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La Reserva Federal está entrando en una nueva era, una que se caracteriza por un cambio fundamental y de varios años en la forma en que opera. Se trata de un ajuste importante, no solo técnico, sino también estructural, ya que se aleja del marco operativo establecido en 2019. Los datos indican claramente que la Fed ha concluido su programa de reducción de su balance de activos y ahora está expandiendo activamente su cartera de inversiones. Esto significa que la Fed vuelve a desempeñar un papel más directo en el suministro de liquidez al sistema financiero.
La escala de la expansión anterior del Fed es instructiva. Entre diciembre de 2005 y diciembre de 2025, su balance aumentó de aproximadamente 800 mil millones de dólares a algo así como…
Se produjo un aumento del 6% al 21% en el PIB. Este aumento masivo fue impulsado por los programas de relajación cuantitativa durante la Crisis Financiera Global y la pandemia. En 2019, la Fed decidió deliberadamente estabilizar este nivel elevado, adoptando un régimen de “reservas adecuadas” para garantizar una gestión fluida de las tasas de interés. Pero ese marco ya no se aplica hoy en día.El proceso de cambio comenzó de verdad. El Fed concluyó su programa de reducción del balance de tesorería el 1 de diciembre de 2025, dejando así ese impresionante nivel de 6.5 billones de dólares. Pero la historia no termina allí. Pocos días después, el 10 de diciembre, anunció un nuevo enfoque: la adquisición de reservas para mantener un nivel adecuado de reservas en el banco central. Más específicamente, desde el 26 de noviembre de 2025, el Fed ha estado implementando políticas de expansión cuantitativa.
Esto representa un cambio definitivo con respecto al camino contracciónista que se ha seguido durante los últimos tres años.Visto a través de la lente del “trilema del balance sheet”, este cambio es una elección consciente por parte de la Fed. La Fed opta por mantener un balance sheet grande y una volatilidad baja de las tasas a corto plazo, asumiendo así un papel más importante en los mercados financieros. Este nuevo marco operativo, en el cual el banco central proporciona activamente liquidez, representa una ruptura con el modelo establecido en 2019. El camino que se seguirá será determinado por este nuevo equilibrio; sin embargo, la magnitud adecuada del balance sheet en el estado estacionario seguirá siendo una cuestión abierta.
La Reserva Federal ha seguido una política de flexibilización contundente, reduciendo los tipos de interés.
La última medida tomada, una reducción de 25 puntos básicos en diciembre, llevó la tasa de fondos federales objetivo a un rango de 3.50% a 3.75%. Sin embargo, esta acción oficial ahora entra en conflicto con una realidad económica mucho más compleja, lo que genera una gran desconexión entre la política monetaria y los datos reales.El principal desafío es la inflación. Aunque la inflación general ha disminuido desde sus niveles más altos, sigue estando por encima del objetivo del 2% establecido por la Fed. El Índice de Precios al Consumidor para todos los artículos aumentó.
Esto se debe a la persistencia de los costos relacionados con alojamiento y alimentos. Esta inflación “pegajosa” indica que el proceso de desinflación aún no ha terminado. Esto limita las opciones del Fed para reducir aún más los precios, sin correr el riesgo de que los precios vuelvan a aumentar rápidamente.Esta tensión se ilustra claramente en la diferencia entre las expectativas del mercado y los indicadores económicos clave. Los mercados financieros anticipan una posible reducción de las tasas de interés en dos puntos porcentuales durante el año 2026. Pero esta previsión está siendo cuestionada por el sector privado, que considera que las razones económicas para un alivio monetario están disminuyendo. El economista jefe de J.P. Morgan, Michael Feroli, sostiene que…
Se señalan fuertes ventas minoristas y crecimiento del PIB. En su opinión, la economía no parece ser restrictiva, lo cual contradice las expectativas del mercado respecto a estímulos inminentes.
En resumen, la narrativa de relajación monetaria del Fed ahora está sujeta a presiones. El banco central se ha comprometido a mantener las tasas de interés bajas, pero sus próximos pasos dependerán de los datos que aparezcan en el mercado, y no de un plan predeterminado. Dado que la inflación sigue siendo alta y el impulso económico persiste, lo importante ahora no es tanto la dirección de las tasas de interés, sino más bien el ritmo con el que se reducirán. La expectativa del mercado de dos recortes más puede ser prematura si los datos continúan mostrando resistencia, lo que obligará a recalibrar las expectativas.
La decisión del Fed de adoptar una política que genera liquidez tiene consecuencias directas y medibles para los mercados financieros y los sectores empresariales. El efecto más inmediato es un alivio estructural en las condiciones de financiación. Al finalizar su reducción de balances y comenzar a realizar compras de reservas, el banco central está inyectando reservas directamente en el sistema bancario. Esto amplía el conjunto de liquidez disponible, lo cual puede reducir el costo de financiamiento para las bancos y, en teoría, favorecer la disponibilidad de crédito. El propio marco de trabajo del Fed indica que un gran volumen de balances aumenta su influencia estructural, pero por ahora, esa influencia se está desarrollando activamente para mejorar las condiciones del mercado.
