Inversiones en dividendos en un entorno de tipos de interés nuevos: una perspectiva de valor

Generado por agente de IAWesley ParkRevisado porDavid Feng
sábado, 17 de enero de 2026, 7:41 am ET4 min de lectura

La Reserva Federal ha detenido su ciclo de reducción de tasas de interés. Como resultado, la tasa de los fondos federales se mantiene estable en un rango determinado.

Con la tasa de desempleo estable, se espera que el banco central mantenga su política actual hasta el año 2026. Este cambio en la política monetaria permite que las tasas de interés se mantengan en un nivel elevado, pero sin cambios significativos. Al mismo tiempo, la Fed ha retirado uno de sus herramientas más efectivas para controlar la economía: el endurecimiento cuantitativo. Después de un período de reducción de sus activos, que comenzó a mediados de 2022, esta es la última fase de esta política.Esto elimina una fuente constante de presión al respecto de los costos de endeudamiento a largo plazo.

En este nuevo equilibrio, la rentabilidad tangible de las acciones se vuelve más evidente.

Para el capital de paciente, este rendimiento ofrece una fuente de ingresos en efectivo, en un entorno de bajo crecimiento, donde la tasa de rentabilidad libre sigue siendo constante. La combinación de una tasa de política monetaria estable y el fin del QT crea un contexto en el que los rendimientos relativos y la estabilidad de las empresas que pagan dividendos pueden parecer más atractivos.

El argumento histórico a favor de los dividendos

El poder duradero de los dividendos no es una idea nueva, sino un hecho comprobado en la historia de las inversiones. Para el inversor paciente, esto significa algo que se basa en el efecto de capitalización, y no en la especulación. Desde el año 1960, la rentabilidad total acumulada del S&P 500 se ha desarrollado sobre una base sólida.

Ese es el núcleo de la creación de riqueza a largo plazo: la capacidad de acumular flujos de efectivo durante décadas. El proceso matemático es sencillo, pero al mismo tiempo profundo. Cuando una empresa paga dividendos, devuelve capital a los accionistas. Ese capital puede ser reinvertido para comprar más acciones, lo que a su vez genera más dividendos, y así sucesivamente. Este ciclo es el motor que convierte rendimientos modestos en una riqueza significativa con el paso del tiempo.

Este patrón histórico se mantiene en diferentes regímenes de mercado. Un análisis a lo largo de décadas muestra que los dividendos fueron una fuente importante de rentabilidad durante períodos de bajas ganancias totales, como en las décadas de 1940, 1960 y 1970. Los dividendos sirvieron como un respaldo cuando los precios de las acciones se estancaban. Incluso en las décadas de 1990, cuando la apreciación del capital era la norma, el rendimiento de los dividendos seguía siendo de un promedio del 2.9%. La lección es que los dividendos son una fuente confiable de rentabilidad, independientemente del estado del mercado en general.

Por supuesto, buscar el mayor rendimiento es una trampa común. Un estudio citado en las pruebas indica que las acciones con los mayores rendimientos no siempre han superado a sus competidores en términos de rendimiento. El hecho de poder pagar dividendos generosos no es, en sí mismo, una garantía de calidad. Lo realmente importante es la sostenibilidad y el crecimiento de ese rendimiento. Aquí es donde el concepto de “Aristocracia Dividendista” se vuelve útil. Se trata de empresas del índice S&P 500 que han aumentado sus dividendos anualmente durante al menos 25 años. Estas empresas representan un tipo diferente de negocio: aquellas que tienen ventajas competitivas duraderas y fuentes de flujo de caja sólidas. Las pruebas indican que…

Mientras tanto, sus pagos siguen aumentando de manera constante. Su rendimiento puede no coincidir siempre con el del índice S&P 500, que está dominado por empresas tecnológicas, a corto plazo. Pero a largo plazo, han obtenido retornos similares, además de una menor volatilidad en sus resultados.

Valoración y margen de seguridad

El entorno actual de rendimientos obliga a redefinir lo que constituye una acción con “buenos” dividendos. El rendimiento bruto de una empresa no es más que un punto de partida. Consideremos Eversource Energy, una nueva empresa que se ha añadido a la lista de las empresas con buenos dividendos.

Representa un margen de beneficio significativo en comparación con la rentabilidad del mercado general, que es del 1.8%. Este diferencia es un claro indicio de valor. Indica que el mercado está asignando un riesgo mayor al proyecto o que subvalúa los flujos de efectivo duraderos del mismo. Para el inversor disciplinado, este es el momento de profundizar más en la analisis.

La clave no es el monto del rendimiento en sí, sino la calidad de los ingresos que respaldan ese rendimiento y la solidez del “muro de defensa” competitivo de la empresa. Un alto rendimiento puede ser una trampa si proviene de un negocio frágil o de una disminución temporal en los ingresos. La margen de seguridad del inversor es el resultado de contar con un “muro de defensa” sólido. Empresas como Eversource, que tienen licencias de servicios públicos reguladas y contratos a largo plazo, poseen esa ventaja duradera que les permite generar flujos de efectivo constantes. Es ese flujo de efectivo lo que hace que los dividendos sean sostenibles a través de los diferentes ciclos económicos. Las pruebas muestran que las empresas “Dividend Aristocrats”, por definición, han logrado superar grandes desafíos mientras aumentaban sus pagos de dividendos. Su “muro de defensa” es realmente sólido.

