La infraestructura eléctrica de Cuba se vuelve cada vez más frágil, debido a las amenazas planteadas por la política estadounidense y a los generadores obsoletos que mantienen las luces encendidas, aunque eso signifique correr riesgos.

Generado por agente de IACyrus ColeRevisado porAInvest News Editorial Team
martes, 17 de marzo de 2026, 9:11 am ET4 min de lectura

Por ahora, las luces están de nuevo encendidas. Pero el sistema eléctrico de la isla sigue en un estado frágil. Después de una interrupción eléctrica de 16 horas a principios de este mes, las autoridades cubanas informan que…590 megavatios de capacidad de generación de energíaEstá conectado en línea. Sin embargo, esa cifra sirve como un recordatorio de la disminución en la capacidad del sistema. Representa menos de un tercio de la capacidad efectiva normal de la isla, que es de poco menos de 2,000 megavatios.

Esta recuperación parcial es el resultado directo de la reparación de un error crítico. La interrupción en el servicio se debió a una parada inesperada del sistema.Central térmica de Antonio GuiterasEs una instalación clave, situada a aproximadamente 100 kilómetros al este de La Habana. Los equipos de reparación, trabajando en condiciones difíciles, lograron reactivar la planta hacia finales del sábado. Sin embargo, incluso con esta solución, la cantidad de energía disponible –estimada en unos 1,000 megavatios el sábado– sigue siendo insuficiente para satisfacer las necesidades del país. Como resultado, la red eléctrica opera con un déficit significativo.

La pregunta fundamental es si esta recuperación es sostenible. La respuesta indica que se trata de un sistema que está sufriendo una presión crónica. El apagón no fue un accidente aislado, sino el último síntoma de un sistema eléctrico que ha estado en declive durante años. El catalizador inmediato fue la escasez de combustible, causada por los Estados Unidos, quienes cortaron los envíos de petróleo venezolano y amenazaron con imponer aranceles a otros exportadores. Esta acción, que ocurrió después del secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, privó a Cuba de su principal fuente de importación de petróleo. Como dijo el director del Ministerio de Energía, el apagón fue una consecuencia directa de este bloqueo.

Visto de otra manera, la reparación reciente es solo una solución temporal. El desequilibrio entre oferta y demanda es estructural; se debe a una crisis económica que ha durado años, así como a una infraestructura obsoleta que depende en gran medida de los combustibles fósiles. Aunque Cuba ha tomado medidas para diversificar su suministro de energía, la magnitud del problema sigue siendo enorme. La debilidad del sistema ahora es más evidente que nunca, lo que lo hace vulnerable a cualquier otro tipo de perturbación. La red eléctrica restaurada ofrece una solución temporal, pero la fragilidad fundamental del sistema persiste.

El desequilibrio entre oferta y demanda: Restricciones en el suministro de combustible y una infraestructura obsoleta

La crisis de energía es el resultado directo de un desequilibrio entre la oferta y la demanda, que ya existe desde hace meses. El gobierno ha tomado medidas para solucionar este problema.Más de tres meses sin recibir envíos de petróleo.Se trata de una situación que ha obligado a la red eléctrica a recurrir a alternativas limitadas y, a menudo, insuficientes. Esta escasez de combustible es el factor inmediato que provocó este problema, pero el sistema ya estaba debilitado debido a años de falta de inversiones y a la obsolescencia de la infraestructura. El resultado es que la red eléctrica opera en un estado crítico; una sola falla en alguna planta puede causar un apagón en todo el país.

El reciente fracaso de…Central térmica de Antonio GuiterasEs un ejemplo típico de esta fragilidad. La planta de generación de energía, que es una pieza clave para el funcionamiento del sistema eléctrico de la isla, cerró sus puertas el miércoles, debido a que una caldera se rompió y causó una “desconexión total” del sistema nacional. Este único punto de falla dejó a millones de personas sin electricidad, lo que demuestra cuán depende el sistema eléctrico de unas pocas plantas termoeléctricas grandes y obsoletas. El proceso de reparación fue lento, debido a las difíciles condiciones de trabajo y a los problemas de seguridad en un espacio cerrado y con temperaturas elevadas. Esto subraya el estado cada vez peor de los equipos utilizados en el sistema eléctrico.

Este incidente no es algo excepcional. Forma parte de un patrón de inestabilidad crónica. El apagón que ocurrió a principios de este mes también fue parte de ese patrón.Quinto fallo parcial de la red en menos de seis meses.Estos cinco cortes de servicio de gran importancia, ocurridos en un período de seis meses, indican que el sistema energético de Cuba está en declive, y su capacidad de respuesta es prácticamente nula. El problema es estructural: la mezcla energética de Cuba depende en gran medida de los combustibles fósiles. Las centrales térmicas, que funcionan desde hace más de cuatro décadas, representan el 40% del total de las instalaciones energéticas del país. Cuando estas centrales fallan, como ocurre cada vez más, la red eléctrica no puede compensar la pérdida de energía.

