El “buen lugar” del BCE está en peligro, ya que los riesgos derivados de la guerra con Irán podrían perturbar el ciclo de las mercancías.

Generado por agente de IAMarcus LeeRevisado porShunan Liu
miércoles, 11 de marzo de 2026, 1:16 pm ET4 min de lectura

El reciente episodio de inflación ha dejado secuelas profundas en las sociedades y en la credibilidad de los bancos centrales. Este aumento de precios afectó al área del euro y a los Estados Unidos de manera similar. El aumento de precios se debió principalmente a fuerzas de demanda inesperadamente fuertes, incluyendo las políticas expansionistas aplicadas por la Reserva Federal y el BCE.Desde el año 2021.Este shock causado por la demanda ejerció una presión muy grande sobre las familias. Además, alimentó la frustración política y aumentó la desconfianza institucional. Los más vulnerables se vieron afectados de manera especial.Desde la década de 1970.La herencia de este episodio es una presión constante sobre los bancos centrales para que cambien su enfoque, pasando de la inflación hacia el crecimiento económico. Esto ocurre, a pesar de que los llamados a un mandato dual enfrentan una dirección de la BCE escéptica.

En este contexto, Isabel Schnabel, miembro del Consejo Ejecutivo del BCE, sostiene que la política monetaria sigue en una “buena situación”. Su evaluación se basa en dos puntos clave: que se espera que la inflación alcance el objetivo del 2% a medio plazo, y que las expectativas de inflación están firmemente establecidas.A medio plazoEste mecanismo de anclaje es el factor crítico. Schnabel señaló explícitamente que las inflaciones temporales y pequeñas no tienen mucha importancia para las decisiones políticas, siempre y cuando los consumidores no aumenten sus expectativas.Las expectativas siguen siendo inciertas.Esto refleja la reconocimiento estratégico por parte del BCE de las respuestas no lineales que pueden ocurrir en situaciones de desviación del objetivo establecido. La banca está dispuesta a ajustarse con mayor firmeza ante grandes desviaciones del objetivo, pero no reaccionará en exceso ante problemas menores y temporales.

Sin embargo, el BCE no está complaciente. Schnabel destacó que el actual entorno geopolítico y macroeconómico genera riesgos para la inflación. Mencionó específicamente la guerra en Irán como una fuente de incertidumbre relacionada con los riesgos de inflación. La banca debe permanecer alerta, monitoreando cuidadosamente la persistencia de los shocks en los precios de la energía y cualquier signo de que las empresas comiencen a transferir mayores costos de insumos a los consumidores. Esta postura sirve como base para el ciclo de los productos básicos. Aunque las expectativas estables proporcionan un punto de referencia para la inflación, la vulnerabilidad ante nuevos shocks en la demanda y perturbaciones en el suministro significa que las tasas reales y el dólar seguirán siendo los principales factores que influyen en la valoración de las materias primas. El “buen lugar” del BCE es un equilibrio político, pero el mercado de productos básicos se encuentra en un camino más turbulento.

El contexto actual de los macrodatos: debilidades en el crecimiento económico, shocks geopolíticos y sentimientos del mercado

El contexto macroeconómico inmediato relacionado con los productos básicos es de una contradição evidente. Por un lado, la inflación en Europa muestra una marcada debilidad. Por otro lado, hay un importante punto geopolítico que amenaza con revertir esa tendencia. Esta tensión define la situación actual del mercado.

La inflación en Europa ha disminuido significativamente; la inflación básica ha alcanzado niveles récordmente bajos. Esta presión deflacionaria se debe, en gran medida, a factores relacionados con la demanda y a los efectos persistentes de las reducciones impositivas del pasado. Estos factores ejercen una presión constante sobre el crecimiento de los precios.La debilidad de la inflación en Europa se ha intensificado.La visión positiva del BCE está siendo puesta a prueba por estos datos. La banco central debe equilibrar su compromiso con la estabilidad de precios con el riesgo de una contracción deflacionaria prolongada. Se espera que la recuperación sea muy lenta, debido a las graves consecuencias económicas causadas por la pandemia.

Sin embargo, el principal riesgo que podría afectar este frágil equilibrio es un conflicto prolongado en Oriente Medio. La guerra en Irán representa una amenaza clara e inmediata para las perspectivas del BCE. Los responsables de la política monetaria advierten que esta situación podría aumentar la inflación y debilitar el crecimiento económico si se prolonga.La guerra en Irán se iba a prolongar.Esto no es algo hipotético. En el informe de la última reunión del BCE se señaló que los responsables de la formulación de políticas ya estaban preocupados por las incertidumbres geopolíticas en países como Irán.Preocuparse por las incertidumbres geopolíticas…La cautela del banco central se basa en precedentes anteriores: el aumento de la inflación causado por la crisis energética, después de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, sorprendió al BCE, quien se vio obligado a adoptar medidas políticas rápidas. Es probable que esta experiencia haga que los encargados de tomar decisiones en esta ocasión sean más vigilantes, pero también se exponen más a ese tipo de shocks en el mercado de suministros.

