“Impuesto de la Libertad” de los Países Bajos: Financiar un 3.5% destinado a fines de defensa, en medio de las dificultades fiscales

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 30 de enero de 2026, 9:34 am ET3 min de lectura

Los Países Bajos se enfrentan ahora a una decisión crucial: elegir entre una nueva realidad estratégica y sus limitaciones fiscales. El gobierno ha comprometido formalmente con el objetivo propuesto por la OTAN de invertir el 3.5% del PIB en gastos de defensa. Este es un aumento significativo en comparación con los niveles actuales. En 2024, el total de los gastos en defensa era…19,9 mil millones de eurosRepresenta exactamente el 2% del PIB del país. Esto coloca al país cerca de la mitad de las naciones miembros de la OTAN en términos de gasto per cápita. Pero el nuevo mandato exige un cambio fundamental en esta situación.

La magnitud del aumento necesario es asombrosa. Se estima que alcanzar los nuevos objetivos de capacidad de la OTAN para el año 2025 costará a los Países Bajos una cantidad considerable de dinero.Al menos entre 16 y 19 mil millones de euros al año, además del presupuesto de defensa existente.Este aumento gradual obligará a que el gasto en defensa alcance el objetivo establecido, es decir, el 3.5% del PIB. El marco CT25, que se centra en capacidades críticas como la defensa aérea y con misiles, así como en unidades de maniobras terrestres, representa una mejora significativa en comparación con los objetivos anteriores. Además, este marco pondrá a prueba la capacidad fiscal de todos los aliados europeos.

Este imperativo estratégico choca directamente con un presupuesto limitado. El espacio fiscal del gobierno se está reduciendo, no ampliando. El déficit…Casi 11 mil millones de euros en el año 2024.Se proyecta que se ampliará significativamente, llegando a un tamaño considerable.El 2.7% del PIB en el año 2026Esta trayectoria no deja mucho espacio para un aumento anual de miles de millones de euros. Por lo tanto, la “imposición fiscal” se presenta como un mecanismo necesario desde el punto de vista fiscal: una nueva fuente de ingresos que sirve para cerrar la brecha entre los compromisos de seguridad legalmente vinculantes y la situación financiera cada vez más difícil del estado. Se trata de una situación fiscal complicada: el país debe financiar una importante expansión militar, mientras que su déficit se prevé que aumente.

El mecanismo del “Impuesto de Libertad” y los compromisos económicos que conlleva

El mecanismo para financiar este giro estratégico ya está claro: se trata de una nueva “tasa de libertad”. La coalición minoritaria que liderará la gobernanza planea imponer un sobrecargo tanto sobre las tasas de ingresos como sobre las tasas empresariales. De esta manera, se generará una cantidad adicional de fondos que podrán utilizarse para este propósito.5 mil millones de euros al añoEsta contribución está diseñada específicamente para cubrir una parte del enorme déficit en la financiación de defensa. El acuerdo de coalición detalla esta distribución: a partir de 2028, se espera que los ciudadanos contribuyan a este fin.3,4 mil millones de eurosMientras que las empresas pagarán 1.700 millones de euros. Esto genera un compromiso fiscal directo, ya que el gobierno debe encontrar los miles de millones restantes mediante recortes en otros ámbitos del presupuesto.

El impacto financiero inmediato es significativo. La recaudación fiscal debería ser una nueva fuente de ingresos destinada al bienestar nacional. Pero esta recaudación llega junto con un déficit gubernamental que, según se proyecta, seguirá aumentando. El plan de la coalición para limitar el déficit al 2% del PIB hasta el año 2030 se verá cuestionado por la necesidad de financiar un aumento en los gastos de defensa de aproximadamente 19 mil millones de euros al año. Esto significa que, aunque los ingresos fiscales son sustanciales, solo representan parte de la solución. El resto de los recursos vendrá de la reasignación de presupuestos existentes, incluyendo reducciones en los gastos relacionados con la salud y el bienestar social. Además, habrá que recurrir a una “transferencia de fondos” para adelantar los fondos destinados a la defensa.

