La zona euro cae en una trampa de estagflación, ya que la BCE pierde su poder de influencia sobre los precios del petróleo.
El impulso de crecimiento de la zona euro ha disminuido significativamente. En el último trimestre de 2025, la economía del bloque se expandió por…0.2%Se trata de una cifra que supera las expectativas del 0,3%. Se trata de una desaceleración en comparación con el crecimiento del 0,3% registrado en el tercer trimestre. Esta desaceleración refleja un ralentí generalizado en todos los motores clave que influyen en el crecimiento económico. El crecimiento de la inversión fija, que es un factor crucial para el futuro desarrollo económico, se redujo al 0,6%, frente al 1,3% del trimestre anterior. Los gastos públicos también disminuyeron, con un ritmo del 0,5%, en comparación con el 0,7% registrado anteriormente. Incluso la contribución moderada del consumo doméstico, que aumentó un 0,4%, no fue suficiente para compensar estas disminuciones. Los cambios en los inventarios y el comercio neto contribuyeron a una reducción de 0,1 puntos porcentuales en la cifra total.
El principal factor que ha contribuido a esta desaceleración es la guerra en el Medio Oriente. Este conflicto ha generado una nueva capa de incertidumbre económica. El conflicto ha provocado aumentos significativos en los precios de la energía y amenaza las principales rutas de transporte marítimo. Esto afecta directamente al costo de las importaciones del bloque y la confianza empresarial. La Banco Central Europeo es plenamente consciente de este riesgo. Los responsables de las políticas monetarias de la BCE han señalado que las proyecciones económicas se basan en condiciones específicas relacionadas con este problema.Volatilidad de los precios de la energía durante el segundo trimestre de 2026Esto crea una situación precaria para el futuro. El crecimiento moderado que ya se ha observado ahora está en peligro de verse afectado por nuevos shocks provenientes de la región.
El choque inflacionario: las presiones de costos aumentan
La guerra en el Medio Oriente no es simplemente una crisis geopolítica. Es, además, un choque inflacionario de gran importancia. El conflicto ha provocado un aumento directo en los precios mundiales de la energía. Las proyecciones de la Banco Central Europeo indican que los precios promedio del petróleo alcanzarán un punto máximo en cada trimestre.90 dólares por barril en el segundo trimestre de 2026.Esta situación ya está llevando a un aumento en los precios al consumidor. La tasa de inflación anual en la zona del euro ha subido.1.9% en febrero de 2026Desde el 1.7% del mes anterior, como consecuencia del impacto del shock en los precios de la energía, este efecto comienza a hacerse sentir en la economía.
La presión más aguda se siente en el sector manufacturero. La inflación de los costos de producción en las fábricas ha aumentado significativamente.Máximo en febrero: 38 meses.Esto se debe a los altos costos de energía y a las interrupciones en la cadena de suministro. Estos factores están reduciendo las ganancias de las fábricas, en un momento en que la producción está volviendo a aumentar. El Índice de Gerentes de Compras muestra que…El aumento más significativo en las nuevas ordenes de compra desde abril de 2022.La producción de las fábricas sigue aumentando por undécima vez en 12 meses. Sin embargo, las empresas se ven obligadas a aumentar los precios de venta a un ritmo muy rápido, desde marzo de 2023, con el objetivo de mantener la rentabilidad. Esta situación crea una situación difícil de manejar: el crecimiento se ve impulsado por una recuperación en la producción, pero ese mismo proceso se ve afectado por los altos costos.

El impacto económico general es de dos tipos. En primer lugar, los altos precios de la energía disminuyen directamente el poder adquisitivo y los gastos de los consumidores. El BCE señala claramente que esto afectará negativamente al crecimiento del PIB, especialmente a corto plazo. En segundo lugar, la presión constante sobre los costos introduce una nueva capa de incertidumbre para las empresas. Aunque la producción en las fábricas está aumentando, el ritmo de pérdida de empleos en el sector manufacturero sigue disminuyendo. Esto indica que las empresas están intentando absorber los costos, en lugar de reducir la cantidad de trabajadores. Esta capacidad de resistencia es positiva para el empleo, pero también destaca la fragilidad de la expansión actual. La capacidad del sector para mantener el crecimiento sin un aumento significativo en el desempleo depende de su capacidad para transmitir los costos a los consumidores, algo que puede ser limitado por la demanda de los consumidores, que ya está bajo presión.
El dilema político: Riesgos de stagflación y la respuesta de los bancos centrales
La guerra en Oriente Medio ha llevado a los responsables de la política económica de la zona euro a enfrentarse a un dilema típico de estanflación. Las últimas proyecciones del Banco Central Europeo revelan la magnitud del desafío: la inflación para el año 2026 se ha revisado al alza.0.7 puntos porcentuales, en comparación con un nivel base de 2.6%.Sin embargo, este nivel de referencia ahora representa el mejor escenario posible. El BCE ha advertido expresamente que los shocks energéticos podrían llevar la inflación al 3.5% o 4.4% en 2026, dependiendo de la duración y gravedad de las interrupciones en el suministro. Esta presión inflacionaria se produce porque el BCE también ha revisado su proyección de crecimiento a solo un 0.9% para el año 2026, cifra apenas superior al nivel de estancamiento económico.
