El colapso de las ventas de Coca-Cola en Costa Rica: ¿Se trata de una revaluación o de una pausa estratégica?

Generado por agente de IAOliver BlakeRevisado porAInvest News Editorial Team
miércoles, 14 de enero de 2026, 3:45 am ET3 min de lectura

El acontecimiento inmediato es una clara retirada estratégica. Coca-Cola ha abandonado su plan de vender su cadena de cafeterías Costa Coffee después de que las ofertas de la capital de la empresa privada no cumplen con las expectativas de la valoración. La compañía concluyó las negociaciones con los posibles compradores en diciembre, cerrando así un proceso de concurso que había durado varios meses. La colapso deja al gigante de bebidas con un activo costoso y con desempeño bajo que querían deshacerse del mismo.

El problema principal era una gran diferencia entre el precio que Coca-Cola quería cobrar y lo que los compradores estaban dispuestos a pagar. La empresa había tenido como objetivo vender sus productos a un precio adecuado… pero no logró hacerlo.

Para Costa, se trata de una inversión considerable, considerando el precio original del negocio. En 2018, Coca-Cola pagó 3.9 mil millones de libras para adquirir este negocio de Whitbread. Esta transacción tenía como objetivo consolidar la posición de la marca en el mercado mundial del café. La oferta de 2 mil millones de libras representa aproximadamente la mitad del costo original, lo que indica un importante ajuste en la valoración del negocio.

El proceso de la subasta fue un símbolo de una disminución del interés. Aunque las empresas como Apollo, KKR y Centurium Capital participaron en etapas anteriores, las etapas posteriores se redujeron a TDR Capital y el fondo de situaciones especiales de Bain Capital. Incluso con estos posibles compradores, las ofertas no se acercaron a la meta de Coca-Cola. Esta falta de presión competitiva subraya los desafíos que enfrenta Costa en el mercado actual. La decisión viene a principios de una transición de liderazgo, con el CEO James Quincey conformado para ser reemplazado en marzo, lo que añade un nivel de incertidumbre a los próximos pasos de la compañía.

El impacto financiero: una posible pérdida de ingresos y una reevaluación estratégica

La consecuencia financiera inmediata es una probable depreciación. Dado que la venta está en el aire, Coca-Cola ahora debe recalibrar el valor contabilizado del activo Costa en sus libros. Dado que no logró atraer ofertas ni siquiera cerca de su objetivo de 2.000 millones de libras, los inversores no ven tan alto el valor de la cadena como la compra inicial de 3,9 mil millones de libras de la empresa. Ese vacío casi seguro que desencadenará una depreciación de goodwill, que afectará directamente las ganancias, que se explicarán en la próxima presentación trimestral.

Seguir manteniendo a Costa ahora significa soportar sus pérdidas continuas. Los datos financieros de la marca muestran claramente que se encuentra en una situación difícil. En 2024, su…

Las ganancias de la empresa fueron de 1.2 mil millones de libras. La empresa atribuyó este resultado negativo a la baja afluencia de clientes en las tiendas físicas, así como a la competencia de los rivales más baratos. No se trata de un problema menor; se trata de una situación que ha afectado gravemente a la empresa. Antes de la pandemia, la empresa generaba ganancias anuales de hasta 100 millones de libras. Ahora, sin embargo, la empresa está sufriendo pérdidas que son más del doble que en el año anterior. El costo de mantener esta unidad de negocio que no funciona bien ejerce una presión adicional sobre la rentabilidad general de Coca-Cola.

El cese estratégico crea una reacción táctica. El equipo de dirección, actualmente bajo el nuevo director ejecutivo, Henrique Braun, que asumirá su cargo en marzo, tendrá que decidir si invertir en un cambio de rumbo o esperar por un mercado más favorable. La decisión de retirarse del proceso de venta, incluso temporalmente, indica que el actual escenario no es lo suficientemente atractivo como para justificar una venta por descuento. Sin embargo, la empresa no ha descartado la venta en el futuro, dejando el activo parado. Este cese permite tiempo para evaluar si una inyección de capital y una renovación operativa podría resucitar la marca, o si el mejor camino es buscar un comprador más adelante cuando se mejoren las condiciones. Por el momento, el impacto financiero es claro: una escritura y la carga de una división con pérdidas.

El nuevo arreglo: evaluación, catalizadores y riesgos

La implicación inmediata del inversión es una revalorización clara. Con la venta fuera de la mesa, Coca-Cola ahora debe ser responsable del costo completo de su error. La compañía probablemente enfrenta una descarga de buena voluntad sustancial, un golpe directo a las ventas que se detallará en su próximo informe trimestral. Este no es solo un ajuste contable; es una reducción tangible en la participación de accionistas que presionará el múltiplo de la acción. El riesgo principal es que esta carga, combinada con las continuas pérdidas operativas de Costa, pesará en la rentabilidad general y el sentimiento del inversor. La marca

el año pasado, una tendencia que persistirá a menos que la dirección tome medidas decisivas.

El factor clave que hay que tener en cuenta es la transición de los directivos en marzo. Henrique Braun, quien sucede a James Quincey, hereda un problema estratégico claro. Su estilo de liderazgo y su visión para invertir determinarán las próximas acciones de Costa. La decisión de retirarse de la venta, incluso temporalmente, indica que la situación actual no es lo suficientemente atractiva como para que se realice una venta a bajo precio. Sin embargo, la empresa no ha descartado la posibilidad de realizar una venta en el futuro, dejando así el activo en estado de espera. La primera decisión importante de Braun será si acelerar el proceso de reestructuración con inversiones adicionales o esperar a que el mercado se ponga más favorable. Este cambio en el liderazgo es un evento a corto plazo que podría obligar a adoptar una nueva dirección estratégica.

El escenario a mediano plazo sigue abierto, pero el camino a seguir está lleno de desafíos. Para que la venta vuelva a ser viable, la rentabilidad de Costa debe mejorar significativamente o las condiciones del mercado para las cadenas de café se deben cambiar. La oferta competitiva es dura, con presión de rivales que se centran en los valores y un mercado estrechamente compartido para los cafés independientes. La compañía también podría optar por un enfoque de doblar la inversión, pero eso requeriría comprometer capital a una marca que ha tenido dificultades durante años. El punto final es que Costa ahora es una gran obligación sin resolver. El escenario favorece un enfoque de esperar y ver, donde los inversores supervisan las acciones del nuevo CEO y cualquier señal de mejora operacional. Para ahora, el riesgo/devengado del stock se vincula a la capacidad de la administración de resolver este activo o encontrar un comprador en un futuro.

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Oliver Blake

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