Descomponiendo la pregunta de la entrevista basada en la inteligencia artificial: Un análisis conductual de la nueva realidad en el proceso de contratación

Generado por agente de IARhys NorthwoodRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 16 de enero de 2026, 6:54 am ET5 min de lectura

La pregunta “¿Deberíamos adoptar la IA?” es una trampa, no una simple encuesta. Los entrevistadores no la plantean con el único objetivo de obtener una respuesta simple de “sí” o “no”, sino como un test psicológico. En realidad, lo que buscan es evaluar la capacidad del candidato para manejar un sistema en el cual el engaño es común y la confianza entre las personas es baja. Esto crea un dilema comportamental clásico: una respuesta directa de “sí” indica un comportamiento de tipo “rebaño”, mientras que una respuesta firme de “no” indica la falta de madurez o de capacidad para manejar situaciones complejas.

Se trata de un juego clásico de “aversión a la pérdida”. Los entrevistadores temen perder a un candidato que utiliza la inteligencia artificial de manera efectiva; es decir, temen quedarse atrás. Pero al mismo tiempo, temen contratar a alguien que no sea auténtico, alguien cuyas respuestas sean generadas por un instrumento como esa herramienta.

Ese sistema escucha las entrevistas y proporciona respuestas en tiempo real. Es una situación realmente tensa. Como señaló un ex gerente de selección de personal:Se encuentran atrapados en una carrera por la contratación de personal, donde todos utilizan las mismas herramientas para lograr sus objetivos.

Para el candidato, la trampa radica en cómo se maneja la respuesta. Un simple “sí” podría considerarse como una señal de conformidad ciega, mientras que un “no” representaría un riesgo para su carrera. Los datos muestran que los riesgos son altos: un amigo fue rechazado de un empleo debido a la utilización de la IA. No se trató del uso incorrecto de la tecnología, sino del hecho de que el sistema no logró evaluarlo adecuadamente. La situación obliga al candidato a elegir entre demostrar su capacidad para adaptarse y demostrar su autenticidad. Son dos características que el entrevistador desea desesperadamente, pero que no puede verificar fácilmente. La verdadera respuesta no está en el contenido de la respuesta, sino en la capacidad del candidato para manejar este sistema irracional con integridad.

Los sesgos que distorsionan la respuesta

La pregunta “¿Deberíamos adoptar la inteligencia artificial?”, es un campo de batalla lleno de trampas cognitivas. Para los entrevistadores, una simple respuesta de “sí” o “no” rara vez representa la verdadera respuesta. En cambio, la respuesta se filtra a través de una serie de sesgos que distorsionan la percepción y hacen que el debate racional sea prácticamente imposible.

El sesgo de confirmación es el más peligroso de todos los tipos de sesgos. Los entrevistadores que sospechan que un candidato utiliza la inteligencia artificial tienden a buscar pruebas de ello en todas partes. Una respuesta perfectamente elaborada por parte del candidato, una ligera pausa antes de responder, o incluso el hecho de que la mirada del candidato se desvíe hacia fuera de la cámara, todo esto puede ser interpretado como prueba de que el candidato está mintiendo, independientemente de la verdad. Como señaló uno de los gerentes de contratación:

Basándose en estas señales sutiles, se crea un ciclo de auto-realización: la sospecha lleva a buscar confirmación, y cualquier ambigüedad se interpreta como culpa. El contenido real del candidato pierde importancia frente a la narrativa preconcebida del entrevistador.

El hecho de que el entrevistador tenga una primera impresión negativa sobre un candidato, ya sea porque este parece demasiado ensayado o simplemente excesivamente “suave” en su forma de hablar, puede influir significativamente en toda la evaluación que realice. Un ligero retraso en la respuesta del candidato puede ser interpretado como signo de nerviosismo en aquellos candidatos que el entrevistador le gusta, pero puede parecer sospechoso en aquellos cuya validez ya se duda. Esto hace que sea extremadamente difícil para un candidato poder corregir esa primera impresión negativa, incluso si cuenta con una explicación completamente razonable. El sesgo ya establecido por el entrevistador impide que este tenga una perspectiva más abierta y receptiva hacia nuevas informaciones.

El comportamiento de grupo impulsa la adopción de herramientas de IA en ambos lados. Los candidatos se sienten presionados a utilizar la IA para parecer modernos y preparados; temen que sean considerados obsoletos si no lo hacen. Al mismo tiempo, las empresas adoptan herramientas de evaluación basadas en la IA, no porque se demuestre que funcionan, sino porque los competidores sí las utilizan. Esto crea una competencia despiadada, donde todos utilizan las mismas herramientas.

El cambio hacia explicaciones en formato de video, como se describe en la política de una empresa, es una respuesta directa a esta presión. Se trata de un intento por obtener un “señal puramente humano” en un proceso en el que todos utilizan la inteligencia artificial. Pero esta reacción proviene del miedo, y no de una evaluación racional de lo que realmente importa.

