Demanda de energía en los centros de datos: La nueva ventaja competitiva en la infraestructura de inteligencia artificial

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porDavid Feng
miércoles, 21 de enero de 2026, 1:18 pm ET6 min de lectura
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La escala del consumo de energía por parte de la IA ya no es una preocupación para el futuro. Es una realidad presente, una fuerza que está transformando el panorama energético de Estados Unidos. La demanda no solo está aumentando, sino que se está incrementando a un ritmo tal que ha obligado a los expertos en pronósticos a revisar sus estimaciones hacia arriba, en cuestión de meses. La última proyección de BloombergNEF indica que la demanda de energía en los centros de datos podría superar los niveles actuales.106 gigavatios (GW) para el año 2035.Se trata de un aumento del 36% en comparación con la previsión publicada hace solo siete meses. No se trata simplemente de tener más servidores; se trata de instalaciones mucho más grandes y que requieren mucha energía para funcionar. Casi una cuarta parte de los casi 150 proyectos nuevos que se han añadido al registro durante el último año superan los 500 megavatios. Es decir, es más del doble que la proporción de proyectos de ese tipo en el año anterior.

Las implicaciones para la red nacional son abrumadoras. Para el año 2030, los centros de datos, por sí solos, podrían consumir hasta130 GW de electricidadEsto representaría casi el 12% de la demanda anual total de Estados Unidos. En términos concretos, ese potencial de consumo es equivalente a la producción de más de 100 centrales nucleares grandes. No se trata de una demanda propia de un sector específico; se trata de un cambio macroeconómico que puede competir con las necesidades energéticas de regiones metropolitanas enteras.

La tensión eléctrica ya se está concentrando en los principales mercados energéticos. En la red eléctrica de PJM, que abastece a gran parte del área del Atlántico medio y del Medio Oeste, se espera que la capacidad de los centros de datos alcance los 31 GW para el año 2030. Este número es casi idéntico a los 28.7 GW de nueva generación que la Administración de Información Energética espera que se establezcan durante el mismo período. Este parecido casi perfecto indica un punto de inflexión: la capacidad de la red eléctrica para absorber esta nueva carga está alcanzando sus límites físicos. El resultado es una reordenación fundamental de las ventajas competitivas. En la era de la IA, la capacidad de obtener energía confiable y asequible ya no es un detalle logístico. Se ha convertido en el factor principal que determina dónde pueden construir empresas, cómo pueden expandirse y, en última instancia, qué tipo de éxito pueden lograr.

Las restricciones del sistema de red y los costos de capital: un análisis de los cuellos de botella

Los sistemas físicos y financieros encargados de suministrar energía están luchando por mantenerse al ritmo del apetito voraz de la IA. El resultado es un doble cuello de botella: las compañías de servicios públicos enfrentan serias limitaciones para expandir su capacidad de transmisión de energía. Además, una gran cantidad de demanda especulativa crea incertidumbre y posibilidades de costos elevados.

En el lado de la oferta, las compañías de servicios públicos se encuentran limitadas debido a retrasos en la entrega de los suministros y problemas en la cadena de suministro, lo que ralentiza la instalación de líneas de transmisión y nuevas líneas de suministro. Este no es un problema menor; se trata de una restricción fundamental para la capacidad de la red de absorber nueva carga. La consecuencia es una situación peligrosa. En la red de PJM, se prevé que la capacidad de los centros de datos llegará a un punto crítico.31 GW para el año 2030Esto es casi idéntico a los 28,7 GW de nueva generación que la Administración de Información Energética espera que se conecten al sistema eléctrico. Esta casi perfecta paridad indica que la expansión del sistema eléctrico está alcanzando sus límites físicos, lo que convierte el acceso a la energía en un bien escaso.

