Decodificando la nueva realidad en los precios de los medicamentos: Una guía para los inversores que buscan obtener beneficios de las inversiones en productos de bajo costo.
Los titulares de los periódicos anuncian aumentos en los precios de los productos. Cada enero, el costo de adquisición al por mayor de miles de medicamentos se vuelve a calcular, y este patrón se mantiene en el año 2026. Más de 800 moléculas originales experimentaron aumentos en su precio, lo que hace que el aumento promedio sea…7%Eso es un marcado contraste con…Crecimiento del 3.5% en relación al precio de venta original.Se puede observar este fenómeno en todos los medicamentos de marcas conocidas para el año 2025. Sin embargo, esta tendencia superficial oculta una realidad más profunda y crucial: la era de un aumento descontrolado en los precios de los productos está llegando a su fin. El dinero real que fluye hacia los fabricantes, es decir, el precio neto, se ha convertido en el nuevo campo de batalla.
Para el año 2025, los datos son definitivos. Aunque los precios de venta aumentaron ligeramente, el precio neto de los medicamentos de marca disminuyó tanto antes como después de la inflación. Este es el cambio fundamental que se está produciendo en el mercado. La “burbuja” de los precios brutos, alimentada por los descuentos y reembolsos cada vez mayores, está desinflándose. Los fabricantes están reduciendo los precios de venta de decenas de medicamentos; algunas de las reducciones alcanzan entre -25% y -85%. No se trata simplemente de un ajuste menor; se trata de un reordenamiento fundamental del mercado, donde los precios netos, y no los precios brutos, son los que determinan el acceso y los costos de los productos.
La Ley de Reducción de la Inflación es la fuerza más importante que impulsa este cambio. A partir del 1 de enero de 2026, el Medicare comenzó a aplicar los precios máximos justos negociados para diez medicamentos importantes. Estos precios constituyen un límite mínimo que debe cumplirse.Un descuento mínimo del 38% en comparación con el precio de lista de 2023.Para los beneficiarios, esto significa ahorros inmediatos. Para los fabricantes, en cambio, significa una reducción estructural en los ingresos de una población de pacientes clave. El programa es acumulativo; cada año se añaden más medicamentos al sistema, lo que hace que esa presión de precios negativos se implante de forma permanente en el sistema.

La tensión es evidente. Los precios de venta en la lista de precios siguen aumentando, como se puede ver en el aumento promedio del 7% en enero. Pero ese número cada vez es más una cifra teórica. El verdadero motor económico radica en el precio neto, que está sujeto a una presión constante por parte de las negociaciones gubernamentales, la competencia por descuentos y un mercado que ya ha perdido confianza en los precios nominales. Para un inversor de valor, lo importante es no centrarse únicamente en los precios publicados en la lista. El valor intrínseco de un portafolio de empresas farmacéuticas ahora depende de su capacidad para manejar esta realidad del precio neto, y no de su capacidad para aumentar los precios publicados en la lista.
Evaluando el “abrigo competitivo”: ¿Quién puede resistir la presión?
La nueva realidad de los precios crea una división claramente definida entre las empresas farmacéuticas. La ventaja competitiva de las compañías farmacéuticas ya no se basa únicamente en el valor médico del medicamento o en la duración de la patente. Ahora, esa ventaja depende de la vulnerabilidad del producto frente a negociaciones directas con el gobierno, así como de la capacidad de manejar un sistema en el que los descuentos son importantes. Los activos más vulnerables son, sin duda, aquellos medicamentos que tratan enfermedades crónicas y costosas, y cuyos genéricos o biosimilares no existen. Estos son precisamente los medicamentos que han sido seleccionados para las primeras rondas de negociaciones de precios por parte de Medicare. La lista incluye…Eliquis y JardianceDos de los medicamentos más comúnmente prescritos para tratar coágulos sanguíneos y diabetes han contribuido en gran medida al gasto total en el régimen de medicamentos de la Parte D, que ascendió a los 46.4 mil millones de dólares en el año 2022. Para estos medicamentos, se está rompiendo directamente esa “barrera” que impide que los precios sean más bajos. Los precios negociados, que son al menos un 38% más bajos que el precio oficial establecido en 2023, representan una reducción permanente en los ingresos del principal pagador. No se trata de una rebaja temporal; se trata de un precio mínimo obligatorio que causará una disminución en las ganancias durante años.
Las empresas que ya han comenzado a adaptarse están demostrando un cambio estratégico en su forma de operar. Los datos muestran una tendencia clara: los fabricantes reducen proactivamente los precios de venta para controlar el acceso a sus productos y así reducir la carga de descuentos que tienen que ofrecer. Para los años 2024 y 2025…Los fabricantes redujeron los precios de venta al por mayor de más de 20 medicamentos de marca.Esto incluye productos clave como la insulina. En este caso, la reducción de los precios de venta indica que el modelo tradicional de aumentos agresivos en los precios no es sostenible. Al bajar los precios, las empresas buscan reducir la diferencia entre los ingresos brutos y los netos, así como estabilizar los ingresos netos. Esta medida preventiva es una maniobra defensiva, ya que las empresas reconocen que la época en la que se utilizaban los precios de venta como principal medio para generar ingresos ya ha terminado.
