Transición energética y defensa: ¿Por qué Constellation, Chevron y Lockheed Martin están preparadas para un crecimiento en 2026?

Generado por agente de IATheodore QuinnRevisado porTianhao Xu
domingo, 11 de enero de 2026, 1:31 am ET2 min de lectura

La interacción entre la transición energética y la defensa se ha convertido en una característica distintiva de las dinámicas macroeconómicas y geopolíticas mundiales en los años 2023-2025. Mientras las naciones luchan con los dos desafíos de la descarbonización y la seguridad nacional, la rotación de sectores se está acelerando hacia aquellas empresas que logran conciliar estos objetivos. Tres empresas, Constellation Energy, Chevron y Lockheed Martin, destacan como beneficiarias estratégicas de este cambio, aprovechando sus posiciones únicas en las áreas de infraestructura energética, adaptación a los combustibles fósiles e innovación en el campo de la defensa, para aprovechar las oportunidades de crecimiento en el año 2026.

Transición energética: El planteamiento nuclear de Constellation

Constellation Energy se ha convertido en un elemento clave en la transición energética, especialmente en lo que respecta a la energía nuclear y las fuentes de energía con bajo nivel de emisiones de carbono. Su enfoque estratégico en la energía nuclear está en línea con la creciente demanda de una energía fiable y sin emisiones de carbono, especialmente teniendo en cuenta que la inteligencia artificial y los centros de datos ejercen una gran presión sobre las redes eléctricas. Para el año 2025, Constellation había obtenido acuerdos de compra de energía a largo plazo con Meta y Microsoft, lo que garantiza fuentes de ingresos a largo plazo y destaca la importancia de las fuentes de energía estables y con bajo nivel de emisiones para las industrias de alta tecnología.

En términos financieros, la empresa está preparada para un cambio drástico en su situación económica. Se espera que el flujo de efectivo libre aumente de una pérdida de 657 millones de dólares en 2024 a 3.600 millones de dólares en 2026, gracias a la eficiencia operativa y a las inversiones en la mejora de la flota nuclear. Un préstamo de 1 mil millones de dólares del Departamento de Energía de los Estados Unidos permitirá reanudar las actividades del Crane Clean Energy Center en Pensilvania. Además, una inversión de 370 millones de dólares permitirá extender las licencias del Clinton Clean Energy Center, lo que fortalecerá aún más su posición como pieza clave en la transición energética. Los analistas señalan que la flota nuclear de Constellation, que mantiene un factor de capacidad del 94.8%, ofrece una ventaja competitiva en un mercado donde se da prioridad cada vez más a la fiabilidad sobre las fuentes de energía renovables intermitentes.

Adaptación a los hidrocarburos: La estrategia de doble enfoque de Chevron

El enfoque de Chevron hacia la transición energética refleja un equilibrio pragmático entre el mantenimiento de sus operaciones relacionadas con combustibles fósiles y la inversión en tecnologías con menor impacto ambiental. La adquisición por parte de la empresa de proyectos de generación de gas natural renovable, por un valor de 53 mil millones de dólares, así como las alianzas con Optimus Power y Broco Energy para el desarrollo de biocombustibles, destacan su compromiso con la diversificación de sus activos. Al mismo tiempo, Chevron ha aprovechado los cambios geopolíticos, especialmente en Oriente Medio, donde sus operaciones en los campos de gas Tamar y Leviathan en Israel generaron ingresos por valor de 1,5 mil millones de dólares en 2023.

Sin embargo, el rendimiento financiero de Chevron ha enfrentado dificultades. En el segundo trimestre de 2025, las ganancias cayeron al nivel más bajo en cuatro años. Esto motivó la implementación de un plan de reducción de costos por valor de 3 mil millones de dólares, además de la venta de activos, como los activos relacionados con el gas en el este de Texas, por 525 millones de dólares. A pesar de estas dificultades, el presupuesto de gastos de capital de Chevron para 2025, que asciende a 15 mil millones de dólares, se centra en proyectos que ofrezcan altos retornos y bajas emisiones de carbono. Esto indica su intención de adaptarse a las demandas del mercado en constante cambio. Las alianzas de Chevron en el sector energético militar, como el contrato firmado en 2004 para mejorar la eficiencia energética en bases militares estadounidenses, también le permiten beneficiarse del crecimiento del sector defensivo.

Rotación en el sector de defensa: La ventaja tecnológica de Lockheed Martin

El Plan de Gestión de Sostenibilidad de Lockheed Martin para el año 2025, cuyo objetivo es reducir las emisiones de carbono en un 36% para el año 2030, evidencia la creciente alineación del sector de defensa con los objetivos de transición energética. Los resultados financieros de la empresa para el tercer trimestre de 2025 –18,6 mil millones de dólares en ventas y 1,6 mil millones de dólares en ganancias netas– reflejan una fuerte demanda de sistemas de defensa avanzados, especialmente el avión F-35 Lightning II. En este solo trimestre, se entregaron 143 unidades de este avión.

Las inversiones estratégicas de la empresa en sistemas hipersónicos, defensa basada en el espacio y tecnologías de próxima generación son cruciales para su crecimiento a largo plazo. El proyecto “Golden Dome” de los Estados Unidos, una iniciativa valorada en 25 mil millones de dólares incluida en el paquete de financiamiento para la defensa en 2025, se espera que sea un importante catalizador para el desarrollo de este sector. Además, el aumento propuesto en el presupuesto de defensa para 2027 por parte del presidente Trump ya ha impulsado un aumento en las cotizaciones de las acciones a finales de 2025, lo que indica la confianza de los inversores en la resiliencia de este sector frente a las tensiones geopolíticas.

Macros y factores geopolíticos que favorecen el desarrollo

La convergencia entre la transición energética y los aspectos de defensa está impulsada por factores macroeconómicos y geopolíticos. El aumento de las tasas de interés y las preocupaciones relacionadas con la seguridad energética han reforzado el papel del GNL como combustible de transición. Además, la competencia en la cadena de suministro de minerales críticos se ha intensificado. Por ejemplo, el dominio de China en el procesamiento de tierras raras contrasta con la abundancia de materias primas en Australia. Esto ha motivado a las economías desarrolladas a financiar la construcción de infraestructuras en países en desarrollo.

Español:

En este contexto, la experticia nuclear de Constellation, la estrategia energética de doble enfoque de Chevron y la innovación tecnológica de Lockheed Martin se encuentran en una posición única para aprovechar las oportunidades que ofrece el sector energético. Los contratos de compra-venta de energía de Constellation con los gigantes tecnológicos se alinean con las demandas energéticas impulsadas por la inteligencia artificial. Las operaciones de Chevron en Oriente Medio aprovechan los corredores geopolíticos del sector energético, mientras que los contratos de defensa de Lockheed Martin se benefician del aumento en los gastos mundiales en seguridad.

Conclusión

A medida que se acerca el año 2026, los inversores deben dar prioridad a las empresas que logran manejar la intersección entre la transición energética y el sector de defensa. La expansión nuclear de Constellation Energy, la asignación adaptativa de capital por parte de Chevron y la liderazgo tecnológico de Lockheed Martin ofrecen trayectorias de crecimiento interesantes. Estas empresas son ejemplos de cómo la rotación estratégica en los sectores, impulsada por cambios macroeconómicos y reajustes geopolíticos, puede generar valor en un entorno mundial cada vez más complejo.

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Theodore Quinn

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