¿Por qué sigo ignorando a Datadog, Vertiv y Arista?
El núcleo de la inversión en valor es simple, pero a menudo se pasa por alto en medio del caos de un ciclo económico. Requiere dos cosas: una ventaja competitiva duradera, o lo que llamamos “muro defensivo”, y un margen de seguridad entre el precio de mercado y tu estimación del valor intrínseco de la empresa. Un muro defensivo protege los beneficios económicos de una empresa de los rivales, mientras que un margen de seguridad ayuda al inversor a evitar errores en el juicio o recesiones imprevistas. Sin ambas cosas, no se está invirtiendo realmente; se está especulando.
Esta disciplina constituye un medio para evitar una trampa común: confundir una baja valoración con una oportunidad de negocio. Como ilustra el concepto de “trampa de valor”, una acción puede cotizarse a un precio bajo durante años, ya que la empresa en sí se encuentra en una situación difícil o enfrenta obstáculos estructurales. El precio de mercado suele ser la forma más informada de evaluar la situación de una empresa; sin embargo, esto refleja una falta de confianza en la capacidad de la empresa para generar flujos de efectivo en el futuro. Un verdadero valor requiere que una empresa no solo sea barata, sino que también sea sólida desde el punto de vista fundamental y capaz de crecer a largo plazo.
Una poderosa prueba para cualquier inversor, especialmente cuando se consideran las acciones con alto potencial de crecimiento, es la prueba del 50% de descenso propuesta por Charlie Munger. El difunto vicepresidente de Berkshire Hathaway argumentó que si no puedes soportar un descenso del 50% en tu portafolio, entonces no eres adecuado para ser accionista común. Esto no tiene que ver con predecir colapsos, sino con enfrentarse a tu propia tolerancia al riesgo. Esta prueba sirve para distinguir a aquellos que pueden soportar la volatilidad inherente a la posesión de una empresa, de aquellos que se asustarán y vendrán en el peor momento posible. La historia demuestra que incluso las empresas más grandes, como Berkshire y Amazon, han logrado superar tales caídas. Lo importante es asegurarse de que la composición de su portafolio esté en línea con su capacidad emocional para soportar las turbulencias inevitables.
Esto nos lleva al entorno de mercado actual. El sector tecnológico está experimentando un cambio profundo en sus precios, ya que los inversores deben enfrentarse a las consecuencias a largo plazo de la inteligencia artificial. Ya ha comenzado el proceso de selección de los ganadores y perdedores, y las apuestas son altas. En este contexto de incertidumbre, aumenta significativamente el riesgo de juzgar incorrectamente la solidez económica de una empresa y su capacidad para generar flujos de efectivo durante décadas. El precio actual de una acción puede estar determinado más por el entusiasmo hacia la inteligencia artificial que por una estrategia clara y sostenible para obtener ganancias. Para el inversor que busca valor real, esta volatilidad no representa nada importante. Lo importante es centrarse en el negocio en sí: ¿tiene una posición ventajosa que la proteja de futuros cambios inciertos? ¿Y si su precio actual ofrece un margen de seguridad suficiente frente a estas incertidumbres?
Evaluación de los productos preferidos: Calidad y valoración empresarial
Los tres valores que son favorables según los analistas de Wall Street representan un verdadero desafío para los inversores que buscan valor real. Cada uno de ellos opera en el ciclo tecnológico impulsado por la inteligencia artificial. Sin embargo, la calidad de sus negocios y las cotizaciones actuales indican cosas diferentes. Veamos si podemos aplicar el criterio del “margen de seguridad” a estos valores.
Datadog es un ejemplo de una empresa que tiene un camino claro hacia la rentabilidad. La empresa se enfoca en…Márgenes operativos ajustados de más del 25%Se trata de un hito que señala el paso de una empresa con objetivos puramente de crecimiento hacia una empresa capaz de generar ingresos reales. Su fortaleza radica en su plataforma única, que ofrece datos contextuales relevantes que ayudan a las empresas a gestionar la creciente complejidad de los sistemas informáticos integrados con tecnologías de inteligencia artificial. Esto crea una situación favorable para el crecimiento, especialmente en el área de seguridad, donde la empresa actualmente solo capta una pequeña parte de los ingresos de sus clientes más importantes. Sin embargo, la sostenibilidad de su demanda impulsada por la inteligencia artificial es una cuestión que merece atención. Además, la concentración de sus clientes es bastante alta: el 70% de sus clientes genera ingresos anuales superiores a los 1 millón de dólares. Aunque esto indica relaciones de alto valor, también significa que la fortuna de la empresa está ligada a un número relativamente reducido de clientes. Para un inversor de valor, esta concentración representa tanto una ventaja como una debilidad.
