Crecimiento económico y el ciclo del dólar: un reequilibrio centrado en las materias primas

Generado por agente de IAMarcus LeeRevisado porAInvest News Editorial Team
lunes, 23 de febrero de 2026, 6:52 pm ET4 min de lectura

La transferencia hacia activos no relacionados con Estados Unidos no es una tendencia pasajera. Se trata de una respuesta a un cambio fundamental en el panorama macroeconómico mundial. La dominación del dólar estadounidense está mostrando signos de debilitamiento, y el crecimiento económico se está desviando significativamente. Esta situación crea un contexto favorable para una rebalanza en las inversiones.

El principal catalizador de este fenómeno es la debilidad sostenida del dólar estadounidense. El índice DXY ha caído más del 10% desde su punto más alto en 2024. Este descenso no es simplemente un cambio técnico; refleja una tendencia estructural más amplia, relacionada con la diversificación de las inversiones en monedas extranjeras. A medida que los inversores extranjeros buscan reequilibrar sus carteras, la debilidad del dólar hace que las inversiones en otros países sean más atractivas para los inversores estadounidenses, lo que genera un aumento directo en los retornos obtenidos. Esta dinámica fue uno de los factores clave que contribuyeron a este fenómeno.Un descenso de casi el 9% en el valor del dólar para el año 2025.Esto ha servido para impulsar un poderoso resurgimiento de las acciones internacionales.

Al mismo tiempo, el crecimiento global está adquiriendo un perfil más desigual. Estados Unidos continúa manteniendo un crecimiento por encima de la tendencia habitual, gracias a un ciclo de gasto en capital sin precedentes en los centros de datos y en las tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial. Esta fortaleza estructural crea un motor de crecimiento interno que difiere del panorama económico de Europa y el Reino Unido después de la inflación. En contraste, la zona euro y el Reino Unido enfrentan una clara tendencia a la baja, con un impulso económico reducido y perspectivas poco prometedoras. Esta divergencia en las trayectorias económicas está influyendo en las estrategias de inversión, ya que el capital fluye naturalmente hacia las regiones con mayor potencial de crecimiento.

El resultado es una oportunidad de valoración. Después de una década en la que las acciones estadounidenses dominaron el mercado, las acciones internacionales se negocian a precios significativamente inferiores. Este margen de descuento ofrece un punto de entrada potencial para los inversores que desean reequilibrar su cartera de inversiones. La combinación del debilitamiento del dólar, el crecimiento divergente y los precios atractivos de las acciones internacionales constituyen un contexto macro favorable para un cambio sostenido en la asignación de activos. La pregunta ahora es si esto marca el inicio de una tendencia duradera o simplemente una situación temporal. Sin embargo, parece que el ciclo está comenzando a cambiar.

Las materias primas como el motor: El crecimiento económico se encuentra con la dinámica del dólar.

El contexto macroeconómico ahora se traduce directamente en los mercados de materias primas. La fuerte tendencia hacia los mercados emergentes no es simplemente una cuestión de activos financieros; representa, más bien, un cambio global en la actividad económica y en la demanda. Cuando las acciones de los países emergentes…Un 34% de retorno en el año 2025.La mayor diferencia de rendimiento en comparación con el índice S&P 500 en los últimos 17 años es una clara señal de que el capital se está dirigiendo hacia los sectores que son motores del crecimiento global. Ese flujo de capital es un factor importante para el desarrollo de las materias primas.

Este ciclo está impulsado por dos fuerzas que actúan de forma conjunta. En primer lugar, la debilidad sostenida del dólar estadounidense sirve como un catalizador directo para los precios de las materias primas. Un dólar más débil hace que las materias primas, que se venden en dólares, sean más accesibles para los compradores internacionales, lo que aumenta la demanda. En segundo lugar, y de manera más fundamental, es el aumento en los gastos de capital a nivel mundial lo que genera una demanda estructural positiva. Como señalan los datos, los países emergentes tienen un buen desempeño cuando aumenta el gasto de capital a nivel mundial. La actual ola de inversiones en centros de datos, infraestructuras relacionadas con la inteligencia artificial y la fabricación de semiconductores, liderada por países como Taiwán y Corea del Sur, es una de las principales fuentes de este tipo de gastos. Estas inversiones generan directamente una demanda de cobre, aluminio, acero y otros metales industriales.

El resultado es una reevaluación de la competitividad a largo plazo de los países emergentes. Los aspectos estructurales que contribuyen a la resiliencia de estas economías, a su vez, fomentan el ciclo de demanda de productos básicos. Una mejor gobernanza corporativa y balances financieros más sólidos significan que los productores de países emergentes están en mejor posición para gestionar los costos y invertir en capacidad. Esto crea un ciclo virtuoso: un crecimiento más fuerte de los países emergentes favorece a los precios de los productos básicos, lo cual, a su vez, mejora los ingresos de los productores de dichos países, justificando así la superioridad de sus acciones frente al resto de las inversiones.

