CPI de diciembre: la brecha entre las expectativas del mercado

Generado por agente de IAVictor HaleRevisado porTianhao Xu
miércoles, 14 de enero de 2026, 12:32 am ET4 min de lectura

El informe sobre el IPC de diciembre mostró una clara discrepancia entre las expectativas y los datos reales. El número principal coincidió perfectamente con las previsiones del mercado; el Índice de Precios al Consumidor aumentó en general.

Y…Esa alineación coincidió con el consenso general, pero la verdadera historia se encontraba en los detalles. El IPC central, el indicador que la Fed observa de forma más detallada, fue del 2.6% anual y 0.2% mensual. Esa cifra mensual era 0.1 puntos porcentuales inferior al pronóstico de 0.3% de los economistas.

Esta es la esencia de una estrategia de “apoyar y mantener el precio”. El índice de precios subyacentes cumplió con las expectativas, pero los datos sobre la inflación real no fueron tan buenos como se esperaba. Para el mercado, ese pequeño fracaso fue suficiente para disminuir las esperanzas de una reducción de las tasas de interés en enero. Esto refuerza la opinión de que la inflación, aunque está disminuyendo, sigue estando por encima del objetivo del 2% establecido por la Fed. El hecho de que el IPC subyacente no haya aumentado significativamente, a pesar de un incremento mensual del 0.3%, indica que los presupuestos de precios aún no están disminuyendo lo suficientemente rápido como para justificar una reducción en enero. Las expectativas del mercado respecto a una reducción de las tasas de interés en enero parecen cada vez más frágiles.

Los factores que influyen en la inflación: donde esta persiste y donde se detiene.

La diferencia en el índice de inflación para diciembre en cuanto a las inflaciones básicas no fue un desaceleramiento generalizado. Fue una historia de categorías específicas que tiraron del promedio de distintas maneras. La cifra mensual de inflación de 0.2% fue una clara mejora para el número 0.3% que se escuchó, pero los factores revelan una imagen compleja de presiones persistentes y compensaciones temporales.

En el lado de la presión, el refugio y la comida eran los principales factores que influían en ello. Los costos relacionados con el refugio aumentaron.

Un incremento estacional, pero que todavía es un factor clave para que la tasa de inflación total, que se mide como la diferencia entre el IPC de precios al consumo y el IPC de precios al consumo ajustado por variaciones de precios, se mantenga en un nivel del 2,6%. Más importante, los precios de los alimentos subieron un 0,7%, marcando el mayor incremento mensual en años. Este alza en la inflación de los productos de consumo corriente afecta directamente a los presupuestos de las familias y es un indicador claro de que las presiones de precios subyacentes siguen siendo elevadas en los productos esenciales.

Sin embargo, otras categorías también sirvieron como un factor de frenado importante. Los precios de los automóviles nuevos constituyeron un contrapeso significativo, ya que los precios de los vehículos usados eran más bajos.

Los precios de los nuevos vehículos se mantuvieron estables. Esto ayudó a reducir las ventas en general. De manera similar, también disminuyeron las ventas de mobiliario para el hogar, lo que contribuyó aún más a la desaceleración de las ventas.

Sin embargo, los signos más alarmantes indican que se trata de aumentos a largo plazo en los costos de vida. Los precios de las actividades recreativas experimentaron un aumento récord del 1,2% mensual. Además, los costos de seguros residenciales aumentaron un 1% en el mes y un 8,2% en los últimos 12 meses. Estos no son aumentos temporales; representan incrementos sostenidos en los gastos discrecionales y constituyen una parte importante de los gastos relacionados con la vivienda, y es probable que estos aumentos continúen.

En resumen, el error fundamental fue un fenómeno estadístico causado por la interacción de estas diferentes fuerzas. El mercado esperaba una aceleración mensual más uniforme, pero los datos mostraron que los productos relacionados con alojamiento y alimentos influyeron negativamente en los indicadores generales, mientras que los productos relacionados con automóviles y mobiliario tuvieron efectos positivos. Para evaluar la sostenibilidad del mercado, las altas tasas de aumento de los seguros de vivienda y el incremento en los precios de los productos de recreación son motivos de preocupación, más que los alivios temporales en los precios de los automóviles. Estos datos sugieren que la tendencia a la disinflación es desigual, y que ciertos sectores de la economía están sometidos a una gran presión.