Mientras tanto, Vertiv proporciona servicios esenciales para la construcción de infraestructuras de inteligencia artificial, especialmente soluciones relacionadas con el suministro de energía y el enfriamiento de los centros de datos. Sus resultados recientes han sido buenos: las órdenes de compra orgánicas aumentaron en un 252% en el cuarto trimestre. Sin embargo, su modelo de negocio es fundamentalmente limitado y altamente cíclico. El éxito o fracaso de la empresa depende de los ciclos de gastos de capital de sus grandes clientes, quienes, a su vez, están sujetos a la volatilidad de las inversiones en tecnología. Esto crea una situación en la que Vertiv es un proveedor necesario, pero no posee el poder de fijar precios ni la diferenciación tecnológica necesaria para protegerse de las crisis económicas. La ventaja competitiva de Vertiv se basa en picos cíclicos, no en una ventaja competitiva duradera.
Arista Networks presenta un desafío diferente. La empresa ha construido una posición dominante en el campo de las redes de inteligencia artificial, convirtiéndose así en un proveedor importante para los principales proveedores de servicios en la nube. Esto la coloca en el centro de una tendencia poderosa y sostenible. Sin embargo, su valor ya refleja un rendimiento casi perfecto durante años. El mercado está pagando un precio elevado por una empresa que opera de manera impecable en un nicho de alto crecimiento. Esto deja poco espacio para errores. Para un inversor de valor, esto es la esencia de la estrategia “compre según los rumores, venda cuando se anuncie algo”. La calidad de la empresa es indiscutible, pero el margen de seguridad se ha reducido a casi cero. El precio actual exige un rendimiento impecable, algo difícil de lograr a largo plazo.
En todos los casos, el consenso de los analistas considera que existe un ganador. El inversor de valor debe preguntarse si el precio refleja una margen de seguridad adecuada. En el caso de Datadog, el “moat” es amplio, pero la concentración del mercado representa un riesgo. En el caso de Vertiv, el servicio es necesario, pero el ciclo de negociación del mercado puede ser peligroso. En el caso de Arista, el “moat” es fuerte, pero el precio está demasiado alto. Estos no son casos en los que se pueda hacer una inversión rentable, al menos no en los niveles actuales.

El mecanismo de compuesto y la asignación de capital
La verdadera prueba de un negocio no es su tasa de crecimiento en términos de ingresos, sino la calidad de su sistema de rendimientos. Un modelo sostenible y de alto retorno genera flujos de efectivo que pueden ser reinvertidos a tasas atractivas, lo que permite que el valor intrínseco del negocio crezca a lo largo de décadas. Este es el núcleo de lo que Warren Buffett denomina “ganancias para los propietarios”. Para el inversor de valor, lo importante es concentrarse no en la expansión a corto plazo, sino en evaluar la capacidad de la empresa para obtener altos retornos sobre su capital y asignarlo de manera inteligente.
Aquí es donde el ciclo de crecimiento impulsado por la IA representa un riesgo significativo. Las empresas son valoradas en función de su participación en esta tendencia poderosa, pero la sostenibilidad de esa participación no está garantizada. Es esencial contar con una ventaja tecnológica estrecha para proteger los beneficios obtenidos. Piense en Arista Networks, que ha logrado posicionarse como un líder en el campo de las redes de inteligencia artificial. Su fortaleza radica en una ventaja tecnológica específica y limitada. Aunque esto proporciona una ventaja temporal, también es vulnerable a cambios o a la mercantilización de su negocio. Una verdadera ventaja económica, como la de una plataforma de software con altos costos de conmutación, es más amplia y duradera. Esto permite que una empresa obtenga altos beneficios, incluso cuando la tendencia inicial pierda fuerza. El peligro radica en confundir una ventaja temporal con una ventaja permanente.
La disciplina en la asignación de capital es la otra mitad de la ecuación. Una empresa puede tener un negocio excelente, pero puede destruir el valor para los accionistas si desperdicia su dinero en adquisiciones inadecuadas o en recompras de acciones a precios excesivamente altos. La evidencia sugiere que, actualmente, el mercado recompensa más a las empresas de calidad. Como indica la investigación de Robert Novy-Marx, incorporar métricas de calidad en la inversión en valores puede ayudar a distinguir entre una “acción barata” y una “trampa de valor”. Estas últimas son baratas por un buen motivo: a menudo, el modelo de negocio no puede generar rendimientos elevados y sostenibles. La “trampa de valor” no se trata simplemente de una acción barata; se trata de una empresa que no puede crecer de manera significativa.
Este enfoque centrado en la calidad se refleja en la dinámica del mercado actual. En 2026, las acciones de tipo “valor” han superado a las acciones de tipo “crecimiento”. Sin embargo, esta tendencia podría cambiar con una reducción de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal. No obstante, este desempeño superior resalta la necesidad de que los inversores realicen una reevaluación más detallada de las empresas. La forma simple de elegir acciones de tipo “valor”, basándose únicamente en ratios de valoración bajos, ya no es suficiente. Los inversores más astutos buscan empresas que combinen precios razonables con una calidad demostrable: empresas con margen de beneficio amplio, altos retornos sobre el capital invertido y una asignación disciplinada de ese capital. Este es el enfoque adecuado para evitar las “trampas del valor” y aprovechar el verdadero potencial de una estrategia de tipo “valor”.
