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Los números no mienten; ellos cuentan una historia de extrema concentración por parte de los desarrolladores del protocolo criptográfico más importante: Tether.
El año pasado… Es una cantidad asombrosa. Pero lo realmente impactante es la diferencia entre esa cifra y la del jugador que ocupa el décimo lugar en la lista. Esos 5 mil millones no son solo una ventaja; son un abismo que marca el marco de toda la competencia. Se trata de una situación en la que una sola entidad centralizada puede obtener más recursos que toda la mitad inferior de los diez mejores jugadores juntos.Si nos alejamos un poco, el patrón se vuelve aún más claro. Los protocolos centralizados y semicanalizados –como Tether, Circle, Tron y Phantom– representan más del 64% de los ingresos del top 10. Los otros seis protocolos, en su mayoría descentralizados, solo obtienen el 16% de esos ingresos. No se trata de una competencia reñida; es una clara desventaja para los protocolos centralizados. El mecanismo es simple: los emisores de stablecoins centralizados obtienen intereses pasivos sobre sus reservas masivas. Este modelo se puede escalar fácilmente con la adopción de más usuarios. En cambio, los protocolos descentralizados dependen de tarifas de usuario variables, lo que los hace más competitivos y difíciles de dominar a gran escala.
Por lo tanto, la pregunta central no se refiere simplemente a quién gana en el juego de las ganancias. Se trata de lo que esta concentración económica implica en relación con la promesa fundamental de las criptomonedas. El espíritu de la tecnología se basa en la descentralización, pero el poder económico sigue estando muy concentrado en manos de unos pocos. ¿Se trata de una fase temporal, en la cual los modelos centralizados tienen una ventaja inicial? O quizás esta es una característica permanente que pone en duda toda la narrativa relacionada con las criptomonedas. La diferencia de 5 mil millones de dólares con respecto al número 10 es la señal más clara de que los “juegos de poder” todavía están activos.

La industria de criptomonedas finalmente logró descifrar cómo generar verdaderos ingresos. El año pasado, los protocolos relacionados con la criptografía obtuvieron ingresos significativos.
Es más del doble que en el año anterior. Es un número tan impresionante que llama la atención y genera un sentimiento de “FOMO”. Pero la verdadera historia está en cómo se ganan esos dineros.El mecanismo es sencillo. Las empresas que obtienen los ingresos más altos, como Tether y Circle, operan basándose en las diferencias de tasas de interés. Ellas emiten stablecoins respaldados por reservas en los tesoros nacionales de los Estados Unidos, y así pueden obtener rendimientos. Se trata de un modelo pasivo y escalable que funciona desde el momento en que se emite un nuevo token. En el ámbito DeFi, los ingresos provienen de las comisiones que los usuarios pagan por realizar transacciones, préstamos o intercambios. Plataformas como Hyperliquid y EdgeX están aprovechando esta situación para generar ingresos significativos.
Aquí es donde la narrativa de Diamond Hands se vuelve interesante. De todos esos costos, el 58% fue devuelto a los poseedores del token, a través de recompras y distribución directa. Eso constituye un incentivo muy fuerte para que las personas mantengan sus tokens. Cuando el protocolo gana dinero, los poseedores reciben una parte de ese dinero, lo que alinea sus intereses a largo plazo con el éxito del protocolo. Se trata de un ciclo de retroalimentación directo que recompensa a quienes tienen convicción en el proyecto.
Pero la tensión es abrumadora. El dominio de Tether…
Proviene de este modelo de reserva centralizada. No se trata de una actividad de protocolos descentralizados; se trata de ser el mayor custodio de los dólares digitales. La brecha de 5 mil millones de dólares con respecto al puesto número 10 no es simplemente una diferencia pequeña; es una gran distancia entre un gigante centralizado que gana ingresos, y los protocolos descentralizados que luchan por obtener algo de dinero. El mecanismo de generación de ingresos funciona bien, pero la fuente de energía utilizada es fundamentalmente diferente para las “ballenas” y para el resto de los usuarios.Los juegos relacionados con las ballenas son muy llamativos, pero la contra-narrativa descentralizada está ganando cada vez más importancia. Aunque gigantes centralizados como Tether y Circle todavía dominan el mercado, una nueva oleada de protocolos DeFi está logrando una participación significativa en los ingresos totales, que superan los 16 mil millones de dólares. En particular, plataformas descentralizadas como Hyperliquid y EdgeX han logrado un papel importante en este contexto.
