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El sector agrícola se encuentra en una etapa de transición fundamental. Durante décadas, el modelo de producción se basó en el uso de insumos químicos como fertilizantes, pesticidas y herbicidas, vendidos por empresas como FMC. Sin embargo, el nuevo paradigma se basa en datos y automatización. La infraestructura necesaria para esta nueva forma de producción está siendo definida por la inteligencia artificial. Esto no es simplemente una mejora gradual; se trata de un cambio radical, desde la venta de productos hacia la venta de conocimientos y capacidades.
Los números destacan el crecimiento exponencial de esta nueva capa en el mercado mundial relacionado con la inteligencia artificial en la agricultura. Se proyecta que este mercado se expandirá a medida que pasa el tiempo.
Creciendo a una tasa anual compuesta del 25.1%. Esto no es simplemente una tendencia de nicho. Para el año 2025…La adopción de este modelo se debe a beneficios claros y tangibles: aumento de los rendimientos, reducción de costos y promoción de la sostenibilidad mediante un uso más eficiente de los recursos. La industria está pasando de un modelo basado en la aplicación de productos químicos a uno basado en la toma de decisiones fundamentadas en datos y en la ejecución autónoma de las actividades.Aquí es donde se cristaliza la tesis de inversión. FMC representa el negocio químico tradicional; un modelo que enfrenta dificultades estructurales a medida que la industria cambia. Su futuro está ligado a la disminución de la eficacia de los productos químicos y al aumento de la presión regulatoria sobre los insumos tradicionales. En contraste, Deere está construyendo las bases para el próximo paradigma. La empresa está pionero en la convergencia entre la inteligencia artificial, la automatización y la tecnología de precisión. Sus rociadores inteligentes, diseñados para aplicar productos químicos únicamente donde es necesario, son una aplicación directa de este cambio.
Su conjunto de herramientas digitales y tecnologías de imagen satelital constituyen la base de datos que sustenta todo el sistema. Por su parte, el desarrollo de tractores autónomos y cosechadoras robotizadas indica que se trata de una infraestructura avanzada.
En resumen, se trata de una situación típica de disrupción. La capa de infraestructura relacionada con la inteligencia artificial crece a un ritmo exponencial, gracias a la enorme demanda mundial de alimentos y a la necesidad de eficiencia en el procesamiento de datos. Las empresas que desarrollan esta capa, como Deere, tienen la capacidad de aprovechar todo el valor que ofrece la curva S. En cambio, aquellas empresas que simplemente venden los insumos necesarios para el modelo antiguo, se quedan atrás.
Las trayectorias financieras de FMC y Deere son un claro ejemplo de cómo las empresas pueden estar alineadas con la curva tecnológica en forma de “S”, o por el contrario, no estarlo. Las acciones de FMC han disminuido significativamente.
Un colapso que refleja la erosión de su modelo de negocio principal. La perspectiva de la dirección es sombría.No se trata simplemente de una contracción cíclica en el mercado; se trata de una disminución estructural en las condiciones del mercado. La empresa se encuentra en una situación difícil: los productos con margen más alto están perdiendo su patentado, lo que permite la competencia de productos genéricos, lo cual presiona los precios. Además, las altas tasas de interés en mercados clave como Sudamérica dificultan la liquidez de los clientes. El resultado es un claro declive en los ingresos y ganancias de la empresa. Esto obliga a la empresa a reducir drásticamente sus costos y a reducir en un 86% su dividendo. Para los inversores, esto representa una situación típica de “trampa de valor”: un producto barato en teoría, pero sin ningún punto de inflexión visible en el horizonte.Por el contrario, Deere se encuentra en la vanguardia de la curva de adopción de esta tecnología. Su último trimestre ha mostrado…
Es una señal de que las inversiones de la empresa en la nueva infraestructura están comenzando a dar resultados positivos. Los rociadores inteligentes de la empresa, que son un ejemplo de aplicación directa de la inteligencia artificial y la automatización, demuestran los beneficios exponenciales que se pueden obtener gracias al cambio de paradigma. En las pruebas realizadas, estos sistemas han logrado reducir el uso de químicos en un 50%, y también han disminuido la dispersión de sustancias tóxicas en un 87%. Esto no es simplemente una mejora incremental; se trata de una redefinición fundamental de cómo se aplican los productos químicos, lo que permite reducir los costos y la contaminación al mismo tiempo. Desde otro punto de vista, Deere está construyendo las vías de transporte, mientras que FMC se encarga de vender los últimos tramos de vía vieja.En resumen, se trata de una divergencia en el comportamiento de las empresas. Los resultados financieros de FMC están disminuyendo, lo que indica que la empresa está quedándose atrás en la curva de crecimiento. Por su parte, los resultados financieros de Deere, aunque enfrentan dificultades a corto plazo, muestran signos de mejoría, ya que sus soluciones basadas en inteligencia artificial están ganando popularidad. La empresa no solo vende máquinas, sino también la inteligencia y la autonomía que definirán la próxima generación de tecnologías agrícolas. Para un inversor, la elección es clara: apostar por el declive o por la recuperación.
