El Proyecto CLARITY se ha detenido: El “Fondo de Guerra” de 191 millones de dólares contra el estancamiento bancario.

Generado por agente de IAEvan HultmanRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 7 de febrero de 2026, 3:47 am ET2 min de lectura
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El conflicto central que impide la implementación de la Ley CLARITY se debe a diferencias en cuanto a los incentivos financieros. Una reunión celebrada la semana pasada en la Casa Blanca con el objetivo de resolver este impasse, no dio como resultado ningún acuerdo. Esto demuestra las profundas divisiones que amenazan la promulgación de una ley importante relacionada con los activos digitales. La cuestión principal es si los stablecoins deberían poder pagar intereses y otros tipos de recompensas.

Las empresas de criptografía argumentan que estos rendimientos son una característica necesaria para la captación de clientes. Además, sostienen que prohibirlos sería contraproducente desde el punto de vista competitivo. Por su parte, los bancos afirman que las stablecoins que generan rendimientos imitan los depósitos tradicionales, lo que podría causar la salida de sus principales fuentes de financiación y, por tanto, amenazar la estabilidad financiera. Este desacuerdo fundamental ha retrasado la aprobación del proyecto de ley. Ahora, tanto los reguladores como los legisladores se encuentran en una situación difícil.

Los costos financieros ahora se cuantifican en “fondos políticos”. El super PAC Fairshake, financiado por la industria cripto, ha acumulado una cantidad enorme de fondos.191 millones en efectivoPara las elecciones de mitad de período del año 2026. Este fondo de recursos financieros, creado durante la votación del Comité de Agricultura del Senado sobre la Ley CLARITY, constituye un catalizador económico que contribuye directamente a ejercer presión política sobre los legisladores. Esto indica que la industria está dispuesta a invertir recursos significativos para influir en los legisladores y hacer que la legislación estancada avance.

El marco de estructura del mercado: Lo que está en juego

La Comisión de Agricultura del Senado aprobó la Ley CLARITY la semana pasada, lo que representa una victoria importante para la industria de criptomonedas. El objetivo principal de esta ley es establecer un sistema regulatorio claro y adaptado a las necesidades de la industria, que equilibre la innovación con la protección de los inversores. El propósito de la ley es eliminar el modelo de regulación basado en sanciones impuestas por la SEC, estableciendo una distinción clara entre la jurisdicción de la SEC y la de la CFTC. De este modo, se creará un marco legal eficaz para los activos digitales.

Esta estructura es fundamental para la liquidez y estabilidad del mercado. Al imponer requisitos de capital mínimo para las bolsas y los operadores, y al otorgarle a la CFTC autoridad explícita sobre los mercados de criptomonedas a corto plazo, el proyecto de ley busca formalizar un ecosistema regulado. Esto podría atraer capital institucional y reducir el riesgo sistémico. Pero su aprobación depende de resolver las profundas diferencias en cuanto a los rendimientos de las stablecoins.

Esa brecha se hizo evidente la semana pasada, cuando Coinbase denunció públicamente el proyecto de ley, calificándolo como “peor que el estado actual”. La decisión de Coinbase puso en duda las negociaciones del Comité Bancario del Senado. Con demócratas clave oponiéndose y algunos republicanos planteando nuevas preocupaciones, el comité decidió posponer la votación. Este retraso crea una oportunidad para impulsar medidas más estrictas, pero también puede arruinar todo el proceso legislativo.

Catalizadores y riesgos: El camino a seguir

El catalizador inmediato son las nuevas negociaciones relacionadas con las reservas de stablecoins y las alianzas entre bancos y empresas cripto. Mientras los bancos y los legisladores reanuden las conversaciones, las empresas cripto proponen nuevas soluciones para romper el estancamiento actual. Las propuestas incluyen permitir que los bancos comunitarios mantengan reservas de stablecoins y permitir que los bancos emitan stablecoins a través de alianzas con empresas cripto. Estas ideas tienen como objetivo expandir el papel de los bancos tradicionales en los mercados de activos digitales, abordando así las preocupaciones del sector bancario respecto a la salida de depósitos, mientras se mantiene abierta la posibilidad de obtener rendimientos. La Casa Blanca organizó una reunión a puerta cerrada la semana pasada para discutir estas opciones, pero no se llegó a ningún acuerdo. El camino a seguir depende de si estas concesiones estructurales pueden superar las diferencias entre los dos grupos importantes.

El principal catalizador político es el enorme presupuesto financiero de la industria criptográfica. El superpac financiado por esta industria, Fairshake, cuenta con recursos económicos considerables.191 millones en efectivoEste fondo financiero, creado durante la votación del Comité de Agricultura del Senado sobre la Ley CLARITY, constituye una herramienta financiera directa para influir en los legisladores. La principal prioridad del grupo es este proyecto de ley. Además, se ha demostrado que el grupo está dispuesto a invertir mucho dinero en aquellos candidatos que no son favorables al proyecto de ley. Dado que la legislación está estancada, este capital podría utilizarse para presionar a los senadores y representantes que dudan antes de las elecciones de 2026. De esta manera, se puede transformar el poder político en presión legislativa.

El riesgo más importante es que la propuesta de ley se retrase hasta después del año 2026. La disputa sobre los rendimientos de las stablecoins sigue sin resolverse, y la reunión celebrada la semana pasada en la Casa Blanca no logró ningún avance significativo. Los analistas de Citi han señalado que existe una probabilidad creciente de que la aprobación de la ley se retrase más allá de la sesión actual del congreso. Si la ventana legislativa se cierra sin llegar a un acuerdo, todo el marco regulatorio relacionado con las criptomonedas se verá sujeto a una gran incerteza. Esto haría que el mercado operara bajo el modelo de aplicación de la ley actual establecido por la SEC, lo que podría dificultar la innovación y disuadir a las instituciones de invertir en este sector durante años.

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