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La propuesta de vincular a los mercados del carbono de la UE y el Reino Unido ya no es una posibilidad lejana; es una solución estructural necesaria para evitar un conflicto comercial costoso. El motor principal es claro: el mecanismo de ajuste de fronteras del carbono (CBAM) de la UE está programado para entrar en su fase definitiva en enero de 2026, imponiendo una nueva tarifa a las importaciones con alto contenido de carbono. Las industrias británicas estiman que esta cuota podría costarles
Para el Reino Unido, el enlace de su sistema de comercio de emisiones (ETS) con el de la UE es el camino directo hacia la obtención de una exención de la imposición fronteriza, creando así un poderoso imperativo comercial para la rápida acción.La autorización formal para las negociaciones fue otorgada por el Consejo de la UE el 12 de noviembre. Se espera que la adopción definitiva ocurra antes del 17 de noviembre. Este paso procedural permitió que la Comisión Europea pudiera iniciar las conversaciones. Sin embargo, el verdadero catalizador son los plazos políticos. El Reino Unido y la UE han comprometido a concluir estas negociaciones antes de la cumbre programada para…
Este encuentro, que se llevará a cabo en la primavera de 2026, será la prueba directa de su voluntad política. El compromiso se acentuó en diciembre, cuando los precios del carbono en el Reino Unido se dispararon un 5% a medida que se notificaba la noticia y la diferencia entre los precios de las licencias de la UE y del Reino Unido se redujo significativamente, lo que indica una anticipación del mercado en cuanto al debido acuerdo.La conclusión es que se trata de una situación de urgencia estratégica. Aunque el trabajo técnico para alinear dos sistemas comerciales complejos podría llevar años, la presión política y comercial es inmediata. La UE necesita evitar una guerra comercial relacionada con el carbono, y el Reino Unido debe proteger a sus exportadores. La cumbre de la primavera de 2026 será el primer punto de control importante en el cual ese imperativo compartido debe traducirse en progresos concretos.
Los mercados financieros ya están asignando un costo estratégico a este vínculo, pero todavía existe una diferencia significativa de precios. A principios de enero, el acuerdo de referencia de la UE (EUA) se negoció en
, up nearly 18% over the past year. Meanwhile, the UK Allowance (UKA) is priced atEsto genera una diferencia significativa entre los precios. Una vez convertida esa diferencia en dinero, representa un descuento para el UKA de aproximadamente 17 euros por tonelada de CO2. Esta brecha es la señal más clara del mercado sobre la incertidumbre y los riesgos que todavía rodean esta transacción.Históricamente, la diferencia de precio era mayor. En el año 2024, UKA generalmente cotizaba con un descuento de aproximadamente…
a nivel de referencia de la UE. El recorte a alrededor de 17 euros refleja las expectativas del mercado respecto de un acuerdo. Cada paso adelante en las negociaciones, como la aprobación del mandato del consejo de la UE en noviembre, se ha visto reflejado en un alza en los precios de las acciones UKA, mientras que los comerciantes apostan por un futuro alineamiento y condiciones de oferta más estrictas. No obstante, la diferencia de precios persiste, lo que pone de relieve el hecho de que el mercado considera que el acuerdo final es un proyecto de varios años, no un evento inminente.
El analista espera que esta volatilidad continúe. El proceso es complejo y el cronograma es largo. Clearblue Markets predecen que el acuerdo de vinculación final se finalizará probablemente en 2028. Hasta ese día, la diferencia seguirá siendo un barómetro del progreso político y los obstáculos técnicos. Por ahora, el mercado está entre la poderosa lógica comercial de vincular la oferta y la excepción mutua de CBAM y la realidad racional de una negociación que se prolongará en el próximo decenio.
Las implicaciones financieras y operativas de la vinculación entre el mercado de carbono de la UE y el Reino Unido ya se están haciendo evidentes para las industrias reguladas. Esto significa que las industrias tendrán que enfrentarse a costos arancelarios superpuestos durante dos años, además de un largo camino por recorrer para lograr una armonía regulatoria entre ambos mercados.