La crisis de combustible ha hecho que estas debilidades fundamentales se vuelvan insuperables. Aunque el país ha tomado medidas para diversificar su suministro de energía, la cantidad de recursos necesarios para compensar esta crisis es demasiado grande. La combinación de una interrupción en el suministro de petróleo y un parque de generadores obsoletos ha creado una situación desastrosa. El resultado es un sistema permanentemente en déficit, donde incluso una recuperación parcial no representa más que una victoria frágil, y no una solución verdadera.

Costos económicos y sociales: el efecto multiplicador en la crisis

La crisis de energía no es simplemente un problema de energía; se trata de un golpe económico y social de gran envergadura. El impacto inmediato en el sector de la salud es grave. Los hospitales, que ya estaban sobrecarregados, se han visto obligados a…Posponer miles de procedimientos médicos.Debido a la limitada disponibilidad de electricidad y combustible, esto representa una amenaza directa para el cuidado de los pacientes y la salud pública. La falla en el sistema técnico se convierte, así, en una situación que implica un costo humano.

Esta escasez de energía es un factor clave que genera presiones sociales más amplias. Se ha convertido en un factor crítico en el éxodo de la isla.Hasta el 20% de la población ha abandonado su lugar de residencia en los últimos cinco años.Cuando los servicios básicos, como la energía eléctrica, son inestables, la decisión de emigrar se vuelve más razonable. Por lo tanto, la crisis actúa como un factor que acelera el declive demográfico y económico al que ya contribuye.

La recesión económica es grave. Desde el año 2020, el Producto Interno Bruto del país ha disminuido en un 15%. La crisis energética agrava aún más esta situación. La inestabilidad en el suministro de energía perturba las actividades empresariales, disuade las inversiones y aumenta los costos operativos. Además, dificulta la capacidad del gobierno para gestionar la economía de manera efectiva. Esto se refleja en los repetidos cortes de electricidad y en la falta constante de combustible, lo que obliga al gobierno a tomar decisiones difíciles entre los servicios esenciales y otros aspectos económicos.

Si se consideran juntos, estos factores crean un ciclo autoperpetuador. La declinación económica reduce la capacidad del estado para invertir en infraestructuras energéticas, lo que empeora la crisis eléctrica. A su vez, esta crisis eléctrica provoca la emigración y una mayor contracción económica. Como resultado, quedan menos recursos y personas disponibles para abordar los problemas fundamentales. El resultado es un sistema en el que cada fracaso alimenta al siguiente, haciendo que la recuperación sea cada vez más difícil.

Catalizadores y riesgos: ¿Qué podría romper el ciclo o empeorarlo?

El camino a seguir depende de dos factores que se oponen entre sí: el lento ritmo de las reparaciones físicas y la presión constante ejercida por las políticas externas. El ritmo con el cual se restaura las instalaciones dañadas, como la planta de Antonio Guiteras, se ve obstaculizado por las difíciles condiciones de trabajo y los problemas de seguridad. Los ingenieros trabajan en condiciones muy adversas.Espacio confinado con temperatura elevadaEste cuello de botella mecánico significa que cualquier tipo de recuperación será gradual, lo que hace que la red se vuelva más vulnerable a futuros desafíos.

El riesgo más grave e inmediato proviene de la política de los Estados Unidos. La crisis fue provocada directamente por el hecho de que los Estados Unidos interrumpieron los envíos de petróleo a Venezuela y amenazaron con imponer aranceles a cualquier otro exportador. Esta acción, que ocurrió después del secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro…Cuba se privó de su fuente más importante de petróleo importado.La amenaza de aranceles ya ha disuadido a los posibles proveedores, como México, de participar en el mercado. Esta política es el factor principal que ha llevado un sistema ya frágil al borde del colapso.

La capacidad del gobierno para encontrar fuentes alternativas de combustible o recibir ayuda extranjera será el factor decisivo para la resiliencia del sistema. Aunque Cuba ha tomado medidas para diversificar sus fuentes de energía, y China le ayuda en el desarrollo de su suministro de energía solar, la cantidad de recursos que le faltan es demasiado grande como para ser compensada únicamente con fuentes de energía renovables. La producción de petróleo en el país solo cubre aproximadamente el 40% de las necesidades del país; por lo tanto, depende en gran medida de las importaciones. Sin una solución eficaz para obtener nuevos suministros de combustible o sin recibir una ayuda importante de parte de los países extranjeros, es probable que el ciclo de cortes en el suministro de energía y el declive económico continúen.

Por ahora, las perspectivas son claras. En primer lugar, es necesario monitorear el ritmo real de las reparaciones y la estabilidad de la capacidad restaurada. En segundo lugar, hay que prestar atención a cualquier cambio en las políticas estadounidenses o en los acuerdos relacionados con el suministro de combustible. En tercer lugar, es importante seguir las declaraciones públicas del gobierno sobre sus negociaciones energéticas. Estas declaraciones indicarán si el gobierno está ganando influencia o cediendo terreno. La situación sigue siendo un desafío de alta importancia; cada día sin una solución definitiva aumenta el riesgo de otro fracaso.

Comentarios



Add a public comment...
Sin comentarios

Aún no hay comentarios