La recuperación del índice PMI en la zona euro enfrenta la presión de los precios del petróleo. Además, los riesgos relacionados con la guerra alimentan las preocupaciones sobre la inflación.

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porTianhao Xu
lunes, 23 de marzo de 2026, 3:14 am ET5 min de lectura

El conflicto en Oriente Medio ha provocado un impacto económico significativo y de muchas dimensiones. El efecto inmediato se ha reflejado en indicadores como la inflación, el crecimiento económico y los mercados financieros. La forma más directa en la que este impacto se ha manifestado ha sido a través del sector energético: los precios del petróleo crudo han aumentado considerablemente.$120 por barrilEn los primeros días del conflicto, este aumento en las tasas de inflación se debió a la grave perturbación que causó en el Estrecho de Ormuz. Esto ha alterado fundamentalmente las perspectivas de la inflación mundial. Como resultado, los inversores han comenzado a reevaluar cuidadosamente las políticas de los bancos centrales. Las tasas de rendimiento de los bonos han alcanzado niveles históricamente altos.Las tasas a 10 años en los Estados Unidos han alcanzado su nivel más alto desde el verano pasado.Los tipos de interés en el Reino Unido y Alemania han alcanzado niveles que no se veían desde la crisis financiera y la crisis de la eurozona, respectivamente. Este cambio indica que las expectativas de reducción de los tipos de interés este año disminuyen rápidamente, ya que los mercados consideran una mayor probabilidad de aumento de los tipos de interés para enfrentar la nueva presión inflacionaria.

Sin embargo, el impacto no se limita únicamente al sector petrolero. La clausura del Estrecho de Ormuz genera riesgos económicos asimétricos que afectan de manera desproporcionada a las economías que dependen de las importaciones. Este punto estratégico no es solo importante para el petróleo; también es crucial para el acceso a fertilizantes y para las cadenas de suministro de alta tecnología. Cualquier perturbación sostenida amenaza la seguridad alimentaria mundial y la producción industrial. Todo esto agrega más incertidumbre y costos adicionales a las cadenas de suministro, que ya están bajo mucha presión. Este riesgo generalizado es lo que ha motivado la recalibración en los mercados financieros. La reacción inmediata del mercado ha sido una huida hacia activos con menor rentabilidad, mientras que los spreads a corto plazo han favorecido las monedas que no son dólares. Pero la vulnerabilidad subyacente es evidente: la resiliencia de los mercados de valores, donde el S&P 500 ha perdido solo un 4%, oculta una preocupación mucho mayor respecto a las expectativas de crecimiento.

En resumen, la guerra ha provocado un choque estructural en la economía mundial. El aumento inicial en los precios del petróleo ha sido la primera manifestación de este choque. Pero el verdadero impacto económico se medirá por cuán profundamente este choque afecta la inflación y el crecimiento económico. Por ahora, el principal indicador del mercado es la curva de rendimientos de los bonos. Este indicador refleja una situación en la que se espera que los tipos de interés se mantengan altos durante un período prolongado, además de una mayor volatilidad, siempre y cuando el conflicto y sus consecuencias en las cadenas de suministro persistan.

Prueba PMI: Evaluación del impacto inmediato de la guerra

Los datos más recientes revelan que el sector manufacturero se encuentra en una fase de recuperación frágil. Este resultado constituye un indicador crítico para la semana que viene. El indicador PMI de la industria manufacturera en la zona euro confirmó una fuerte expansión en febrero.50.8Desde el valor de 49.5. Esto marcó su…El nivel más alto desde junio de 2020.Esto significa que se ha alcanzado el primer nivel por encima del umbral de los 50 desde agosto. El aumento en las ventas fue generalizado; los nuevos pedidos crecieron a la mayor velocidad en casi cuatro años, y la producción alcanzó un nivel récord en seis meses. Esto indica una verdadera recuperación en la actividad industrial, aunque sea todavía modesta.