Lo que agrava esta situación es la oleada de solicitudes de conexión entre las redes de forma especulativa. La promesa de obtener beneficios gracias al uso de la IA ha despertado un gran interés por parte de los desarrolladores, quienes presentan solicitudes para obtener una capacidad de energía masiva, incluso antes de finalizar los proyectos. Esto crea una situación de incertidumbre para las compañías de servicios públicos y los inversores, ya que aumenta la demanda en el futuro, al mismo tiempo que se corre el riesgo de que se desarrolle infraestructura inutilizada o sin utilizar. Si esta tendencia especulativa no se gestiona adecuadamente, el potencial de aumentar las facturas de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero es muy alto.

El mayor desafío en términos de fiabilidad se presenta en Texas. Se prevé que los márgenes de reserva del Consejo de Fiabilidad Eléctrica de Texas (ERCOT) caerán por debajo de un nivel peligroso después de 2028. Esta predicción es una clara advertencia de que, aunque la red eléctrica puede soportar crecimientos a corto plazo, el suministro a largo plazo no podrá seguir el ritmo de la demanda. Para las empresas, esto significa que garantizar el suministro de energía no consiste simplemente en encontrar un lugar adecuado para instalar la instalación, sino en manejar un entorno complejo y lleno de obstáculos, donde el acceso a la energía está controlado por una combinación de limitaciones físicas, barreras regulatorias y la competencia entre las empresas que intentan conectarse a la red. El problema es real, y esto hace que la ventaja competitiva pase decididamente a quienes puedan manejar esta situación.

Implicaciones de las inversiones: Ganadores, perdedores y nuevas métricas

El cambio estructural en la demanda de poder está redefiniendo las estrategias de inversión relacionadas con la infraestructura de IA. Las antiguas métricas, como el área construida, el número de servidores y las tasas de ocupación, están siendo reemplazadas por nuevas métricas que se centran en el acceso a la energía y su eficiencia. Esto genera claros ganadores y perdedores, y obliga a los operadores a tomar decisiones difíciles entre un crecimiento agresivo y una economía sostenible.

La principal fuente de ventaja competitiva ahora es el control sobre el poder económico. Esto beneficia a dos grupos distintos. En primer lugar, las compañías de servicios públicos que cuentan con capacidad de red en zonas con alta demanda, obtienen un activo estratégico. Su capacidad para conectar nuevos centros de datos se convierte en un servicio valioso y escaso, lo cual potencia su posición regulatoria y sus flujos de caja a largo plazo. En segundo lugar, los desarrolladores que logran acuerdos de compra de energía a largo plazo con compañías de servicios públicos o generadores de energía renovable, reducen los riesgos de sus proyectos. Estos contratos aseguran los costos y proporcionan visibilidad, lo cual es crucial para enfrentarse a la volatilidad del mercado de energía y a la incertidumbre relacionada con la cola de espera para la conexión de los centros de datos. En este nuevo entorno, la fortaleza del balance general de un desarrollador se mide cada vez más por su capacidad para financiar estos acuerdos y superar los obstáculos regulatorios.

Para los operadores de centros de datos, la elección es difícil. El crecimiento ya no se trata simplemente de construir más espacio; se trata de construirlo en el lugar adecuado, con las condiciones económicas óptimas. La energía se está convirtiendo rápidamente en el factor determinante tanto para los gastos operativos como para los gastos de capital. El costo de obtener y suministrar esa energía, ya sea a través de mejoras en la red, generación local o contratos de larga duración, ejerce una presión directa sobre las márgenes de beneficio. Esto obliga a tomar una decisión difícil: acelerar la expansión para ganar cuota de mercado y satisfacer las demandas de las empresas de alto rendimiento, o priorizar proyectos que ofrezcan mejores condiciones económicas para proteger la rentabilidad. Este último camino puede ralentizar el crecimiento, pero permite desarrollar un modelo de negocio más duradero y menos dependiente de las fluctuaciones del mercado.

