Las crecientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea, y la viabilidad de la estrategia de “vender a América”.

Generado por agente de IACarina RivasRevisado porTianhao Xu
jueves, 22 de enero de 2026, 1:26 pm ET2 min de lectura

La relación comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea, que ha sido durante mucho tiempo un pilar de la estabilidad económica mundial, ha entrado en una fase volátil a finales de 2025. Las nuevas amenazas arancelarias, las disputas geopolíticas relacionadas con Groenlandia y el fracaso del acuerdo comercial firmado en julio de 2025 han generado temores de que se pueda llevar a cabo una estrategia de “vender a Estados Unidos”. Se trata de una estrategia que consistiría en la desinversión de activos estadounidenses por parte de inversores extranjeros. Este artículo analiza la viabilidad de tal estrategia, examinando la interacción entre los riesgos geopolíticos y la dinámica del mercado financiero, para determinar si los mercados de acciones y de valores estadounidenses son realmente vulnerables.

Los puntos de conflicto geopolíticos

Las medidas arancelarias adoptadas por el gobierno de Trump en 2025, en virtud de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional y del artículo 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, han aumentado las tensiones con la Unión Europea. En julio de 2025, se firmó un acuerdo comercial que reducía los aranceles estadounidenses sobre los productos europeos a un 15%, a cambio de que Europa comprara bienes estadounidenses.Suspendido por el Parlamento de la UE.Después de que Trump amenazara con tomar medidas de represalia relacionadas con la disputa en Groenlandia, a finales de 2025, el gobierno anunció un nuevo régimen arancelario: un impuesto del 10% sobre los bienes provenientes de ocho países de la UE que forman parte de la OTAN.Un aumento planificado al 25%A mediados de 2026, si las negociaciones con Groenlandia se estancan. Estas amenazas han desencadenado preparativos de tipo represivo por parte de la UE. Es posible que la UE active su Instrumento Antisoborno para tomar medidas al respecto.Restringir el acceso de las empresas estadounidenses.A los mercados europeos.

Reacciones del mercado financiero: Volatilidad y resiliencia

Las consecuencias financieras inmediatas son evidentes. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. aumentaron hasta el 4.3% en los bonos a 10 años, a principios de 2026, debido a las primeras escaladas arancelarias. Esto refleja un aumento en los premios de riesgo. El índice S&P 500 experimentó una fuerte corrección, eliminando así las ganancias logradas en 2025. Las acciones de tecnología, como Apple y Nvidia, fueron uno de los sectores más afectados. Los activos considerados “seguros”, como el oro y la plata, alcanzaron niveles récord. Por otro lado, el dólar estadounidense se debilitó frente a una serie de monedas diferentes. Este fenómeno es atribuible a las actividades de cobertura por parte de los inversores no estadounidenses, y no a una pérdida de confianza en el dólar.

Sin embargo, la resiliencia del mercado también ha sido notable.Los mercados emergentes tuvieron un rendimiento mejor que las acciones de los Estados Unidos.En el año 2025, el índice de mercados emergentes de MSCI registró un aumento del 34.4%, en comparación con el 18% de retorno del índice S&P 500. Esto indica que, aunque las tensiones entre EE. UU. y la UE han afectado el sentimiento del mercado a corto plazo, las tendencias globales más amplias, como la demanda de materias primas y la innovación tecnológica, continúan contribuyendo al optimismo en el mercado.

La estrategia “Vender América”: Viabilidad y limitaciones

La estrategia “Vender América” se basa en la idea de que los inversores extranjeros vendan sistemáticamente las inversiones en Estados Unidos, como respuesta a la percepción de inestabilidad política en ese país. Un ejemplo destacado ocurrió en enero de 2026, cuando el fondo de pensiones danés AkademikerPension anunció la venta de 100 millones de dólares en bonos del gobierno de EE. UU., debido a preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal de ese país. Aunque este movimiento indicó un cambio en la actitud de los inversores, no representó una tendencia generalizada.

Los datos del sistema Treasury International Capital (TIC) revelan que los inversores extranjeros acumularon una cantidad récord de 1,569 mil millones de dólares en valores estadounidenses a largo plazo, entre los años 2025 y 2026. Estos valores incluyen bonos corporativos y acciones. La zona euro, que ocupa el segundo lugar como mayor tenedor de bonos del Tesoro de EE. UU., con un 21% de las inversiones extranjeras en total, no ha reducido significativamente su exposición, a pesar de las tensiones comerciales. Incluso una retirada a gran escala de inversiones en la zona euro habría tenido poco impacto en los rendimientos del Tesoro, ya que estas inversiones representan menos del 5.5% del total de valores en circulación.

El papel del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial complica aún más la narrativa de “vender América”. Aunque el dólar se debilitó durante la crisis de enero de 2026, su declive fue causado por actividades de cobertura de riesgos, y no por una pérdida estructural de confianza en la moneda estadounidense. Esto destaca la dificultad de implementar una estrategia coordinada de desinversión, sin provocar una mayor inestabilidad financiera.

Vulnerabilidades específicas del sector

El rendimiento del S&P 500 ha sido irregular. Los sectores tecnológico e industrial, que dependen en gran medida de las cadenas de suministro globales, han enfrentado una presión excesiva debido a las amenazas arancelarias y a la incertidumbre en el comercio. Por otro lado, los sectores relacionados con la energía y los productos básicos han tenido un desempeño más favorable.Se beneficiaron de los compromisos de la Unión Europea.Es necesario adquirir energía de los Estados Unidos según lo estipulado en el acuerdo de julio de 2025. Esta diferencia destaca la importancia de las estrategias de cobertura específicas para cada sector, a fin de que los inversores puedan enfrentar las condiciones actuales del mercado.

Conclusión: Una estrategia en peligro

La estrategia de “vender América” sigue siendo una construcción teórica, y no una realidad práctica. Aunque las tensiones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea han generado una gran volatilidad en el mercado, la demanda subyacente por los activos estadounidenses, impulsada por el dominio del dólar, la profundidad del mercado y las necesidades de diversificación global, sigue superando los riesgos geopolíticos a corto plazo. Para los inversores, lo más importante es protegerse contra shocks repentinos mediante carteras diversificadas y estrategias de opciones, en lugar de apostar por la desinversión total de los activos estadounidenses.

Mientras persiste la disputa sobre Groenlandia y las aumentaciones arancelarias, la pregunta clave no es si la estrategia de “vender a Estados Unidos” es viable, sino cuán rápido los mercados podrán adaptarse a la próxima ronda de turbulencias geopolíticas.

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