¿Por qué el sistema de fijación de precios de los medicamentos en los Estados Unidos es estructuralmente desfavorable para los compradores?
El problema fundamental no radica en un único actor malicioso, sino en un sistema diseñado para permitir el derroche de costos. Como dijo Owen Tripp, CEO de Included Health, los actuales mecanismos de fijación de precios de los medicamentos…Trabajan en contra de los compradores.Esto no es una ineficiencia menor; se trata del diseño original del sistema. El sistema funciona como una máquina segmentada y opaca, que extrae valor de los pagadores, de las compañías de seguros y de los empleadores. Todo esto ocurre debido a la dispersión de precios y a la falta de transparencia en el funcionamiento del sistema.
El mecanismo central es la dispersión de precios. Los fabricantes de productos farmacéuticos suelen cobrar precios diferentes a los diferentes compradores por el mismo producto. Esta práctica funciona bien cuando los proveedores tienen poder de mercado y los compradores difieren en su sensibilidad al precio. Como se señaló en un documento presentado en una conferencia del HHS en el año 2000,Las diferencias en la sensibilidad a los precios entre los diferentes compradores… a menudo llevan a que exista un amplio rango de precios para un mismo producto farmacéutico.El resultado es un mercado fragmentado, donde el “mejor precio” es algo inestable. El costo real para cualquier comprador individual depende de su poder en el mercado y de sus posibilidades de negociación.
Esta fragmentación genera una gran pérdida de costos. Los descuentos más significativos para los compradores privados suelen ser de 12 a 17 puntos porcentuales inferiores al “precio óptimo” que los fabricantes anuncian públicamente. En otras palabras, el precio oficial es, en muchos casos, una mentira. El verdadero costo para el comprador se negocia en la sombra, dentro de estructuras complejas de descuentos y contratos confidenciales. No se trata solo de unos pocos puntos porcentuales; se trata de una brecha estructural que erosiona constantemente el poder adquisitivo de quienes pagan los costos. Esto hace que el sistema sea inherentemente perjudicial para aquellos que tienen que pagar las facturas.
Los factores estructurales que influyen en este proceso: patentes, innovación y la brecha de acceso.
La naturaleza adversarial del sistema no es algo casualidad; está respaldada por poderosas fuerzas económicas y políticas. En su esencia, existe un compromiso: la protección robusta de las patentes y el alto costo de la investigación y el desarrollo son medidas destinadas a incentivar la innovación. Sin embargo, esta misma estructura crea las condiciones para una gran dispersión de precios. Como se explicó en un documento presentado en una conferencia del HHS en el año 2000…Las diferencias en la sensibilidad a los precios entre los diferentes compradores… a menudo resultan en una amplia gama de precios para un mismo producto farmacéutico.Una dinámica que se ve amplificada por el poder de las patentes y por los bajos costos de producción. El resultado es un mercado en el que el “mejor precio” no existe realmente. El verdadero costo para cualquier comprador depende de su capacidad de negociación, y no de un valor de mercado fijo.
Esta tensión está siendo puesta a prueba ahora, debido a un aumento sin precedentes en la demanda por una nueva clase de medicamentos eficaces para el control del peso. Medicamentos como Ozempic y Wegovy, que pertenecen a la familia de los agonistas GLP-1, han ganado enorme popularidad entre quienes buscan controlar su peso. La demanda es enorme y no se puede manejar de manera adecuada; esto crea una nueva categoría de medicamentos costosos que los pagadores y empleadores no están preparados para manejar. Como señaló Owen Tripp, CEO de Included Health:Es una preocupación enorme para los empleadores, ya que estos medicamentos son extremadamente costosos. Además, hay mucha demanda de ellos.El costo es abrumador. Para una empresa como ArcBest, Ozempic ya es el cuarto medicamento más costoso que han tenido que adquirir. Además, la demanda de este medicamento apenas comienza a aumentar.
Esta demanda explosiva está sometiendo los modelos tradicionales de cobertura médica al límite. Los empleadores, atrapados entre las ventajas clínicas de estos medicamentos y sus precios insostenibles, se ven obligados a tomar decisiones difíciles relacionadas con la asignación de recursos. Algunos ya están obligando a los empleados a probar otros tratamientos más económicos antes de aprobar la cobertura de estos medicamentos costosos. Este cambio hacia una autorización previa y terapias ordenadas es una respuesta directa a los altos costos que representan estos medicamentos. Significa que el sistema está bajo presión, donde las promesas iniciales de innovación chocan con las dificultades derivadas de la escala de los costos. Los compradores se ven obligados a enfrentarse a un entorno más restrictivo.
El déficit de transparencia y los modelos en evolución
La debilidad fundamental del sistema no radica solo en los precios opacos, sino también en la ausencia de un punto de referencia claro para determinar el costo real de adquisición. Durante décadas, la industria ha dependido de estándares defectuosos como el Precio Mayorista Promedio (AWP).Originalmente, se basa en datos de encuestas obtenidos de mayoristas de productos farmacéuticos.Pero se ha reconocido desde hace tiempo que este indicador no es una buena medida para determinar el verdadero costo. Como resultado, la cadena de suministro opera en un estado de incertidumbre; el “mejor precio” anunciado por los fabricantes no es más que una ficción. El costo real para cualquier comprador, por otro lado, depende de su poder de negociación, y no de un valor de mercado fijo. Esta falta de transparencia es el problema fundamental que los nuevos modelos deben abordar.