La clave para reducir el riesgo de un exceso de oferta a largo plazo, como señaló Goldman Sachs, radica en la eficiencia y en una selección más inteligente de los lugares donde se ubicarán las instalaciones. A medida que el mercado se vuelve más competitivo hasta el año 2026, aquellos operadores que puedan demostrar ahorros significativos en cuanto al consumo de energía, gracias a tecnologías avanzadas de refrigeración, diseño de servidores o optimización de cargas de trabajo con AI, obtendrán una mayor valoración en el mercado. Además, la reubicación geográfica de las instalaciones desde áreas saturadas como el norte de Virginia hacia zonas donde existen fuentes de energía renovable, como partes de Texas y Georgia, ofrece dos ventajas: reduce la presión sobre la red eléctrica y puede disminuir los costos de energía a largo plazo, especialmente cuando se combina con contratos de compra-venta de energía. Esta tendencia hacia la proximidad con las fuentes de energía renovable no es solo un imperativo ambiental; también se está convirtiendo en un factor importante para la diferenciación financiera de las empresas.

En resumen, la tesis sobre las inversiones ha evolucionado. Los ganadores serán aquellos que logren dominar las reglas del poder: asegurarse el acceso a los recursos necesarios, gestionar los costos y aprovechar al máximo la eficiencia para enfrentar el próximo ciclo de desarrollo. Para los inversores, esto significa que deben mirar más allá de las simples métricas de crecimiento y analizar detenidamente la estrategia de poder de una empresa, su balance financiero para obtener financiamiento, y su plan de mejora en la eficiencia energética. La era en la que se pueden construir centros de datos en cualquier lugar está llegando a su fin. La nueva frontera competitiva se define por dónde se puede obtener la energía y con qué eficiencia se puede utilizarla.

Geopolítica y ubicación estratégica: La nueva geografía del poder

La competencia por la infraestructura de inteligencia artificial ya no es simplemente una competencia empresarial. Se trata de un reordenamiento geopolítico del poder económico, determinado por la realidad física de dónde se puede obtener electricidad confiable y asequible. Esto está creando una nueva geografía del poder, donde las regiones con energía abundante y de bajo costo –que a menudo están relacionadas con políticas o recursos específicos– obtienen una ventaja estratégica decisiva.

Uno de los principales factores que han impulsado este cambio es la agotación de las áreas tradicionales con alta capacidad de uso. El mercado que alguna vez dominó en el norte de Virginia está cerca de alcanzar su punto de saturación, mientras que las limitaciones en cuanto a terrenos y energía se vuelven cada vez más severas en Georgia. Esto ha obligado a los desarrolladores a cambiar sus opciones geográficas. Se están alejando de las zonas donde se realizaba la minería de criptomonedas, que suelen estar lejos de las áreas pobladas y de las redes de fibra óptica. Este cambio no se debe únicamente a razones de conveniencia; es una respuesta directa a las limitaciones en materia de energía. Como señala BloombergNEF…Los desarrolladores en Texas están transformando antiguos sitios de minería de criptomonedas en centros de datos para la inteligencia artificial, ubicados más cerca de los centros poblados y de las rutas de fibra óptica.El objetivo es reducir la latencia y mejorar la conectividad. Pero esto también provoca un aumento de la demanda en aquellas áreas donde la red ya está sometida a presiones, lo que intensifica la competencia por los derechos de interconexión.

La sostenibilidad es ahora un componente fundamental de este proceso de ubicación estratégica.Alrededor del 56% de la electricidad utilizada para alimentar los centros de datos en todo el país proviene de combustibles fósiles.Los riesgos ambientales y regulatorios relacionados con la construcción en regiones donde se utiliza mucho carbón están aumentando. Para mitigar estos riesgos y asegurar el suministro de energía a largo plazo, los desarrolladores priorizan tres opciones: construir en lugares donde exista abundancia de energías renovables, generar energía en el lugar mismo o mejorar la eficiencia de las instalaciones. Esto representa una clara ventaja para las regiones que cuentan con recursos renovables abundantes o políticas energéticas favorables. Lo importante es establecer operaciones en lugares donde la combinación de fuentes de energía sea limpia y donde el costo de obtenerla sea estable, a menudo a través de acuerdos a largo plazo.

En resumen, el acceso al poder se está convirtiendo en un activo geopolítico. Las regiones que puedan ofrecer una combinación de capacidad de red, energía a bajo costo y un camino claro hacia la sostenibilidad atraerán la mayor parte de las nuevas inversiones en IA. Esto no es un resultado neutro del mercado; es un cambio estructural que concentrará la actividad económica e influirá en ciertos territorios específicos. Tanto para las empresas como para los gobiernos, la estrategia ahora incluye una nueva variable: la geografía energética del futuro.