El núcleo de este dilema es claro. Por un lado, la inflación causada por la energía representa una amenaza directa para el mandato de la BCE. La presidenta Christine Lagarde ha señalado que esta situación genera “riesgos negativos para la inflación” y podría provocar efectos secundarios difíciles de controlar. Por otro lado, se espera que el mismo shock petrolero disminuya la actividad económica, ya que erosiona los ingresos reales y la confianza de las empresas. La propia declaración de la BCE refleja esta tensión: señala que este conflicto conlleva “riesgos negativos para el crecimiento económico”, además de las presiones inflacionarias.
Esta situación constituye un caso típico de stagflación: una situación que los bancos centrales se esfuerzan por evitar. En las últimas semanas, los principales bancos centrales del G7 han adoptado una postura cautelosa, manteniendo las tasas de interés estables y mostrando disposición para actuar en caso necesario. El BCE ha transmitido una mensaje de “paciencia vigilante”, pero con un tono más pro-acción. Los analistas interpretan esto como un cambio con respecto al ciclo anterior, cuando el BCE mostró paciencia durante un shock inflacionario. Ahora, con los riesgos geopolíticos en aumento, es más probable que el BCE eleve las tasas de interés este año, en lugar de bajarlas. Por lo tanto, las reducciones de las tasas de interés parecen estar fuera de cuestión.
El mercado ya tiene en cuenta este riesgo aumentado. El euro ha subido tras las noticias, mientras que las acciones europeas han caído debido al aumento de los precios del petróleo. La tarea de la BCE es manejar esta situación con cuidado: contener la inflación sin provocar una desaceleración más severa. Sus herramientas están disponibles, pero el tiempo que les queda se está reduciendo. Como señaló Lagarde, las perspectivas son “mucho más inciertas”. Las próximas acciones de la BCE dependerán de cuál de estos dos riesgos resultará ser más inmediato: la inflación o el colapso del crecimiento económico. Por ahora, la BCE está esperando, pero el tiempo se está agotando.
Catalizadores y escenarios: Lo que hay que tener en cuenta
El camino hacia el futuro de la zona del euro depende de tres variables cruciales, cada una de las cuales puede influir en la trayectoria económica de la región. El factor principal que determina este proceso es la duración e intensidad de las interrupciones en el suministro de energía en Oriente Medio. Las proyecciones básicas indican que los precios de la energía disminuirán rápidamente; los precios del petróleo y el gas alcanzarán su punto más alto en el segundo trimestre, para luego disminuir posteriormente.Durante los siguientes cuartos de tiempo…Este escenario prevé un ralentí temporal. Pero las perspectivas son difíciles, debido a la falta de información sobre la cronología del conflicto. Como señalan los funcionarios del BCE, el impacto económico dependerá de varios factores.¿Cuánto tiempo durará este conflicto?Los interrupciones prolongadas en el Estrecho de Ormuz causarían aumentos severos en los precios de la energía, lo que a su vez pondría en peligro las bases económicas del BCE y agravaría las situaciones inflacionarias.
La segunda variable clave es el próximo movimiento de política monetaria del BCE. La entidad bancaria ha decidido mantener las tasas de interés en el nivel de 2%. Sin embargo, su mensaje es de cautela. Los mercados ya anticipan dos aumentos de las tasas de interés para diciembre, lo que refleja el alto riesgo de un aumento persistente de la inflación. No obstante, la posición de “esperar y observar” del BCE podría continuar si los datos sobre el crecimiento económico empeoran aún más. El BCE es muy consciente de las consecuencias negativas que tuvo en 2022, cuando fue criticado por haber reaccionado demasiado tarde ante un shock causado por la energía. Por lo tanto, indica su disposición a aumentar las tasas de interés si es necesario, pero sin comprometerse demasiado pronto. Las propias proyecciones del BCE indican que la inflación podría aumentar.El 3.5%, o incluso el 4.4%, en el año 2026.En escenarios adversos, existe un umbral que probablemente obligue a tomar medidas políticas para resolver la situación.
El tercer y más peligroso riesgo es la aparición de efectos secundarios. La BCE está especialmente atenta a cómo un impacto inicial en los costos energéticos podría extenderse más allá de los costos de combustible, afectando también los salarios, los servicios y la inflación en general. La presidenta Lagarde ha destacado que los altos precios de la energía pueden causar un aumento generalizado de la inflación, a través de efectos indirectos y secundarios. Esto indica que se trata de un problema más grave, lo que dificulta aún más el control de la inflación y complica la tarea ya difícil de la BCE. La resiliencia reciente del sector manufacturero, donde las empresas intentan absorber los costos en lugar de reducir empleos, es una situación ambivalente. Esto fomenta el empleo, pero al mismo tiempo aumenta el riesgo de que las presiones de costos afecten negativamente las demandas salariales.
En la práctica, la zona del euro está atravesando por un camino difícil. Se asume que habrá dolor temporal, pero los riesgos se inclinan hacia el lado negativo. Los responsables de la formulación de políticas deben observar la evolución del conflicto, la persistencia de la inflación y los primeros signos de ciclos de retroalimentación entre salarios y precios. Cualquiera de estas variables puede causar que la economía pase de una desaceleración temporal a un período de stagflación más grave. Por ahora, la estrategia del BCE es mantener el control mientras conserva sus opciones, pero el tiempo se está agotando.



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