Fabricantes chinos de vehículos eléctricos: una nueva fuerza en la industria automotriz de Tailandia

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lunes, 23 de diciembre de 2024, 11:23 am ET2 min de lectura
NIO--


La industria automotriz de Tailandia está experimentando un cambio sin precedentes mientras que los fabricantes chinos de vehículos eléctricos (EV) impulsados por la búsqueda del dominio mundial están cambiando el panorama que tradicionalmente dominan los fabricantes japoneses de automóviles. Este artículo analiza las implicaciones de ese cambio, los desafíos que enfrentan los trabajadores del sector automotriz en Tailandia y los impactos potenciales sobre la economía y el PIB de Tailandia.

La afluencia de fabricantes de vehículos eléctricos chinos, como BYD y NIO, se ha visto impulsada por los visuales planes de Tailandia de que el 30% de su producción de vehículos sean eléctricos para 2030. Estas empresas han invertido más de $1.4 mil millones en el país, construyendo fábricas y creando empleos. Sin embargo, la rápida expansión de los fabricantes de vehículos eléctricos chinos ha ejercido presión sobre los fabricantes de automóviles japoneses, provocando el cierre de plantas y una reducción de producción.



Las prácticas laborales diferentes y las preferencias de automatización de los fabricantes chinos de vehículos eléctricos han causado inquietudes acerca de la seguridad laboral y los salarios de los trabajadores del sector automotriz tailandés. Históricamente, las empresas chinas no han tolerado a los sindicatos, lo que podría provocar una reducción del poder de negociación de los trabajadores. Además, estas empresas pueden favorecer a quienes emigraron de China y de Vietnam en vez de los trabajadores tailandeses en sus contrataciones, lo que podría reducir los salarios. No obstante, el impulso del gobierno tailandés para la adopción de vehículos eléctricos y la necesidad de producción local podrían generar nuevas oportunidades laborales, compensando algunas de estas inquietudes.



El cambio en el dominio de la industria automotriz de las empresas japonesas a las chinas en Tailandia podría tener un impacto significativo en la economía y el PIB tailandés. De acuerdo con el gobierno tailandés, la industria automotriz representa el 10% del PIB del país y abarca 800.000 empleos. A medida que los fabricantes de vehículos eléctricos chinos inviertan en Tailandia, podrían impulsar la producción y las exportaciones de vehículos eléctricos, lo que podría impulsar el PIB. Sin embargo, el cierre o la reducción de las fábricas japonesas podría provocar la pérdida de empleos y una reducción de la contribución al PIB de la industria automotriz tradicional. El gobierno tailandés busca que el 30% de los vehículos producidos sean eléctricos para 2030, lo que podría compensar algunas de estas pérdidas.

Para adaptarse al panorama cambiante, los trabajadores industriales tailandeses y el gobierno deben promover programas de re capacitación y desarrollo de habilidades para preparar a los trabajadores para nuevos puestos de trabajo. El gobierno también debería alentar a las empresas chinas a contratar localmente e invertir en el desarrollo de habilidades de los trabajadores tailandeses. Además, deben implementarse políticas para garantizar prácticas laborales justas y evitar la explotación, tales como hacer cumplir los estándares de salario mínimo y proteger los derechos de los trabajadores. Para mitigar los efectos negativos posibles en el empleo y los salarios, el gobierno podría ofrecer ayuda financiera a los trabajadores afectados y apoyar el desarrollo de nuevos sectores para crear oportunidades laborales alternativas.

En conclusión, el auge de los fabricantes de vehículos eléctricos chinos en la industria automotriz de Tailandia presenta oportunidades y desafíos. Si bien estas empresas aportan inversión y crean empleo, también representan una amenaza para los fabricantes tradicionales de vehículos y podrían afectar los medios de vida de los trabajadores de la industria automotriz tailandesa. Al adaptarse al panorama cambiante e implementar políticas de apoyo, Tailandia podría aprovechar el potencial de la revolución de vehículos eléctricos y mitigar sus efectos negativos.

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