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El mercado europeo del gas está experimentando un aumento brusco, causado por factores meteorológicos. El precio de referencia en los Países Bajos ha subido significativamente.
La cotización ha alcanzado los 34,68 euros por megavatios en el día 16 de enero. Este es el nivel más alto que ha tenido desde finales de julio, lo que indica un aumento significativo a corto plazo. El mercado actualmente opera dentro de un rango diario bastante estrecho.Un grupo que refleja una mayor sensibilidad ante los cambios en la oferta y la demanda inmediatas. El volumen de ventas ha aumentado significativamente.Es un aumento significativo en comparación con los días recientes. Esto indica que hay una mayor actividad por parte de los operadores, concentrada en las perspectivas meteorológicas a corto plazo.El principal factor que está impulsando esta situación es la predicción de temperaturas más bajas de lo promedio, lo cual está acelerando la retirada del gas del almacenamiento. Los inventarios actuales de gas en la UE son de aproximadamente el 52,5%, un nivel muy inferior al 65% observado un año atrás. Este déficit hace que el mercado sea mucho más vulnerable a los impactos climáticos; incluso una demanda moderada de calefacción puede agotar rápidamente los ya reducidos reservorios de gas. La evolución de los precios es una función directa de esta vulnerabilidad, ya que se espera que cada período de baja temperatura agrave aún más la situación en el mercado.
Esta situación establece la tesis central: el actual aumento en los precios del mercado es un fenómeno climático típico. Este aumento ocurre en medio de cambios estructurales profundos en el sistema energético europeo. Estos cambios incluyen una tendencia a abandonar gradualmente el uso del gas natural ruso y a depender más del gas natural licuado (GNL). Estos cambios estructurales han alterado fundamentalmente el perfil de riesgo del mercado, haciéndolo más propenso a la volatilidad. Sin embargo, también implican un límite en cuanto a la duración y magnitud de este aumento. La escasa capacidad de almacenamiento del mercado y su alta sensibilidad significan que este aumento será probablemente brusco pero temporal. La situación mejorará a medida que el clima se caliente y las reservas de almacenamiento vuelvan a aumentar. El aumento inmediato es una reacción a una crisis climática; la trayectoria a largo plazo estará determinada por el ritmo de ese reequilibrio estructural.
El aumento repentino en las condiciones climáticas es una fuerza a corto plazo muy importante. Pero esta situación está siendo sometida a prueba contra una tendencia a largo plazo más duradera. Los analistas del mercado consideran que el año 2026 será un punto de inflexión clave: un año en el que la dolorosa transición del uso de gas natural ruso por parte del continente se verá compensada por un aumento en el suministro mundial de GNL. Este cambio estructural está generando factores negativos que, en última instancia, limitarán la volatilidad y los niveles de precios. La reacción del mercado ante este aumento en los inventarios de gas es indicativa de esto. Incluso cuando los inventarios de gas de la UE seguían siendo bajos…
Los precios se mantuvieron bajos, estancándose cerca de los niveles más recientes. Este desajuste revela una nueva realidad: el mercado confía en una abundante oferta futura para satisfacer la demanda actual, sin importar los niveles actuales de almacenamiento.Esta confianza se basa en dos pilares importantes. En primer lugar, la producción mundial de GNL va a aumentar significativamente. Los analistas pronostican que el suministro global de GNL crecerá casi un 10% durante el próximo año. Además, nuevos proyectos importantes, como el Golden Pass en los Estados Unidos y la expansión del campo de GNL en Catar, estarán en funcionamiento a principios de 2026. En segundo lugar, la demanda en Europa es estructuralmente menor. En los últimos tres años, la demanda de GNL ha disminuido en aproximadamente un 11%. La Agencia Internacional de Energía prevé que esta cifra disminuirá aún más en 2026, ya que las fuentes de energía renovables reemplazarán a la gas en la generación de electricidad. El continente también almacena menos gas para un mercado más pequeño.
La señal más concreta de esta recalibración es la perspectiva de precios. Enverus proyecta que el precio del gas TTF en Europa se mantendrá cercano al nivel actual.
