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Kevin O’Leary, el inversor y estratega empresarial de “Shark Tank”, nunca ha sido de los que evitan decir las cosas directamente.
Advirtió a quienes buscan empleo que la conexión Wi-Fi inestable durante las llamadas de video indica una falta de profesionalismo. Dijo claramente que los currículos de tales candidatos “irán directamente al basurero”. Aunque el comentario de O’Leary es contundente, destaca un hecho importante: en la era del trabajo híbrido moderno, la infraestructura digital no es simplemente algo conveniente; es algo indispensable. Para las empresas, la calidad de su conectividad, la seguridad cibernética y los ecosistemas tecnológicos influyen directamente en la retención de talento, la productividad y la escalabilidad a largo plazo.La transición hacia el trabajo remoto e híbrido ha revelado una vulnerabilidad importante: la infraestructura de banda ancha tradicional no es suficiente para satisfacer las necesidades de la colaboración moderna. Para solucionar este problema, se están utilizando tecnologías como 5G e Internet por satélite.
Ya tiene un valor de 765.3 millones de dólares, y se proyecta que su valor crezca a una tasa anual compuesta de más del 50%. Se espera que alcance los 30 mil millones de dólares para el año 2032. Esto no se trata solo de velocidades de descarga más rápidas; se trata de permitir la realización de aplicaciones en tiempo real, como reuniones de realidad aumentada, logística basada en IoT y flujos de trabajo basados en la nube, que requieren una latencia extremadamente baja y una alta banda ancha.La tecnología 5G está revolucionando el futuro de la conectividad.
Consideremos el caso de Kowloon Motor Bus Company (KMB) en Hong Kong. Esta empresa implementó la tecnología 5G para la recopilación de datos en tiempo real y la optimización de los recursos utilizados. El resultado fue una mejor experiencia para los pasajeros, además de una reducción en el impacto ambiental. Para los trabajadores que realizan su trabajo a distancia, estas tecnologías permiten la realización de reuniones por videoconferencia sin interrupciones, el uso compartido de archivos de forma instantánea, y el acceso a herramientas basadas en la nube, sin los problemas de latencia que podrían deteriorar la productividad. Un estudio realizado en 2024-2025 reveló que el 95% de los empleados mantiene o supera sus niveles de productividad cuando trabaja a distancia. El 61% de los empleados reportó una mayor productividad.
El internet por satélite amplía aún más este alcance. En áreas rurales o donde la infraestructura terrestre de 5G es insuficiente, las redes híbridas que combinan la conectividad 5G y la de satélite garantizan la fiabilidad de la red.
La latencia es inferior a 100 milisegundos, y las velocidades de descargas superan los 30 Mbps. Esto permite el uso de aplicaciones avanzadas como la agricultura de precisión y la monitorización de la salud a distancia. Para las empresas, esto significa poder acceder a un conjunto global de talentos, sin sacrificar la eficiencia operativa.
A medida que el trabajo remoto se expande, también aumenta la superficie de ataque para las amenazas cibernéticas. En 2024, el costo promedio de una brecha de datos fue de 4.88 millones de dólares. Este número destaca la urgencia de invertir en soluciones de ciberseguridad eficaces. Las empresas líderes están adoptando marcos de confianza cero, autenticación multifactor y tecnologías basadas en inteligencia artificial para proteger a sus equipos distribuidos en diferentes lugares. Por ejemplo, Palo Alto Networks y Zscaler ofrecen soluciones nativas en la nube que protegen contra ransomwares, phishing y accesos no autorizados.
Estas medidas no son solo defensivas; son estratégicas.
Se encontró que el 83% de los empleados prefieren trabajar de forma híbrida o a distancia. Además, el 57% de los empleados renunciarían si se eliminara esta flexibilidad. Las inversiones en ciberseguridad fomentan la confianza en los entornos de trabajo remoto, reduciendo así la rotación de personal y permitiendo que las empresas crezcan de manera segura. Solo en la región APAC, se proyecta que los gastos en ciberseguridad superarán los 30 mil millones de dólares para el año 2030. Esto se debe a la necesidad de proteger los sistemas críticos en sectores como la salud y los vehículos autónomos.Invertir en infraestructura digital no se trata solo de resolver los problemas actuales, sino también de aprovechar las oportunidades del futuro.
Por ejemplo, se espera que esta cantidad crezca de 625,1 millones de dólares en el año 2025 a 3,47 mil millones de dólares para el año 2034. Este crecimiento se debe a la demanda de conectividad global en los sectores marítimo, aeronáutico y de respuesta a emergencias. De manera similar…Con un valor de 5,1 mil millones de dólares en el año 2024, se espera que su valor alcance los 24,6 mil millones de dólares para el año 2030.Para los inversores, estos datos destacan una tendencia clara: las empresas que integran el 5G, Internet por satélite y seguridad cibernética en sus operaciones, tendrán un rendimiento mejor que sus competidores, tanto en términos de productividad como de escalabilidad. Piense en el sector manufacturero, donde…
Se proyecta que estas industrias generen ingresos de 8.7 mil millones de dólares para el año 2030. En el ámbito de la salud, las aplicaciones de telemedicina y cirugía a distancia están creciendo a una tasa anual del 108.8%. Estas no son solo conjeturas; se trata de industrias que están siendo transformadas por infraestructuras que permiten la colaboración a distancia y el procesamiento de datos en tiempo real.El aviso de Kevin O’Leary sobre la mala calidad de la red Wi-Fi no es simplemente un comentario sin importancia. Es una llamada a la acción. En un mundo donde el talento requiere flexibilidad y las empresas deben operar a nivel global, la infraestructura digital se convierte en el pilar fundamental de la competitividad. Desde la velocidad transformadora de 5G, hasta el alcance de Internet por satélite y la protección cibernética, estas tecnologías ya no son opcionales. Son los motores de la productividad, la retención de talentos y la escalabilidad. Para los inversores, el mensaje es claro: el futuro pertenece a quienes lo construyen.
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