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La narrativa sobre la caída del dólar ha llegado a un punto de detención. Después de un período de gran volatilidad, parece que el dominio del dólar se está estabilizando, en lugar de disminuir. La tesis principal es clara: los soportes estructurales siguen intactos, incluso mientras la moneda enfrenta continuos obstáculos.
Los datos muestran una situación de retirada controlada.
Se trata de una disminución moderada en comparación con el trimestre anterior. En general, la debilidad del dólar se hizo evidente durante todo el mes de septiembre.Mientras los inversores luchaban con la incertidumbre política y las preocupaciones fiscales, este declive parece haber alcanzado un punto de estabilidad. Los datos del FMI indican una estabilización en los tres meses hasta finales de septiembre, después de las grandes fluctuaciones que ocurrieron más temprano en el año, especialmente debido a las decisiones arancelarias tomadas por Estados Unidos.Esta estabilización no es señal de una recuperación de la fuerza económica, sino más bien de un cambio hacia un nuevo nivel de estabilidad. La reciente caída del dólar refleja una combinación de factores cíclicos y políticos, como las crecientes presiones estructurales, como el aumento de la deuda estadounidense y la disminución de la confianza en las políticas monetarias. La fuerte depreciación del dólar ha mejorado su valor en comparación con los inicios del año, pero el dólar sigue cotizando a un precio superior al de la mayoría de sus pares. Se está entrando en una fase más prolongada de debilidad cíclica, no en una declinación secular.
Al mismo tiempo, la diversificación gradual de las reservas continúa, pero a un ritmo moderado. La proporción de las reservas en yenes japoneses aumentó al 5.82% en el tercer trimestre; además, la proporción del euro también aumentó. Esto representa un cambio significativo, ya que la participación de las monedas no tradicionales como reserva superó el 5% en varios países. La tendencia es real, pero el ritmo es lento. La discusión sobre la desdolarización es real, pero se cree que cualquier cambio de este tipo será muy gradual. El papel del dólar como moneda dominante para las reservas y para los pagos internacionales, así como su atractivo como moneda de refugio, siguen siendo factores estructurales importantes. Por ahora, parece que estos factores están manteniendo la estabilidad.
La reciente estabilización del dólar no representa un retorno a los niveles anteriores, sino más bien un punto de referencia estable, determinado por la solidez económica de los Estados Unidos y por la política monetaria cautelosa aplicada por el gobierno. La fuerte caída en septiembre fue causada, en realidad, por preocupaciones fiscales y una disminución en la confianza en las políticas económicas. Sin embargo, esto no refleja una pérdida de poder económico fundamental. Por el contrario, una serie de datos recientes han proporcionado un punto de apoyo real para la moneda estadounidense.
El apoyo más inmediato proviene de una economía doméstica resistente. En el tercer trimestre, la economía de los Estados Unidos creció.
Se trata de una figura sólida que refleja la durabilidad del proceso de recuperación. Esta expansión ha sido acompañada por un mercado laboral que, aunque muestra algunos signos de debilitamiento, sigue siendo firme.Ha aumentado desde los niveles anteriores del año, pero sigue estando dentro de un rango que indica una estabilidad generalizada. Esta fortaleza económica influye directamente en la trayectoria del dólar. Cuando se presentan datos como…Esto refuerza la idea de que el mercado laboral está estable, lo que reduce la presión inmediata sobre la Reserva Federal para que reduzca las tasas de interés de manera agresiva. Esto, a su vez, contribuye a mantener el valor del dólar.Esto genera una clara tensión en la política monetaria de la Fed. El banco central enfrenta señales contradictorias. Por un lado, la inflación sigue siendo ligeramente por encima del objetivo del 2%, lo que podría justificar mantener los tipos de interés estables o incluso aumentarlos. Por otro lado, un mercado laboral más débil generalmente requiere medidas de estímulo. El resultado es una postura cautelosa por parte de la Fed. Se espera que el Comité de Mercado Abierto de la Fed reduzca los tipos de interés en 2026, pero no de manera significativa. Los mercados anticipan que habrá uno o dos recortes en los tipos de interés como resultado más probable. Este ajuste gradual es un factor importante que determina el futuro del dólar. Esto sugiere una normalización gradual, en lugar de un colapso repentino en los rendimientos de los bonos estadounidenses, lo cual sería un gran obstáculo para la moneda estadounidense.