El resultado es un sistema en el que la respuesta más efectiva no es aquella que sea la más verdadera, sino aquella que logre superar los sesgos irracionales que existen en este sistema humano imperfecto. Un candidato que simplemente dice “sí” puede ser visto como una persona ingenua; mientras que aquel que dice “no” puede ser visto como una amenaza. La verdadera habilidad radica en demostrar la capacidad de pensar y adaptarse dentro de este sistema defectuoso.

Qué buscan realmente los entrevistadores

La pregunta de entrevista basada en la IA no es más que una pantalla de distracción. Debajo de ella, los gerentes de recursos humanos buscan un indicador específico y no automatizable: la capacidad de explicar el propio pensamiento del candidato. Lo que buscan es evaluar si el candidato tiene la capacidad de construir argumentos sólidos en favor del uso de la tecnología, y no simplemente ejecutar código.

El cambio hacia explicaciones en formato de video es un intento directo de capturar ese “señal humano”. Como indica una de las políticas de la empresa, el objetivo es…

Se requiere un video de 5 minutos que explique la solución propuesta. No se trata de la perfección del código; se trata del proceso utilizado por el candidato. ¿Puede explicar su lógica, justificar las decisiones de diseño y presentar los compromisos necesarios para implementar la solución? Este es el núcleo del pensamiento estratégico en la implementación tecnológica: la capacidad de transformar una solución técnica en una narrativa que convenza a los interesados.

Los entrevistadores valoran esta capacidad, ya que constituye la esencia de la capacidad para impulsar el cambio. Como explica un experto en adopción de tecnologías, esta competencia es muy importante.

Un candidato que puede presentar un caso de negocios para la adopción de la inteligencia artificial demuestra esta mentalidad. Demuestra que entiende no solo cómo se puede implementar la tecnología, sino también el “por qué” y lo que realmente representa para nosotros.

Esto crea una nueva diferenciación entre los candidatos. En un mundo donde los resultados perfectos pueden ser generados por las herramientas disponibles, lo que realmente importa son aquellos que pueden demostrar una verdadera capacidad para resolver problemas bajo análisis detallado. El proceso utilizado por el candidato es más importante que el resultado final. La explicación en video es el momento clave; en él, el candidato debe manejar la ambigüedad, responder a las preguntas adicionales y defender su enfoque en tiempo real. Se trata de una prueba de resiliencia y curiosidad, no simplemente de conocimientos.

En resumen, los entrevistadores intentan distinguir entre las respuestas generadas por la IA y aquellas dadas por personas humanas. Buscan a candidatos que puedan pensar rápidamente, explicar sus razonamientos y promover la tecnología de manera que se genere confianza y apoyo. Esa es una habilidad que no puede ser subcontratada.

Crear una respuesta efectiva en el entorno actual

La clave para sortear esta trampa es reconocer los sesgos existentes, mientras se enfoca en lo que realmente valoran los entrevistadores: las señales humanas. El objetivo no es negar el uso de la inteligencia artificial, sino demostrar una mentalidad estratégica y orientada a la defensa de los valores humanos, algo que no puede ser subcontratado.

Un marco práctico consiste en utilizar un enfoque específico y consciente. En lugar de decir “sí” o “no” de forma generalizada, mejor se puede decir:

Esta respuesta aborda directamente las preocupaciones del entrevistador. Indica que no se trata de un consumidor pasivo de los resultados generados por la IA, sino de alguien que piensa de manera activa y responsable. Reconoce la utilidad de este instrumento para lograr eficiencia, pero también destaca que el ser humano debe seguir siendo el centro de todo juicio y decisión.

Este punto de apoyo puede reforzarse utilizando la pregunta “la mayor debilidad” como señal de comportamiento. Considere su debilidad como un camino para el aprendizaje: mi debilidad radica en depender demasiado de la inteligencia artificial para crear los primeros borradores de mis trabajos. He aprendido a utilizarla con eficiencia, pero siempre verifico el resultado de las operaciones realizadas por la inteligencia artificial. Esto es una admisión poderosa, ya que demuestra autoconocimiento, mentalidad de crecimiento y comprensión de los riesgos. Con esto, se convierte una posible desventaja en una prueba de tu capacidad de pensamiento estratégico y de control de calidad.

Es crucial basar tu respuesta en los resultados obtenidos. Los entrevistadores buscan el papel humano que desempeñan en la implementación y promoción de las tecnologías, no solo la ejecución técnica. Al discutir la adopción de la IA, enfócate en los resultados que lograste. Por ejemplo, explica cómo el uso de la IA para el análisis de datos te permitió identificar una oportunidad de mercado. Pero también detalla el trabajo humano necesario: desarrollar el caso de negocio, presentarlo a los interesados y liderar el equipo encargado de la implementación. Esto refleja las competencias que se destacan en las pruebas de eficacia.

No hay necesidad de traducir ese texto.

El paso a la utilización de explicaciones en formato video es una respuesta directa a esta necesidad de contar con un mensaje humano. Al preparar explicaciones claras y centradas en el proceso, demuestras que eres capaz de transformar una solución técnica en algo que resulte creíble y convincente. En este contexto, la respuesta más efectiva es aquella que logra superar el ruido generado por las soluciones perfectas creadas por la IA, y que revela al ser humano que está detrás de la pantalla: el pensador, el defensor, el cambio.

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Rhys Northwood
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