Descifrando el nuevo marco monetario de la Fed: La flexibilización, el balance de cuentas y el camino que se seguirá en el futuro

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 16 de enero de 2026, 2:17 pm ET5 min de lectura

La Reserva Federal está entrando en una nueva era, una que se caracteriza por un cambio fundamental y de varios años, desde una postura restrictiva hacia una postura que favorece la generación de liquidez. No se trata de un ajuste menor, sino de un cambio estructural en el marco operativo establecido en 2019. Los datos indican claramente que la Fed ha concluido su programa de reducción de su balance de activos y ahora está expandiendo activamente su cartera de inversiones, lo que sugiere un retorno a un modelo en el que la Fed desempeña un papel más directo en la provisión de liquidez al sistema financiero.

La magnitud de la expansión realizada por la Fed en el pasado es muy ilustrativa. Entre diciembre de 2005 y diciembre de 2025, su balance financiero aumentó de aproximadamente 800 mil millones de dólares a algo cercano a…$6.5 billonesSe produjo un aumento del 6% a 21% en el PIB. Este aumento masivo se debió a los programas de relajación cuantitativa durante la Crisis Financiera Mundial y la pandemia. En 2019, la Fed decidió deliberadamente estabilizar este nivel elevado, adoptando un régimen de “reservas adecuadas” para garantizar una gestión fluida de las tasas de interés. Pero ahora ese marco ya no funciona como antes.

El proceso de cambio real comenzó de verdad. El Fed concluyó su programa de reducción del balance de su reserva el 1 de diciembre de 2025, dejándola en un nivel impresionante de 6.5 billones de dólares. Pero la historia no termina allí. Unos días después, el 10 de diciembre, el Fed anunció un nuevo plan: la adquisición de reservas para mantener un nivel adecuado de ellas. Más específicamente, desde el 26 de noviembre de 2025, el Fed ha estado implementando medidas de relajación cuantitativa.37.4 mil millones de dólares en su portafolio.Esto representa un cambio definitivo con respecto al camino contraccional que se ha seguido durante los últimos tres años.

Visto a través del prisma del “trilema del balance sheet”, este cambio es una elección consciente por parte de la Fed. La Fed opta por mantener un balance sheet grande y una volatilidad baja de las tasas a corto plazo, asumiendo así una participación más significativa en los mercados financieros. Este nuevo marco operativo, en el que el banco central proporciona activamente liquidez, representa un cambio con respecto al modelo de 2019. El camino que se seguirá será determinado por este nuevo equilibrio, aunque el tamaño adecuado del balance sheet sigue siendo una cuestión abierta.

El camino hacia la estabilidad: La dependencia de los datos y las percepciones erróneas del mercado

La Reserva Federal ha seguido una política de disminución de las tasas de interés.175 puntos básicos desde septiembre de 2024.La última medida tomada, una reducción de 25 puntos básicos en diciembre, logró que la tasa de los fondos federales objetivo se situara en el rango de 3.50% a 3.75%. Sin embargo, esta acción oficial ahora entra en conflicto con una realidad económica mucho más compleja, lo que genera una gran discrepancia entre la política implementada y los datos reales.

El principal desafío es la inflación. Aunque la inflación general ha disminuido desde sus niveles máximos, sigue estando por encima del objetivo del 2% establecido por la Fed. El Índice de Precios al Consumidor para todos los bienes aumentó.El 2.7% en el último año.Esto se debe a la constante presión ejercida por los costos relacionados con refugio y alimentos. Esta situación de inflación “pegajosa” indica que el proceso de desinflación aún no ha terminado completamente. Esto limita las posibilidades del Fed de reducir aún más los tipos de interés, sin arriesgarse a una nueva aceleración de los precios.

Esta tensión se ilustra claramente en la diferencia entre las expectativas del mercado y los indicadores económicos principales. Los mercados financieros prevén que habrá dos reducciones del tipo de interés en el año 2026. Pero esta predicción está siendo cuestionada por los sectores privados, quienes consideran que las razones económicas para una mayor flexibilidad son cada vez menos válidas. Michael Feroli, economista jefe de J.P. Morgan, argumenta que…La argumentación en favor de una reducción en el corto plazo es bastante débil.Se señalan fuertes ventas minoristas y crecimiento del PIB. En su opinión, la economía no parece ser restrictiva, lo cual contradice las expectativas del mercado respecto a un estímulo inminente.

En resumen, la política de relajación monetaria implementada por la Fed está sujeta a riesgos actuales. El banco central se ha comprometido a mantener las tasas de interés bajas, pero sus próximos pasos dependerán de los datos que se presenten, y no de un plan predeterminado. Dado que la inflación sigue siendo alta y el ímpetu económico permanece firme, lo importante ahora no es tanto la dirección de las tasas de interés, sino más bien su ritmo de disminución. La expectativa del mercado de dos reducciones en las tasas de interés puede ser prematura si los datos continúan mostrando resistencia, lo que obligará a una recalibración de las expectativas.

Implicaciones en los mercados financieros y en los sectores relacionados

La decisión de la Fed de adoptar una política que genera liquidez tiene consecuencias directas y medibles para los mercados financieros y los sectores empresariales. El efecto más inmediato es un alivio estructural en las condiciones de financiación. Al concluir la reducción de su balance general y comenzar a realizar compras de reservas, el banco central inyecta directamente reservas en el sistema bancario. Esto amplía el volumen de liquidez disponible, lo que puede reducir el costo de financiamiento para los bancos. En teoría, esto también contribuye a mejorar la disponibilidad de crédito. El marco de acción de la Fed indica que un gran balance general aumenta su influencia en el mercado, pero por ahora, esa influencia se está desarrollando para facilitar las condiciones del mercado.

