EM Markets enfrenta una crisis en su balanza de pagos, ya que el shock del mercado petrolero afecta a Argentina, Sri Lanka y Turquía.

Generado por agente de IAMarcus LeeRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 20 de marzo de 2026, 12:11 am ET4 min de lectura
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La reciente caída en los mercados emergentes no es un fenómeno aleatorio. Es, en realidad, una prueba de estrés directa para el ciclo macroeconómico que se está desarrollando en 2026. Las reglas que rigen cómo las conmociones energéticas afectan a la economía mundial han cambiado fundamentalmente. El punto de referencia de este ciclo es una economía estadounidense que, estructuralmente, es menos vulnerable a los aumentos de precios del petróleo. La disminución de la dependencia de Estados Unidos con respecto al petróleo, junto con su condición de exportador neto de productos petroleros, significa que las conmociones energéticas tienen un impacto menor en el crecimiento económico interno, en comparación con décadas pasadas.Los Estados Unidos son ahora un país exportador neto de productos petrolíferos.Este cambio logra aislar a Estados Unidos de las presiones de tipo stagflacionario que, históricamente, acompañaban a los shocks petroleros. Esto constituye una base crucial para la resiliencia del país.

Sin embargo, este ciclo está determinado por una realidad constante: los precios del petróleo y las primas de riesgo relacionadas con el mercado se han vuelto más elevados. El conflicto actual en Oriente Medio ha llevado rápidamente a que la volatilidad de los precios del petróleo y las primas de riesgo alcancen niveles similares a los observados durante las principales crisis históricas.Los precios del petróleo y las primas de riesgo geopolítico basadas en el mercado han aumentado rápidamente, hasta alcanzar niveles similares a los observados durante la Primera Guerra del Golfo en 1990 y el conflicto entre Rusia y Ucrania en 2022.A pesar de la reducida exposición de Estados Unidos, la economía mundial sigue estando interconectada. La incertidumbre resultante es una característica constante en el panorama económico actual. Lo que ahora se trata de determinar es si este ciclo puede soportar un shock prolongado sin desencadenar una recesión más amplia.

La reacción del mercado indica que la prueba está en curso. El índice de acciones de los mercados emergentes de MSCI ha caído más del 10% desde su punto más alto reciente. Este es un claro indicio de que se está produciendo una situación de riesgo.El índice de acciones de los mercados emergentes cayó más del 10% con respecto a su punto más alto reciente.Este movimiento, impulsado por los altos precios del petróleo y por la búsqueda de seguridad, destaca la vulnerabilidad de los países que son importadores netos de energía dentro del universo económico mundial. El resultado depende de la duración del shock geopolítico y de la capacidad del ciclo económico para soportarlo.

El choque geopolítico: magnitud y transmisión

El estrés actual no es un fenómeno generalizado en el mercado. Se trata de un shock geopolítico específico y agudo, cuya transmisión hacia los mercados emergentes es clara. El catalizador fue la amenaza de un comandante iraní de cerrar el Estrecho de Ormuz. Esto llevó a que el precio del petróleo crudo Brent alcanzara su nivel más alto desde julio de 2024.$85.12 por barrilEste es el tipo de evento que puede causar cambios rápidos en los precios del riesgo mundial.

El principal canal de impacto se produce a través de los balances externos. Para los países que son importadores netos de energía, un aumento significativo en los precios del petróleo afecta directamente el saldo corriente. Los analistas señalan que un simple aumento del 10% en los precios del petróleo puede deteriorar el saldo corriente en un rango de 40 a 60 puntos básicos. Este es un impacto considerable, especialmente para países como Corea del Sur e India, que ya tienen reservas limitadas de petróleo y están expuestos a este problema. La lógica es simple: un aumento en los costos de importación amplía el déficit comercial, lo que ejerce presión sobre las reservas de divisas y aumenta la vulnerabilidad frente a salidas de capital.

Esta vulnerabilidad ya está causando una debilidad en las monedas de los países involucrados. A medida que los inversores evitan los riesgos, el índice de monedas de los mercados emergentes de MSCI ha disminuido.El peso filipino y el rupia indonesia han caído a niveles mínimos en relación con el dólar.El vuelo hacia la seguridad es una consecuencia directa de la transmisión del shock. La caída del índice de acciones MSCI EM, que superó el 10%, en comparación con su punto más alto, es una manifestación de esa dinámica. Las bajas en empresas importantes como Samsung y Hyundai de Corea del Sur ilustran cómo las cadenas de suministro globales amplifican el daño causado por el shock.

En resumen, este choque está poniendo a prueba la resiliencia del ciclo económico, a través de un canal claramente definido y que causa daños económicos significativos. No se trata solo de una inflación más alta; se trata también del potencial de una deterioración sincronizada en los balances externos y en la estabilidad monetaria de una amplia gama de economías en el mundo en desarrollo, todo esto debido a un único acontecimiento geopolítico volátil.

Evaluación de la resiliencia del ciclo

La pregunta ahora es si este shock es algo temporal o si representa una grieta en los cimientos del ciclo económico. Las pruebas indican que el ciclo económico es resistente en su esencia, pero vulnerable en sus extremos. La capacidad estructural de la economía estadounidense para soportar shocks relacionados con los precios del petróleo constituye un respaldo importante. Sin embargo, precios elevados continuos podrían reactivar las presiones inflacionarias, lo que podría retrasar las reducciones de tipos de interés por parte de la Reserva Federal y agravar las condiciones financieras mundiales.Podría retrasar las reducciones de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal.Esto sería una limitación importante, ya que las tasas de interés más bajas en los Estados Unidos han sido un factor positivo para los activos de riesgo.