La nueva dinámica del mercado, que podemos denominar “el canal de precios netos”, sigue penalizando la complejidad en las transacciones. Recompensa la simplicidad y castiga la dependencia de los descuentos y reembolsos. Esto favorece a aquellas empresas que operan en el canal directo con los consumidores o en canales especializados, ya que pueden controlar mejor el flujo de descuentos y reembolsos. Los participantes en este canal –farmacias, PBMs, mayoristas– operan en la oscuridad en cuanto a los precios netos, pero las nuevas reglas del juego son claras: la empresa que pueda entregar un medicamento al paciente con el menor costo neto, manteniendo al mismo tiempo el acceso al producto, prosperará. Ahora, lo importante es la eficiencia operativa en un mundo de precios netos, no solo la fuerza de una patente. Para los inversores, la tarea es identificar qué empresas tienen el poder de fijar los precios y qué empresas quedan expuestas a una deflación constante de los precios netos.
Valoración y catalizadores: Lo que hay que tener en cuenta para el inversor paciente
Los cambios estructurales que hemos descrito no son simplemente políticas abstractas; son el nuevo entorno en el que operarán las empresas farmacéuticas. Para el inversor, la atención debe centrarse en los factores que puedan contribuir al crecimiento futuro, así como en los indicadores que puedan confirmar o cuestionar la hipótesis de que existe una “burbuja” en el mercado farmacéutico.
El principal factor que afectará negativamente las situaciones en el corto plazo es el impacto, a lo largo de todo el año 2026, de los precios negociados con el Acta de Inflación y Reducción. Estos precios ya no son teóricos; son reales y sus efectos son cuantificables. Se estima que los precios negociados para los primeros diez medicamentos permitirán ahorrar dinero al programa Medicare.6 mil millones de dólares al año.Se trata de una reducción directa y significativa en los ingresos de los fabricantes de medicamentos muy exitosos como Eliquis y Jardiance. La medida clave que hay que observar será el impacto de esta reducción en los ingresos netos de estos productos en los informes financieros de 2026. Cualquier desviación de las expectativas indicará si el mercado está tomando en consideración toda la magnitud de esta presión.
Un segundo factor que contribuye a este proceso es la ola de reducciones de precios lideradas por los fabricantes. Los datos muestran una tendencia clara: las empresas están tomando medidas proactivas para reducir la diferencia entre el valor bruto y el valor neto de sus productos. Para el año 2026, se espera que los fabricantes reduzcan los precios de sus productos.Al menos, 15 medicamentos más.Esto reducirá los ingresos brutos por marca en entre 35 y 40 mil millones de dólares. Se trata de una presión considerable, impuesta por las propias empresas, sobre el crecimiento de sus ingresos. Los inversores deben prestar atención a cuáles son las empresas que reducen los precios y cuáles se mantienen fijos en sus precios. Estas últimas podrían estar tratando de preservar su poder de fijación de precios, pero corren el riesgo de perder cuota de mercado a manos de competidores que son más ágiles en el nuevo canal de precios de los medicamentos. La medida clave aquí es la tasa de margen bruto a neto de cada empresa, no solo el aumento del precio de venta.
Sin embargo, el riesgo más importante para cualquier modelo de valoración es la incertidumbre en las políticas aplicables. El panorama actual no es estático. Las políticas del MFN y otras reglas relacionadas con el tema son dinámicas y en constante cambio.Posibles problemas legalesSe crea así un entorno complejo para la planificación estratégica. No se trata de una situación simple de “pasar o fallar”. Es un conjunto de acciones ejecutivas, regulaciones de diferentes agencias y enmiendas parlamentarias que pueden cambiar las reglas del juego sin previo aviso. El riesgo es que una repentina inversión en políticas o expansión podría cambiar significativamente la trayectoria del impacto en los precios. Esta incertidumbre exige un margen de seguridad en cualquier estrategia de inversión. También significa que la capacidad de la empresa para manejar esta situación legal y regulatoria, así como su agilidad operativa y capital político, se convierten en parte de su ventaja competitiva.
Para el inversor que busca valor real, lo importante es ignorar los efectos del ruido causado por los resultados trimestrales de las empresas. La verdadera historia se encuentra en la acumulación de flujos de efectivo a largo plazo. Hay que prestar atención a los datos relacionados con las economías de 2026, así como a las reducciones de precios por parte de los fabricantes. Pero también hay que prestar mucha atención al posicionamiento estratégico de la empresa en este nuevo canal de negocios. El “moat” ya no se trata solo de patentes; se trata de la capacidad de manejar los precios, controlar la dependencia de los descuentos y adaptarse a un entorno político que es difícil de predecir.



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