En el año 2026, esa previsión implica un precio significativamente más alto que el actual. Pero también establece un límite claro para el aumento de los precios. Considera que el actual aumento de precios es un evento temporal, en un contexto donde el mercado está entrando en un nuevo equilibrio más estable. El esfuerzo de la UE por eliminar gradualmente el uso del gas ruso ya ha comenzado, pero esto se compensa con un cambio hacia el uso del GNL a nivel mundial, lo que aumenta la exposición al impacto de las dinámicas internacionales. El principal riesgo ahora no es una falta sistémica de suministro, sino los picos de demanda causados por las condiciones climáticas, que son algo que el sistema de almacenamiento intenta manejar. En esta nueva situación, los márgenes de maniobra del mercado son limitados, lo que lo hace vulnerable a movimientos bruscos. Pero el equilibrio entre oferta y demanda apunta a un invierno más tranquilo que en años anteriores. La durabilidad del aumento de precios dependerá de si las condiciones climáticas frías persisten lo suficiente como para romper la tendencia estructural, antes de que lleguen nuevos volúmenes de GNL.La reacción poco significativa del mercado ante la escasez de almacenamiento no es simplemente un fenómeno estadístico; es una clara señal de que la actitud psicológica de los consumidores está cambiando. Durante años, las bajas existencias fueron un factor importante que provocaba aumentos drásticos en los precios. Ahora, con…
Al crear un nuevo equilibrio en el mercado, los comerciantes e inversores apuestan por un volumen adecuado de GNL en el futuro, para satisfacer las necesidades básicas. Esta confianza se traduce en acciones concretas por parte de las empresas. Los fondos de inversión también han invertido en este sector.Se hacen apuestas bajistas, con el objetivo de aumentar la volatilidad del mercado, a medida que este se recalibra para adaptarse a esta nueva realidad. La psicología de los inversores es tal que consideran que el exceso de abundancia estructural supera los riesgos a corto plazo. Este sentimiento probablemente perdure hasta que la próxima tormenta fría pruebe los nuevos límites del sistema.Esta recalibración está teniendo un impacto directo en el sector eléctrico, donde la necesidad de una capacidad fiable se vuelve cada vez más importante. A medida que los operadores del sistema eléctrico se concentran en…
El papel de la generación con gas está evolucionando. Ya no se trata simplemente de una fuente de energía de respaldo para las energías renovables, sino de un componente esencial para garantizar la estabilidad de la red eléctrica. Esto es especialmente importante dado que los planes de electrificación en el Reino Unido superan la capacidad de la red eléctrica. Este cambio en la función de la generación con gas permite mantener una demanda más resiliente, incluso cuando las tendencias generales de consumo disminuyen. Además, esto crea un punto de apoyo para los precios durante los momentos de mayor demanda, a pesar de que la tendencia estructural negativa limita las posibilidades de aumento de los precios.Para los productores y comerciantes, esta situación representa una forma de gestionar los riesgos. La perspectiva a largo plazo indica que el mercado será más estable, pero los bajos niveles de reservas significan que cada evento climático puede tener un impacto enorme en los precios. Esto crea un entorno de negociación volátil, donde las posiciones a corto plazo pueden cambiar rápidamente. Lo importante es que los participantes logren manejar esta dualidad: la tendencia bajista que subyace en las previsiones del año, y la volatilidad táctica que estará determinada por las condiciones climáticas y las dinámicas del mercado. El mercado ya no considera una escasez sistémica, pero sigue siendo muy sensible a las dinámicas de oferta y demanda en el momento actual.
El camino a seguir para el gas europeo depende de unas pocas variables cruciales. El principal riesgo actual es una tendencia de calentamiento climático continuo. Si las predicciones se cumplen y las temperaturas se mantienen estables, las extracciones del almacén de gas disminuirán drásticamente. Dado que los inventarios ya están al máximo…
Una pausa en la demanda de calor permitiría que el mercado comenzara a reconstruir sus reservas de energía. Esto ejercería una presión directa sobre los precios, llevándolos de nuevo hacia los niveles estructurales que los analistas consideran como el nuevo equilibrio. La escasa capacidad de almacenamiento del mercado, que agrava los picos de precios causados por las condiciones climáticas, también crea un límite natural para la duración del aumento de precios.Uno de los factores clave que contribuyen a la tendencia bajista a largo plazo es el ritmo de suministro de nuevo GNL. La transición estructural del gas natural proveniente de Rusia hacia el GNL a nivel mundial es el principal factor que influye en las perspectivas para el año 2026. Dos proyectos importantes están programados para comenzar sus operaciones el próximo año.
La expansión de North Field en Catar es crucial para lograr el crecimiento del 10% en el suministro mundial de GNL, tal como predican los analistas. Si estos proyectos se ponen en marcha según lo planeado, esto fortalecerá los fundamentos negativos del mercado, proporcionando volúmenes suficientes para satisfacer la demanda menor en Europa y limitar los precios.Rango proyectado para el año.Los acontecimientos geopolíticos, especialmente en Irán, siguen representando un riesgo constante. Aunque los temores de una intervención inmediata por parte de Estados Unidos han disminuido, las tensiones geopolíticas relacionadas con los disturbios en Irán continúan representando un peligro para el comercio mundial de GNL. Los interrupciones en las rutas navieras o los cambios en los flujos comerciales podrían agravar la situación del mercado mundial de GNL, desviando los cargamentos de Europa y contribuyendo así al aumento de los precios. Este riesgo se ve exacerbado por las condiciones climáticas adversas en Asia, lo que podría aumentar la demanda regional y la competencia por los volúmenes limitados de GNL.
En resumen, el mercado se encuentra en una situación en la que está sujeto tanto a un aumento de precios causado por las condiciones climáticas como a una recalibración estructural del mercado. El repunte en los precios es un acontecimiento táctico, vulnerable a cambios en las condiciones climáticas. La tendencia bajista, por otro lado, representa una realidad estratégica, dependiente de la ejecución de nuevos proyectos relacionados con el GNL. Por ahora, la escasez de almacenamiento hace que el mercado sea extremadamente sensible a los cambios climáticos. Pero a largo plazo, se espera que el invierno sea más tranquilo. El rumbo futuro dependerá de cuál de las dos fuerzas –la volatilidad a corto plazo o el control de la oferta a largo plazo– tendrá la victoria.
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