Descifrando el mercado laboral de “No contratación, no incendio”: una perspectiva de un estratega macroeconómico

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 10 de enero de 2026, 2:48 am ET4 min de lectura

El mercado laboral en los Estados Unidos se encuentra en un estado de estancamiento económico prolongado. En diciembre, los empleadores añadieron pocos trabajadores al mercado laboral.

Un dato que, cuando se combina con las revisiones negativas de los meses anteriores, indica que este será un año de rendimiento muy bajo. El total anual de datos…Ese año representa el peor año en términos de crecimiento anual del empleo, fuera de una recesión, desde el año 2009. Se trata de una desaceleración drástica en comparación con los 2 millones de empleos que se añadieron en 2024. Esto confirma un cambio fundamental: la economía está creciendo, pero no va acompañada por un aumento correspondiente en el número de empleos.

Esta “expansión sin empleos” se caracteriza por una brecha persistente entre la tasa de desempleo general y el ritmo de contratación laboral.

El mes pasado, pero ese declive ocurrió mientras que la creación de empleos era consistentemente inferior al promedio de 168,000 empleos mensuales para el año 2024. De hecho, no hubo ningún mes en 2025 en el que los empleadores hayan creado más empleos que ese promedio del año 2024. El resultado es un mercado laboral que se encuentra en una situación de “ninguna contratación, ningún despido”, donde las empresas ni contratan ni despiden trabajadores, lo que lleva a una expansión económica lenta.

Los principales motivos de esta precaución son dos. En primer lugar, las inversiones empresariales se están desviando de los proyectos tradicionales que requieren mucho trabajo. Las empresas actúan con cautela en cuanto a las tarifas de importación, lo cual genera incertidumbre y aumenta los costos de los insumos. Al mismo tiempo, un aumento en los gastos de capital se dirige hacia la inversión en inteligencia artificial, lo cual automatiza tareas y reduce la demanda de mano de obra humana. Este cambio estructural, de contratar personas a invertir en tecnología, es la razón principal de la reducción en la creación de empleos.

La implicación es clara: este estado evita una recesión manteniendo un nivel mínimo de empleo. Pero esto indica un ralentí fundamental en el motor de la expansión económica. El crecimiento se debe a ganancias en la productividad obtenidas gracias al uso de la IA y otras fuentes, y no a un aumento generalizado en la demanda de mano de obra. Por ahora, la economía se encuentra en un equilibrio frágil. Sin embargo, la falta de contrataciones significativas sugiere que la dinámica subyacente para una recuperación sostenible, basada en los salarios, está disminuyendo.

La reacción del mercado: señales contradictorias

Los mercados financieros emitieron un veredicto claro en relación con los datos contradictorios sobre el trabajo: eligieron el dato más importante para presentar. El viernes, el Dow Jones Industrial Average alcanzó un récord, aumentando sus valores.

El índice S&P 500 y el Nasdaq también alcanzaron nuevos máximos, con este último incrementando un 0.8%. Este repunte se debió a una interpretación específica del informe: la tasa de desempleo fue mejor de lo esperado.Eso podría ayudar a evitar una recesión. Para los comerciantes, esto representa una señal alcista de resistencia económica, en comparación con los bajos niveles de creación de empleos.

El movimiento no se limitó únicamente al informe sobre empleo en sí. Fue reforzado por un cambio más amplio en la actitud del mercado. El informe coincidió con las expectativas preliminares de inflación de la Universidad de Michigan, que probablemente alcanzaron su nivel más bajo en un año. Este desarrollo redujo aún más las preocupaciones sobre presiones de precios persistentes. Esta combinación de datos positivos (un desempleo mejor de lo esperado y expectativas de inflación más bajas) creó una situación favorable para los activos de riesgo, llevando a los precios de las acciones a niveles récord.

Sin embargo, la posición del mercado revela una nuanciación crucial. Mientras que las acciones subieron, la reacción ante la política monetaria de la Fed fue reveladora. El banco central había implementado un “reducción de tipos ahorrativa”, reduciendo los tipos por un cuarto de punto percentual, pero también indicando que el camino que tendría que recorrer la economía sería más difícil. La respuesta del mercado a los datos laborales fue reducir las expectativas de futuras reducciones de tipos por parte de la Fed. Después de la publicación de los datos, la probabilidad de una reducción de tipos bajó del 11% al 5%, según las cotizaciones de futuros. Se trata de una postura típicamente de espera: los datos no son lo suficientemente malos como para justificar una reducción inmediata de tipos, pero tampoco son lo suficientemente buenos como para justificar un aumento de los tipos. El mercado, en efecto, está haciendo una pausa para ver si el equilibrio “sin contrataciones, sin despidos” se mantiene o comienza a romperse.

En resumen, el mercado se encuentra en una situación difícil, entre dos perspectivas diferentes. Por un lado, los niveles históricos altos indican confianza en la capacidad de la economía para lograr una transición gradual hacia un crecimiento sostenible. Por otro lado, las probabilidades de una nueva reducción de las tasas de interés indican un profundo escepticismo sobre la capacidad del mercado laboral para generar un crecimiento sólido y que aumente los salarios, algo que normalmente sería motivo suficiente para que la Fed implementara medidas de estímulo económico. El aumento en los precios es real, pero se basa en señales contradictorias. Los operadores apuestan por la estabilidad, pero al mismo tiempo intentan protegerse contra un período prolongado de estancamiento económico.

