El CLARITY Act y los rendimientos de las stablecoins: un cruce de caminos regulatorios para las criptomonedas y las finanzas tradicionales

Generado por agente de IAAnders MiroRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 18 de enero de 2026, 11:44 am ET3 min de lectura

La Ley CLARITY de 2025, oficialmente conocida como H.R. 3633, se ha convertido en una ley crucial en el ámbito de los activos digitales en los Estados Unidos. Esta ley busca redefinir el marco regulatorio relativo a las stablecoins y las actividades relacionadas con criptoactivos. Al asignar la jurisdicción exclusiva sobre las materias primas a la Comisión de Comercio de Futuros y Materias Primas (CFTC), y mantener la supervisión de la Comisión de Valores y Bolsa (SEC) sobre los contratos de inversión, esta ley pretende resolver los conflictos jurisdiccionales que han existido durante mucho tiempo, así como aclarar las normas aplicables para los participantes del mercado.

Sin embargo, sus disposiciones más controvertidas –especialmente aquellas relacionadas con los rendimientos de las stablecoins– han generado debates sobre cómo equilibrar la innovación con la estabilidad financiera. Para los inversores, esta ley representa un punto de inflexión en el ámbito regulatorio; el futuro del cripto-banking y del sector financiero tradicional se cruzará cada vez más en este contexto.

Rendimientos de Stablecoins: Un arma de doble filo

Uno de los pilares fundamentales de la Ley CLARITY es su restricción a los pagos relacionados con los intereses o rendimientos de las stablecoins. Esto sirve para evitar programas que incentiven a los usuarios a mantener las stablecoins con el objetivo de obtener rendimientos pasivos.

Esta disposición, aunque tiene como objetivo evitar que haya competencia desestabilizadora con los bancos tradicionales, ha generado preocupaciones en la industria de las criptomonedas. Plataformas como Coinbase han calificado tales restricciones como una “línea roja”, argumentando que podrían suprimir la innovación y reducir la liquidez en el mercado de las monedas estables.Por el contrario, las instituciones financieras tradicionales, incluidas las cooperativas de crédito de Estados Unidos, han abogado por estas medidas. Advirtieron que los programas de generación de rendimiento para las stablecoins, si no estuvieran regulados, podrían agotar los depósitos de los bancos y cooperativas de crédito locales, socavando así los ecosistemas de préstamo..

Las excepciones establecidas en la ley para las recompensas basadas en actividades específicas, como las transacciones y los pagos, ofrecen un camino intermedio. Esto permite a los desarrolladores innovar dentro de un marco regulado.

Esta distinción es crucial para los protocolos de financiación descentralizada (DeFi), los cuales ahora operan bajo lineamientos más claros. La Ley de Innovación Financiera Responsable del Comité Bancario del Senado, que incluye disposiciones relacionadas con la protección de los usuarios en el ámbito de DeFi, aclara además que los desarrolladores no son considerados transmisores de dinero si no controlan los fondos de los usuarios.Dichas disposiciones tienen como objetivo preservar la innovación, al mismo tiempo que se reducen los riesgos sistémicos.

Compromisos regulatorios y implicaciones en el mercado

El compromiso regulatorio establecido por la Ley CLARITY refleja un esfuerzo más amplio para integrar las criptomonedas en el sector financiero tradicional. Al designar a la CFTC como el principal organismo regulador de las materias digitales, la ley indica que las criptomonedas deben ser tratadas como una mercancía, y no como valores financieros en la mayoría de los casos.

Esto ha permitido que bancos importantes como JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup puedan explorar la posibilidad de lanzar sus propios stablecoins. De este modo, podrán competir en un mercado que ahora cuenta con límites legales más claros..

Para los inversores, esta claridad regulatoria reduce la incertidumbre, pero también implica nuevos costos de cumplimiento. Los requisitos operativos de la ley para los servicios de custodia de criptomonedas, como la gestión de claves criptográficas, se ajustan a las normas bancarias tradicionales. Esto asegura que los activos digitales se traten con el mismo nivel de rigurosidad que los activos físicos.

Mientras tanto, la Reserva Federal, la FDIC y el OCC han implementado políticas de apoyo, reduciendo los obstáculos previos y fomentando que los bancos participen en actividades relacionadas con los activos digitales.Estos avances han aumentado la credibilidad de las stablecoins, lo que las hace más atractivas para los pagos transfronterizos y las operaciones financieras.

Influencia global y el camino a seguir

La Ley CLARITY, junto con la Ley GENIUS, ha establecido un precedente en materia de regulación de las stablecoins, lo cual está influyendo en los estándares mundiales. Al exigir que las agencias supervisoras publiquen reglas de implementación para las stablecoins respaldadas por dólares estadounidenses antes de julio de 2026, Estados Unidos se posiciona como líder en la definición de normas internacionales.

Esto ya ha llevado a la armonización de las regulaciones en jurisdicciones como la Unión Europea, Singapur y Japón. En estos países, el uso de stablecoins se está orientando hacia marcos regulatorios estables.Para los inversores, esta convergencia global significa que las stablecoins serán cada vez más consideradas como una clase de activos híbridos, que se encuentran entre las categorías de materias primas, monedas y instrumentos financieros.

Sin embargo, todavía existen desafíos. Las negociaciones en curso del Senado para conciliar las diferencias entre la versión propuesta por la Cámara de Representantes y la versión propuesta por el Senado del Acta CLARITY destacan la complejidad de lograr un equilibrio regulatorio.

Las advertencias de la exdirectora de la SEC, Lynn Turner, sobre la protección de los inversores y los riesgos sistémicos, resaltan la necesidad de ser cautelosos.Por ahora, la aprobación del acto en el Comité Bancario de la Cámara de Representantes y del Senado sugiere que existe una posibilidad de avanzar. Pero la legislación definitiva probablemente requerirá aún más compromisos.

Conclusión: Cómo enfrentar la nueva normalidad

La Ley CLARITY representa un punto de inflexión en la evolución del sector bancario criptográfico. Ofrece tanto oportunidades como limitaciones para los inversores. Para los inversores, lo más importante es adaptarse a un entorno regulatorio que priorice la estabilidad, pero sin obstaculizar completamente la innovación. Los rendimientos de las stablecoins podrían disminuir, pero las recompensas basadas en actividades y los protocolos DeFi podrían cubrir esta brecha, creando nuevas vías para la generación de valor. Mientras tanto, las instituciones tradicionales podrían beneficiarse de un sistema financiero más integrado, donde las stablecoins sirvan como puentes entre el mundo criptográfico y el mundo fiat.

Mientras que Estados Unidos establece las normas para la regulación de las criptomonedas en todo el mundo, los inversores deben permanecer alerta. El éxito del CLARITY Act dependerá de su implementación y de la capacidad de los reguladores para enfrentar los riesgos emergentes. Por ahora, el Acta proporciona un marco que, si se implementa de manera efectiva, podría consolidar a Estados Unidos como líder en la próxima era financiera.

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Anders Miro

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