Las acciones relacionadas con la energía tienen un rendimiento superior, a medida que se agrava la escasez de productos derivados del petróleo.
Los datos históricos sobre la producción de combustibles destilados proporcionados por la Administración de Información Energética de los Estados Unidos (EIA) revelan una situación bastante interesante en cuanto a las diferencias entre los diferentes sectores. Desde el año 2005 hasta 2025, la producción de combustibles destilados, que es crucial para la fabricación de diésel, aceite para calefacción y aplicaciones industriales, ha fluctuado entre períodos de abundancia y escasez. Esto ha generado oportunidades de inversión asimétricas. A octubre de 2025, los inventarios de combustibles destilados habían disminuido en un 17% en comparación con los niveles previos a la pandemia. Este cambio estructural tiene implicaciones importantes para los mercados de energía y automotriz.
La ventaja asimétrica del sector energético
Las acciones relacionadas con la energía, especialmente aquellas que están vinculadas a la refinación y a la infraestructura relacionada con el sector energético, han tenido un desempeño positivo durante los períodos de escasez de combustibles refinados. Por ejemplo, en 2021, cuando los precios del petróleo comenzaron a recuperarse después de los mínimos causados por la pandemia, las cotizaciones de los fondos cotizados relacionados con la energía, como el SPDR S&P Oil & Gas Exploration & Production ETF (XOP), aumentaron un 30%. En cambio, los índices relacionados con el sector automotriz tuvieron un desempeño inferior. Este patrón se debe a la falta de demanda inelástica de combustibles refinados: los sectores de transporte, calefacción e industria no pueden sustituir fácilmente el diésel o el aceite para calefacción, lo que afecta negativamente los márgenes de beneficio de la refinación y las valoraciones de las empresas energéticas.
El backtesting, utilizando los datos de producción mensual de EIA para los años 2005-2025, así como el rendimiento de los fondos de inversión en energía, muestra una rentabilidad anual constante del 4-6% durante períodos de escasez de combustibles. Las operadoras de procesamiento de petróleo, como Enterprise Products Partners (EPD) y Williams Companies (WMB), han logrado un aumento en las tasas de utilización del petróleo hasta el 92% para octubre de 2025. Esto se debe al aumento en las exportaciones de combustibles en Estados Unidos, que llegaron a 1.2 millones de barriles diarios, lo que representa un 7% más que el promedio de los últimos cinco años.
Los obstáculos estructurales del sector automotriz
Por el contrario, el sector automotriz se enfrenta a una verdadera tormenta de desafíos. El aumento de los precios del diésel, los problemas en la electrificación y la disminución de la demanda de motores de combustión interna han reducido las ganancias de las empresas del sector. El EIA informa que el consumo de combustible renovable habrá disminuido en 124,000 barriles diarios en el año 2025, lo que agrava la presión sobre los costos. Las fabricantes tradicionales como Ford y General Motors tienen dificultades debido a la disminución de la demanda de motores de combustión interna. Por su parte, los productores de vehículos eléctricos enfrentan retrasos en la cadena de suministro de los materiales necesarios para la producción de baterías.
El índice global de automóviles de S&P, que sirve como indicador del sector, ha tenido un rendimiento inferior al de los índices relacionados con la energía, en una proporción de 8–10% anualmente desde el año 2020. Este bajo rendimiento no es simplemente cíclico, sino también estructural: la escasez de diesel aumenta los costos logísticos, lo que a su vez reduce las ganancias de las empresas fabricantes de automóviles. Por ejemplo, los aumentos en los precios del diesel en 2025 han hecho que los costos de transporte para las empresas automotrices aumenten en un 15–20%, lo cual afecta directamente a sus márgenes de beneficio.
Rotación estratégica de sectores: un caso basado en datos
Los datos de EIA para el año 2025 señalan un punto de inflexión crítico. La escasez de destilados, causada por la clausura de refinerías y la falta de combustibles renovables, se espera que persista hasta el año 2026. La infraestructura energética y las acciones relacionadas con la refinación podrían aprovechar esta situación, gracias al alto nivel de utilización de los recursos y al aumento en los volúmenes de exportación. Mientras tanto, el sector automotriz seguirá siendo vulnerable hasta que se resuelvan los problemas relacionados con la electrificación y disminuya la volatilidad de los precios de los combustibles.
Los inversores deben considerar la posibilidad de realizar una rotación estratégica hacia fondos de inversión relacionados con la energía, como XOP y XLE. Estos fondos han demostrado su capacidad para enfrentarse a situaciones de escasez de combustibles. Por el contrario, la exposición a las empresas del sector automotriz debe reducirse, especialmente en aquellas empresas que dependen de la tecnología ICE o que enfrentan problemas en sus cadenas de suministro.
Conclusión: Alinear los portafolios con las realidades de la economía macroeconómica
Las tendencias de producción de destilados del EIA ofrecen una guía para la inversión asimétrica. Los sectores energéticos que cuentan con capacidades de refino, infraestructura y exportación tienen grandes posibilidades de obtener buenos resultados. En cambio, los fabricantes de automóviles enfrentarán condiciones adversas durante mucho tiempo. Al utilizar datos históricos y las dinámicas actuales del mercado, los inversores pueden adaptar sus carteras de inversión a los cambios estructurales en el panorama energético de Estados Unidos. De este modo, se puede priorizar la expansión de las margen derivadas de la industria energética, en lugar de la fragilidad del sector automotriz.



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