La reacción del mercado: lo que ya estaba cotizado en los precios.

La escasa reacción del mercado al error en la medición de la inflación de base es el signo más claro de que el dato ya estaba incluido en las cálculos. Los comerciantes no necesitaban una sorpresa para ajustar sus apuestas; habían estado esperando una parada desde hace semanas. Los primeros movimientos breves en las acciones y los bonos del Tesoro fueron una dinámica clásica de "compra las noticias, vende el rumor". El informe confirmó el status quo, eliminando un catalizador a corto plazo para la acción y permitiendo que el mercado reanudara su perspectiva de futuro.

El punto principal es que la brecha de expectativas no se refería a la dirección de las tasas, sino a su puntaje. El mercado ya había descubierto la pausa de enero de la Fed. La evidencia muestra que los operadores mantuvieron su puesta en marcha, con una medición de FedWatch del CME Group indicando que la Fed

Esta orientación positiva es, en realidad, lo que realmente importa. El error fundamental no cambió la situación; más bien, la confirmó. Ofreció ese “signo convincente” de que la inflación está en camino a la baja, lo cual refuerza la idea de que los próximos pasos del Fed están lejos de ocurrir.

Para las reservas, esto quiere decir que el enfoque pasa de una posible reducción en enero a la próxima potencial detonante. Los principales efectos del informe fueron confirmar el escenario de mantenimiento, es por eso que los rendimientos de los títulos del Tesoro se elevaron inicialmente por el error, pero luego se desvanecieron. El mercado ya había incluido el riesgo de una maniobra de mantenimiento, por lo que el error no desencadenó una revalorización sostenida. En vez de eso, hizo que se consolidara el camino hacia una reducción en junio, que ahora es la nueva expectativa de base. La reacción desensibilizada confirma que la brecha de expectativa se cerró, dejando al mercado seguir con los ojos puestos en el próximo dato que podría movilizar finalmente la balanza.

Catalizadores y riesgos: Lo que hay que tener en cuenta en 2026

El margen de error para 2026 se basa en dos factores clave: una posible distorsión estadística y la reaceleración de los mayores motores inflacionarios. La perspectiva del mercado de una reducción en junio podría ser desviada por cualquiera de ellos.

El primer riesgo es la posibilidad de que los datos proporcionados sean falsos. El método utilizado por el Bureau of Labor Statistics para manejar las consecuencias del cierre económico desde octubre hasta diciembre…

Esto significa que la tendencia actual de enfriamiento del mercado podría ser, en parte, un efecto artificial causado por la forma en que el BLS ha procesado los meses que faltan en las estadísticas. Si este efecto se disipa, la tasa de inflación real podría volver a aumentar, ampliando así la diferencia entre la visión optimista del mercado y la realidad.

El segundo riesgo, más fundamental, es una aceleración sostenida en los costos de alojamiento. El alojamiento sigue siendo la única componente más grande del IPC, y su aumento mensual del 0.4% en diciembre fue el factor más grande en la impresión de leyenda. Mientras que el índice básico se mantuvo bajo por otras categorías, la inflación persistente del alojamiento es el motor principal que podría reactivar la tendencia más amplia. Haga caso a esto que se convierta en una fuerza más consistente, menos contrarrestante.

El próximo factor importante que puede influir en los mercados es la reunión del FOMC en enero. La orientación de la Fed respecto al momento en que realizará su primer corte en las tasas de interés será el punto principal de atención. Los operadores ya han estimado que no habrá cambios en las políticas monetarias por parte de la Fed. El indicador FedWatch, desarrollado por el CME Group, muestra que el mercado espera que la Fed no realice ningún cambio en sus políticas monetarias.

El enfoque del banco central sobre la inflación y su objetivo de alcanzar una tasa de 2% determinará si ese cronograma se cumple o si se modifica.

En resumen, el escenario es de equilibrio frágil. El mercado ha determinado una parada y una reducción en junio, pero esta opinión es vulnerable a una distorsión de datos y a la aceleración de los costos de protección. El encuentro de enero examinará la durabilidad de esa expectativa definida. Preocúpate cualquier desplazamiento en las orientaciones futuras del FED, ya que será la señal clara de que si el espacio de expectativas está cerrado o se ensancha.

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Victor Hale
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