Descodificar el shock causado por la liquidación de activos en formato criptográfico: una perspectiva a nivel macrocíclico
La reciente pérdida de 142 millones de dólares en los futuros de plata en formato token no fue simplemente otro episodio de volatilidad en el mercado de criptomonedas. Fue un claro síntoma de las fuerzas macroeconómicas que entran en conflicto con la naturaleza de los mercados de criptomonedas, que operan las 24 horas del día. Este evento, en el cual los productos de plata superaron brevemente al Bitcoin y al Ether en términos de liquidez, plantea una pregunta importante: ¿se trata de un evento único o es una advertencia de cómo los ciclos macroeconómicos se transmiten a través de los mercados de criptomonedas?
La magnitud de la situación es innegable. Según los datos de CoinGlass, los futuros de plata tokenizados registraron las mayores pérdidas en el mercado criptográfico durante las últimas 24 horas. Se perdieron aproximadamente 142 millones de dólares. Este número supera los 82 millones de dólares perdidos por el Bitcoin y los casi 139 millones de dólares perdidos por el Ether. Esto representa un cambio raro en la jerarquía de riesgos habitual. Las pérdidas totales durante ese período alcanzaron los 543.9 millones de dólares, con 129.117 operadores afectados por esta situación.
Los factores que provocaron este movimiento fueron, en primer lugar, una clásica situación de desaceleración en el mercado. Los precios del plata se dispararon enormemente, pero luego comenzaron a caer drásticamente. Los fondos de inversión, por su parte, redujeron sus posiciones alcistas hasta un nivel mínimo en los últimos 23 meses. Luego, se tomó una decisión importante: el CME Group anunció que aumentaría los requisitos de margen para los futuros del oro y la plata en hasta un 50%. Este cambio en las condiciones del mercado obligó a los operadores a agregar capital o abandonar sus posiciones, lo que a menudo amplificaba las fluctuaciones de precios a corto plazo.
El gestor de fondos de riesgo Michael Burry describió esta situación como una “espiral de pérdidas”. En su opinión, la caída en los precios de las criptomonedas y el uso excesivo de apalancamiento crearon un ciclo vicioso: la venta de una clase de activos forzaba la liquidación de otra. “El alto nivel de apalancamiento en estas bolsas de criptomonedas, debido al aumento de los precios de los metales, significaba que, a medida que las criptomonedas perdían valor, los metales tokenizados también tenían que ser vendidos”, explicó. No se trata simplemente de la volatilidad de las criptomonedas; se trata de un evento macroeconómico relacionado con las criptomonedas. La caída en los precios de los metales se extendió a los futuros basados en materias primas, lo que provocó una serie de ventas forzosas.

Este episodio destaca un cambio fundamental: las plataformas criptográficas están cada vez más funcionando como lugares de negociación en tiempo real, 24 horas al día, 7 días a la semana. En estos casos, los cambios en los mercados tradicionales y los requisitos relacionados con los márgenes pueden influir rápidamente en las materias primas que se negocian mediante tokens. Esta situación genera inestabilidad: las operaciones de largo plazo con metales tokenizados, utilizando criptomonedas como garantía, son vulnerables a cualquier cambio en los precios de los metales subyacentes. Este acontecimiento reciente es una prueba de cómo funcionarán estos nuevos medios de negociación durante el próximo gran ciclo macroeconómico.
El contexto del ciclo macroeconómico: ¿Por qué los metales preciosos eran vulnerables?
La corrección violenta del precio del plata no fue un evento aislado, sino el resultado inevitable de un proceso cíclico que se extendió mucho más allá de las normas históricas. Desde finales de 2024, los metales preciosos han dominado el panorama de las clases de activos. El precio del plata…Aumento del 170%A partir del 6 de enero, se trata de un caso claro de desviación de la tendencia general. Este movimiento explosivo creó una situación propicia para una inversión repentina, especialmente cuando surgieron factores negativos a nivel macroeconómico.