Sin embargo, este enfoque en la estabilidad implica un sacrificio. Las mismas características que proporcionan protección contra riesgos, como flujos de efectivo constantes y necesidades reducidas de reinversión, también limitan la apreciación del capital. Como señalan los datos disponibles…

En comparación con sus pares que se centran en el crecimiento, esto puede significar un rendimiento inferior. En un mercado alcista para la tecnología y la inteligencia artificial, esto puede llevar a un rendimiento insuficiente. La elección es fundamental: obtener ingresos constantes y una menor volatilidad, en lugar de correr el riesgo de obtener ganancias explosivas. El margen de seguridad aquí radica en los dividendos que se reciben durante las situaciones de baja, algo que las acciones de crecimiento no tienen.

Por lo tanto, el enfoque prudente consiste en evaluar cada acción que paga dividendos de manera independiente, teniendo en cuenta sus propios méritos. Hay que mirar más allá del rendimiento anual y considerar el modelo de negocio, la tasa de pago de los dividendos y la posición competitiva de la empresa. Un rendimiento del 4.2% en una empresa con un fuerte margen de beneficio y una historia de aumento de los dividendos es algo diferente a un rendimiento similar en una empresa con resultados cíclicos y márgenes de beneficio bajos. La primera opción ofrece una mayor seguridad debido a la calidad del negocio; la segunda opción, sin embargo, puede no ser sostenible. En el nuevo entorno de tipos de interés, la seguridad no se basa únicamente en el precio, sino también en la durabilidad del flujo de ingresos de la empresa.

Catalizadores y riesgos relacionados con la tesis

La tesis de la inversión en dividendos no se trata de una apuesta estática sobre un único número. Se trata de una perspectiva dinámica sobre la relación entre los flujos de efectivo de las empresas y el entorno monetario en general. El principal factor que impulsa este enfoque es un período prolongado de bajas tasas de interés, algo que ahora consideramos como la situación base. Dado que se espera que la Fed mantenga esta política hasta el año 2026, ese nivel de bajas tasas de interés seguirá siendo el marco fundamental para este enfoque.

Ofrece un suelo estable para la valoración de las acciones que generan dividendos. Esto hace que los rendimientos de dichas acciones sean más atractivos en comparación con los bonos y otros activos de renta fija. El fin del endurecimiento cuantitativo elimina además el factor negativo que impide que los tipos de interés a largo plazo sean más bajos, lo cual refuerza aún más este contexto favorable. En esta situación, el rendimiento tangible del S&P 500, de 1.8%, se convierte en un punto de partida interesante para aquellos que prefieren invertir con paciencia.

Sin embargo, el riesgo principal radica en un cambio en esa política monetaria. Los datos indican que la inflación ha…

Si esa tendencia continúa, podría obligar al Fed a reconsiderar su decisión de hacer una pausa en las políticas monetarias. La proyección de J.P. Morgan indica que habrá un aumento de 25 puntos básicos en los tipos de interés durante el tercer trimestre de 2027. Un resurgimiento de la inflación ejercería presión sobre las valoraciones de las acciones de las empresas, ya que los altos tipos de interés hacen que los flujos de efectivo futuros sean menos valiosos en términos actuales. Además, esto aumentaría el costo de capital para las empresas, lo que podría reducir los ingresos que se utilizan para pagar los dividendos. Para el inversor de valor, esta es una vulnerabilidad importante: la teoría parte de la premisa de estabilidad, pero la doble misión del banco central lo expone a cambios en las políticas monetarias.

Un riesgo más inmediato y específico para cada sector es la sostenibilidad de los pagos realizados por las empresas. Las empresas que cumplen con los criterios de “Aristocracia en dividendos” tienen un historial comprobado de capacidad para mantenerse estables en términos de rendimiento.

Aunque se intenta aumentar los dividendos, esta durabilidad no está garantizada para todos los pagadores. Las empresas que operan en sectores cíclicos, donde las ganancias varían según el ciclo económico, enfrentan un mayor riesgo de que se reduzcan los dividendos durante períodos de contracción económica. Los datos indican que…Es una clara advertencia de que el mero rendimiento no es suficiente para garantizar la rentabilidad del negocio. Los inversores deben vigilar la relación entre los ingresos y las pérdidas, así como el modelo de negocio en sí. Esto es especialmente importante ahora, ya que la tasa de desempleo ha aumentado, lo que indica posibles problemas económicos.

En resumen, la tesis del dividendo se basa en la estabilidad. Su catalizador es la continuación de un período de bajas tasas de interés, lo cual favorece las valoraciones y los rendimientos relativos de las empresas. Sus principales riesgos son un cambio en las políticas monetarias que pueda aumentar las tasas de interés, así como la disminución de la capacidad de generación de ganancias en las empresas cíclicas. Para el inversor disciplinado, la tarea es identificar empresas con una sólida base de ingresos que puedan generar efectivo durante estos ciclos, asegurando así que el dividendo siga siendo un recurso fiable, independientemente de las condiciones económicas generales.

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Wesley Park
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