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La promesa de la inteligencia artificial como revolución en la productividad ha fascinado a los inversores y tecnólogos durante mucho tiempo. Sin embargo, a medida que se acerca el año 2025, surge una clara discrepancia entre las proyecciones macroeconómicas y las pruebas concretas en la práctica. Por un lado…
El informe presenta una imagen optimista en cuanto a los beneficios que la inteligencia artificial puede aportar a la productividad laboral. Se proyecta que el crecimiento económico en los Estados Unidos aumentará en un 1.8% anual durante la próxima década. Por otro lado, el estudio realizado por METR revela un paradójico resultado: los ingenieros de software experimentados que utilizan herramientas de inteligencia artificial completaron las tareas con un 19% menos de velocidad de lo esperado, a pesar de creer que serían 20% más rápidos.Para los inversores, esta tensión entre el optimismo y la realidad empírica requiere un enfoque meticuloso y basado en datos para evaluar el verdadero retorno sobre la inversión que representa la utilización de la IA en los mercados laborales que requieren altos niveles de habilidad.El análisis de Anthropic, basado en 100,000 interacciones reales con su sistema de IA Claude, sugiere que la inteligencia artificial podría reducir a la mitad los tiempos necesarios para completar tareas complejas, especialmente aquellas que requieren 16 años de educación.
La empresa estima que se producirá una aceleración de 12 veces en el trabajo relacionado con este campo. Sin embargo, las tasas de éxito disminuyen a medida que aumenta la dificultad de las tareas. Estos hallazgos se ven agravados por las diferencias geográficas: los países con ingresos más altos utilizan la inteligencia artificial tanto para tareas personales como profesionales, mientras que las regiones con bajos ingresos se centran en la educación.Internamente, Anthropic logra incluso avances aún más significativos.
De los 132 ingenieros e investigadores involucrados, se observó un aumento en la productividad del 20 al 50%, en comparación con el año 2024. Los herramientas de IA ahora pueden manejar procesos de trabajo que son dos veces más complejos que hace seis meses.
En contraste marcado con el optimismo de Anthropic…
De los 16 desarrolladores que utilizaron herramientas de código abierto, se observó una disminución del 19% en su productividad cuando utilizaban herramientas como Cursor Pro y Claude 3.5. Los desarrolladores dedicaron mucho tiempo a depurar y mejorar el código generado por la IA, lo que afectó negativamente las mejoras en la eficiencia inicial. Este “paradoxo de la productividad” destaca un punto importante: las herramientas de IA a menudo requieren supervisión humana en entornos que exigen resultados de alta calidad y conocimientos arquitectónicos detallados..La discrepancia entre la productividad percibida y la real es aún mayor, ya que los desarrolladores creen que trabajaron un 24% más rápido con la ayuda de la IA.
Sin embargo, este optimismo no tiene en cuenta los costos ocultos que conlleva la integración de la IA. Estos costos incluyen el tiempo necesario para limpiar los resultados generados por la IA, así como el riesgo de que las habilidades técnicas de los ingenieros se vean afectadas, ya que dependen de soluciones automatizadas.Para los inversores, esto destaca la importancia de distinguir entre la automatización de tareas a corto plazo y la degradación de habilidades a largo plazo. Esto es especialmente importante en aquellos roles en los que el conocimiento especializado es indispensable.Los resultados divergentes obtenidos por los métodos Anthropic y METR dependen del contexto en el que se aplican. La eficacia de la IA parece estar relacionada con tres factores.
1.Complejidad de la tareaAunque la IA acelera las tareas rutinarias, tiene dificultades para manejar aquellas tareas que requieren una alta precisión y que dependen del contexto en el que se realizan.
Las diferencias geográficas y económicas también son importantes. Los países con ingresos más altos, donde la adopción de la inteligencia artificial es mayor, pueden obtener mayores beneficios. En cambio, las regiones con bajos ingresos corren el riesgo de quedar atrás aún más. Para los inversores, esto implica que deben dar prioridad a aquellos sectores y regiones en los que la integración de la inteligencia artificial esté alineada con la infraestructura existente y los recursos humanos disponibles.
Dadas estas perspectivas, una estrategia de inversión cautelosa, pero basada en datos concretos, debería centrarse en lo siguiente:
–Flujos de trabajo nativos de IALos sectores que se están transformando hacia el desarrollo “nativo de IA” – donde los humanos colaboran con la IA en la resolución de problemas de alto nivel – parecen tener grandes perspectivas. Por ejemplo, los ingenieros de Anthropic ahora se encargan de tareas que van más allá de sus conocimientos tradicionales, como la visualización de datos.
Por el contrario, es probable que se haya una sobreestimación del retorno de la inversión en los mercados donde la adopción de la IA es superficial. Por ejemplo…
Es posible que las herramientas de IA no puedan aportar valor en entornos donde existen estándares de calidad rígidos, o cuando la complejidad de las tareas supera las capacidades de la IA.La discusión sobre la productividad derivada del uso de la IA no se trata de un conflicto entre “revolución” y “ilusión”. En cambio, refleja un espectro de resultados que dependen del contexto, de la madurez de las herramientas utilizadas y de la integración estratégica de estas herramientas en los procesos de trabajo. Para los inversores, el camino a seguir pasa por una evaluación rigurosa: no solo se deben considerar los beneficios inmediatos de las herramientas de IA, sino también los costos ocultos relacionados con su implementación, la pérdida de capital humano y la sostenibilidad a largo plazo de los procesos de trabajo basados en la IA. Al concentrarse en aquellos sectores donde la IA complementa, pero no reemplaza, la experiencia humana, y al evitar los mercados que están sobrevalorados, los inversores pueden manejar las diferentes realidades que implica el uso de la IA, con optimismo y pragmatismo.
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