En respuesta a esto, la industria ha desarrollado una serie de modelos de pago innovadores. Estos incluyen contratos basados en los resultados de salud y precios de suscripción. El objetivo de estos modelos es vincular los pagos a los resultados reales del producto, en lugar de a un precio fijo. La lógica detrás de esto es lógica: si un medicamento no logra brindar los beneficios prometidos, el pagador no debe asumir toda la responsabilidad. Como demuestran las pruebas…La nueva tecnología para el monitoreo de los pacientes y la recopilación de datos de salud ha acelerado el uso de contratos basados en valores.Los ejecutivos de las principales compañías biotecnológicas también han adoptado estas disposiciones. El objetivo es alinear los incentivos y mejorar el acceso de los pacientes a los tratamientos.
Sin embargo, estos modelos a menudo aumentan la complejidad sin resolver el problema fundamental de los precios iniciales poco transparentes y los descuentos aplicados. Los datos necesarios para medir los resultados –los registros de los pacientes, la adherencia al tratamiento, los resultados clínicos– se encuentran a menudo separados entre sí y son difíciles de compartir dentro del ecosistema de atención médica fragmentado. Esto crea grandes dificultades en la distribución de datos y obstáculos operativos que pueden retrasar o complicar la ejecución de estos contratos. Además, estos modelos operan sobre el sistema existente y defectuoso. Un contrato de resultados de salud relacionado con un medicamento muy popular siempre comienza con un precio negociado y confidencial, que probablemente sea mucho más alto que el verdadero costo de adquisición. El modelo puede mitigar los riesgos a lo largo del proceso, pero no hace nada para solucionar los problemas de fugas de costos que caracterizan el sistema.
En resumen, estos nuevos modelos son soluciones parciales para resolver problemas estructurales. Representan una evolución en la ingeniería financiera, pero no una revolución en términos de transparencia. Hasta que exista un estándar ampliamente aceptado y completo para medir el costo real de las adquisiciones a lo largo de toda la cadena de suministro, el sistema seguirá funcionando en contra de los compradores. La promesa de contratos basados en el valor es real, pero su potencial está limitado por esa misma opacidad que hace que toda la arquitectura de precios sea adversa para los compradores.
Catalizadores y riesgos: Políticas, juegos de azar y el trade-off entre innovación y riesgos
El equilibrio actual es precario, y se sostiene gracias a un equilibrio frágil entre incentivos poderosos y la opacidad sistémica. El principal catalizador para el cambio es la amenaza de una política de precios de nación más favorecida. Este enfoque, que consistiría en establecer los precios de los medicamentos en los niveles más bajos posibles, comparables con los de los países similares, puede ser manipulado fácilmente. Como demuestra la investigación…Las empresas farmacéuticas y sus clientes en el extranjero podrían crear la apariencia de que los precios son más altos en ese país, al acordar recibir descuentos confidenciales.Es una práctica ya común en el extranjero. Este “agujero legal” significa que la política podría reducir los precios en Estados Unidos, pero solo en nombre de la ley. Los fabricantes, por su parte, pueden mantener precios netos bajos mediante acuerdos no registrados, dejando así intacto el problema de las pérdidas de costos reales.
Sin embargo, el mayor riesgo no es solo el fracaso de las políticas, sino también la reacción negativa de los ciudadanos ante dichas políticas. Cualquier reducción drástica de los precios podría socavar, sin quererlo, los incentivos financieros que impulsan la innovación en el sector farmacéutico. El mercado estadounidense es el principal motor de los beneficios financieros del sector farmacéutico mundial; representa aproximadamente el 70% de esos beneficios. Si las empresas enfrentan cortes drásticos en sus ingresos en este país, podrían optar por abandonar los mercados extranjeros, manteniendo así sus ingresos en Estados Unidos, pero reduciendo su acceso a otros mercados. Lo más grave es que la promesa de nuevos medicamentos podría verse comprometida. Como advierte un análisis, cambiar al modelo de precios europeo en Estados Unidos significaría que los estadounidenses vivirían vidas más cortas y menos saludables, lo que llevaría a una pérdida de miles de millones de dólares. La compensación es evidente: ahorros inmediatos para los pagadores, pero una erosión a largo plazo en la capacidad de innovación del sector farmacéutico.
Mientras tanto, las fuerzas tecnológicas añaden un nuevo nivel de complejidad. El surgimiento de la inteligencia artificial y el análisis de datos ofrecen una vía hacia una mayor transparencia en los costos. Esto, a su vez, puede dar a los compradores mejores indicadores para tomar decisiones. Sin embargo, estos mismos herramientas también aumentan la carga operativa necesaria para gestionar nuevos modelos de pago segmentados. Como señaló Owen Tripp de Included Health, la complejidad del sistema es abrumadora para el paciente promedio.Los utilizamos en la medicina, en el área de la salud y en los seguros. Se necesitan alrededor de 5000 palabras para describir su vida cotidiana.La IA puede ayudar a navegar por este laberinto, pero también permite la creación de contratos más complejos y que requieren una gran cantidad de procesos administrativos. El efecto neto puede ser que el sistema sea más transparente en teoría, pero en la práctica resulta más complicado y costoso de gestionar.
En resumen, es probable que ocurran problemas de tipo disruptivo, pero sus consecuencias son inciertas. Los cambios en las políticas pueden dañar el motor de la innovación, mientras que los avances tecnológicos podrían empeorar la situación administrativa. La estabilidad del sistema depende de encontrar un camino medio: uno que limite las pérdidas de costos excesivas, sin por ello destruir los incentivos que permiten lograr avances tecnológicos en el futuro. Por ahora, ese equilibrio sigue siendo difícil de alcanzar.



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