Retrasos en la implementación del CLARITY Act: Flujos de ingresos y la urgencia de la situación en OCC Charter
La principal diferencia financiera que impide la aprobación del proyecto de ley se refiere al control sobre el flujo de rendimiento generado por los activos financieros. La Comisión Bancaria del Senado pospuso una etapa procesal importante la semana pasada, debido a las tensiones no resueltas en torno a si los emisores de stablecoins pueden pagar intereses por la posesión de fondos. Este debate enfrenta a los bancos tradicionales contra las empresas criptográficas. Los primeros advierten que tales rendimientos podrían agotar los depósitos asegurados, mientras que los segundos sostienen que las restricciones socavarían la liquidez y la innovación en el sector financiero.
La Asociación de Banqueros Estadounidenses rechazó oficialmente el acuerdo propuesto por la Casa Blanca el 5 de marzo de 2026. De este modo, se eliminó cualquier posibilidad de llevar a cabo esa legislación. Este triunfo del sector bancario en el Congreso ha acelerado una competencia regulatoria paralela. Las empresas de criptomonedas, como Coinbase, ahora se apresuran a obtener permisos para operar como bancos confiables, como una alternativa a los procedimientos reguladores federales, evitando así el proceso estancado en el Senado.
La retirada del soporte por parte de Coinbase es una consecuencia directa de esta lucha por obtener mayores rendimientos. La empresa señaló que existe una prohibición de facto en relación con las recompensas, lo cual empeora la situación de los usuarios de criptomonedas que cotizan diariamente. Este retraso legislativo ha congelado el flujo de rendimientos de las stablecoins, creando así un vacío que ahora se está llenando mediante medidas regulatorias alternativas.
La alternativa de liquidez del OCC: Un camino más rápido.
El estancamiento legislativo ha desencadenado una competencia regulatoria paralela. Mientras que la ley CLARITY se retrasa, las empresas de criptomonedas se apresuran a obtener los permisos necesarios para operar en el ámbito federal, a través de la Oficina del Superintendente de la Moneda (OCC). Este es un camino alternativo hacia una regulación federal, lo que permite a las empresas operar bajo un conjunto uniforme de reglas federales, sin tener que esperar a que se promulgue una ley específica.
Una nueva regla de la OCC entrará en vigor el 1 de abril de 2026. Esto permitirá un proceso más rápido y predecible para estas escuelas charter.
Se trata de una respuesta clara al estancamiento legislativo, ya que permite a las empresas evitar el Congreso y obtener una licencia bancaria oficial. La demanda es muy alta: once empresas han presentado solicitudes o recibido aprobaciones en solo ochenta y tres días.
Sin embargo, esta ley ofrece una regulación, pero no resuelve la cuestión legal fundamental. La ley relativa a los bancos de fideicomiso del OCC no resolvece la controversia sobre si ciertos activos digitales son valores o materias primas. Esta ambigüedad sigue existiendo, lo que hace que las empresas tengan una licencia federal, pero aún así enfrenten incertidumbres legales en relación con sus productos.
Implicaciones del flujo de mercado: cronología, competencia y factores catalíticos
La senadora Cynthia Lummis espera que se logre un importante avance el mes que viene. Predice que la ley pasará por el Comité Bancario de la Senatura hacia finales de abril. Sin embargo, este cronograma es muy estricto, ya que los horarios del Senado están en constante cambio y las elecciones intermedias se celebrarán más adelante en el año. No se espera que se haya una votación final en el Senado antes de que termine el año. Esto significa que el destino definitivo de la ley depende de las dinámicas políticas posteriores a las elecciones.
El retraso en la legislación ya está obligando a un cambio estructural en los flujos de mercado. Con el acta CLARITY paralizada, cada vez más empresas de criptomonedas se apresuran a obtener licencias de bancos fiduciarios, como alternativa para resolver sus problemas legales. La competencia por las licencias federales se está intensificando, ya que dichas licencias proporcionan un lugar regulatorio, pero no resuelven el problema de la clasificación legal de estas empresas.
El catalizador clave en el corto plazo es la aprobación del comité a finales de abril. Si esto ocurre, se tratará de la segunda aprobación necesaria del comité. El resultado de esta votación, así como los acontecimientos políticos que ocurrirán en los próximos meses, determinarán si el proyecto de ley logrará superar las dificultades temporales y llegará a la votación final en el Senado.

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