Las empresas energéticas enfrentan la “sed de poder” que proviene del uso de la inteligencia artificial. Los ganadores en esta carrera por los centros de datos, valorados en 500 mil millones de dólares…

Generado por agente de IAEli GrantRevisado porDavid Feng
viernes, 13 de marzo de 2026, 11:16 pm ET4 min de lectura
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El cambio ya no se refiere a los chatbots. En 2026, la IA evoluciona de una herramienta a un verdadero socio, colaborando con los seres humanos en campos como la medicina, la ciencia y el desarrollo de software. Esta transformación no es una tendencia pasajera, sino el comienzo de una construcción de infraestructura a largo plazo. Se trata de un cambio de paradigma similar a la construcción de vías férreas transcontinentales o del sistema de carreteras interestatales. Todo esto se debe a la necesidad fundamental de impulsar esta nueva era de colaboración entre humanos y máquinas.

La escala de esta construcción es impresionante. Según un análisis de McKinsey, el mundo tendrá que invertir en esto.5.2 billones de dólares en infraestructura relacionada con la inteligencia artificial para el año 2030.Esto no es un gasto especulativo; se trata del capital necesario para establecer las infraestructuras físicas y tecnológicas que permitirán el desarrollo del próximo paradigma tecnológico. Los principales factores que impulsan esta situación son la creciente demanda de procesamiento informático y el aumento significativo en las necesidades de energía. Las requisitos computacionales de la IA están creciendo a un ritmo superior al doble del ritmo establecido por la Ley de Moore. Este ritmo hará que la demanda de centros de datos en los Estados Unidos aumente enormemente.100 gigavatios para el año 2030Esto, por sí solo, requerirá una inversión anual estimada de 500 mil millones de dólares en la construcción de nuevos centros de datos.

La energía es el punto crítico en el que se produce la mayor resistencia. La Agencia Internacional de Energía proyecta que…Se espera que la demanda de electricidad por parte de los centros de datos en todo el mundo se duplique con creces para el año 2030.En los Estados Unidos, el consumo de energía por parte de estas instalaciones tendrá un impacto significativo en el crecimiento total de la demanda de electricidad en el país durante los próximos años. Esto crea un ciclo vicioso: cuanto mayor sea la adopción de la inteligencia artificial, más se requerirá de procesamiento informático, lo cual a su vez implica la necesidad de más centros de datos, y eso genera aún más consumo de electricidad. La construcción de la infraestructura necesaria es real, masiva y apenas está comenzando.

El cuello de botella en materia de computación y energía

El crecimiento exponencial en las necesidades de recursos relacionadas con la IA es el motor principal en la construcción de esta infraestructura. La velocidad de aumento de las necesidades es impresionante: las necesidades computacionales relacionadas con la IA están creciendo a un ritmo que supera en más del doble al ritmo establecido por la Ley de Moore. No se trata de un aumento lineal, sino de una curva ascendente pronunciada, lo que lleva a los Estados Unidos hacia…100 gigavatios de nueva demanda de electricidad para el año 2030.Para ponerlo en perspectiva, se trata de un aumento en la demanda que supera con creces el nivel de baja actividad que se observó en la red durante las últimas dos décadas.

Para satisfacer esta demanda se necesita un capital colosal. Según el análisis de Bain, simplemente mantener el ritmo actual implica que se requerirán 500 mil millones de dólares anuales en gastos para la construcción de nuevos centros de datos. Se trata de una inversión masiva y recurrente, lo cual crea una clara brecha de capital. Incluso si las empresas tecnológicas invirtieran todo su ahorro en IA, los cálculos siguen sin cuadrar. Esto crea una competencia muy intensa: las empresas que puedan obtener energía y construir capacidad informática con suficiente rapidez podrán aprovechar enormes beneficios. Por otro lado, aquellas que no logren hacerlo corren el riesgo de quedar atrás en este nuevo paradigma.

El factor crítico, que a menudo se pasa por alto en esta ecuación, es la energía. La Agencia Internacional de Energía proyecta que…La demanda de electricidad por parte de los centros de datos en todo el mundo seguramente duplicará para el año 2030.En los Estados Unidos, el consumo de energía por parte de estas instalaciones va a representar casi la mitad del crecimiento total de la demanda de electricidad en el país durante los próximos años. Esto transforma al sector energético, pasando de ser una simple entidad pública a convertirse en una infraestructura fundamental para la inteligencia artificial. Los ganadores aquí no serán solo los mayores generadores de energía, sino también aquellos que tengan la capacidad de utilizar diversas fuentes de energía, como las renovables y el gas natural, en los momentos en que haya un aumento en la demanda de energía.

En resumen, la implementación de la inteligencia artificial es una lucha en dos frentes: se trata de una competencia por obtener más poder computacional, pero también por obtener la energía necesaria para alimentar ese proceso. Las empresas que logren dominar tanto el área de los semiconductores como la del suministro de energía serán las verdaderas constructoras de la infraestructura de esta nueva era.

Implicaciones de inversión: De los chips a la capacidad

La tesis de la infraestructura se traduce directamente en una poderosa tendencia de inversión: los principales beneficiarios son las empresas que desarrollan las infraestructuras necesarias para el uso de la inteligencia artificial. No necesariamente son los primeros desarrolladores de aplicaciones basadas en la inteligencia artificial. La construcción de esta infraestructura se encuentra en su fase inicial, donde la monetización de la inteligencia artificial aún está en sus inicios. Como señalan los gestores de Fidelity,El aumento del uso de la IA puede ser un fenómeno a largo plazo.Y la actual carrera de gastos se trata más bien de sentar las bases para el futuro, y no de cosechar los frutos de esa actividad.

