La Ley CLARITY y el futuro de la regulación de las criptomonedas en los Estados Unidos

Generado por agente de IAAnders MiroRevisado porAInvest News Editorial Team
miércoles, 7 de enero de 2026, 7:04 pm ET3 min de lectura

La Ley CLARITY de 2025, oficialmente conocida como H.R. 3633, representa un momento crucial en el desarrollo de la regulación relacionada con los activos digitales en los Estados Unidos.

Y ahora, este acto se encuentra en fase de consideración en el Senado. Su objetivo es resolver la ambigüedad que ha existido durante mucho tiempo en cuanto a las funciones jurisdiccionales de la Comisión de Valores y Bolsa (SEC) y de la Comisión de Comercio de Futuros y Productos Bursátiles (CFTC) en el ámbito de las criptomonedas. Al clasificar los activos digitales en diferentes categorías –commodities digitales, contratos de inversión y stablecoins de pago permitidos–, esta legislación busca crear un marco claro y aplicable que equilibre la innovación con la protección de los inversores. Sin embargo, esta claridad regulatoria no es simplemente una cuestión burocrática; constituye un catalizador para la adopción institucional y el crecimiento del mercado a largo plazo. Esto se evidencia en el aumento de la participación institucional y en el desarrollo de la infraestructura relacionada con este tema después de su aprobación.

La claridad regulatoria como fundamento para la adopción institucional

El impacto más directo de la Ley CLARITY radica en su clara delimitación de las responsabilidades regulatorias. Los “commodities digitales”, definidos como activos vinculados a las funcionalidades de la cadena de bloques, están bajo la supervisión de la CFTC, mientras que los contratos de inversión permanecen bajo la jurisdicción de la SEC. Esta división elimina el efecto de “regulaciones contradictorias” que anteriormente dificultaba la actividad de los inversores institucionales, quienes se enfrentaban a interpretaciones conflictivas de los requisitos de cumplimiento. Por ejemplo, el régimen de registro provisional establecido por la ley para las bolsas y corredores, que exige el cumplimiento temporal de los estándares de divulgación de información y prevención del blanqueo de dinero, ya ha permitido que las empresas operaran dentro de un marco estructurado, reduciendo así el riesgo de medidas regulatorias retroactivas.

La adopción institucional se ha acelerado como respuesta a esta situación.

Se destaca que el 60% de los inversores institucionales prefieren acceder a las criptomonedas a través de vehículos registrados, como los ETF, en lugar de poseerlas directamente. La aprobación de listados genéricos de ETF relacionados con criptomonedas, junto con la abolición de la regulación SAB 121 en enero de 2025, ha normalizado a los activos digitales como instrumentos financieros estándar. Este cambio se refleja en el lanzamiento de ETF dedicados al Bitcoin, así como en la creación de una Reserva Estratégica de Bitcoin, lo cual ha atraído a fondos de pensiones y gobiernos estatales para que asignen recursos directamente a esta clase de activos.

Crecimiento del mercado: De la especulación a la asignación estratégica

La influencia de la Ley CLARITY se extiende más allá del acceso institucional hacia la asignación estratégica de recursos.

La participación de las instituciones en los fondos cotizados en Bitcoin ha alcanzado el 24.5% del total de activos gestionados. En total, los fondos cotizados relacionados con criptomonedas han acumulado 191 mil millones de dólares en activos gestionados. Este crecimiento no se limita únicamente al Bitcoin; las disposiciones legales relacionadas con los contratos de inversión han fomentado la innovación en los fondos cotizados que se basan en criptomonedas y que permiten la retención de activos, ampliando así su utilidad para las instituciones, más allá de una mera exposición a dichas criptomonedas.

Los stablecoins también se han beneficiado de la claridad regulatoria.

La ley CLARITY, que establece la obligación de proporcionar un respaldo de reserva en proporción de 1:1 para las stablecoins respaldadas por dólares estadounidenses, ha permitido que el suministro total de stablecoins llegue a los 280 mil millones de dólares para septiembre de 2025. Esta infraestructura ha posibilitado la liquidez 24/7 y los procesos de liquidación en tiempo real, lo que convierte a las stablecoins en un puente entre el sistema financiero tradicional y los sistemas descentralizados. Por ejemplo…En el tercer trimestre de 2025, se pone de manifiesto la demanda de soluciones de monedas estables reguladas.

Integración de empresas y servicios financieros descentralizados: La próxima frontera

El efecto del CLARITY Act también está transformando las estrategias de tesorería corporativa. Lo que alguna vez fue un enfoque especializado, iniciado por empresas como MicroStrategy, se ha convertido en algo común. Las empresas están convirtiendo sus reservas de efectivo en Bitcoin y reportando “rendimiento en Bitcoin” como indicador clave de rendimiento. Este cambio cuenta con el apoyo de la exención limitada establecida por la ley para la recaudación de fondos relacionados con contratos de inversión, lo que permite a las startups obtener capital utilizando blockchains maduros, sin necesidad de registro ante la SEC.

La financiación descentralizada (DeFi) y la tokenización también están ganando popularidad. Las instituciones ahora utilizan activos criptográficos en pools de liquidez descentralizados para generar recompensas para los protocolos involucrados. Esta tendencia se ha acelerado gracias a la “exención de innovación” otorgada por la SEC. BitGo y DeFi Development Corp. han reportado retornos significativos de nivel institucional gracias a estas estrategias, lo que indica una convergencia entre la financiación tradicional y los sistemas descentralizados.

Desafíos y el camino a seguir

A pesar de estos logros, todavía existen desafíos.

La Ley CLARITY propone una definición más amplia de los bienes digitales. Sin embargo, existe el riesgo de que esta ley genere conflictos jurisdiccionales con la versión presentada por la Cámara de Representantes. Además, el hecho de que la ley se base en las capacidades de aplicación de la CFTC genera preocupaciones sobre las limitaciones de recursos y posibles vacíos regulatorios.

Sin embargo, la tendencia general es innegable: la claridad regulatoria está generando valor.

Los Estados Unidos están en vías de aprobar una legislación sobre la estructura del mercado entre los dos partidos en el año 2026, lo que fortalecerá aún más el papel de los activos digitales en la financiación mundial. La próxima fase probablemente se centrará en armonizar las leyes CLARITY y GENIUS, abordar las necesidades de cumplimiento legal relacionadas con DeFi, y expandir la tokenización de activos del mundo real.

Conclusión

La Ley CLARITY ha transformado el panorama de las criptomonedas en los Estados Unidos, pasando de ser una actividad especulativa a convertirse en una clase de activos regulados. Al definir los roles regulatorios, fomentar la innovación y atraer capital institucional, esta ley ha sentado las bases para un crecimiento sostenible del mercado. Aunque persisten algunos desafíos, los datos, que abarcan desde el volumen de activos gestionados por ETF hasta la adopción de monedas estables, demuestran que la claridad regulatoria no es solo un objetivo político, sino también una necesidad fundamental del mercado. Mientras el Senado finaliza su versión de la ley, el foco se centrará en su implementación: asegurar que el marco legal sea adaptable a los avances tecnológicos, al mismo tiempo que se proteja la confianza de los inversores.

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Anders Miro

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