Boletín de AInvest
Titulares diarios de acciones y criptomonedas, gratis en tu bandeja de entrada
La situación financiera de la Reserva Federal ha sufrido un cambio drástico. Durante años, el banco central funcionó como una fuente confiable de ganancias, desviando miles de millones de dólares hacia el Tesoro. Esa época llegó a su fin de forma repentina. En 2024, la Reserva Federal informó que…
Se trata de una disminución significativa en comparación con la pérdida de 114.600 millones de dólares registrada en 2023. Esta es la primera vez que el banco central experimenta una pérdida en dos años; la última vez que ganó dinero fue en 2022.El principal factor que ha impulsado este cambio financiero es la política monetaria empleada por el banco central. Para luchar contra la inflación, la Reserva Federal aumentó agresivamente sus tipos de interés, pasando de niveles cercanos a cero en 2022 hasta un pico de 5.25%-5.50% a mediados de 2023. Aunque esta política logró reducir la inflación, también modificó fundamentalmente las condiciones económicas del balance del banco central. El banco central paga intereses a los bancos y otras instituciones por el mantenimiento de reservas, pero estos costos aumentaron significativamente a medida que los tipos de interés subían. Estos costos de intereses superaron con creces los ingresos del banco central, lo que llevó a las pérdidas registradas.
Los ingresos del Fed provienen tradicionalmente de dos fuentes: los intereses sobre el amplio portafolio de valores que posee, y las tarifas relacionadas con los servicios financieros que ofrece. Pero cuando los costos de financiación superan esos ingresos, surge una nueva realidad contable. Dado que los ingresos del Fed han sido insuficientes para cubrir sus costos, se ha visto obligado a…
Se trata de la cantidad de ingresos netos futuros que el banco central debe generar antes de poder volver a transferir fondos al Tesoro. La acumulación de este activo diferido es una consecuencia directa y cuantificable de los aumentos en las tasas de interés, lo cual ha transformado el panorama financiero.
La mandato legal de la Reserva Federal crea una restricción financiera única. A diferencia de una corporación típica, el banco central no puede simplemente financiar sus operaciones con los fondos retenidos cuando las ganancias se convierten en pérdidas. La Ley de la Reserva Federal exige que el banco central cumpla con ciertas obligaciones legales al respecto.
Después de cubrir los costos y los dividendos, esto significa que la Fed no puede utilizar sus propios beneficios para compensar los déficits. En cambio, debe registrar un activo diferido.Este mecanismo es la herramienta contable formal que permite al banco central seguir operando durante períodos en los que los ingresos son insuficientes. Cuando los ingresos son inferiores a los costos necesarios, la Fed acumula un activo diferido. Este activo representa los ingresos netos que el banco central debe obtener antes de poder continuar enviando fondos al Tesoro. Se trata de una entrada contable pura, sin ningún impacto directo en la capacidad del banco central para implementar políticas monetarias o cumplir con sus obligaciones financieras.
La magnitud de esta carga financiera se hizo evidente en el año 2022, el último año en que el banco central tuvo ganancias netas. Para finales de ese año, los activos diferidos ya habían alcanzado la cifra de 18.800 millones de dólares. Esta cifra se debió a que la Fed suspendió las transferencias semanales al Tesoro en septiembre de 2022, como respuesta directa al aumento de los costos de financiamiento. El principal motivo de este cambio fue el aumento significativo de los gastos de intereses, que ascendieron a 96.600 millones de dólares en comparación con el año anterior. Este cambio estructural, desde un sistema que generaba ganancias hasta uno que podría convertirse en un potencial “utilizador” de fondos, ha alterado fundamentalmente la situación financiera del banco central.
La presión financiera ejercida por la Reserva Federal representa una nueva vulnerabilidad para su independencia operativa. Aunque la autoridad del banco central está regulada por leyes y está protegida de la interferencia política directa, su dependencia financiera con respecto al Tesoro crea un posible canal para que se ejerza presión sobre él. El marcado contraste entre sus ganancias y pérdidas recientes resalta esta situación.
