. Esta volatilidad se atribuyó a factores tales como la desactivación de apalancamiento en contratos de futuros perpetuos y la presión de venta de los tenedores a largo plazo. Es notorio el fracaso de Bitcoin a pesar de que en noviembre de 2025 hubo una inflación de 3%ha llevado a los analistas a cuestionar su fiabilidad como garantía.
Los estudios académicos complican aún más la narrativa. Aunque algunas investigaciones, como las de Blau y otros (2021) y Choi y Shin (2021), sugieren que Bitcoin puede mantenerse a flote de la inflación
, otros resaltan inconsistencias metodológicas. Por ejemplo, el precio de Bitcoin reacciona positivamente a las sorpresas de inflación del IPC pero negativamente a los datos del PCE básico, destacando la naturaleza que depende del contexto de sus características de protección.La maduración de Bitcoin como clase de activo también ha alterado su dinámica. La adopción institucional, impulsada por la claridad regulatoria (por ejemplo, la Ley GENIUS),
) y el lanzamiento de los fondos cotizados de abastecimiento, ha normalizado el comportamiento del precio de Bitcoin. Su correlación con activos de riesgo tradicionales como el S&P 500hace tiempo que ha aumentado, lo que sugiere que ahora se comporta más como una acción de alta tecnología que como un seguro de inflación independiente. Más del 68 % de los inversores institucionales ya invirtieron en o planean invertir en los fondos ETN de Bitcoin, lo que refleja una confianza cada vez mayor en su valor estratégico para la diversificación, aun cuando su papel de cobertura de riesgos continúa siendo imperfecto.El rendimiento del mercado de criptomonedas a finales de 2025 fue influenciado por una combinación de factores más allá de la inflación. Políticas monetarias divergentes de los bancos centrales y el descongelamiento de la expansión de liquidez sincronizada
Aumentó la sensibilidad de la criptomoneda ante la repreciosación de riesgos globales. Además, la actividad de venta por «pulpos OG» no fue bajista, sino más bien la reflejación de la realización de ganancias entre los primeros en adoptarla.Para los inversores, esto resalta la necesidad de observar a Bitcoin a través de una lente de muchos aspectos; es decir, tener en cuenta la demanda especulativa, el sentimiento macroeconómico y las tendencias de adopción estructurales, en vez de confiar únicamente en su narrativa de protección de la inflación..Si bien el papel de Bitcoin como cobertura de inflación sigue siendo controvertido, su creciente sensibilidad a expectativas de inflación, evidenciada por las correlaciones con las tasas de recuperación de las deuda pública estadounidenses
- sugiere una relación en desarrollo, si bien imperfecta. La demanda institucional está aumentandoy los patrones históricos indican que correcciones como la retrocesión de 2025 suelen preceder recuperaciones fuertes. Sin embargo, los inversionistas deben seguir con cautela. Los asesores financieros tratan cada vez más a Bitcoin como un activo de alto riesgo y baja correlación, enfatizando la asignación estratégica por encima de las apuestas especulativas.Para concluir, el entorno de elevada inflación de 2025 ha revelado tanto las posibilidades como las limitaciones de las criptomonedas como protección de la política monetaria. Aunque el suministro fijo y la naturaleza digital del Bitcoin lo posicionan como un almacenamiento de valor a largo plazo, su comportamiento de precios se ve cada vez más condicionado por las fuerzas del mercado más amplio. Para los inversores, la clave radica en equilibrar las ventajas teóricas del Bitcoin con un entendimiento pragmático de su evolución en un portafolio diversificado.
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