Entrando en la Tercera Ola: Una fase de baja estructural para el dólar estadounidense
El dólar estadounidense está entrando en un tercer ciclo, que es estructuralmente negativo. Esto no es simplemente una tendencia cíclica, sino un cambio en un patrón que dura ya varias décadas. Durante los últimos 15 años, el dólar ha experimentado un fuerte aumento en su valor.Más del 40% en términos de ponderación comercial, desde el año 2011 hasta finales de 2024.Esa tendencia al aumento de los precios, que comenzó tras la crisis del euro y con valoraciones económicas bajas, ha sido una fuerza dominante en los mercados mundiales. Esto ha permitido que los inversores extranjeros obtengan mayores ganancias en las inversiones en activos estadounidenses, pero al mismo tiempo ha ejercido presión sobre los mercados emergentes. Ahora, parece que esa era está llegando a su fin.
El catalizador es un esfuerzo coordinado para debilitar el dólar. Las medidas políticas recientes, entre otras…Los últimos comentarios del presidente Trump, junto con una combinación de factores macroeconómicos, también han influido en la situación.Esto ha provocado un colapso decisivo. El índice del dólar estadounidense cayó por debajo de los 96 la semana pasada, alcanzando su nivel más bajo desde principios de 2022. Además, el índice cayó por debajo de un nivel importante de soporte a largo plazo, nivel que había permanecido estable desde 2011. Este colapso técnico indica una posible transición de una tendencia de fortaleza durante 15 años hacia una nueva fase de debilidad.

Esta devaluación del dólar es parte de una estrategia más amplia de “rotación” hacia activos que no se encuentran en Estados Unidos. La lógica detrás de esto es clara: un dólar más débil busca mejorar la competitividad de la producción estadounidense. Se trata de una prioridad política que ha vuelto a surgir. Al mismo tiempo, el sistema económico mundial está alineándose para apoyar este movimiento. Los fundamentos de crecimiento están cambiando; Estados Unidos enfrenta incertidumbres políticas que podrían ralentizar su economía en comparación con socios como la zona del euro, que está experimentando una recuperación. Además, el ciclo de política monetaria mundial no está tan sincronizado.Es probable que la Reserva Federal reduzca su tasa de política monetaria más que otros principales bancos centrales.En los próximos meses, se reducirá la diferencia de tasas de interés, algo que ha sido un factor importante para el fortalecimiento del dólar.
En resumen, las fuerzas estructurales que contribuyeron al último ciclo de auge del dólar ahora se están invirtiendo. La prolongada valoración del dólar ha generado desequilibrios, y las autoridades políticas están tomando medidas para corregirlos. Esto abre el camino a una nueva era en la que el papel del dólar como moneda de reserva global permanecerá intacto, pero su trayectoria será marcada por presiones constantes, lo que cambiará el panorama para los inversores de todo el mundo.
La mecánica del declive: desde el desequilibrio estructural hasta la realidad del mercado
Las fuerzas estructurales que se identificaron anteriormente ahora se manifiestan en una acción de precios marcada y determinada por los mercados. El Índice del Dólar Estadounidense ha caído significativamente, alcanzando un nivel inferior a los 97.0 en enero de 2026.El nivel es de 95.5, lo que representa un mínimo en casi cuatro años.Esto no es una corrección menor, sino un cambio técnico y psicológico importante. Esto rompe las expectativas de una “estabilización temporal” y señala la aparición de un nuevo rango de cotizaciones más bajas.
El catalizador inmediato es una clara cambio en la política monetaria. La Reserva Federal ha completado un ciclo de relajación significativo, reduciendo su tasa de referencia desde un pico del 4.75%-5.00% hasta los 3.25%-3.50% en el año 2025. Para enero de 2026, los funcionarios indicaron que continuarían con las reducciones de tasas. Esto destruye por completo la ventaja que tiene el dólar en cuanto a las tasas de interés. Este movimiento de la Reserva Federal es crucial, ya que reduce directamente el beneficio que se obtiene al poseer activos denominados en dólares, lo que provoca la salida de capital hacia alternativas con mayores rendimientos en la zona euro y en los mercados emergentes.
Esta debilidad se ve exacerbada por un mercado muy congestionado y donde las expectativas de los compradores son cada vez más negativas. El dólar ha mantenido una posición neta de venta desde el año 2021; esto significa que un gran número de especuladores apuestan en contra del dólar. Cuando el índice cae por debajo de los niveles de soporte técnico, estas posiciones se ven obligadas a cerrarse, lo que a menudo lleva a una venta agresiva, lo cual acelera aún más la caída del precio. Esto crea un ciclo vicioso: las acciones de precios confirman la tesis bajista, atrayendo a más vendedores y aumentando así la presión sobre el precio.
