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La inversión de 32 millones de dólares por parte del estado para modernizar el aeropuerto de Greater Binghamton fue el factor decisivo que logró cambiar la decisión de Delta. La aerolínea ya había decidido poner fin al servicio en ese aeropuerto.
Una decisión que indicaba que la operación no era rentable, suficiente para justificar la retirada de la misma. El anuncio del gobernador Hochul de que Delta había identificado…El retomar el servicio en la primavera es el tema principal. Pero lo realmente importante es la brecha de expectativas que este evento revela.Se trata de un caso clásico en el que un subsidio cierra la brecha entre las expectativas y la realidad. La decisión inicial de Delta de abandonar esa ruta se basó en los escasos beneficios económicos que ofrecía esa ruta. La inversión de 32 millones de dólares por parte del estado, combinada con fondos federales, subsidió efectivamente la infraestructura del aeropuerto, lo que lo hizo más atractivo como opción para operar esa ruta. El cambio de decisión por parte de la aerolínea demuestra que puede ser flexible y encontrar oportunidades para operar esa ruta, que ahora parece más viable desde el punto de vista económico. Sin embargo, esta flexibilidad operativa no resuelve los problemas fundamentales relacionados con esa ruta. La ruta sigue siendo una opción poco rentable en una región con población limitada y competencia de aeropuertos cercanos, algo que el U.S. Government Accountability Office señala que es difícil para estos aeropuertos mantener su servicio.

En resumen, esto parece ser una solución temporal y costosa, más que un signo de rentabilidad sistémica. La subvención abordó un obstáculo específico, es decir, las condiciones del aeropuerto, pero no cambió los desafíos fundamentales relacionados con el bajo volumen de pasajeros y los altos costos por pasaje. La capacidad de Delta para reanudar sus servicios depende de encontrar aeronaves disponibles, lo cual es señal de agilidad operativa, y no de un verdadero cambio económico significativo. Para el mercado, lo importante es que la salida inicial de Delta fue una decisión racional, motivada por las expectativas del mercado. Aunque esta reversión es positiva para la región, destaca cuánto capital externo se necesita actualmente para mantener funcionando una ruta de servicio marginal. Esto indica que la visión futura de Delta respecto a dichas rutas sigue siendo cautelosa, ya que depende de inversiones públicas para compensar la débil demanda privada.
Las expectativas del mercado respecto al informe de resultados de Delta para el cuarto trimestre son bastante bajas. Se espera, en promedio, que los resultados sean…
Un descenso del 16.2% en comparación con el año anterior; los ingresos se estiman en…Un 0.7% en comparación con el año anterior. Esto no es sorprendente; la opinión general se ha revisado a la baja durante los últimos 60 días, lo que indica que hay una perspectiva cautelosa.Delta tiene una historia de superar estas estimaciones, habiendo liderado las estimaciones de consenso en cada uno de los últimos cuatro trimestres, con un promedio de superación del 8.9%. Sin embargo, la situación actual sugiere que el pasado puede no repetirse. El indicador más importante es el modelo “Earnings ESP”, que compara las estimaciones más recientes de los analistas con las estimaciones de consenso. Para Delta, este modelo muestra una estimación negativa de ganancias, de -1.29%, lo que significa que las revisiones más recientes son desfavorables. Combinado con un ranking neutro de Zacks, esto hace que la superación esta vez sea menos predecible.
Las razones de este consenso cauteloso son claras. La dirección del gobierno ha señalado que se producirá un cierre de la administración pública de 43 días, lo que espera que reduzca la rentabilidad antes de impuestos en casi 200 millones de dólares, o aproximadamente 25 centavos por acción. Los altos costos laborales también ejercen presión sobre los márgenes de beneficio; se prevé que los costos de las unidades no relacionadas con combustibles aumenten. El caso relacionado con los subsidios de Binghamton, aunque es positivo para el servicio regional, es un acontecimiento independiente y no financiero que no afecta directamente los resultados del cuarto trimestre.
En resumen, el mercado se prepara para una caída. Para que Delta pueda subir significativamente los precios de sus acciones, será necesario no solo cumplir con estas expectativas, sino también superarlas. La brecha entre las expectativas y la realidad es amplia: la aerolínea debe superar los obstáculos causados por las políticas gubernamentales y las presiones de costos, para lograr un resultado que sorprenda al consenso.
El evento clave que hay que observar es la llamada de resultados de Delta en el cuarto trimestre, el 13 de enero. Los comentarios de la dirección serán la primera oportunidad real para evaluar si las expectativas se cumplirán o no. El mercado está preparado para una disminución en los resultados, pero la reacción de las acciones dependerá de si los datos reales superan las expectativas del mercado.
Y, lo que es más importante, en el punto de vista de la rentabilidad de las rutas. El verdadero catalizador para un cambio en la estrategia de gestión será cualquier discusión sobre la rentabilidad de las rutas y las decisiones relacionadas con su capacidad. Si la dirección indica una postura más cautelosa respecto a las rutas no rentables, eso validaría el subsidio otorgado a Binghamton como una forma de inversión pública necesaria para mantener los servicios en ese nivel.La historia de Binghamton es, en sí misma, un evento independiente y no relacionado con asuntos financieros; por lo tanto, no tiene un impacto directo en los resultados del cuarto trimestre. Sin embargo, este acontecimiento plantea una pregunta crucial: ¿se trata de una solución temporal o de una señal de una tendencia más general? El subsidio abordó una barrera específica, la infraestructura del aeropuerto, pero no cambió las dificultades fundamentales relacionadas con el bajo volumen de pasajeros y los altos costos por pasaje. El riesgo principal es que los resultados de Binghamton sean temporales, pero la presión sobre la economía de las rutas sigue existiendo, lo que amenaza los ingresos futuros de la aerolínea. Si las proyecciones de Delta para 2026 reflejan una postura más defensiva en las rutas que no son centros de conexión, eso confirmaría que la aerolínea depende cada vez más de recursos externos para mantener su red de vuelos.
En resumen, la brecha entre las expectativas se refiere ahora al futuro, no al pasado. El mercado ya ha tomado en cuenta las dificultades que enfrentará la empresa en este trimestre. Los próximos movimientos dependerán de si los planes de Delta para adaptarse a las realidades económicas más difíciles son reales, o si simplemente está utilizando subsidios para ocultar sus debilidades persistentes. Esté atento a cualquier mención de “flexibilidad operativa” o “aviones disponibles”; ese tipo de expresiones sugieren que la solución adoptada por Delta es algo establecido en sus estrategias, y no algo fortuito.
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