Para las tres empresas en cuestión, la tesis de inversión depende de su capacidad para superar este filtro de calidad. El objetivo de Datadog es alcanzar un margen operativo del 25%. Sin embargo, el riesgo de concentración plantea problemas relacionados con la durabilidad de sus retornos. El modelo cíclico de Vertiv no ofrece garantías de altos retornos sobre el capital, independientemente del desarrollo de tecnologías como la IA. El papel crucial de Arista en el área de redes es innegable, pero su valoración elevada no permite errores en la asignación o ejecución del capital. En un mercado donde se está valorando la calidad de las empresas, estas no son las compañías que podrían generar valor de manera más confiable. El inversor paciente espera encontrar una empresa con un fuerte margen de seguridad, y no simplemente una empresa que participe en el mercado de la tecnología de IA.
Catalizadores y riesgos: ¿Qué cambiaría en la tesis?
Para el inversor que busca valor real, el camino a seguir depende de ciertos factores que puedan confirmar o refutar el escepticismo actual. Lo importante es identificar los acontecimientos o datos precisos que justifiquen una valoración elevada, o, por el contrario, que revelen los riesgos subyacentes.
El principal catalizador para cualquiera de estas acciones de crecimiento sería una rentabilidad sostenida y de alta calidad, lo que justifique sus cotizaciones actuales. En el caso de Datadog, esto significa no solo lograr un rendimiento adecuado, sino también mantener esa rentabilidad a lo largo del tiempo.Objetivo de margen operativo ajustado de más del 25%Pero esto debe hacerse de manera consistente, manteniendo al mismo tiempo su trayectoria de crecimiento. Una señal clara sería que los márgenes se expandieran durante varios trimestres, junto con una mejora visible en los segmentos de productos relacionados con seguridad y inteligencia artificial. Para Arista, el factor clave es demostrar que su papel fundamental en la redología se traduce en una asignación de capital duradera y con alto retorno. La evidencia de un aumento en los márgenes, quizás gracias a tecnologías nuevas o a una integración más profunda con proveedores de servicios en la nube, sería una señal positiva. En resumen, se trata de generar flujos de caja que superen el costo del capital, lo que demuestra que la empresa puede acumular valor.
Sin embargo, el riesgo más importante es un cambio en el entorno macroeconómico, que afecta de manera desproporcionada a estas empresas que dependen en gran medida de procesos cíclicos o de la inteligencia artificial. Las pruebas indican que existe una posibilidad de un cambio en la relación entre valor y crecimiento de estas empresas. Como se mencionó anteriormente…Las acciones de valor han superado a las acciones de crecimiento en el año 2026.Pero esta tendencia podría revertirse si la Reserva Federal comienza a reducir los tipos de interés. Para las empresas que buscan la perfección en su estrategia de precios, el aumento de los tipos de interés representa un obstáculo. Un cambio hacia tipos de interés más bajos podría hacer que sus valoraciones caras se vuelvan aún más inviables. En general, cualquier señal de desaceleración en los gastos de capital relacionados con la inteligencia artificial, ya sea debido a problemas económicos, problemas regulatorios o estancamiento tecnológico, ejercería presión sobre el crecimiento de los ingresos de todas las empresas. Vertiv, con su modelo cíclico relacionado con los grandes gastos de capital de sus clientes, sería especialmente vulnerable.
Un inversor que busca valor real también debe estar atento a cualquier señal de que el “moat” de la empresa esté aumentando o de que haya una mejora significativa en la eficiencia de su capital, lo cual podría crear un nuevo punto de entrada atractivo. Esta es la esencia de encontrar una margen de seguridad. Por ejemplo, si una empresa como Datadog logra diversificar su base de clientes, más allá de su concentración de valor alto, eso fortalecería su “moat” y reduciría una de sus principales vulnerabilidades. Si la tecnología de Arista se vuelve tan consolidada que los competidores no pueden alcanzarla, eso sería un claro ejemplo de cómo se amplía el “moat” de una empresa. El inversor paciente busca estas mejoras de calidad no para aprovechar un aumento de precios, sino para ver si, con el tiempo, el precio de la empresa se alineará con un negocio más duradero.
En definitiva, la tesis se trata de la paciencia y la disciplina. Los factores que impulsan todo esto son aquellos relacionados con la garantía de la calidad del producto; los riesgos, en cambio, tienen como objetivo proteger el capital invertido. Como dice Charlie Munger…Prueba de caída del 50%Nos recuerda que el mercado siempre presentará volatilidad. La tarea del inversor que busca valor real es asegurarse de que sus inversiones sean en empresas que puedan soportar esa volatilidad, y no simplemente en acciones que sí pueden soportarla.



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