De la dominación al desorden: La crisis estructural en el sector de la construcción de Tailandia

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 1 de febrero de 2026, 5:25 pm ET5 min de lectura

La reciente serie de accidentes fatales ha revelado un fallo sistémico en el sector de la construcción de Tailandia. En el centro de este problema se encuentra Italian-Thai Development, una empresa cuya caída ha puesto de manifiesto los graves defectos estructurales del modelo de crecimiento a toda costa. Una vez que esta empresa fue un actor importante en el mercado, su reciente historial de accidentes evitables ha provocado un reconocimiento nacional de la situación.

El acontecimiento más catastrófico fue el colapso de…Edificio del Oficio de Auditoría Estatal, de 33 pisos, en marzo.Hace un año ocurrió ese desastre. Casi 100 trabajadores murieron en ese accidente. No se trató simplemente de un accidente fortuito. Fue un fracaso en la ingeniería y en la supervisión de las obras. El presidente de la empresa y los ingenieros fueron acusados de negligencia profesional. El edificio era la única estructura importante en Bangkok que colapsó durante un terremoto cuyo epicentro se encontraba a más de 1,300 kilómetros de distancia. Esto demuestra que el diseño del edificio estaba defectuoso, y que la cultura empresarial priorizaba la velocidad y el costo en lugar de la seguridad.

Ese patrón de negligencia continúa, con una regularidad escalofriante. Solo en la última semana, la empresa ha sido relacionada con…Dos colapsos de grúas separados.En primer lugar, una grúa cayó sobre un tren de pasajeros en Nakhon Ratchasima, causando la muerte de 32 personas en un proyecto ferroviario financiado por China. Un día después, otra grúa colisionó con una carretera cerca de Bangkok, resultando en la muerte de dos personas más. La coincidencia de estos desastres ocurridos en pocos días y en lugares gestionados por el mismo contratista ha provocado indignación pública y una rápida respuesta política. El primer ministro Anutin Charnvirakul ordenó al Ministerio de Transporte que cancelara los contratos con esa empresa, incluyendo su inclusión en una lista negra, y que se procediera contra ella judicialmente. Además, prometió que un sistema de evaluación del rendimiento de los contratistas será implementado por el gobierno.

La historia de la negligencia en materia de seguridad no es algo nuevo. La participación de la empresa en el colapso de la Oficina de Auditoría Estatal, donde fue uno de los contratistas principales, sentó un precedente para una cultura en la que la evasión de las normativas y la manipulación de las regulaciones se convirtieron en algo habitual. Los accidentes recientes no son incidentes aislados, sino simplemente el último capítulo de una serie de fracasos repetidos. Se trata de una crisis estructural en miniatura: una empresa que se basó en contratos gubernamentales y en una expansión rápida, cuyo modelo operativo ignoró constantemente los protocolos de seguridad, hasta que el costo resultante se manifestó en cientos de vidas perdidas.

En resumen, el colapso de la empresa italiana-Thai Development no es simplemente un escándalo corporativo. Es un síntoma de una patología más amplia en toda la industria. Cuando una sola empresa es responsable de múltiples desastres en poco tiempo, eso indica que el sistema en sí está roto. La promesa del gobierno de incluir esa empresa en una lista negra y demandarla puede proporcionar responsabilidad a corto plazo, pero no resuelve los problemas más profundos, como la regulación inadecuada, la falta de cumplimiento de las normas y la presión constante para entregar proyectos a cualquier precio. La caída de esta empresa ha revelado la fragilidad del sector de la construcción en Tailandia.

El modelo de crecimiento bajo escrutinio: Fundamentos frágiles

Se proyecta que el sector de la construcción en Tailandia crezca de manera constante.5.55% tasa compuesta anualPara el año 2030, el tamaño del mercado podría alcanzar casi los 40 mil millones de dólares. Este crecimiento se debe a la fuerte demanda de proyectos de infraestructura y residenciales. Sin embargo, las recientes accidentes fatales revelan una contradicción evidente: el crecimiento de la industria se basa en fundamentos estructuralmente inestables. La gran fragmentación del mercado y la falta de cumplimiento de las nuevas normas de seguridad significan que el crecimiento no va acompañado de una mejora correspondiente en la disciplina operativa.