Esto genera una clara tensión macroeconómica. La carga fiscal sobre las familias y las empresas reducirá el consumo privado y la rentabilidad de las empresas. Al mismo tiempo, los recortes en el gasto necesarios en otras áreas podrían ralentizar el crecimiento económico. El hecho de que la coalición sea minoritaria en el parlamento añade un elemento de incertidumbre a este delicado equilibrio. Con solo 66 de los 150 escaños, los ministros tendrán que…Negociar con otras partes en el parlamento para obtener suficiente apoyo para sus planes.Se trata de un enfoque basado en cada tema por separado. Esto aumenta el riesgo de retrasos o modificaciones en los planes fiscales y de gastos. Esto, a su vez, complica la planificación fiscal necesaria para alcanzar el objetivo de defensa del 3.5% para el año 2035.

Implicaciones macroeconómicas y escenarios futuros

El plan de los holandeses para financiar una importante expansión en el ámbito defensivo se lleva a cabo en un contexto de crecimiento moderado y inflación persistente. Se proyecta que el PIB real aumentará…1.7% en el año 2025Pero se espera que esta tasa disminuya a un 1.3% en el año 2026. La inflación, aunque está disminuyendo, sigue siendo elevada, con una previsión de 2.2% para el año 2026. Este contexto económico crea un entorno difícil para las medidas fiscales. El “impuesto de libertad” y los recortes en los gastos relacionados con él ejercerán una presión directa sobre el consumo privado y la inversión empresarial, dos pilares clave para el crecimiento económico. El consumo del propio gobierno también se reducirá, lo que a su vez disminuirá aún más uno de los factores que impulsan el crecimiento económico. El éxito del plan depende de si las inversiones en defensa pueden compensar estos obstáculos. Se trata de una apuesta arriesgada, dado que la inversión privada ya está limitada por cuestiones internas como restricciones de nitrógeno y congestión en las redes de transmisión de energía.

El catalizador principal de toda esta estrategia es lo que está por venir.Cumbre de la OTAN en La Haya, programada para junio de 2026Este evento es clave para el éxito del acuerdo. La cumbre servirá para formalizar el objetivo de gastar el 3.5% del presupuesto en defensa, así como el marco de capacidades de la CT25. De esta manera, el compromiso político actual se transformará en un acuerdo vinculante entre las partes involucradas. El gobierno holandés ya ha dado un paso al incluir el 2.2% del PIB en su presupuesto para defensa para el año 2026. Pero el logro del objetivo del 3.5% depende de los resultados de la cumbre. Un acuerdo exitoso proporcionaría la legitimidad política y estratégica necesaria para que los planes fiscales pudieran ser aprobados por el parlamento. Una negativa o un resultado insuficiente podría socavar toda la lógica fiscal detrás del “impuesto de libertad”.

Sin embargo, el estado minoritario de la coalición representa un gran riesgo que podría frustrar el plan. Con solo 66 de los 150 escaños, los ministros tendrán que…Negociar con otras partes en el parlamento para obtener suficiente apoyo para sus planes.Se trata de un enfoque que se aplica caso por caso. Esto aumenta la probabilidad de que ocurran situaciones de estancamiento legislativo, retrasos o modificaciones en los planes fiscales y de gastos. La necesidad constante de negociación crea incertidumbre, lo cual puede debilitar las inversiones empresariales y la confianza de los consumidores. Esto, a su vez, complica aún más las ya difíciles perspectivas fiscales y de crecimiento.

Los escenarios futuros se basarán en estos dos factores. En el caso básico, la cumbre de la OTAN logrará un acuerdo claro en junio, lo que proporcionará el apoyo político necesario para que la coalición pueda llevar a cabo sus planes. La “imposición de impuestos para la libertad” se implementará según lo previsto, y el gobierno realizará las reducciones presupuestarias necesarias, lo que permitirá aumentar los gastos en defensa. El crecimiento económico permanecerá moderado, pero estable; además, la inflación disminuirá gradualmente. El riesgo principal es que la condición de minoría de la coalición pueda causar retrasos o compromisos que ralenticen la consolidación fiscal necesaria para financiar el aumento de los gastos en defensa. En un escenario negativo, si el acuerdo de la OTAN es ambiguo o si el gobierno holandés no logra obtener suficiente apoyo parlamentario para sus planes, el plan fiscal se verá frustrado. Esto podría obligar a una retirada del objetivo del 3.5%, lo que provocaría una crisis política y socavaría la credibilidad estratégica del plan.

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