En el año 2022, el último año en que se registraron ganancias netas, la Fed informó lo siguiente:
De ese excedente, se transfirieron 76.000 millones de dólares al Tesoro de los Estados Unidos durante ese año. Ese mismo año, el banco central comenzó a acumular activos diferidos, debido al aumento en los costos de financiación. En 2024, el banco central informó que…Esta inversión en la posición de quien pasa de ser un receptor masivo de fondos a ser un potencial usuario neto de esos fondos, transforma las relaciones fiscales entre las dos instituciones.El mecanismo es claro: la Fed paga intereses a los bancos por el mantenimiento de reservas. Este costo aumentó significativamente a medida que las tasas de interés subían. Cuando los ingresos no alcanzan los costos necesarios, la Fed debe acumular activos diferidos, lo que en realidad significa que está tomando prestado de sus propios beneficios futuros para cubrir las obligaciones actuales. Esta realidad contable, aunque no afecta las operaciones políticas, crea una dependencia financiera que no existía hace unos años. La banca central ahora es un usuario neto de fondos, una posición que podría aumentar la atención política hacia ella.
Las tensiones recientes relacionadas con la liderazgo de la Fed constituyen un contexto propicio para este riesgo. La independencia del banco central se basa en el principio de que los funcionarios electos determinan las políticas a seguir, mientras que los tecnócratas son quienes ejecutan dichas políticas. Como señaló el economista Ben Bernanke, esta separación tiene como objetivo evitar que las presiones políticas a corto plazo generen situaciones económicas insostenibles. Sin embargo, las pérdidas financieras constantes podrían poner en peligro ese equilibrio. Si el Tesoro se convierte en un receptor neto de fondos provenientes de la Fed, o si el balance general del banco central requiere mayor apoyo, los cálculos políticos podrían cambiar. El potencial de aumentar la presión sobre las decisiones políticas futuras, especialmente en lo que respecta a las tasas de interés y la gestión del balance general, se convierte en un factor importante a considerar. La realidad financiera de la Fed ya no es simplemente una cuestión contable interna; se trata de una característica estructural que podría influir en la economía política en general.
La realidad financiera de la Reserva Federal ya no es algo secundario; se ha convertido en una variable macroeconómica clave. Las pérdidas del banco central son un resultado directo y cuantificable de su lucha contra la inflación. Esto establece un nuevo patrón para los inversores y los responsables de la formulación de políticas económicas. La relación entre ambos aspectos es clara: los costos de financiación de la Reserva Federal han aumentado considerablemente, debido a que el banco elevó las tasas de interés para controlar los precios. Esto significa que la salud financiera del banco central está ahora vinculada de forma inseparable al curso de la inflación, y, por ende, al momento en que se podrán reducir las tasas de interés en el futuro.
Para los inversores, esto cambia el enfoque, pasando del posicionamiento político de la Fed a los aspectos financieros relacionados con su operación. Un perfil de pérdidas sostenidas indica que la entidad monetaria central utiliza los fondos como si fueran recursos propios, y no como dinero que puede ser enviado a otros países. Este cambio estructural requiere una reevaluación de la gestión del balance general de la entidad monetaria central. La acumulación de activos diferidos…
Se trata de la contabilidad formal de esta dependencia. Aunque no afecta las operaciones del negocio, representa una posible reclamación sobre los ingresos en el futuro. Esto podría influir en las decisiones del banco central respecto al ajuste cuantitativo o a la gestión del balance general del banco.El catalizador para el mejoramiento es algo simple, pero depende del éxito macroeconómico. El principal factor que causa las pérdidas es el alto nivel de gastos de intereses. Por lo tanto, el camino hacia la recuperación de la rentabilidad y la reducción de los activos diferidos requiere una disminución sostenida de la inflación, lo que permitiría un cambio hacia tasas de interés más bajas. Como señaló la propia Fed…
Un mayor avance en la reducción de la inflación permitiría disminuir los costos que implica mantener reservas en las bancos. De este modo, los ingresos por intereses podrían superar nuevamente los gastos.Para los formuladores de políticas, las implicaciones son dobles. En primer lugar, la presión financiera representa una nueva vulnerabilidad para la independencia operativa del Fed, como ya se ha mencionado. En segundo lugar, esto destaca el modelo de financiamiento a largo plazo del banco central. La situación actual, en la que el Fed se financia por sí mismo, pero puede convertirse en un “usuario neto” de recursos financieros, podría requerir una reevaluación del marco legal y fiscal que rigen sus finanzas. La era de transferencias masivas y predecibles del Tesoro ya ha terminado. El nuevo estándar es uno de flujo financiero constante, donde los resultados financieros del banco central dependen directamente del éxito de su política monetaria.
Titulares diarios de acciones y criptomonedas, gratis en tu bandeja de entrada
Comentarios
Aún no hay comentarios