Catalizadores y riesgos: Lo que hay que tener en cuenta en 2026

La tesis de que el poder es la nueva ventaja competitiva ya está entrando en su fase de validación. El próximo año estará marcado por una serie de acontecimientos a corto plazo que, o bien confirmarán el equilibrio entre oferta y demanda, o revelarán soluciones para este problema. El factor clave que hay que observar es el ritmo de aprobación de las conexiones entre las distintas empresas de servicios de energía, así como la resolución de los problemas que dificultan la creación de nuevas líneas de transmisión. Este es el factor más importante. Si las empresas de servicios de energía no pueden procesar toda la cantidad de solicitudes de conexión que llegan de los desarrolladores, muchas de las cuales son especulativas, y si la construcción de nuevas líneas de transmisión se retrasa debido a obstáculos regulatorios, la red física seguirá siendo el principal obstáculo para el crecimiento. Esto confirmaría la tesis de que el acceso a la energía es el principal obstáculo para el crecimiento, lo que obligará a una reevaluación de las economías de los proyectos y de las estrategias de los desarrolladores en todo el mercado.

Esta dinámica ya está provocando un cambio estratégico entre los desarrolladores. Los datos indican que se está abandonando el antiguo modelo de construcción en zonas remotas y con alta capacidad de generación de energía. En lugar de eso, se está buscando situaciones donde haya abundante energía renovable, y, lo más importante, se busca un camino más rápido hacia la interconexión entre las diferentes áreas. Como señala BloombergNEF…Los desarrolladores en Texas están transformando las antiguas instalaciones utilizadas para la minería de criptomonedas en centros de datos de inteligencia artificial, ubicados más cerca de los centros poblados y de las rutas de fibra óptica.Este cambio geográfico es una respuesta directa a las limitaciones de poder. Pero también concentra la demanda en áreas donde la red eléctrica se encuentra bajo mayor presión. La estrategia actual incluye un mayor uso de generación local y acuerdos de compra de energía a largo plazo, con el objetivo de reducir los riesgos de los proyectos. Lo importante será ver si estas nuevas estrategias pueden superar la expansión física de la red eléctrica.

El riesgo principal para el año 2026 es la falta de coherencia entre la expansión de los centros de datos y el suministro de energía. Se espera que el mercado se vuelva más competitivo, y que las tasas de ocupación alcancen un nivel máximo.95% a finales de 2026Si el suministro de energía nueva, ya sea proveniente de proyectos de servicios públicos, fuentes renovables o generación en el lugar donde se necesita la energía, no logra mantenerse al ritmo requerido, el resultado podría ser el cierre de las operaciones de los centros de datos, o un aumento significativo en los precios de la energía. Esto no solo afectaría la capacidad de entrenamiento y prestación de servicios basados en la inteligencia artificial, sino que también socavaría la viabilidad financiera de los proyectos que se construyen sobre bases de supuestos optimistas en cuanto a los costos de la energía. El potencial de mayores facturas energéticas y un aumento en las emisiones debido a sistemas ineficientes, como se señaló en análisis anteriores, se convierte en una verdadera amenaza si esta situación se materializa.

En resumen, el año 2026 será el año en que se pondrá a prueba esta tesis. La velocidad con la que se otorgan permisos, la eficacia de las estrategias de los desarrolladores y la capacidad de los mercados para adaptarse determinarán si la escasez de energía seguirá siendo un obstáculo estructural o si el mercado encontrará una forma de adaptarse. Para los inversores, las prioridades son claras: es necesario monitorear el estado de la cola de espera para la interconexión, seguir los avances de los proyectos de transmisión y analizar detenidamente los informes de las empresas relacionados con los acuerdos de contrato y las decisiones sobre la ubicación de las instalaciones. El resultado definirá a quienes ganarán y a quienes perderen en la carrera por la infraestructura de IA.

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