Sin embargo, sigue existiendo un riesgo importante en cuanto al posicionamiento de los activos. La actividad de negociación ha sido muy intensa, y los flujos de inversores indican que hay una gran competencia entre los participantes en el mercado. Mientras que las cotizaciones de las ETFs de países en desarrollo han registrado…Ingresos masivosLos flujos que no se relacionan con ETFs, en realidad, están fuera de la región. Esta divergencia indica que el comercio ya está bien establecido, con el dinero de los minoristas y los fondos pasivos liderando la actividad comercial. Tal situación puede aumentar la volatilidad. Un cambio en el sentimiento del mercado, quizás provocado por una fortaleza del dólar o por una preocupación por el crecimiento económico, podría llevar a un brusco cambio en los precios de las acciones de los países en desarrollo, y, por ende, en los precios de los productos básicos.

En resumen, el ciclo macroeconómico está marcado por una expansión impulsada por los productos básicos. La combinación de un dólar más débil, un aumento en el gasto global y una convergencia en el crecimiento de las economías emergentes constituye un factor positivo para los materias primas a lo largo de varios años. Sin embargo, la valoración actual y la posición de las acciones de las economías emergentes indican que este ciclo probablemente esté marcado por períodos de fuerte momentum, intercalados con momentos de volatilidad. La tendencia a largo plazo es clara, pero el camino hacia esa tendencia no será uniforme.

Valoración y escenarios futuros: Definición del comercio

La manifestación ha sido muy efectiva, pero la brecha en la valoración sigue siendo un factor importante que dificulta el comercio. Incluso después de todo esto…Un aumento del 33.6% en el año 2025.Las acciones de los mercados emergentes todavía están muy subvaluadas. El índice MSCI Emerging Markets cotiza a un ratio de precio a beneficio de 13.5x, lo cual significa que es 32% más barato que en los mercados desarrollados. Además, es 40% más barato que en Estados Unidos. Este descuento representa una margen de seguridad tangible. En la práctica, esto significa que el mercado está asignando un valor inferior al rendimiento real del último decenio, en lugar de considerar el nuevo ciclo de crecimiento estructural y gastos de capital que ahora se está desarrollando. Para que esta situación continúe, es necesario reevaluar este valor, a medida que las bases fundamentales mejoren.

La sostenibilidad de ese nuevo cálculo depende de una sola medida: el aumento de las ganancias, que debe superar el actual rango de 7-8%. Los datos preliminares indican que las ganancias por acción podrían aumentar en un 16% en 2025. Se espera que esa tasa de crecimiento se mantenga durante 2026, con un aumento de más del 20%. Ese aceleramiento es clave para el éxito del proyecto. Pero esto solo será posible si la actual oleada de gastos globales, impulsados por la infraestructura de IA, los semiconductores y la transición energética, se convierten en beneficios corporativos reales en todos los mercados emergentes. Las mejoras estructurales en los balances financieros y en la gobernanza también contribuyen al proceso, pero el ciclo no se completará si estos gastos no se transforman en beneficios reales y duraderos.

El contexto de liquidez estará determinado por dos factores macroeconómicos. En primer lugar, la trayectoria del dólar estadounidense es un factor crucial. La fuerte caída que provocó el aumento de los precios en 2025 es un factor positivo, pero su sostenibilidad es incierta. Una reversión en esta tendencia, quizás debido a una economía estadounidense más fuerte de lo esperado o a cambios en las políticas monetarias de la Fed, podría presionar inmediatamente a los rendimientos de las inversiones en activos emergentes y a los precios de las materias primas. En segundo lugar, las tasas de interés mundiales determinarán el nivel de apetito por los activos internacionales. La expectativa de recortes en las tasas de la Fed y un entorno monetario mundial más favorable han sido un factor positivo. Cualquier endurecimiento prematuro o una situación de altas tasas durante mucho tiempo podría contraer las valoraciones de los activos.

En resumen, este es un mercado que se basa en un ciclo macroeconómico duradero, y no en cambios temporales en las opiniones de los inversores. La debilidad del dólar, el aumento en los gastos de capital y la convergencia en el crecimiento económico en los países emergentes constituyen factores que generan una oportunidad de inversión a largo plazo. Sin embargo, el mercado puede ser volátil. La alta concentración de posiciones en las acciones de países emergentes, junto con las enormes entradas de fondos en los ETF, indica que el mercado es sensible a cualquier cambio en estos factores fundamentales. Los puntos de vigilancia son claros: hay que monitorear el aceleramiento de los resultados financieros de los países emergentes, la tendencia del dólar y la trayectoria de las tasas de interés mundiales. Si estos factores permanecen alineados, la brecha en las valoraciones ofrece una oportunidad interesante para invertir. Pero si se desvían, el impulso del mercado podría desaparecer rápidamente.

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