Crucialmente, esta depreciación del dólar no ocurre de forma aislada. Es una característica central de un ciclo global de relajación monetaria más amplio. A medida que la Fed reduce las tasas de interés, esto se enriquece con una política monetaria global menos sincronizada. La Banco Central Europeo está cerca del final de su propio proceso de relajación monetaria, mientras que el Banco de Japón podría considerar un mayor endurecimiento de las políticas monetarias. Esta reducción de la ventaja monetaria de los Estados Unidos es algo negativo para el dólar. En general, la disminución del valor del dólar está relacionada con un cambio en las condiciones financieras mundiales. Las investigaciones muestran que…La depreciación del dólar está relacionada con el relajamiento de las condiciones financieras a nivel mundial.Se trata de un ciclo que incluye un aumento en el apetito de riesgo, flujos de capital hacia los mercados emergentes, y una recuperación en los precios de las materias primas. La reciente fortaleza del oro y de las acciones de los mercados emergentes es una manifestación directa de este entorno más favorable. El dólar débil contribuye tanto a reflejar como a mantener este contexto positivo.
En resumen, la caída del dólar es un resultado mecánico de las políticas monetarias, la posición del mercado y un cambio sincronizado en la liquidez global. El giro de estrategia de la Fed sirve como el “gatillo”; las posiciones cortas en el mercado son el “combustible” que alimenta este proceso; y el ciclo general de relajación monetaria proporciona el “espacio necesario” para que esto continúe. Esto sugiere que esta debilidad probablemente se mantendrá, y no se trata de un evento aislado.
Implicaciones y escenarios para los inversores
La fase de debilidad estructural del dólar requiere una reevaluación fundamental de la construcción del portafolio de inversiones. La implicación principal es una rotación clara hacia activos no estadounidenses, en lugar de activos estadounidenses. A medida que el dólar se debilita, el valor relativo de los activos extranjeros aumenta. Esto es especialmente evidente cuando…Valores mobiliarios no estadounidenses, renta fija en Europa y deuda de mercados emergentesEstas regiones pueden beneficiarse tanto del cambio en la moneda como del ciclo general de relajación financiera a nivel mundial. Para los inversores, esto implica una apuesta táctica en favor de estas regiones, algo que se alinea con la tendencia a largo plazo de la diversificación global.
Pero el camino no está libre de riesgos. La amenaza más importante no es el colapso repentino del dólar como moneda de reserva, sino un proceso desordenado de desdolarización. Mientras que el dólar sigue siendo la moneda de reserva principal en el mundo, su dominio estructural está disminuyendo. Las pruebas demuestran que…La proporción de dólares estadounidenses en las reservas de divisas del banco central ha descendido hasta un nivel mínimo en dos décadas.La propiedad extranjera de los títulos del Tesoro de los Estados Unidos ha disminuido. Este cambio es más evidente en los mercados de materias primas, donde cada vez mayor parte de las transacciones relacionadas con energía se lleva a cabo en monedas distintas al dólar. Una desdolarización desordenada podría provocar volatilidad significativa en los mercados mundiales, perturbar el comercio y obligar a realizar ajustes rápidos y costosos en la cartera de inversiones. Lo importante es que este proceso es gradual, no repentino. Esto proporciona tiempo para la adaptación, pero también genera incertidumbre constante.
El punto crítico para toda la teoría de la debilidad del dólar es la sostenibilidad del ciclo de relajación monetaria llevado a cabo por la Reserva Federal. La política monetaria de la Fed ha sido el factor clave en la caída del dólar. Pero todo esto ocurre en un contexto de inflación persistente y una carga de deuda federal que supera los límites adecuados.37 billones de dólaresLa voluntad política de gestionar esta deuda podría entrar en conflicto con la necesidad de continuar con medidas de relajación monetaria. Si la inflación resulta ser más difícil de controlar de lo esperado, o si las presiones fiscales obligan a un cambio en la política monetaria, el dólar podría encontrar apoyo inesperado. Por otro lado, si la Fed continúa con su política de relajación monetaria, es probable que la presión sobre el dólar persista. Los inversores deben monitorear tanto los datos sobre la inflación como los desarrollos fiscales, ya que ambos son indicadores importantes de la dedicación de la Fed al nuevo régimen político.
Para los inversores, lo importante es estar atentos a las oportunidades que se presentan y tomar medidas preventivas en caso de desastres. Esta situación favorece la diversificación global, con los activos de renta fija provenientes de mercados no estadounidenses y los activos de mercados emergentes siendo los principales beneficiarios. Sin embargo, existen riesgos relacionados con un cambio desordenado en el sistema financiero mundial, así como la posibilidad de que las políticas monetarias se vean afectadas negativamente. Por lo tanto, se necesita un enfoque flexible y gestionado de manera activa. El estatus del dólar como moneda de reserva proporciona cierta estabilidad, pero su futuro parece ser marcado por una presión estructural constante.




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