Sin embargo, la posición actual del dólar es de sobrevaluación. A pesar de su reciente declive, la moneda sigue siendo sobrevaluada en comparación con la mayoría de las monedas mundiales. Este es un punto crítico. Significa que la caída de valor de la moneda ha mejorado su estructura, pero no necesariamente la ha corregido. Para una moneda que ha sido el activo de reserva y liquidación dominante en el mundo durante décadas, este margen de sobrevaluación refleja ventajas estructurales significativas. El papel del dólar como refugio seguro durante períodos de crisis globales, su liquidez inigualable y la magnitud de los mercados financieros estadounidenses proporcionan un respaldo poderoso contra las debilidades cíclicas. La estabilidad que estamos observando indica que el mercado reconoce que, aunque la incertidumbre política y las preocupaciones fiscales son reales, todavía no superan estas bases fundamentales. El camino que se seguirá dependerá de la capacidad del Fed para cumplir con su doble mandato sin sucumbir a presiones políticas. Este desafío pondrá a prueba la independencia que sustenta la credibilidad del dólar.
La resiliencia del dólar está siendo puesta a prueba no por una crisis repentina, sino por una erosión gradual y estructural de los fundamentos que lo han hecho dominante. Los elementos clave que sustentan el dólar: su tamaño económico, su estabilidad y su apertura al comercio y a las corrientes de capital, están siendo poco a poco erosionados debido a las decisiones políticas tomadas por Estados Unidos. Como se señaló en un reciente estudio de la Reserva Federal…
Estos acontecimientos, junto con el reciente descenso de la calificación crediticia de Estados Unidos, y el aumento de los aranceles comerciales por parte de este país, reducen su apertura al comercio. Estas medidas, aunque podrían servir a objetivos políticos internos, en realidad socavan la confianza mundial en que Estados Unidos sea un socio económico estable y basado en normas. El papel del dólar como activo de refugio seguro se basa precisamente en esa estabilidad. Cualquier signo de debilitamiento del modelo económico subyacente crea una vulnerabilidad a largo plazo.Esta vulnerabilidad se refleja en la composición de las reservas bancarias centrales. Los datos indican un cambio claro, aunque gradual, en esta situación.
Es un descenso moderado, pero forma parte de una tendencia más larga. Lo que es más importante, este descenso no está siendo compensado por las monedas tradicionales “grandes”. En cambio, como ha señalado el FMI, esto se compensa con un aumento en lo que se denomina…Estos incluyen el dólar australiano, el dólar canadiense, el renminbi chino, entre otros. Esta es una distinción importante: el dólar no está siendo reemplazado por una sola moneda rival, sino que está siendo diluido por un conjunto más amplio de alternativas.Esta tendencia indica un cambio más amplio y profundo: la fragmentación del orden económico mundial. A medida que aumentan las tensiones geopolíticas y los bloques económicos se vuelven más cerrados, los países buscan activamente diversificar sus inversiones, alejándose del dólar. Las monedas no tradicionales tienen muchas ventajas: ofrecen diversificación de los activos, con rendimientos a menudo atractivos, y también son más fáciles de negociar gracias a las nuevas tecnologías financieras. El resultado es un mundo en el que el dominio del dólar ya no es la única opción, sino simplemente una de entre muchas otras opciones. Se trata de un desafío estructural, ya que cambia la forma en que los gestores de reservas planifican sus inversiones. Incluso cuando el dólar está fuerte, como ha ocurrido recientemente, los bancos centrales siguen optando por mantener menos cantidades de este activo y más de una variedad de otros activos.
