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El mercado de criptomonedas en los Estados Unidos se encuentra en una encrucijada. La Ley Clarity, un esfuerzo legislativo importante para definir las regulaciones relacionadas con los activos digitales, ha quedado paralizada debido a una disputa entre Coinbase y la Casa Blanca. Este impasse, causado por desacuerdos sobre las acciones tokenizadas, las restricciones relacionadas con el DeFi y los incentivos relacionados con las stablecoins, ha puesto de manifiesto la fragilidad del marco regulatorio del ecosistema de criptomonedas. Para los inversores, las consecuencias son dobles: la incertidumbre regulatoria aumenta los riesgos del mercado, mientras que las estrategias institucionales buscan evitar la volatilidad.
El CEO de Coinbase, Brian Armstrong, retiró el apoyo al Clarity Act a finales del año 2025.
Las objeciones de Armstrong se centraban en las disposiciones que podrían suprimir la innovación en el ámbito de DeFi y en los tokens relacionados con las acciones.Sin embargo, la Casa Blanca ha insistido en la necesidad de aprobar dicho proyecto de ley. David Sacks, el responsable del área relacionada con las criptomonedas, también ha respaldado esta iniciativa.Y trate el retraso como un obstáculo temporal.Esta situación de estancamiento destaca una tensión fundamental: los reguladores buscan reducir los riesgos sistémicos y evitar otro colapso como el de FTX. Por otro lado, los líderes de la industria temen que el exceso de regulaciones pueda obstaculizar la innovación.
Las disposiciones relacionadas con la protección de los inversores en el proyecto de ley, que se consideran “seriamente insuficientes”, resaltan aún más las consecuencias negativas que podría tener esta ley. Sin ningún compromiso, el Clarity Act corre el riesgo de convertirse en una simple formalidad, producto de la indecisión regulatoria.
El retraso ya ha provocado turbulencias significativas en el mercado. Bitcoin ha experimentado una disminución del 37% con respecto al pico alcanzado en octubre de 2025.
A pesar de la baja en las cotizaciones de las criptomonedas. Mientras tanto, los fondos dedicados a inversiones en criptomonedas, con foco en Estados Unidos…En una sola semana, los inversores reajustaron su exposición al Ethereum y al Bitcoin, debido a la incertidumbre regulatoria.En particular, Ethereum ha sido el más afectado por esta caída en los precios.
En el mismo período, esto refleja preocupaciones más generales sobre el futuro regulatorio del DeFi. Las restricciones impuestas por la Ley Clarity a las finanzas descentralizadas podrían marginar el ecosistema de contratos inteligentes de Ethereum. Por el otro lado, altcoins como Solana y XRP…Buscan refugio en plataformas que se consideran menos vulnerables a las excesivas regulaciones.
Los inversores institucionales se están adaptando a esta incertidumbre, ajustando los portafolios de sus inversiones.
El 83% de los inversores institucionales planea aumentar su participación en criptomonedas en el año 2025. Muchos de ellos tienen como objetivo alcanzar más del 5% de sus activos gestionados. Sin embargo, este optimismo está contrarrestado por las estrategias de cobertura de riesgos utilizadas por las instituciones.Se utilizan futuros y opciones para mitigar los riesgos de tipo “bajista”.El aumento de los vehículos de inversión registrados, como los ETF de Bitcoin, también ha proporcionado una opción conveniente para las instituciones que deseen adoptar este tipo de inversión. Por ejemplo, el ETF de Bitcoin de BlackRock.
A principios de 2025, estos vehículos constituyen una forma de protección contra las fluctuaciones regulatorias, ya que operan dentro de los marcos legales establecidos.El destino de la Ley de Claridad depende de si los legisladores pueden conciliar las preocupaciones relacionadas con la innovación de Coinbase con las prioridades regulatorias del White House. Si el proyecto de ley se aprueba en 2026, con disposiciones revisadas, esto podría impulsar una nueva ola de adopción institucional. Por el otro, un retraso prolongado podría llevar a un panorama regulatorio fragmentado.
Obtener prioridad.Para los inversores, la lección es clara: las criptomonedas siguen siendo una categoría de activos de alto riesgo, pero con grandes recompensas. Aunque la claridad regulatoria es un factor positivo a largo plazo, la volatilidad a corto plazo seguirá existiendo hasta que se resuelvan las ambigüedades del Clarity Act. En el intermedio, utilizar estrategias de cobertura a través de carteras diversificadas y vehículos registrados será crucial para poder enfrentar la próxima fase del mercado de criptomonedas.
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