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El mercado de la gasolina en los Estados Unidos se ha convertido en un campo de batalla para el cambio de sectores económicos. Las empresas relacionadas con la infraestructura energética y las industrias relacionadas con la producción de energía han tenido resultados más positivos que los fabricantes de automóviles. Los restricciones en la refinería y los factores geopolíticos están transformando la dinámica del suministro. De 2023 a 2025, la producción de gasolina promedio fue de 4.87 millones de barriles por día. Este descenso es mínimo, a pesar de que la producción de crudo alcanzó un nivel récord de 13.41 millones de barriles por día. Esta desconexión, causada por los cuellos de botella en la refinería y las limitaciones de capacidad regional, ha dado ventajas estructurales a las empresas relacionadas con la energía, mientras que exponen a los fabricantes de automóviles a riesgos relacionados con la volatilidad de los precios del combustible. Los inversores ahora tienen que tomar una decisión importante: ¿deberían dar preferencia a las empresas relacionadas con la energía o dejar de invertir en las empresas tradicionales del sector automotriz? O, tal vez, deberían protegerse contra los riesgos derivados del cambio energético a largo plazo.
El sector de refino en los Estados Unidos se ha convertido en un activo defensivo en un mercado volátil. A finales de 2025, las refinerías operaban con un 90% de su capacidad. Compañías energéticas como Chevron y Marathon Petroleum aprovecharon el aumento de las exportaciones hacia Europa, donde la reducida oferta de destilados rusos generó una creciente demanda. En 2025, las exportaciones de destilados estadounidenses alcanzaron los 1.2 millones de barriles diarios, lo que permitió a estas empresas mantener sus márgenes de beneficio, a pesar de las restricciones en el suministro de gasolina en el país.
Los proyecciones de EIA indican que la escasez de inventarios de destilados persistirá hasta el año 2026. Esto refuerza el modelo basado en las exportaciones. Las empresas relacionadas con la infraestructura energética y la industria, como ExxonMobil (XOM), Valero (VLO), Schlumberger (SLB) y Baker Hughes (BHI), están bien posicionadas para beneficiarse del aumento de la actividad de refinación y de la modernización de las redes de transmisión de energía. Los datos históricos del auge de las refinerías en 2023 muestran que estas empresas tuvieron un rendimiento superior al del índice S&P 500, en un rango de 6 a 8%. Es probable que esta tendencia continúe a medida que aumenten las tasas de utilización de las refinerías.
Por el contrario, la industria automotriz enfrenta dificultades debido al aumento de los precios del gasolina y el diésel. La demanda de diésel disminuyó un 4.9% en agosto de 2025, lo que agravó las presiones temporales en los sectores agrícola y de calefacción. Fabricantes como Ford y General Motors han visto cómo sus márgenes disminuyen, ya que los precios del diésel han subido a $3.20 por galón, lo que aumenta los costos de los sistemas de logística y producción que utilizan diésel como combustible.
Mientras que los fabricantes de automóviles se están adaptando a los vehículos eléctricos, todavía están expuestos, de forma indirecta, al mercado energético. La producción de vehículos eléctricos depende de las redes de distribución de energía y de las cadenas de suministro de baterías, las cuales aún dependen en parte del petróleo. Por ejemplo, las operaciones de minería de litio y cobalto requieren una gran cantidad de energía, lo que conecta la fabricación de vehículos eléctricos con los cambios en los precios de los combustibles fósiles. Esta interdependencia hace que los fabricantes tradicionales sean vulnerables a las fluctuaciones en los precios de los combustibles, incluso cuando buscan adoptar tecnologías eléctricas.
Las restricciones relacionadas con la refinación estructural destacan la importancia de la diversificación regional. Áreas como Idaho, que cuentan con una capacidad de refinación limitada, enfrentan mayores riesgos debido a las fluctuaciones de precios locales. El monitoreo del nivel de existencias de gasolina y la tasa de utilización de las refinerías pueden servir como indicadores de alerta temprana en relación a la volatilidad de los precios.
Para los inversores, un enfoque equilibrado es esencial. Aunque la infraestructura energética ofrece resistencia a corto plazo, los riesgos relacionados con la transición energética a largo plazo requieren de medidas de cobertura. La exposición a fondos cotizados relacionados con las energías renovables, como el ICLN, constituye una forma de equilibrar estas situaciones, al tiempo que se mitiga la dependencia de los combustibles fósiles.
Los datos resaltan una clara rotación de sectores: las empresas del sector energético, que cuentan con capacidades de refinación y acceso a los mercados extranjeros, están superando a las fabricantes de automóviles en términos de rendimiento. Entre los indicadores clave que deben tenerse en cuenta se encuentran:
–Equipos de energíaMejora de las márgenes de beneficio, volúmenes de exportación de destilados y informes de inventario del EIA.
–AutomotrizTendencias en los precios de los Diesel, márgenes operativos y costos de producción de vehículos eléctricos.
Pasos prácticos para los inversores:
1.Infraestructura energética con sobrepesoSe debe dar prioridad a aquellas empresas que cuenten con capacidad de refinación y tengan exposición a los mercados extranjeros (por ejemplo, CVX, MPC, XOM).
2.Fabricantes de automóviles tradicionales con bajo pesoEvite las empresas que dependan en gran medida del diésel (por ejemplo, F, GM), hasta que las cadenas de suministro de vehículos eléctricos se separen de los combustibles fósiles.
3.Contraatacar con fuentes de energía renovablesSe asignará a ICLN o a empresas individuales dedicadas a la generación de energía solar/eólica, con el objetivo de equilibrar los riesgos relacionados con la transición hacia una economía basada en energías renovables.
Los cambios estructurales en el mercado de la gasolina en los Estados Unidos, causados por interrupciones en el proceso de refinería, dinámicas geopolíticas y aumentos en las exportaciones, han creado un entorno favorable para la rotación de activos en el sector. Al alinear sus carteras de inversión con las tendencias del suministro de energía, los inversores pueden aprovechar las oportunidades a corto plazo, al mismo tiempo que se enfrentan a la transición hacia una fuente de energía más limpia a largo plazo.

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