Un indicador clave de esta valoración excesiva fue la relación entre el oro y la plata. Esta relación cayó al nivel más bajo desde 2013. Este descenso sugiere que el aumento reciente del precio de la plata no se debió tanto a cambios fundamentales en la oferta y la demanda, sino más bien a la naturaleza “alta” de la plata, lo cual amplificó los movimientos del oro. En un período cíclico de aumento de precios, la plata suele liderar las acciones, pero cuando la tendencia se invierte, también puede ser la causa de una caída en los precios de otros metales. La extrema compresión de esta relación indica que la plata probablemente había presupuestado demasiado optimismo, lo que la hacía vulnerable a cualquier retroceso en el mercado de los metales.
Esta vulnerabilidad se vio agravada por el contexto macroeconómico general. El aumento de los precios de los metales preciosos ocurrió en un contexto en el que…Dólar fuerteAdemás, las altas tasas de interés reales también ejercen una presión negativa sobre los activos que no generan ingresos, como el oro y la plata. Cuando el dólar se fortalece, estos metales se vuelven más caros para quienes poseen otras monedas, lo que disminuye la demanda de estos activos. Al mismo tiempo, las mayores rentabilidades reales aumentan el costo de oportunidad de mantener activos que no generen ingresos, atrayendo así el capital hacia los bonos y las acciones. La reciente caída del dólar representó una forma temporal de alivio, pero la presión subyacente proveniente de una política monetaria firme sigue siendo un obstáculo estructural.
Visto desde una perspectiva cíclica, la aparición de actividad en los metales fue un claro ejemplo de “revisión de las posiciones”. Después de años de bajo rendimiento, el precio del plata, platino y paladio aumentó significativamente, lo que permitió reducir las diferencias históricas entre estos metales. Esto creó una situación en la que la presión sobre los precios era muy alta, especialmente en el sector de los futuros relacionados con las criptomonedas. Cuando la tendencia macroeconómica comenzó a cambiar –con los fondos de cobertura reduciendo sus apuestas y aumentando los requisitos de margen–, las posiciones largas se vieron obligadas a hacer frente a la liquidación. El shock de liquidación fue, en realidad, un intento violento por parte del mercado de reajustar las valoraciones después de un período de gran dinamismo. Fue un paso doloroso, pero necesario dentro del ciclo económico.
Los efectos colaterales: desde los metales tokenizados hasta los tesoros corporativos
El shock causado por la liquidación de las monedas digitales es algo más que un simple evento relacionado con el mundo de las criptomonedas. Es una advertencia de cómo la inestabilidad macroeconómica puede trasladarse del mundo digital al mundo real, afectando así los balances financieros de las empresas y del mercado en general. Esta advertencia proviene de Michael Burry, quien ve una relación directa entre el colapso del mercado de criptomonedas y las ventas forzosas de metales preciosos en el mundo real.
Su preocupación principal es la de los tesoros corporativos. Burry sostiene que la reciente caída del valor del Bitcoin, que ha perdido más del 40% de su valor desde su punto más alto, podría haber obligado a las empresas a vender otros activos para cubrir las pérdidas. Señala un escenario específico: si el Bitcoin cae otros 10% en relación con sus niveles actuales, empresas como Strategy Inc. podrían verse en una situación difícil.Biliones en déficit.En una crisis como esta, cuando los mercados de capitales están efectivamente cerrados, estas empresas no tienen otra opción que liquidar sus otros activos para poder cumplir con las exigencias relacionadas con los márgenes de garantía y mantener su solvencia financiera.
Esto tiene un impacto real en el mundo actual. Burry sostiene que la disminución del uso de criptomonedas ya ha obligado a los inversores institucionales y a los tesoreros corporativos a vender sus activos.1000 millones en oro y plata.Se trataba de una medida para cubrir las pérdidas. No se trató de un ajuste estratégico, sino más bien de una acción de reducción de riesgos en medio del pánico. Probablemente, esta acción fue provocada por la misma situación de crisis que afectó a los metales tokenizados. La venta forzada de posiciones rentables en futuros de oro y plata tokenizados, sugiere, fue una respuesta directa a los problemas que enfrentaba el mercado de criptomonedas.