Eso representa un aumento significativo en comparación con los casi cero niveles registrados en 2024. Además, su rendimiento supera incluso al de otros sectores DeFi más establecidos, como los de préstamos y las conexiones entre cadenas de bloques.Este crecimiento es la prueba definitiva de la teoría de las “manos de diamante”. Demuestra que un modelo descentralizado, basado en tarifas pagadas por los usuarios, puede escalar y generar un valor económico significativo. El hecho de que estos DEXes reciban cientos de millones en ingresos demuestra que el mercado anhela plataformas de comercio abiertas y sin restricciones de permisos. Es una señal clara de que la descentralización no es solo un ideal filosófico, sino también un modelo de negocio viable y en constante crecimiento.
Pero la brecha sigue siendo abismal. Incluso con este impresionante aumento, el porcentaje de 7-8% es una pequeña parte del 60% que obtienen los dos principales emisores de stablecoins. La tensión central es inevitable: ¿pueden estos protocolos aumentar su participación sin comprometer los principios que los definen? El modelo centralizado tiene la ventaja de la escala y del rendimiento predecible de las reservas. En cambio, el modelo descentralizado se beneficia de la alineación entre la comunidad y la resiliencia, ya que el 58% de las comisiones se transfiere de vuelta a los poseedores de los tokens.
En resumen, la narrativa en torno a este tema está cambiando. La “brecha de las ballenas” es real, pero no se trata de algo monolítico. El surgimiento de empresas como Hyperliquid y EdgeX demuestra que la contra-narrativa descentralizada tiene fuerza y está ganando terreno. La pregunta clave ahora es: ¿puede este crecimiento acelerarse hasta desafiar a los gigantes centralizados? O bien, ¿la fricción inherente a la descentralización impedirá que este crecimiento se desarrolle plenamente? El mercado está observando esto, y la respuesta determinará si el futuro del criptomercado será un juego de azar o, por el contrario, una situación permanente donde los poderosos controlan todo.
La estructura de los ingresos ya está definida, pero el juego aún no ha terminado. La brecha entre las dos fuerzas es real, pero los catalizadores y los riesgos que se presentarán en el futuro determinarán si esa brecha se reducirá o no. La narrativa del juego consiste en una lucha entre dos fuerzas: la claridad regulatoria, que podría consolidar el status quo, y una nueva ola de servicios DeFi de alto rendimiento, que podría perturbar todo eso.
Por un lado, se está creando una cultura de desinformación y preocupación relacionada con las regulaciones. La propuesta de la Ley GENIUS en los Estados Unidos y el marco MiCAR de la UE tienen como objetivo poner a los emisores de stablecoins dentro de un sistema claro y compatible con las normas regulatorias. Aunque esto proporciona legitimidad, también favorece a los actores centralizados y establecidos en el mercado. Estos gigantes cuentan con los recursos necesarios para manejar las reglas complejas y mantener la transparencia de las reservas, algo que los reguladores exigen. Para ellos, el cumplimiento de estas normas es algo natural. En cambio, para los protocolos descentralizados, el costo y los problemas que implican cumplir con estas normas podrían ralentizar su crecimiento, añadiendo una capa de incertidumbre que contribuye a la situación actual del mercado.
Por otro lado, el mecanismo de FOMO está activado. El crecimiento explosivo de plataformas descentralizadas como Hyperliquid y EdgeX muestra un camino claro para que nuevos protocolos DeFi puedan atraer capital e ingresos. Si estas plataformas pueden escalar sus tarifas de uso mientras mantienen la seguridad, podrían obtener más cuota de mercado que los modelos centralizados tradicionales. La prueba clave aquí no es solo el aumento de los ingresos, sino también la fortaleza de quienes detentan ese poder.
Es un incentivo poderoso para que las personas mantengan sus activos en el tiempo. Este modelo relaciona directamente el éxito del protocolo con la riqueza de la comunidad, lo cual representa un contraste marcado con el modelo de intereses centralizados. Si esta convicción de la comunidad es más fuerte que los obstáculos regulatorios, podría impulsar un desarrollo descentralizado.En resumen, la dinámica de concentración no es constante. La claridad regulatoria contribuye a la descentralización, pero el surgimiento de nuevos protocolos DeFi con altos rendimientos ofrece una vía clara para aprovechar la oportunidad. El ganador final será aquel que pueda manejar mejor los factores y riesgos que surjan en el próximo año. La fortaleza de quienes logren mantenerse fieles al modelo durante las fluctuaciones, obteniendo así una parte del éxito del protocolo, será el factor clave en esta batalla.
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