El rebote del dólar: Un ajuste hacia posicioneshawishistas, después de una etapa de estabilidad en los precios.
El informe de empleo de enero presentó una sorpresa claramente negativa. Esto generó una brecha de expectativas inmediata entre las estimaciones previas. El dato principal fue un deterioro en las cifras esperadas.Los empleos en el sector no agrícola aumentaron en 130,000.Ese número superó significativamente la estimación de consenso del Dow Jones, que era de 55,000. Lo más importante es que la tasa de desempleo disminuyó a 4.3%, por debajo de la previsión, que era de 4.4%. Esta combinación de un crecimiento laboral más alto de lo esperado y una tasa de desempleo más baja fue lo contrario a lo que el mercado había previsto.
Durante meses, la situación económica se mantuvo en un contexto de moderación. El mercado anticipaba una tendencia a la estabilización del mercado laboral, y los operadores esperaban que la Reserva Federal redujera las tasas de interés. Los datos de enero reflejaron que el mercado laboral estaba estabilizándose, lo cual puso en tela de juicio el consenso de que se trataba de una situación de moderación. Como respuesta, los operadores redujeron sus apuestas de tipo “relajamiento”. La reacción inmediata del mercado fue una nueva evaluación de la posición de la Reserva Federal.Fijar el precio del próximo recorte de tipos de la Fed para julio, en lugar de junio.Este cambio en las expectativas es el clásico caso de “vender las noticias”: los datos positivos ya se habían valorado como algo potencialmente bueno. Pero la magnitud del desvío en los resultados obligó a una nueva evaluación de la situación, lo que a su vez influyó en el momento en que se realizarán las futuras reducciones.
La brecha de expectativas: el “sandbagging” y la reinicialización de las guías de comportamiento
La posición inicial del mercado era un claro ejemplo de cómo las narrativas se reflejan en los precios. Durante meses, la opinión dominante fue que existía una debilidad subyacente en el mercado. Los operadores apostaban fuertemente por una política monetaria más restrictiva por parte de la Fed. En particular, los swaps de tipos de interés indicaban que el mercado anticipaba que los precios seguirían bajando.Unos 59 puntos básicos de relajación hasta diciembre.Esa expectativa se basaba en la idea de que el mercado laboral se volvería más favorable. Esta creencia fue reforzada por los datos positivos del mes de enero. La situación era clara: se había establecido una estrategia de “comprar las noticias positivas”, con la esperanza de que la Fed tomara medidas para apoyar a la economía.
El informe de empleo de enero presentó una situación muy negativa. Los datos no solo cumplieron con las expectativas, sino que los redefinieron completamente. El impacto inmediato fue una reconfiguración de las directivas relacionadas con la política monetaria. La probabilidad de que la Fed redujera las tasas de interés en marzo se redujo a menos del 5%. No se trataba de un ajuste menor; era una completa inversión en las expectativas previas. El mercado tuvo que reevaluar toda la trayectoria futura, lo que significó que la próxima reducción de las tasas de interés se pospuso de junio a julio. La brecha entre las expectativas y la realidad era enorme.
El contexto más profundo que explica esta brecha es la narrativa de una debilidad subyacente que fue interrumpida temporalmente por la publicación en formato impreso de enero. Esa narrativa se basaba, a su vez, en una revisión importante del pasado. El informe reveló que el período de declive en el mercado laboral era incluso más pronunciado de lo que se pensaba inicialmente.Las aumentaciones en el número de empleos del año pasado disminuyeron en más de 400,000 personas.Solo fueron 181,000 en ese año. Esta revisión indica que el mercado había subestimado sus propias expectativas, confundiendo una breve disminución temporal con una tendencia estructural duradera. Por lo tanto, los datos de enero no representaron un cambio fundamental, sino simplemente un dato que ocultó temporalmente esa debilidad a largo plazo. Esto creó una brecha entre los datos en tiempo real y la visión histórica revisada, lo que obligó a una recalibración de las políticas monetarias por parte de la Fed.
Catalizadores y riesgos de futuro
La recuperación del dólar ahora representa una prueba de la firmeza de las convicciones de los inversores, y no simplemente una reacción a ciertos factores externos. El mercado ha redefinido sus expectativas en cuanto a las políticas monetarias del Banco de la Reserva. Pero la sostenibilidad de este movimiento depende de algunos factores clave que se presentarán en el futuro.
El siguiente dato importante es la tasa de desempleo de febrero, que se publicará pronto. La predicción de la Chicago Fed es que esta tasa permanecerá estable.4.28%Una situación en la que las tasas de impresión coincidan con esta previsión reforzaría la idea de que el mercado laboral se encuentra en un equilibrio de “bajas contrataciones y baja tasa de desempleo”. Esto apoyaría la tendencia actual de la Fed hacia políticas monetarias expansionistas. Sin embargo, cualquier sorpresa positiva en cuanto a las tasas de desempleo podría representar un desafío directo a la expectativa de que la Fed no realice ningún tipo de reducción de las tasas de interés. El mercado ya ha incorporado este posible retraso en las medidas monetarias, pero una tasa de desempleo más alta de lo esperado podría indicar que no hay necesidad urgente de reducir las tasas de interés, lo que podría aumentar aún más la fortaleza del dólar.
En cuanto a las políticas monetarias, la situación está cambiando. En las actas de la reciente reunión del banco central, se mencionaron comentarios inesperados de algunos responsables políticos, quienes eran abiertos a una posible subida de los tipos de interés. Esto representa un cambio significativo en comparación con la narrativa anterior, que indicaba un probable relajamiento de las políticas monetarias. Funcionarios como Christopher Waller han expresado una postura similar, argumentando que, dado que la inflación supera el objetivo establecido y el crecimiento económico es sólido, las opciones para reducir las tasas de interés son limitadas. El FMI también ha respaldado esta opinión, señalando que el banco central tendría pocas opciones para hacerlo.Solo hay una posibilidad moderada de reducir la tasa de política monetaria durante el próximo año.Este cambio en el diálogo interno del banco central constituye un apoyo estructural crucial para el resurgimiento del dólar.
Sin embargo, existen dos riesgos significativos que podrían desviar este plan. Primero, un descenso más rápido de la inflación de lo esperado podría obligar al Fed a cambiar su política monetaria, incluso si el mercado laboral se mantiene estable. La confianza del mercado en que esto no ocurra es frágil; si los datos sobre la inflación muestran una tendencia a la baja, la brecha de expectativas podría volver a crecer en la dirección opuesta. Segundo, las tensiones comerciales siguen siendo un factor que contribuye al fortalecimiento de los países considerados “refugios seguros”. A pesar de la decisión del Tribunal Supremo sobre las tarifas, el presidente Trump ha anunciado nuevas medidas relacionadas con esto.Impuestos del 10% a nivel mundialExiste la posibilidad de que haya aumentos en este valor. Esta incertidumbre política continúa apoyando a divisas como el franco suizo.“Soporte estructural”Si las tensiones mundiales aumentan aún más, podría servir como un refugio seguro para los activos financieros. Además, podría contrarrestar la fortaleza del dólar, al fomentar la demanda de alternativas seguras para guardar los activos financieros.
En resumen, el futuro del dólar está sujeto a un enfrentamiento entre el consenso en torno a una política de reajuste y estos riesgos inminentes. La tasa de desempleo de febrero representa la primera prueba real de si la estabilidad del mercado laboral es suficiente para mantener la situación bajo control.



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