Sin embargo, esta recuperación se basa en una situación de intensa presión de costos. El mismo estudio mostró que la inflación de los costos de producción alcanzó un nivel récord en 38 meses. Los fabricantes han aumentado los precios de venta a un ritmo más alto que nunca desde marzo de 2023. Esta presión sobre las márgenes de ganancia crea una clara vulnerabilidad para el sector. Los datos indican que el sector está creciendo, pero los beneficios se están erosionando debido a la inflación. Esta dinámica refleja el impacto económico general causado por los conflictos en el Medio Oriente.

Esta tensión entre la recuperación y la inflación marca el marco de los datos que se publicarán durante esta semana. Los informes sobre el índice PMI en las principales economías, incluyendo los datos preliminares de Australia, Japón y Estados Unidos, proporcionarán la primera oportunidad para evaluar si el impacto del conflicto ha afectado negativamente este frágil aumento en la actividad manufacturera. Si el impacto del conflicto en los sectores energéticos y las cadenas de suministro es significativo, esto se reflejará en estos informes como un ralentizamiento en las nuevas ordenaciones o un aumento adicional en los costos de insumos. El mercado estará atento a cualquier señal de que el impulso reciente de la eurozona esté disminuyendo, lo cual confirmaría que el impacto económico del conflicto ya va más allá del precio del petróleo y afecta también la actividad real.

Implicaciones en los mercados financieros: sentimientos sobre el tipo de cambio y los bonos

El mercado de bonos se ha convertido en el principal indicador de los efectos económicos de la guerra. Las tasas de rendimiento han alcanzado niveles que señalan un cambio fundamental en la forma en que se fijan los precios de los riesgos. En los Estados Unidos…Las tasas a 10 años han alcanzado su nivel más alto desde el verano pasado.Mientras tanto, las tasas de los bonos británicos y alemanes han alcanzado niveles sin precedentes desde sus respectivas crisis financieras. Este movimiento refleja una rápida recalibración en las expectativas de reducción de tipos de interés este año. Los inversores ahora consideran que existe una probabilidad moderada de que la Fed se vea obligada a aumentar los tipos de interés más adelante en el año. El mecanismo es simple: el conflicto en el Estrecho de Ormuz ha causado problemas que afectan a la economía mundial.Choque geopolíticoEse fenómeno amenaza con mantener altos los precios de la energía, lo que a su vez contribuye directamente a la inflación. Mientras esa presión persista, los bancos centrales se verán limitados en sus acciones. Por lo tanto, los rendimientos de los bonos deben permanecer elevados para atraer capital.

Esta dinámica genera un claro riesgo para el escenario actual. El principal temor es que un conflicto prolongado mantenga cerrado el Estrecho de Ormuz, lo cual prolongaría el impacto inflacionario y haría que los costos de endeudamiento se mantuvieran altos. La sensibilidad del mercado se ve agravada por el hecho de que incluso los activos considerados seguros, como los bonos del gobierno de EE. UU., no están exentos de reajustes en sus valores. Los analistas advierten que los mercados han asumido que las consecuencias serán limitadas, como ocurrió en guerras anteriores. Sin embargo, podría ocurrir una situación en la que los intentos de controlar la situación fracasen. El potencial de enfrentamientos entre las diferentes facciones en Irán añade otro factor de incertidumbre, complicando aún más las perspectivas relacionadas con los flujos de petróleo y la inflación.

Visto de otra manera, la situación actual del mercado representa una apuesta por la reducción de la tensión. Según los analistas, el escenario base es que el conflicto se resolverá…De duración relativamente breve: solo semanas, no meses.Con los precios de la energía volviendo a los niveles anteriores al conflicto, si este escenario se materializa, la presión inflacionaria disminuirá y las rentabilidades de los bonos podrían bajar. Sin embargo, las perspectivas siguen siendo muy inciertas. La capacidad de Estados Unidos y sus aliados para restablecer rápidamente el flujo de bienes a través del estrecho es crucial, pero sigue siendo incierta. Si no se logra contener el conflicto, los precios del petróleo y el gas seguirán siendo altos por más tiempo, lo que afectará el crecimiento económico y mantendrá la inflación elevada.

