El “December Stall”: ¿Un punto de inflexión estructural en la narrativa sobre la inflación?

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
jueves, 15 de enero de 2026, 5:04 am ET4 min de lectura

El informe sobre la inflación de diciembre llegó sin muchos alborotos, sino más bien de forma discreta. El Índice Oficial de Precios al Consumidor aumentó ligeramente.

La tasa interanual se mantiene en el 2.7%, sin cambios respecto al mes de noviembre. Este aparente descenso es el verdadero enigma. ¿Se trata de un verdadero abatimiento en las presiones de precios, o es simplemente una ilusión estadística causada por un sistema de recopilación de datos defectuoso?

Ellos señalan a este último en la evidencia. Tanto el CPI oficial como los índices de precios para el hogar al uso, un índice de precios alternativo muy observado, AIER, fueron comprometidos por una

Esa interrupción afectó negativamente la recolección estándar de los precios federales. Esta situación generó una gran inseguridad, especialmente en lo que respecta a los costos relacionados con el alojamiento, los cuales representan más de un tercio del índice CPI. El análisis realizado por el gobierno indica que la encuesta del IPC se vio interrumpida debido al cierre del gobierno; la encuesta de octubre se perdió completamente, y la encuesta de noviembre se redujo a sus últimas semanas. Ese período reducido, marcado por las promociones de Black Friday, probablemente hizo que la tasa de inflación medida fuera aún menor.

Los datos del índice alternativo destacan la fragilidad de las cifras oficiales. El Índice de Precios Diarios de AIER, que cuenta con un conjunto más amplio de precios, aumentó apenas un 0.04% en diciembre; en esencia, no hubo cambios significativos durante el mes. Su tasa anual de inflación fue del 3.02%. Esta cifra, aunque superior al 2.7% registrado por el IPC oficial, sigue indicando una desaceleración pronunciada. La composición del índice muestra una situación mixta: las categorías de alimentos subieron, mientras que las de combustibles disminuyeron. Pero en general, los cambios fueron insignificantes. Este desajuste entre las medidas oficiales y las alternativas, ambas basadas en datos incompletos, dificulta la identificación de la verdadera tendencia.

En resumen, se trata de problemas metodológicos. Los datos anuales fueron los más afectados por estas perturbaciones. Este problema seguirá presente hasta que la metodología para calcular los costos relacionados con los refugios sea actualizada en abril. En este contexto, el aumento mensual del 0,3% y el incremento anual del 2,7% deben considerarse como cifras provisionales, no definitivas. La pregunta clave para los responsables de la formulación de políticas y los mercados es si este descenso aparente representa un cambio estructural real en la dinámica de la inflación, o si simplemente son efectos artificiales de los datos. Por ahora, las pruebas sugieren que se trata de efectos artificiales.

El panorama de la inflación desigual: los servicios y los alimentos como presiones persistentes

Mientras el índice de precios al consumidor (IPC) se detuviera en la cima, los datos subyacentes revelaron un paisaje de contrastes visibles. La inflación no se está enfriando uniformemente; está cambiando. Las presiones más persistentes ahora se concentran en el alimento y servicios, sectores en donde los costos laborales y las ligeras cadenas de suministro siguen estrechas.

Los precios de los alimentos aumentaron rápidamente. La tasa anual de aumento fue muy elevada.

En diciembre, esto se debió a un fuerte aumento mensual tanto en los precios de las compras diarias como en los gastos relacionados con la alimentación y los restaurantes. Cada uno de estos sectores aumentó un 0.7% durante el mes. Las recientes reducciones arancelarias aplicadas por el gobierno en los alimentos aún no han llevado a una disminución en los precios al consumidor. Esto demuestra que existe un retraso entre las políticas implementadas y su efecto en el mercado. La resiliencia del mercado depende directamente de las restricciones en la oferta y de los altos costos de los insumos.

La inflación de los servicios, sin embargo, es la preocupación estructural. Los costes de alojamiento, que representan más de un tercio de la cesta de precios del IPC, recuperaron en diciembre. En general, el sector de la recreación y del turismo es una excepción, con ganancias que reflejan una pérdida sostenida de la mano de obra inmigrante. Esa escasez de mano de obra comienza a reflejarse en los datos mensuales de inflación, ya que las empresas pasan los mayores costes salariales a los consumidores. Esa dinámica no se limita al sector de los hospitales; también el sector de la economía de atención doméstica demuestra un entorno favorable, con precios de cuidado de personas mayores en casa que aumentan un 10,7% desde el año pasado, otro sector vulnerable a la escasez de trabajadores.