La situación delicada de la Fed: Implicaciones políticas

La reciente decisión de política monetaria de la Reserva Federal resuelve el dilema que plantea este mercado laboral. En diciembre, el banco central tomó esa decisión.

Esta decisión no representó una señal de una posible reducción de las políticas monetarias, sino más bien una respuesta cuidadosamente calculada a los datos contradictorios. La votación del 9 contra 3 en el banco central revela profundas divisiones internas: los miembros más agresivos están preocupados por la inflación, mientras que los miembros más moderados se centran en el mercado laboral. Las votos en desacuerdo de tres miembros destacan que el comité está dividido en cuanto a si el actual estado de baja contratación justifica medidas de estímulo más agresivas, o si es necesario adoptar una postura más firme para evitar presiones inflacionarias.

Los datos sobre el empleo del mes de diciembre sugieren que se pospondrán más recortes de tipos de interés este año. El “gráfico de expectativas” elaborado por la Fed muestra que solo habrá un nuevo recorte en 2026 y otro en 2027, antes de que el tipo de interés federal alcance el objetivo a largo plazo, que es alrededor del 3%. Esta proyección, sin cambios respecto al informe de septiembre, refleja una actitud cautelosa. La comisión está, de hecho, tomando un descanso para ver si el equilibrio basado en la política de “ningún empleo, ningún despido” sigue manteniéndose o comienza a romperse. Con la tasa de desempleo cayendo al 4.4% el mes pasado, esta cifra indica una posible pausa, pero la débil creación de empleos nos dice algo completamente diferente.

El principal riesgo es que el actual estado de baja contratación se arraigue. Si las empresas continúan dirigiendo su capital hacia la inteligencia artificial y alejándolo de los proyectos que requieren mucha mano de obra, este cambio estructural podría llevar a un período prolongado de crecimiento económico insuficiente. Esto pondría a la Fed en una situación difícil: con las expectativas de inflación en declive, la Fed podría querer estimular la economía, pero con el mercado laboral estancado, el mecanismo tradicional de recuperación económica (relacionado con salarios y precios) se ve inhibido. Las probabilidades de una nueva reducción de tipos por parte de la Fed, que ahora son solo del 5% después del informe sobre empleos, indican que los operadores financieros no ven muchos factores que puedan impulsar una mayor flexibilidad monetaria en el corto plazo. La tarea de la Fed es complicada: debe encontrar un equilibrio entre apoyar una expansión económica frágil y evitar cometer el error de mantener los tipos de interés demasiado altos durante demasiado tiempo, especialmente cuando el mercado laboral está estancado.

Catalizadores y Riesgos: Lo que hay que tener en cuenta en 2026

La prueba decisiva para la economía basada en el principio “sin contrataciones, sin empleos” llegará con el informe de empleo de enero. Estos datos, publicados esta semana, son la primera evaluación completa del mercado laboral desde que se terminó el cierre del gobierno. Ofrecen una visión más clara y confiable que el informe de diciembre, el cual fue complicado debido a la suspensión de la recopilación de datos. Los mercados están observando atentamente si la tendencia a la baja en las contrataciones continúa o si está en marcha una recuperación estacional. El resultado será crucial para determinar si el equilibrio frágil se mantiene o comienza a romperse.

Más allá de los números publicados en los titulares, los inversores deben observar la evolución de la degradación del mercado laboral. La medida más amplia de subempleo, que incluye a aquellos que trabajan a tiempo parcial por razones económicas y a los trabajadores desanimados, disminuyó.

En diciembre. Una caída continua en este indicador podría indicar una situación de desempleo generalizado, pero un cambio a la baja sería un signo de alerta. Igualmente importante es el número de puestos vacantes; este número está en su nivel más bajo en más de un año. Este indicador es el más claro indicador del deterioro constante en la demanda laboral. Cuando los puestos vacantes disminuyen, significa que las empresas no solo no están contratando personal, sino que también están reduciendo sus necesidades futuras de mano de obra. Se trata de un cambio estructural que podría perpetuar la situación actual de bajas contrataciones.

El riesgo principal es que la economía basada en la práctica de “no contratar, no despedir”, se convierta en una trampa que se autoafirma. Si el capital continúa fluyendo hacia la inteligencia artificial y la automatización, la demanda marginal de mano de obra seguirá siendo baja. Esto hará que la economía dependa de los aumentos en la productividad para su crecimiento, y no de un aumento de los salarios como factor de expansión económica. Por ahora, la pausa del mercado es comprensible. Pero el informe de enero y las semanas venideras revelarán si el ritmo actual de crecimiento cambiará. La situación actual es de alta visibilidad pero baja confianza; los próximos datos podrían influir fácilmente en el rumbo de la economía, llevándola hacia un camino más estancado o más resistente.

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Julian West

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