En resumen, el papel del dólar está siendo redefinido, pero no sustituido. Su participación en las reservas mundiales sigue siendo enorme, pero la tendencia es clara: una economía estadounidense menos abierta y un mundo que se dirige hacia la formación de bloques económicos crean un entorno financiero más fragmentado. La dominación del dólar se está diluyendo, no por la aparición de competidores, sino por la existencia de una mayor variedad de alternativas. Este es el desafío a largo plazo: la erosión gradual y constante de las ventajas únicas del dólar, uno tras otro.
La estabilización que hemos observado es simplemente un momento de pausa, no una solución definitiva. El camino que tenemos por delante depende de algunos factores clave que determinarán si la dominación del dólar será solo una pausa o si realmente comenzará un declive sostenido. Los puntos clave son claros: el cambio en la política monetaria de la Reserva Federal, el ritmo de diversificación de las reservas, y la resolución de las tensiones fiscales y geopolíticas en Estados Unidos.
En primer lugar, la trayectoria de los tipos de interés de la Fed en el año 2026 es el factor más importante que puede influir en las decisiones de la economía. El banco central enfrenta señales contradictorias: la inflación está ligeramente por encima del objetivo establecido, y el mercado laboral muestra signos de estabilización. Esta situación tensa ha llevado a una evaluación cautelosa. A finales de diciembre, tanto las propias proyecciones del FOMC como los mercados de rentas fijas indican que…
La tasa de los fondos federales actuales se encuentra entre el 3.5% y el 3.75%. La cuestión crítica es la magnitud y el momento en que se realizarán cualquier reducción en las tasas de interés. Un cambio de postura desde una posición firme hacia una posición más relajada, especialmente si ese cambio ocurre antes de lo esperado, probablemente intensifique la debilidad del dólar, ya que reducirá la ventaja de rendimiento que sustenta la moneda estadounidense. Las presiones políticas sobre la independencia de la Fed, como las discusiones recientes en la Corte Suprema y las posibles nominaciones para cargos importantes, añaden un factor de incertidumbre a esta previsión.En segundo lugar, es necesario monitorear la tendencia hacia la diversificación de las monedas de reserva, como indicador importante del cambio estructural. Los datos muestran una evolución constante, aunque gradual, en esta dirección.
Es un descenso moderado, pero forma parte de una tendencia más generalizada. Lo importante es que este descenso no es compensado por las tradicionales monedas “grandes”. En cambio, se ve compensado por un aumento en…Al igual que el dólar australiano y el canadiense, el renminbi chino y otros monedas similares. Esta tendencia es sorprendente, ya que continúa incluso en períodos de fortaleza del dólar, lo que indica un ajuste deliberado en la cartera de inversiones por parte de los bancos centrales. Lo interesante de esto es la diversificación, las tasas de rendimiento relativamente atractivas y la mejoría en la transparencia de las operaciones financieras gracias a las nuevas tecnologías. El ritmo de este cambio será un indicador clave de la confianza mundial en el modelo económico estadounidense.Por último, la resolución de las tensiones fiscales y geopolíticas en los Estados Unidos será crucial para restablecer o erosionar aún más esa confianza. El papel del dólar como activo de refugio seguro se basa en su percepción de estabilidad y apertura. Las acciones que aumentan la incertidumbre fiscal o reducen la apertura comercial, como se señala en los estudios recientes de la Fed, socavan sutilmente esta base. A medida que la economía mundial se fragmenta más, el dominio del dólar se ve diluido por una mayor variedad de alternativas. En resumen, el futuro del dólar no está determinado por un solo factor, sino por la convergencia de todos estos factores. Es importante estar atentos a un cambio hacia una política más moderada por parte de la Fed, a un ritmo más rápido en la diversificación de las reservas, y a la resolución de los riesgos políticos y geopolíticos. La interacción de estos factores definirá la próxima fase en la historia del dólar.
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