La conclusión es que los mercados financieros son extremadamente sensibles a los desarrollos geopolíticos. El aumento brusco de las tasas de rentabilidad de los bonos ya está afectando el crecimiento económico y la valoración de los activos. Los datos del PMI de esta semana servirán como una prueba en tiempo real para determinar si el impacto de la guerra se traduce en una actividad económica más débil. Esto confirmaría los peores temores del mercado y probablemente mantendría el entorno de alto rendimiento. Por ahora, el mercado prevé un período prolongado de volatilidad. La trayectoria de los precios del petróleo y el destino del estrecho de Ormuz determinarán la evolución tanto de la inflación como de las tasas de interés.

Catalizadores y puntos de inflexión para la semana que viene

La semana que viene será marcada por una serie de datos y acontecimientos geopolíticos que determinarán si el precio actual del riesgo en el mercado es demasiado optimista o, por el contrario, adecuadamente cauteloso. El principal factor que influirá en esto es la publicación de datos del Índice de Actividad Industrial para Australia, Japón, India y la zona euro. Estos datos proporcionarán información en tiempo real sobre la actividad manufacturera. Estos datos, que se publicarán en los próximos días, serán el punto de prueba más importante de la semana. El mercado estará atento a cualquier señal de que el impacto del conflicto esté afectando negativamente la recuperación económica que se ha observado en la zona euro durante febrero. Si hay una desaceleración en las nuevas ordenes de compra o un aumento adicional en los costos de los insumos, eso confirmaría que el impacto del conflicto ya no se limita al precio del petróleo, sino que también afecta la actividad económica en general.

Los desarrollos geopolíticos serán el factor decisivo que determinará las percepciones de los mercados. La trayectoria de los precios del petróleo y de los rendimientos de los bonos servirá como indicador de si el mercado está anticipando un shock a corto plazo o un régimen inflacionario prolongado. El precio del crudo Brent ya ha demostrado su volatilidad.Cayendo por debajo del nivel de 105 dólares.Se espera una reducción de la tensión, pero esto no se materializa, ya que los ataques de represalia continúan. El punto clave es el potencial para operaciones en tierra. Aunque los funcionarios estadounidenses han negado la posibilidad de realizar operaciones en tierra, los comentarios del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de que “no se pueden llevar a cabo revoluciones desde el aire”, y el hecho de que se hayan considerado diferentes opciones, mantienen el riesgo de escalada de la situación. La capacidad de Estados Unidos y sus aliados para restablecer rápidamente el flujo de tráfico a través del Estrecho de Ormuz sigue siendo crítica e incierta. Cualquier progreso en la reapertura de este paso estratégico sería algo positivo, mientras que un fracaso podría prolongar la presión inflacionaria.Máximos de más de una década.

En resumen, los datos y los acontecimientos de esta semana pondrán a prueba el escenario base del mercado. Como señalan los analistas, el escenario base sigue siendo que el conflicto continuará.De duración relativamente corta: solo semanas, no meses.Mientras que los precios de la energía vuelven a los niveles anteriores al ataque, los indicadores de actividad económica en tiempo real serán la primera prueba real de si ese escenario es realidad o no. Si los datos muestran resiliencia, eso podría darle apoyo a una disminución en los rendimientos del petróleo y de los bonos. Pero si los datos indican debilidad, eso confirmaría el riesgo de perturbaciones prolongadas, lo que mantendría la inflación alta y las autoridades monetarias con dificultades para actuar. Por ahora, el mercado considera que habrá un período prolongado de volatilidad. La semana que viene determinará si esa predicción es correcta.

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