Este cambio prepara el camino para un posible aumento de la pendiente de la curva de rendimiento. Históricamente, este escenario ha sido beneficioso para las instituciones financieras. Dado que la Fed mantiene reservas suficientes, puede mantener los tipos de interés a corto plazo estables, mientras que los tipos de interés a largo plazo se ajustan a las nuevas perspectivas económicas. Esto podría comprimir el extremo corto de la curva, mientras que el extremo largo podría aumentar, ampliando la diferencia entre los tipos de interés a corto y largo plazo. Para los bancos, una curva más pronunciada generalmente mejoraría sus márgenes de intereses netos, lo que representaría un beneficio para su rentabilidad. Sin embargo, este beneficio depende de que la pendiente de la curva aumente sin que esto provoque un ajuste drástico en los riesgos asociados.
El desafío más persistente para los mercados es la situación inflacionaria. El IPC general sigue siendo…
El rendimiento real (después de la inflación) de los activos con ingresos fijos sigue estando bajo presión. Este contexto complica las tareas de la Fed y genera incertidumbre en relación a la relación entre su tasa de política monetaria y las condiciones reales de liquidez del mercado. El banco central ahora maneja un gran volumen de reservas, pero si la inflación se mantiene alta, podría verse obligado a mantener las tasas de política monetaria más altas por más tiempo de lo que los mercados esperan actualmente. Esto crea una situación tensa: aunque tener suficientes reservas facilita las condiciones actuales, una inflación persistente podría requerir que el banco central adopte una postura más restrictiva, lo que socavaría el apoyo a la liquidez del mercado.En resumen, el mercado se encuentra enfrentando dos fuerzas opuestas. Por un lado, la expansión activa del balance de fondos del Fed proporciona estabilidad en términos de liquidez y contribuye a que la curva de rendimientos se vuelva más pronunciada. Por otro lado, las altas tasas de inflación presionan los tipos de interés reales, lo que aumenta el riesgo de que el ciclo de disminución de las tasas sea más corto de lo esperado. Para los inversores, esto significa que el desempeño de los sectores financieros podría mejorar en el corto plazo, gracias a una mejor financiación y a una curva de rendimientos más pronunciada. Sin embargo, las valoraciones de las acciones en general enfrentarán obstáculos debido a un entorno de tipos de interés reales más elevados. El nuevo marco operativo del Fed, aunque proporciona estabilidad, también introduce nuevas incertidumbres en cuanto al futuro de la liquidez y de los tipos de interés.
El camino hacia la reducción de las tasas de interés ya está establecido, pero su durabilidad depende de unos pocos datos críticos y de acontecimientos institucionales. La primera prueba importante llegará durante la primera reunión del año del Comité Federal de Mercado Abierto.
Esta reunión será la primera decisión política bajo el nuevo marco operativo. En este contexto, la Fed está expandiendo activamente su balance financiero. La declaración del comité y las actas correspondientes proporcionarán los primeros indicios oficiales sobre cómo pretende manejar la tensión entre su compromiso de reducir las tasas de interés y los datos de inflación persistentes.La fortaleza del mercado laboral y las tendencias de la inflación central serán los principales indicadores para evaluar si la Fed debe cambiar su política monetaria. La justificación del banco central para reducir las tasas de interés se basó en una percepción de desaceleración en el empleo. Sin embargo, los datos recientes sugieren que la economía no se siente restringida. Como señala el economista jefe de J.P. Morgan,
Dado que las ventas minoristas son sólidas y el crecimiento del PIB también es positivo, si la desempleo continúa disminuyendo y los presupuestos salariales permanecen elevados, esto pondrá en duda la idea de que la economía necesita más estímulos. Al mismo tiempo, la inflación básica debe mostrar una disminución sustancial desde su nivel actual.Esto servirá como justificación para más recortes en las tasas de interés. La próxima acción del Fed dependerá directamente de qué dato prevalezca: la resiliencia del mercado laboral o el progreso en la lucha contra la desinflación.Además de esta incertidumbre institucional, existe también el riesgo de que el mandato del presidente del Fed, Jay Powell, termine en mayo de 2026. La posibilidad de que se nombre un nuevo líder del Fed implica un período de transición en el cual la continuidad de las políticas monetarias podría verse cuestionada. Aunque el nuevo marco de gestión del balance del Fed proporciona una base estructural para la liquidez, las opiniones personales y las preferencias políticas de un nuevo líder podrían influir en el ritmo y el destino final del ciclo de reducción de tasas de interés. Esto crea el riesgo de que las políticas monetarias se vuelvan más volátiles o menos predecibles en la segunda mitad del año, incluso si la dirección general sigue siendo hacia bajas tasas de interés.
En resumen, el año 2026 será un año en el que los datos serán fundamentales para la toma de decisiones. La Reserva Federal se ha comprometido a mantener las tasas de interés bajas, pero su capacidad para cumplir con esa promesa depende del rendimiento de la economía. Si los mercados laborales se mantienen estables y la inflación disminuye, eso podría llevar a una pausa o incluso a un cambio en las políticas monetarias. Por otro lado, si la situación inflacionaria se vuelve más clara, eso podría favorecer los recortes esperados en las políticas monetarias. La reunión de enero es el primer paso en este nuevo proceso de ajuste, mientras que el cambio de liderazgo en mayo puede convertirse en un factor importante que influya en las decisiones tomadas.
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