La falta de concentración en este sector constituye una vulnerabilidad importante. Con una baja concentración del mercado y sin ningún actor dominante, no existe ninguna entidad que tenga la escala o el incentivo para establecer y aplicar normas de seguridad a nivel industrial. Esto crea una situación en la que los costos y la rapidez son más importantes que la calidad y la seguridad. Los recientes accidentes con grúas y problemas en edificios son ejemplos claros de esta deficiencia sistémica. Cuando un único contratista como Italian-Thai Development es implicado repetidamente en tales incidentes, esto demuestra que el problema no es aislado, sino que es característico de un entorno competitivo donde la supervisión es inadecuada y la responsabilidad es difusa.

Es aquí donde la brecha entre las regulaciones y la realidad se hace más evidente. Tailandia ha introducido nuevos estándares que exigen el uso de materiales más resistentes al fuego y una mayor resistencia a los terremotos, de acuerdo con las mejores prácticas internacionales. El gobierno también ha actualizado su marco de seguridad laboral para mejorar los procedimientos de seguridad en los lugares de trabajo. Sin embargo, la aplicación de estas normativas es insuficiente. El fracaso catastrófico del edificio de la Oficina de Auditoría Estatal durante un terremoto reciente, así como los accidentes recientes relacionados con grúas, demuestran que estas nuevas reglas no se aplican ni se supervisan de manera consistente. El marco regulatorio existe, pero los mecanismos para garantizar el cumplimiento de dichas reglas no funcionan adecuadamente.

En resumen, el modelo de crecimiento se basa en fundamentos frágiles. La proyección de una expansión hasta los 39 mil millones de dólares para el año 2030 supone un nivel de integridad y seguridad que la estructura actual del mercado no puede garantizar. Sin un cambio fundamental hacia una mayor aplicación de las normas de seguridad, sin una mayor consolidación de la industria o sin un nuevo modelo de supervisión, esta trayectoria de crecimiento se volverá cada vez más peligrosa e insostenible. Las tragedias recientes no son anomalías; son el resultado inevitable de un sistema en el que las normas de seguridad se escriben, pero no se aplican.

Las consecuencias competitivas y financieras: ganadores y perdedores

Las consecuencias operativas inmediatas de la crisis son graves y extensas. El impacto más directo es la suspensión de las actividades de la empresa involucrada, Italian-Thai Development. La participación de esta empresa en este proceso ha tenido un efecto negativo considerable.El colapso del proyecto de tren de alta velocidad, respaldado por China.Esto ha provocado que el gobierno ordene la terminación del contrato, lo cual afecta directamente a una infraestructura importante. No se trata de un caso aislado; la empresa también está relacionada con otro desastre relacionado con grúas en un proyecto de carretera. Esto ha llevado a medidas más severas por parte del gobierno. Sin embargo, la paralización operativa no afecta solo a una sola empresa, ya que el riesgo de seguridad en todo el sector es indudable.

Este riesgo se manifestó en un incidente separado que ocurrió en una importante planta de producción de cemento.Siam City Cement cerró una de sus tres plantas de producción.Después de una explosión que causó la muerte de tres trabajadores y obligó a cerrar parcialmente la planta, parece que la causa del accidente no se debe a fallas en las obras de construcción. Este incidente destaca la vulnerabilidad generalizada en toda la cadena de suministro industrial. Significa que los problemas de seguridad no se limitan al proceso de ejecución de proyectos, sino que son sistémicos y afectan incluso a los proveedores de insumos críticos. Este tipo de interrupciones introduce volatilidad en los costos y el suministro de materiales, lo que supone un mayor presión financiera para todo el sector.

En este proceso de reordenamiento, se está creando una clara división competitiva entre las empresas. Las empresas que cuentan con marcos de seguridad institucionalizados están en una posición favorable para mantener su resiliencia, mientras que aquellas que no cuentan con tales medidas corren el riesgo de sufrir colapsos tanto en términos de reputación como operativos. SCG, el mayor conglomerado industrial de Tailandia, representa un claro ejemplo de lo contrario: su empresa demuestra cómo es posible superar estas dificultades.Programa de Evaluación del Desempeño en Materia de Seguridad (SPAP)Fundada en el año 2007 y que continúa mejorando de forma constante, esta iniciativa constituye una parte esencial de su plan a largo plazo. Los objetivos claros de la empresa, como el de lograr cero muertes para el año 2025, demuestran que la seguridad está profundamente integrada en sus prácticas operativas. No se trata de una promesa reactiva, sino de una estrategia que abarca décadas de supervisión, evaluación y promoción cultural.