El riesgo es un ciclo que se refuerza a sí mismo. Cuando los metales tokenizados se venden para cubrir las pérdidas en el sector de criptomonedas, esa presión de venta puede extenderse al mercado físico, lo que lleva a una disminución en los precios del oro y la plata. Los precios más bajos del oro y la plata, a su vez, provocan más liquidaciones en los contratos tokenizados. Esto, a su vez, fuerza a vender más metales físicos para cubrir esas pérdidas. Este ciclo vicioso, como lo describió Burry, podría “colapsar en un agujero negro sin ningún comprador”, creando una inestabilidad peligrosa que conecta directamente el mundo de los futuros de criptomonedas con el núcleo de los mercados financieros corporativos y de materias primas.
Catalizadores y escenarios: Lo que decidirá el ciclo macroeconómico
El camino a seguir depende de unos pocos factores críticos que determinarán si este shock de liquidación será una corrección dolorosa pero controlada, o si representa el inicio de un nuevo régimen más volátil para los activos relacionados con las materias primas. El principal factor que determina esto es la trayectoria de las tasas de interés reales y del dólar estadounidense. Estos factores determinarán el valor justo a largo plazo de los metales preciosos.Retiro en dólaresSi bien esto puede representar un impulso temporal, la presión subyacente proveniente de una política monetaria agresiva sigue siendo un obstáculo estructural. Si la Reserva Federal mantiene una postura restrictiva, manteniendo así los rendimientos reales elevados, el costo de oportunidad de poseer plata y oro, que no generan rentabilidad, seguirá siendo alto. En cambio, un claro cambio hacia una política monetaria más relajada eliminaría ese obstáculo y probablemente reactivaría el mercado de metales.
Un punto clave a considerar es si los aumentos recientes en los márgenes de CME son una adaptación temporal o se convierten en algo permanente. La decisión de la bolsa de aumentar los requisitos para los futuros del oro y la plata en hasta un 50% fue una respuesta directa a la volatilidad y al uso del apalancamiento que causaron el shock de liquidación. Este cambio altera el perfil de riesgo de las operaciones con materias primas apalancadas, lo que hace que sean más costosas y, potencialmente, reduce la participación especulativa. Si estos aumentos en los márgenes continúan, podrían servir como un freno a los movimientos extremos de precios, al obligar a una gestión de riesgos más ordenada. Sin embargo, si estos aumentos se revierten rápidamente, podría indicar que el estrés del mercado fue algo excepcional, y no un problema sistémico.
Lo que se debe monitorear es si las ventas forzadas de los metales tokenizados provocan una interrupción sostenida en el ritmo del mercado físico, o si el aumento de precios continúa una vez que se reduce el riesgo asociado con las operaciones de apalancamiento. El choque de liquidación fue un evento violento que causó una reducción en el uso de instrumentos financieros, pero eso no cambió necesariamente la situación fundamental relacionada con la oferta y la demanda de los metales. El mercado de metales ya había experimentado un aumento significativo en el volumen de transacciones.Reunión de seguimiento/recuperaciónDespués de años de bajo rendimiento, el precio del oro ha aumentado un 170% desde finales de 2024. Si el contexto macroeconómico, en particular las tasas de cambio del dólar y las tasas reales, sigue siendo favorable, ese valor subyacente podría volver a ganar importancia, lo que llevaría a una nueva etapa de aumento de los precios. El riesgo es que se produzca un ciclo autoalimentado, donde las ventas forzadas en contratos tokenizados presionen los precios físicos, lo que a su vez provoca más liquidaciones. Esto crea una inestabilidad peligrosa que conecta directamente al mundo de los futuros criptográficos con los mercados de materias primas.
En resumen, el ciclo macroeconómico será el que decida el destino de las cosas. El reciente choque económico ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades de un nuevo ecosistema comercial interconectado. Pero esto no eliminó las fuerzas cíclicas que impulsaron la subida de los precios de los metales en primer lugar. Los próximos meses pondrán a prueba si esas fuerzas son lo suficientemente fuertes como para superar los nuevos obstáculos que surgen debido a los mayores márgenes y las consecuencias negativas de una situación de caída económica.

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