El nuevo paradigma agrícola se basa en la capacidad de procesamiento en tiempo real y en una adopción acelerada de tecnologías inteligentes. No se trata de vender más fertilizantes; se trata de integrar inteligencia directamente en el sistema operativo de las granjas. La capa de infraestructura depende de sistemas de IA que procesan datos provenientes de sensores, cámaras y satélites, para tomar decisiones complejas en tiempo real. Por ejemplo, en una cosechadora de CNH Industrial, los algoritmos de IA gestionan todo, desde la dirección del vehículo hasta la optimización de los procesos de aplicación de fertilizantes, todo en tiempo real, con el objetivo de aumentar la productividad.
Este nivel de procesamiento computacional es lo que convierte una máquina en un socio capaz de pensar por sí mismo.La prueba más concreta de este cambio se encuentra en el campo. Tecnologías como el sistema de automatización SenseApply™ utilizan visión artificial para aplicar los tratamientos únicamente donde es necesario. Se trata, en efecto, de una aplicación directa de esta infraestructura de inteligencia artificial. Los resultados son exponenciales: estos sistemas han demostrado que…
En la prueba de estas herramientas, no se trata simplemente de aumentar la eficiencia; se trata de una redefinición fundamental de la gestión de recursos, con el objetivo de reducir costos y contaminación al mismo tiempo. La tasa de adopción de tales herramientas de precisión está aumentando rápidamente.¿Qué significa eso?La siguiente frontera es la autonomía. La prueba de los tractores autónomos avanza rápidamente, lo que representa la convergencia definitiva entre la IA, la robótica y las tecnologías de precisión. Esto no es ciencia ficción; es el siguiente paso en la automatización de las granjas, diseñado para resolver problemas relacionados con la escasez de mano de obra y optimizar el uso de los recursos en todo el campo. La promesa es clara: para el año 2025, se espera que la agricultura de precisión, impulsada por la IA, sea una realidad.
Este nivel de infraestructura aborda directamente los dos desafíos mundiales relacionados con la alimentación de una población en crecimiento, y todo ello de manera sostenible.Para Deere, este es el eje central de su estrategia. La empresa no se limita a vender tractores; también está construyendo las bases tecnológicas y las herramientas necesarias para la automatización en toda la industria. Su investimiento en inteligencia artificial, autonomía y herramientas digitales la coloca en el centro de esta curva de adopción exponencial. La infraestructura está siendo desarrollada, y la tasa de adopción va en aumento. La pregunta para los inversores es: ¿están apoyando a la empresa que posee estas tecnologías, o a aquella que vende los últimos modelos de tractores obsoletos?
La tesis de inversión se basa en una clara diferencia entre el impulso y la posición estratégica de la empresa. Para Deere, el catalizador clave es el aumento significativo en la adopción de su infraestructura de inteligencia artificial. Es importante prestar atención a los informes trimestrales, que no solo reflejan crecimiento en los ingresos provenientes de los servicios digitales, sino también un aumento significativo en la implementación de sus rociadores inteligentes y otros sistemas autónomos. Cualquier expansión de su conjunto de productos basados en inteligencia artificial – como nuevas integraciones de software o complementos de hardware para sus maquinarias existentes – confirmaría la validez de la apuesta de la empresa en este área tecnológica. En resumen, Deere debe demostrar que su curva tecnológica está en etapa avanzada, pasando de la fase inicial de adopción a una fase de escalamiento generalizado.
El principal riesgo para FMC es la presión financiera que podría hacer que la empresa se pierda en el nuevo paradigma. La empresa ya está reduciendo sus costos.
Y un cambio de situación que no se espera hasta el año 2028. Esta grave restricción de fondos probablemente impida las inversiones o adquisiciones necesarias para desarrollar una plataforma de inteligencia artificial. Sin esto, FMC seguirá vendiendo productos químicos obsoletos en un mercado en declive, sin poder participar en el crecimiento exponencial de la nueva infraestructura tecnológica. El riesgo no es solo el crecimiento lento, sino también convertirse en algo irrelevante.El catalizador más importante para la realización de esta tesis sería un aceleramiento significativo en el proceso de recuperación de FMC. Sin embargo, las pruebas indican que esto es poco probable hasta el año 2028. La empresa enfrenta problemas debido a productos que no gozan de patentes y a altas tasas de interés de los clientes. Además, su propia dirección ha declarado que 2025 y, probablemente, también 2026, serán años de “reestructuración”. Aunque la caída de los precios de las acciones pueda hacer que parezca que la empresa está barata, los datos financieros indican un período prolongado de declive y reestructuración. Por ahora, las condiciones son favorables para la inversión en infraestructura por parte de Deere. El próximo punto de inflexión será la capacidad de la empresa para expandir sus soluciones basadas en la inteligencia artificial a todo el mundo agrícola.
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