Este capital se está invirtiendo en inversiones estratégicas y de gran escala. La magnitud de las rondas de financiación recientes indica hacia dónde se está construyendo el futuro de estas startups. En solo las primeras semanas de 2026, startups como…Anthropic anunció una ronda de financiación de 30 mil millones de dólares, en su Serie G.xAI ha obtenido una inversión de 20 mil millones de dólares. Estas no son simplemente inversiones en efectivo, sino compromisos masivos y a largo plazo para desarrollar los componentes informáticos y software necesarios para impulsar el desarrollo en la próxima década. Los ganadores de este proceso serán aquellas empresas que logren contar con los chips, la energía y el espacio físico necesario para ejecutar estos modelos a gran escala.

Eso es donde se produce el impacto financiero real. Los principales beneficiarios son quienes proporcionan procesamiento informático, energía y capacidad física para los sistemas relacionados con la inteligencia artificial. Los fabricantes de chips veen un aumento en la demanda, ya que las empresas tecnológicas intentan obtener el silicio necesario para sus proyectos de inteligencia artificial. Los proveedores de servicios públicos y energía también están asumiendo un papel importante como socios en la infraestructura básica, con la tarea de satisfacer las crecientes necesidades de electricidad. Además, los operadores de centros de datos experimentan un aumento en la demanda de capacidades preparadas para la inteligencia artificial. Se proyecta que esta demanda crecerá a una tasa promedio del…El 33 por ciento al año, entre los años 2023 y 2030..

La huella financiera de este cambio ya es visible. Las mayores empresas tecnológicas están invirtiendo a un ritmo sin precedentes. Sus gastos de capital combinados han aumentado de aproximadamente 100 mil millones de dólares en 2023 a más de 300 mil millones de dólares en 2025. Esto establece una trayectoria clara para los proveedores de infraestructura relacionada con esta tecnología. La razón de invertir no se refiere tanto a la rentabilidad inmediata de las aplicaciones de IA, sino más bien a obtener una parte del ciclo de gastos recurrentes y masivos que genera esta tecnología. Las empresas que logren dominar la curva de adopción de esta tecnología, desde la obtención de contratos de suministro de energía hasta la implementación de centros de datos de próxima generación, serán las que creen valor duradero en este nuevo paradigma.

Catalizadores y riesgos: El camino hacia una adopción exponencial

La construcción de la infraestructura se espera que acelere, pero su ritmo depende de algunos hitos críticos y vulnerabilidades. El catalizador principal es, sin duda, la adopción exponencial de las aplicaciones de IA. A medida que la IA pasa de ser una herramienta a un socio real, su impacto en el mundo real obligará a invertir en las infraestructuras subyacentes. Cuando los agentes de IA se conviertan en “colegas digitales”, como Microsoft lo imagina, generarán una demanda constante de computación y energía. Esta curva de adopción es el motor que justifica la enorme cantidad de capital invertido en centros de datos y redes eléctricas. La construcción de la infraestructura es una respuesta a esta demanda, no su causa.

Sin embargo, incluso con el flujo de capital, el camino hacia el éxito está lleno de posibles cuellos de botella. El mayor riesgo es una falta de suministro de recursos o energía, lo cual podría obstaculizar la implementación del proyecto, a pesar de las grandes inversiones realizadas. Según el análisis de Bain,Las escasez de suministros o la falta de energía también podrían obstaculizar el progreso.La enorme escala de la demanda energética hace que los Estados Unidos alcancen una demanda de electricidad de 100 gigavatios para el año 2030. Esto significa que cualquier retraso en la obtención de permisos, en la construcción de líneas de transmisión o en la fabricación de chips especializados podría representar un obstáculo insuperable. El sistema es tan fuerte como su eslabón más débil, y la red eléctrica es el punto más crítico en este proceso.

Aquí es donde la aceleración de las políticas se convierte en un factor clave para el progreso. La trayectoria actual requiere un cambio fundamental en la forma en que ubicamos los centros de datos y distribuimos la energía. La Agencia Internacional de Energía proyecta que…Se espera que la demanda de electricidad por parte de los centros de datos en todo el mundo se duplique con creces para el año 2030.Para que esto ocurra sin causar inestabilidad en la red eléctrica, los reguladores deben acelerar la aprobación de nuevas centrales eléctricas y clústeres de datos. La alternativa es un escenario en el que la demanda supera a la oferta, lo que genera volatilidad y podría arruinar todo el proceso de desarrollo económico. Las empresas que construyen estas infraestructuras necesitarán un entorno político favorable para poder convertir sus compromisos de capital en capacidad física real.

En resumen, se trata de una carrera contra el tiempo y las limitaciones. El catalizador es la adopción incesante de la colaboración basada en la inteligencia artificial, lo cual mantendrá el ciclo de inversión en marcha. El riesgo radica en una serie de obstáculos en el lado de la oferta, que podrían ralentizar la implementación de los sistemas. La clave para lograr un crecimiento exponencial radica en políticas que eliminen estos obstáculos, permitiendo así que el capital y la tecnología fluyan libremente para satisfacer la demanda.

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Eli Grant

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