El colapso económico de Cuba: un análisis de las acciones coercitivas de Estados Unidos
La estrategia de Estados Unidos es ahora clara y severa. El presidente Donald Trump emitió la directiva central en las redes sociales, advirtiendo que no habría…Ya no hay más dinero ni petróleo que vaya a Cuba… ¡Cero!Este mensaje, enviado unos días después de que las fuerzas estadounidenses capturaran al líder de Venezuela, sirve como preludio para un aprieto financiero y energético deliberado.
El mecanismo utilizado es un bloqueo dirigido. Desde febrero, los Estados Unidos han estado…Bloqueo de los petroleros que se dirigen a CubaSe trata de atacar directamente a empresas como Pemex de México. El objetivo es claro: cortar toda la provisión de petróleo para forzar el cambio de régimen. Estados Unidos también ha amenazado con sancionar a cualquier país que exporte petróleo a Cuba, ejerciendo presión diplomática sobre aliados como México para que cumplan con las normas.
El impacto inmediato es una grave escasez de combustible. La economía de Cuba necesita al menos 100,000 barriles de petróleo al día para poder funcionar normalmente. Pero la producción nacional cubana apenas alcanza los 40,000 barriles al día. El bloqueo ha cortado la línea de suministro principal desde Venezuela; incluso el apoyo de México también se ha detenido. El último envío importante de combustible fue un cargamento de 85,000 barriles, recibido en enero de 2026. Sin nuevos petroleros venezolanos y con México presionado para detener sus actividades, los suministros de combustible se están agotando, lo que afecta directamente la capacidad de la isla para mantener su economía y su vida cotidiana.
El colapso en el flujo de recursos: cortes de electricidad, escasez de bienes y fuga de capital
La reducción de la energía está causando fallas sistémicas. El 16 de marzo, Cuba sufrió sus…Tercer apagón importante en cuatro meses.Todo el sistema eléctrico nacional quedó sin funcionar. No se trata de un problema aislado, sino de un síntoma de una red eléctrica construida con equipos obsoletos de la época soviética, y que carece de su principal fuente de combustible. El bloqueo de los petroleros por parte de Estados Unidos ha aprovechado esta vulnerabilidad para colapsar la infraestructura del islote.
El resultado es una crisis humanitaria y económica de gran magnitud. Esto se asemeja a lo que ocurrió en el pasado.El “Período Especial” de la década de 1990Las escasez aguda de alimentos, combustible y medicinas se está convirtiendo en algo normal. El precio del mercado informal para un dólar estadounidense ha subido a 450 pesos, lo que representa más de 18 veces el precio oficial. Esto reduce enormemente el poder adquisitivo de las personas. Los bienes básicos son escasos: una caja de huevos ahora cuesta 8 dólares, una cantidad que supera el salario de un mes. Este es el resultado de la escasez de bienes esenciales, y todo esto se ve reemplazado por una economía informal desesperada y con altos costos.

La huida más grave de capitales se produce entre las personas. La crisis ha provocado un éxodo a gran escala. Desde el año 2020, se estima que alrededor de 2.7 millones de cubanos han abandonado la isla. Este aumento en el número de migrantes se está manifestando en la frontera con Estados Unidos. Las detenciones de cubanos no han disminuido, incluso después de que terminaran las políticas de inmigración preferenciales. Se trata de una salida masiva de capital humano y de potenciales contribuyentes económicos. Esto representa una pérdida financiera significativa, lo cual debilita aún más la economía nacional y los ingresos del estado.
La respuesta de Cuba: Reformas en el mercado controlado por el estado
El estado cubano intenta manejar la crisis expandiendo el acceso al dinero extranjero, pero solo de acuerdo con sus propias condiciones. Se han abierto nuevos canales bancarios para que las pequeñas empresas y cooperativas puedan solicitar compras en moneda extranjera. Este es un paso que se considera parte de las “transformaciones” del mercado de cambios. Sin embargo, este acceso está estrictamente controlado. El Banco Central establece un límite mensual para la cantidad de dinero extranjero que pueden comprar las empresas.El 50% del ingreso promedio en el estado financiero de los últimos tres meses, dividido por el tipo de cambio flotante.Para una empresa que gana 300,000 pesos, esto corresponde a un mínimo de $363 al mes.
El estado conserva la autoridad absoluta sobre cada transacción. Los bancos deben verificar las identidades de las personas y garantizar la rastreabilidad de los fondos. También pueden rechazar o posponer las transacciones, según la “disponibilidad” de los fondos o las “prioridades económicas”. Las solicitudes se presentan exclusivamente en línea, y la decisión final corresponde al aparato estatal. Esto crea un flujo simbólico de fondos externos, pero no permite que el sector privado pueda financiar importaciones o expandir sus operaciones.
Este acceso controlado contrasta con los esfuerzos más amplios por atraer inversiones extranjeras en sectores estratégicos como el turismo y la energía. El gobierno ha presentado un conjunto de medidas para lograr esto.426 proyectos, por un valor de más de 30 mil millones de dólares.Y ofrecen incentivos como la posibilidad de comprar combustible sin restricciones y procesos de aprobación más rápidos. Sin embargo, estas reformas solo permiten el acceso al capital externo para los proyectos aprobados por el estado. La principal limitación sigue siendo que el estado controla el flujo de capital, determinando quién puede acceder y en qué cantidades. Esto impide que se cree un verdadero mercado para las divisas extranjeras.



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