A pesar de esta volatilidad, la reacción del mercado ante las turbulencias geopolíticas recientes ha sido sorprendentemente moderada. El apetito de riesgo de los inversores sigue siendo alto, y la volatilidad del mercado de bonos continúa mostrando una tendencia a la baja. Esto indica que el mercado responde de manera contenida a los shocks relacionados con el riesgo. Esto sugiere que el mercado intenta ignorar los efectos a corto plazo. Este cambio ha contribuido a la importante depreciación del dólar estadounidense. En resumen, aunque el contexto macroeconómico está lleno de posibles shocks, el sentimiento del mercado actual es de resistencia. Esto crea un equilibrio precario: la presión disinflamatoria causada por la débil demanda europea se ve compensada por una alta tolerancia al riesgo y por el debilitamiento del dólar. Ambos factores son favorables para las materias primas denominadas en dólares. La dirección del ciclo económico depende de cuál de estas fuerzas prevalezca: la debilidad del crecimiento o el shock sostenido en el suministro.

Implicaciones políticas y escenarios futuros relacionados con el ciclo de los productos básicos

La evaluación actual del BCE establece un umbral claro, pero también frágil, para el ciclo de precios de los productos básicos. Su camino político depende de una estabilización delicada de las presiones de precios subyacentes. Los factores clave que pueden afectar este proceso son la evolución de los servicios y la inflación salarial, así como la persistencia de los shocks geopolíticos. El “buen estado” en el que se encuentra la economía no es un estado permanente, sino un equilibrio político que puede verse interrumpido por ciertos factores determinantes.

El escenario básico de la BCE espera que la inflación se estabilice en alrededor del 2% a medio plazo. Las proyecciones indican que la inflación no relacionada con los precios de la energía permanecerá aproximadamente en ese nivel durante los años 2026, 2027 y 2028.Las proyecciones para diciembre indican que la inflación no relacionada con la energía será de alrededor del 2% durante los años 2026, 2027 y 2028.Sin embargo, esta estabilidad depende de un cambio crucial: el enfriamiento de los servicios y la inflación salarial. Actualmente, la inflación, excluyendo los costos energéticos, sigue siendo del orden del 2.5%. Para la BCE, este es el principal riesgo interno. Si estas presiones de precios persisten, esto socajaría las expectativas de los mercados y haría necesario reconsiderar la política monetaria. Probablemente, esto llevaría a una postura más restrictiva, lo cual afectaría negativamente el crecimiento económico y la demanda de productos básicos.

Un riesgo más inmediato y externo es la posibilidad de un aumento en la inflación, debido a una demanda agregada que se ve favorecida por políticas monetarias expansivas. La BCE está alerta ante la tentación de ajustar la economía o modificar las políticas fiscales, especialmente si el optimismo relacionado con los aumentos en la productividad gracias al uso de la IA lleva a un sobrecalentamiento de la demanda.Resistir la tentación de ajustar la economía, modificar la política fiscal o manejarla de manera deliberada.Tal escenario podría poner en peligro la credibilidad del banco y aumentar los riesgos relacionados con la estabilidad financiera. Además, crearía un entorno volátil para las materias primas, donde las tasas de interés reales podrían aumentar de repente.

El catalizador más directo y visible para un cambio es la persistencia de los shocks en los precios de la energía, especialmente debido a la guerra en Irán. Aunque el BCE ha demostrado estar dispuesto a ignorar las fluctuaciones temporales causadas por la energía, siempre y cuando las expectativas se mantengan estables, su experiencia en 2022 constituye una limitación importante.La experiencia de 2022 con los precios descontrolados muestra que la tolerancia del gobierno hacia una inflación excesiva está disminuyendo.El banco debe supervisar cuidadosamente si este shock es simplemente transitorio o si se convierte en un factor persistente en la trayectoria de la inflación. El indicador clave será si las empresas comienzan a transferir los costos más elevados a los consumidores. Esta dinámica podría romper el equilibrio actual y obligar a una respuesta política. Cualquier señal de que las empresas comiencen a transmitir costos más elevados a los consumidores sería un indicio de lo que está sucediendo.

En el caso de los productos básicos, esto crea una situación que se basa en dos fuerzas opuestas. Por un lado, la presión de desinflación causada por la débil demanda europea y la compromiso del BCE con un objetivo de inflación del 2%, constituyen un punto de referencia para las tasas reales de los productos básicos. Por otro lado, la alta tolerancia al riesgo y la debilidad del dólar, junto con la amenaza constante de un shock en el suministro, constituyen un límite. La trayectoria del ciclo económico estará determinada por cuál de estas dos fuerzas prevalecerá. La próxima reunión de política monetaria del BCE, el 19 de marzo, será un momento clave para evaluar el impacto inicial del conflicto con Irán. En resumen, el ciclo de los productos básicos no se mueve por sí solo; está influenciado por una serie de decisiones políticas, cada una adaptada a un conjunto específico de señales macroeconómicas y geopolíticas.

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