La imagen no refleja necesariamente una presión positiva en la economía. Existe una disminución selectiva de los precios de los combustibles. Los precios de categorías como los medicamentos sin receta y las entradas para películas también han bajado. Este desviación destaca que la situación de desinflación aún no ha terminado, pero que esta se debe a factores específicos, a menudo cíclicos, en lugar de a un descenso generalizado en los precios.

La conclusión es una desaceleración desigual. El crecimiento mensual del índice oficial del IPC de 0,3% oculta una realidad en la que los servicios básicos, especialmente los vinculados con el trabajo, continúan estancados. Para la Reserva Federal, esto crea un dilema de política: los números de cabecera pueden ser incómodos, pero las presiones subyacentes en los alimentos y los servicios sugieren que la inflación no se está alineando de manera clara y sostenible hacia el objetivo. El camino a seguir será determinado por si los costos de estos sectores de servicios pueden ser contenedores mientras las economías laborales finalmente se relajan.

Implicaciones políticas y escenarios futuros

El bloqueo de datos y las presiones desiguales crean una configuración complicada para la Reserva Federal. La posición de política del banco central será dictada por el índice de precios PCE, que tiende a ser inferior al principal índice de precios de consumo. Mientras que el índice oficial de precios del PPI está comprometido, el PCE también es subjetivo y sufre retrasos y revisiones, lo que significa que la Fed tendrá que tratar con un período de alto nivel de incertidumbre. La clave será si las presiones de precios subyacentes de servicios y alimentos, que son más persistentes, pueden ser moderados mientras que los mercados laborales finalmente se estabilizan.

El principal riesgo relacionado con las perspectivas de inflación es la combinación de aranceles y costos de servicios que se mantienen altos. Los economistas señalan que los aranceles han contribuido a aumentar la inflación.

Y sin ellos, la inflación ya podría estar alcanzando el objetivo deseado. En términos más generales, la pérdida constante de mano de obra inmigrante comienza a reflejarse en los datos mensuales de inflación en sectores como el ocio y la hotelería. Esta situación podría mantener la inflación por encima del objetivo del 2% establecido por la Fed. Esto crea una clara dilemática política: los números oficiales pueden parecer inconsistentes, pero las presiones subyacentes en los sectores de alimentación y servicios indican que la inflación aún no está en camino sostenible hacia el objetivo deseado.

En contrapartida, una recesión inmobiliaria sigue siendo un contrapeso potencial para los precios. El reciente incremento de los costes del alojamiento es una característica notoria del informe de diciembre, pero una desaceleración sostenida del mercado inmobiliario podría eventualmente ejercer una presión significativa sobre la inflación general. Sin embargo, por ahora, la resiliencia del sector de la actividad profesional parece superar cualquier fragilidad de la oferta inmobiliaria.

El factor principal que deberá tenerse en cuenta en los próximos meses es la actualización de las metodologías relacionadas con los costos de alojamiento, que se realizará en abril. El análisis realizado por el propio gobierno indica que…

Se debe a la paralización del gobierno y el problema perdurará hasta que se realice esta actualización. Una modificación de cómo se mide la protección podría alterar significativamente la trayectoria del IPC en 2026, ya sea por la introducción de una nueva tendencia a la subida o por reflejar mejor las verdaderas condiciones del mercado. Antes de eso, es probable que la Fed mantenga una actitud de espera y observación, utilizando el PCE como guía mientras se reconoce la fragilidad de los datos.

En resumen, se trata de una situación que requiere una actitud cautelosa. Es poco probable que la Fed se apresure a reducir las tasas de interés, mientras la inflación siga siendo demasiado alta, como señalan los economistas. Sin embargo, dado que los datos son inconsistentes y el camino que se seguirá es incierto, el banco central estará atento a cualquier indicio claro y sostenido de disminución de la inflación en todos los ámbitos. Los próximos meses estarán marcados por la interacción entre estas presiones persistentes y los cambios estructurales en la recopilación de datos. La actualización de datos del mes de abril podría servir como un punto de inflexión importante.

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Julian West
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