La rápida reducción de los precios relacionados con el riesgo geopolítico durante la Primera Guerra del Golfo muestra la magnitud del impacto. Sin embargo, tales precios suelen disminuir a medida que la oferta se estabiliza.Los premios por riesgo han aumentado rápidamente, hasta alcanzar niveles similares a los observados durante la Primera Guerra del Golfo en 1990 y el conflicto entre Rusia y Ucrania en 2022.El patrón histórico sugiere que es probable que haya un pico en la volatilidad, pero esa situación se irá disminuyendo gradualmente a medida que el riesgo de conflicto disminuya. Sin embargo, la duración de las hostilidades actuales sigue siendo algo incierto. Si las perturbaciones continúan, los efectos macroeconómicos podrían convertirse en algo problemático, lo cual pondría a prueba los límites del ciclo económico.

La vulnerabilidad más inmediata radica en los balances externos de ciertos mercados emergentes. Los analistas advierten que existen mayores riesgos de salidas de capital y de caídas en el valor de las monedas de países como Argentina, Sri Lanka y Turquía, los cuales enfrentan grandes presiones en sus balances externos.Los países con bajos niveles de reservas, como Argentina, Sri Lanka, Pakistán y Turquía, enfrentan mayores riesgos de salidas de capital y de depreciación de sus monedas.Un aumento del 10% en los precios del petróleo puede deteriorar los saldos de la cuenta corriente en un rango de 40 a 60 puntos básicos. Este es un impacto significativo para estas economías. Un aumento del 10% en los precios del petróleo puede hacer que los saldos de la cuenta corriente se vean afectados negativamente. Esto crea un ciclo autoperpetuante: los mayores costos de importación debilitan las monedas, lo que aumenta aún más los costos de importación. Esto, a su vez, incrementa el riesgo de una adaptación desordenada de las economías afectadas.

En resumen, el ciclo económico de 2026 demuestra su capacidad para recuperarse, pero sus puntos débiles están expuestos. La prueba no consiste en si el ciclo puede soportar un golpe, sino en si puede hacerlo sin desencadenar una crisis más amplia en las economías emergentes más vulnerables. Si los riesgos geopolíticos disminuyen, entonces es probable que se produzca una recuperación cíclica. Sin embargo, el proceso será irregular, ya que las presiones externas en ciertos países seguirán siendo una fuente importante de inestabilidad.

Catalizadores y puntos de control: Duración y respuesta política

El camino a seguir depende de unas pocas variables claras. El factor clave es la duración del conflicto. Los analistas de Vanguard señalan que el precio del petróleo probablemente estará determinado por cuánto tiempo durarán las hostilidades.El precio del petróleo y el período de tiempo durante el cual seguirá siendo alto, probablemente dependerá de cuánto tiempo dure el conflicto en Irán.Las interrupciones prolongadas podrían agravar los efectos económicos y poner a prueba aún más la capacidad de los inversores para enfrentar las situaciones difíciles. Si el shock continúa, los efectos macroeconómicos podrían volverse cada vez más negativos. Los precios del petróleo más elevados durante largo tiempo podrían impulsar la inflación y complicar las condiciones financieras. Los shocks persistentes en los precios de la energía podrían aumentar la inflación, endurecer las condiciones financieras y complicar las decisiones políticas. Este es el verdadero test para la resiliencia del ciclo económico de 2026.

Es importante observar las acciones del banco central en los mercados emergentes, ya que constituyen un indicador clave para predecir el nivel de estrés económico. Los analistas advierten que un shock petrolero prolongado podría “desanclar” significativamente las expectativas de inflación. Países con bajos niveles de reservas, como Argentina, Sri Lanka, Pakistán y Turquía, enfrentarían mayores riesgos de salidas de capital y devaluación de sus monedas.Los países con bajos niveles de reservas, como Argentina, Sri Lanka, Pakistán y Turquía, enfrentan mayores riesgos de salidas de capital y de caída de su valor monetario.Cualquier medida que tomen estos bancos centrales para defender sus monedas o aumentar las tasas de interés podría indicar presiones más graves en el equilibrio externo, además de una posible pérdida de autonomía en la implementación de políticas monetarias. La reacción del mercado, reflejada en la caída del índice de monedas de los países emergentes, al nivel más bajo en tres semanas, demuestra que ya se está produciendo una huida hacia lo seguro. Los mercados financieros globales han sido afectados por este conflicto; tanto los índices de acciones de los países emergentes como los índices de monedas han caído al nivel más bajo en tres semanas.

Por último, es necesario monitorear los datos de inflación en Estados Unidos y las comunicaciones del Banco de la Reserva Federal. Aunque la estructura de la economía estadounidense le permite resistir los impactos de los shocks petroleros, un aumento continuo en los costos de energía podría reactivar las presiones inflacionarias, lo que podría retrasar las reducciones de las tasas de interés por parte del Fed.Podría retrasar las reducciones de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal.Un cambio en las expectativas de la política estadounidense podría agravar las condiciones financieras a nivel mundial, lo cual tendría un impacto directo en los mercados emergentes. La situación actual es asimétrica: el núcleo del ciclo económico es resistente, pero sus extremos son vulnerables. Los puntos clave son la duración de las medidas políticas y el próximo paso que tomará la Fed.

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