En términos de la UE, el mercado se encuentra en camino para cumplir con sus ambiciosos objetivos de descarbonización. El Informe de Mercado de 2025 confirma que el sistema funciona eficazmente, ya que las emisiones del sector eléctrico han caído en casi el
Y el sistema general de contratación de emisiones en la UE está en camino de alcanzar su objetivo para el año 2030: una reducción de las emisiones en un 62%. Este progreso estructural sienta una base sólida para la vinculación entre los diferentes medios de reducción de emisiones. Pero también significa que la UE se está acercando a un límite más estricto, lo cual, con el tiempo, presionará los precios de los servicios relacionados con la reducción de emisiones.Sin embargo, la presión operativa inmediata cae sobre los exportadores de Reino Unido. El régimen definitivo del CBAM de la UE comienza en
£830 mil millones al año, lo que podría reducir las exportaciones de productos industriales.Esto crea un fuerte incentivo para que el Reino Unido se asegure de que haya un acuerdo de enlace antes de esa fecha. No obstante, el Reino Unido no está en una posición defensiva. Ha anunciado planes para introducir su propio impuesto carbonero en la frontera, que entrará en vigor enÉste crea un periodo de dos años durante el cual los exportadores de la UE de acero, cemento y otros productos podrían encontrarles un impuesto del Reino Unido y, al mismo tiempo, los exportadores del Reino Unido podrían encontrarse con el impuesto de la UE. Este periodo de costos que se superponen introduce una incertidumbre financiera y de planificación importante para el comercio transfronterizo.Se requerirán numerosos y complejos esfuerzos para resolver esta diferencia. Unificar los dos sistemas de manejo de los subsidios, las reglas de licitación, las condiciones de acreditación y los regímenes de ejecución, es un proyecto técnico que tomará años más allá de la fecha de 2028 donde se alcanzará un acuerdo definitivo. Como han advertido los funcionarios, la implementación probablemente sea un proceso que se extienda por varios años. En el transcurso, el spread de precios persistente en el mercado actúa como una compensación por el riesgo, reflejando la incertidumbre de cuando o si las alineaciones reglamentarias se materializarán plenamente. Para las industrias de alto consumo de energía en ambos lados, la vinculación sigue siendo una solución fundamental pero lejana para un problema imparable y inmediato.
El camino hacia el objetivo se ha definido ahora por una serie de acontecimientos de gran importancia y por una cronología clara de las tarifas que se superponen entre sí. Para los inversores y participantes en el mercado, lo importante es monitorear los factores que podrían influir en la situación actual y determinar los principales riesgos que pueden surgir.
En primer lugar, el spread de precios entre EUA y UKA sigue siendo la variable más sensible en tiempo real. Una reducción del spread indicaría una creciente confianza del mercado en una transacción con éxito y en su momento. En contraste, una propagación o una brecha persistente indica escalas de temor a retrasos o fracasos. La reciente subida de los precios de UKA en la noticia de la aprobación de la propuesta de la UE es un ejemplo clásico de esta dinámica. No obstante, durante la persistencia del spread, éste actúa como una prima de riesgo incorporada, reflejando la visión del mercado de que el acuerdo final se encuentra a años de distancia. Este spread debe ser vigilado por cualquier movimiento sostenido, ya que servirá de señal más clara de si la presión política está traducida en expectativas concretas del mercado.
El escenario de riesgo principal es el fracaso o un retraso significativo en el proceso de vinculación. Si las negociaciones no se resuelven antes del plazo establecido para el año 2028, los exportadores británicos estarán obligados a pagar el costo completo del régimen CBAM de la UE durante varios años. Las industrias británicas estiman que esta carga podría representar una gran pérdida económica para ellas.
No se trata de un costo hipotético; se trata de un impacto anual directo en la competitividad, que podría cambiar los flujos comerciales y la rentabilidad de las empresas. Los precios actuales del mercado ya incluyen alguna parte de este riesgo. Pero si se prolonga el estancamiento, será necesario reevaluar los precios, lo que probablemente causará una mayor volatilidad en el mercado.Este riesgo se vuelve todavía peor por la cronología de aplicación de la CBAM por el propio Reino Unido. El gobierno ha legislado para introducir su propia tarifa de frontera del carbono, que entrará en vigencia a partir de
Esto crea una ventana de dos años de costes superpuestos: desde enero de 2026, los exportadores del Reino Unido se enfrentarán a la tarifa de la UE, y desde enero de 2027, los exportadores de la UE se enfrentarán al impuesto del Reino Unido. La inclusión de emisiones indirectas en el esquema del Reino Unido se pospone al menos hasta 2029, añadiendo una nueva capa de incertidumbre regulatoria. Esta etapa de fricciones regulatorias es el desafío operativo inmediato, creando un entorno complejo y costoso para el comercio transfronterizo al que se pretende que el vínculo resuelva.En resumen, se trata de gestionar la tensión en el mercado. La cumbre de la primavera de 2026 es el primer punto de control político, pero la verdadera prueba radica en la paciencia del mercado. El aumento de las diferencias entre los precios será un indicador clave, y el cronograma de aplicación de las tarifas también será crucial. Por ahora, todo depende de que se alcance un acuerdo exitoso para el año 2028. Cualquier desviación de ese camino dará lugar a un rápido reajuste de los riesgos.
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