En resumen, la crisis está transformando activamente el panorama competitivo del mercado. El compromiso del gobierno de incluir a los contratistas en una lista negra crea un vacío para aquellas empresas que cuentan con registros de seguridad sólidos. El modelo de SCG ofrece una guía para la resiliencia operativa y la gestión de la reputación en un mercado donde la confianza es algo primordial. A medida que los contratos se redistribuyen y los inversores reevaluen los riesgos, la ventaja financiera probablemente pase a quienes puedan demostrar un compromiso creíble y sistemático con la seguridad. La quiebra de Italian-Thai Development no es simplemente un fracaso corporativo; es una señal de mercado que indica que el antiguo modelo de crecimiento a cualquier precio ya no es viable. Los ganadores serán aquellos que hayan construido una base más segura para su negocio.

Catalizadores y escenarios: El camino hacia una nueva normalidad

El catalizador inmediato para el cambio ya está en marcha. La decisión del gobierno de rescindir los contratos y excluir de la lista a la empresa involucrada, Italian-Thai Development, es una respuesta directa a este conjunto de desastres. Este paso no es solo simbólico; representa una señal clara de que ha terminado la era en la que los contratistas pueden actuar sin restricciones. La investigación sobre estos fracasos probablemente desencadenará un proceso de evaluación más amplio para todas las empresas que tienen contratos con el gobierno. Esto obligará a una redistribución de los recursos hacia aquellas empresas que cuenten con registros de seguridad verificables. La reacción del mercado ante esta medida será la primera prueba de si se trata de una sanción temporal o si se trata del comienzo de un cambio sistémico.

Sin embargo, el escenario crítico para el bienestar a largo plazo de este sector radica en si el gobierno puede pasar de las normas teóricas a medidas efectivas de cumplimiento en la práctica. Tailandia ha introducido nuevas regulaciones que exigen el uso de materiales más resistentes al fuego y una mayor resistencia a los terremotos. Además, ha actualizado su marco de seguridad laboral, estableciendo requisitos más estrictos para el personal de seguridad. Estos son pasos necesarios. Pero, como demuestran las tragedias recientes, existe una gran diferencia entre las regulaciones y la realidad. El camino hacia una nueva normalidad depende de la capacidad del gobierno de financiar e implementar mecanismos eficaces de cumplimiento: más inspectores, monitoreo en tiempo real y sanciones rápidas para aquellos que no cumplan con las normas. Sin esto, las nuevas normas de seguridad solo se convertirán en otra capa más de burocracia, mientras que la cultura de reducción de costos y el buscamiento de soluciones a costos reducidos persiste.

Este vacío en la aplicación de las normas es precisamente el lugar donde se va a redefinir la situación de inversión. El capital inevitablemente fluirá hacia aquellas empresas que puedan demostrar una mejor gestión de la seguridad, no solo como un ejercicio de relaciones públicas, sino como una práctica operativa y financiera fundamental. El modelo de SCG…Programa de Evaluación del Rendimiento en Materia de Seguridad (SPAP), desde el año 2007.Y los objetivos explícitos de lograr cero muertos son una buena opción. En un mercado donde la confianza es ahora el recurso más escaso, las empresas que cuenten con marcos institucionales estable tendrán una ventaja importante. Atraerán contratos gubernamentales más estables, obtendrán financiamiento a tasas más bajas y construirán una marca resistente. El panorama competitivo cambiará, y la ventaja financiera favorecerá a aquellos que ya han establecido una base más segura para sus negocios.

En resumen, la recuperación del sector no puede garantizarse únicamente mediante regulaciones. Se necesita la convergencia de tres factores: una investigación creíble y de gran impacto que conduzca a la inclusión de las empresas en listas negras; un gobierno dispuesto a invertir en medidas de cumplimiento normativo para cerrar la brecha de cumplimiento; y un mercado que recompensa la seguridad con capital. Si estos tres factores se unen, se puede lograr una nueva situación, más segura. Pero si alguno de ellos falla, la crisis estructural se profundizará, y el crecimiento proyectado seguirá siendo una ilusión peligrosa. La actual ola de desastres ha creado una oportunidad única para la reforma estructural. Pero esa oportunidad se cerrará si no se logra reunir la voluntad política y la capacidad de aplicación de las regulaciones.

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