Este cambio prepara el camino para un posible aumento de la pendiente de la curva de rendimiento. Históricamente, este escenario ha beneficiado a las instituciones financieras. Dado que la Fed mantiene reservas suficientes, puede mantener los tipos de interés a corto plazo estables, mientras que los tipos de interés a largo plazo se ajustan a las nuevas perspectivas económicas. Esto podría comprimir el extremo corto de la curva, permitiendo que el extremo largo aumente, lo que ampliaría la diferencia entre los tipos de interés a corto y largo plazo. Para los bancos, una pendiente más pronunciada de la curva generalmente mejora los márgenes de interes netos, lo que contribuye a la rentabilidad. Sin embargo, este beneficio depende de que la pendiente de la curva aumente sin provocar un reajuste drástico en los riesgos.

El desafío más persistente para los mercados es el contexto inflacionario. El IPC general sigue siendo…El 2.7% en el último año.El rendimiento real (después de la inflación) de los activos con ingresos fijos sigue siendo bajo. Este entorno complica las tareas del Banco Federal y genera incertidumbre en cuanto a la relación entre su tasa de política monetaria y las condiciones de liquidez del mercado. El banco central ahora maneja un gran volumen de reservas, pero si la inflación se mantiene alta, podría verse obligado a mantener las tasas de política monetaria más altas por más tiempo de lo que los mercados esperan actualmente. Esto crea una tensión: las reservas abundantes facilitan las condiciones actuales, pero una inflación persistente podría exigir un enfoque más restrictivo, lo cual socavaría el apoyo de liquidez.

En resumen, el mercado está enfrentándose a dos fuerzas opuestas. Por un lado, la expansión activa del balance de tesorería por parte de la Fed proporciona estabilidad en términos de liquidez y fomenta una curva de rendimiento más pronunciada. Por otro lado, las altas tasas de inflación presionan a las tasas reales, lo que genera el riesgo de que el ciclo de disminución de tasas sea más breve de lo esperado. Para los inversores, esto significa que el rendimiento de los sectores financieros podría mejorar en el corto plazo, gracias a una mejor financiación y una curva de rendimiento más pronunciada. Sin embargo, las valoraciones de las acciones en general enfrentarán obstáculos debido a un entorno de tasas reales más elevadas. El nuevo marco operativo de la Fed, aunque proporciona estabilidad, también introduce nuevas incertidumbres en cuanto al rumbo de la liquidez y las tasas de interés.

Catalizadores y riesgos para el año 2026

La ruta de relajación ya está definida, pero su durabilidad depende de unos pocos datos críticos y de acontecimientos institucionales. La primera prueba importante llegará en la primera reunión del año del Comité Federal de Mercado Abierto, que está programada para…28-29 de eneroEsta reunión será la primera decisión política en el marco del nuevo sistema operativo. En este contexto, la Fed está expandiendo activamente su balance financiero. La declaración del comité y las actas correspondientes servirán como los primeros indicadores oficiales sobre cómo pretende manejar la tensión que existe entre su compromiso de reducir las tasas de interés y los datos persistentes de inflación.

La fortaleza del mercado laboral y las tendencias de la inflación central serán los principales indicadores para determinar si la Fed realmente procederá con un cambio en su política monetaria. La argumentación de la banca central en favor de una reducción de las tasas de interés se basó en una percepción de que la tasa de empleo estaba disminuyendo. Sin embargo, los datos recientes sugieren que la economía no se siente restringida. Como señala el economista jefe de J.P. Morgan,La argumentación en favor de una reducción en el corto plazo es bastante débil.Dado el fuerte crecimiento de las ventas minoristas y del PIB, si la desocupación continúa disminuyendo y los presupuestos salariales siguen siendo elevados, eso pondrá en tela de juicio la idea de que la economía necesita más estímulos. Al mismo tiempo, la inflación básica debe mostrar una disminución sostenida y creíble desde su nivel actual.Tasa anual del 2.7%Esto servirá como justificación para las reducciones adicionales de las tasas de interés. La próxima acción del Fed dependerá directamente de qué dato prevalezca en los informes futuros: la resiliencia del mercado laboral o el progreso en la lucha contra la desinflación.

Además de la incertidumbre institucional, existe también el problema del vencimiento del mandato del presidente Jay Powell en mayo de 2026. La posibilidad de que surja un nuevo líder de la Fed introduce un período de transición en el cual la continuidad de las políticas monetarias podría ser cuestionada. Aunque el nuevo marco de balances de la Fed proporciona una base estructural para la liquidez, las opiniones personales y las preferencias políticas de un nuevo líder podrían influir en el ritmo y el destino final del ciclo de relajación monetaria. Esto crea el riesgo de que las políticas monetarias sean más volátiles o menos predecibles en la segunda mitad del año, incluso si la dirección general sigue siendo hacia bajas tasas de interés.

En resumen, el año 2026 será un año en el que la navegación se basará en datos concretos. La Fed se ha comprometido a mantener las tasas de interés bajas, pero su capacidad para cumplir con esa promesa depende del rendimiento de la economía. Si los mercados laborales son sólidos y la inflación se mantiene estable, podría surgir una pausa o incluso un cambio en las políticas monetarias. Por otro lado, si la situación inflacionaria se vuelve más clara, eso podría favorecer los recortes esperados en las políticas monetarias. La reunión de enero es el primer paso en este nuevo proceso de ajuste, mientras que el cambio de liderazgo en mayo puede convertirse en un factor importante que influya en las decisiones de la Fed.

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