El crecimiento impulsado por las exportaciones de China: un regreso al modelo de los años 90, pero con algunas modificaciones modernas.
Los datos de 2025 presentan una dicotomía clara y familiar. Por un lado, las exportaciones de China han vuelto a crecer significativamente, logrando un fuerte resurgimiento que supera incluso los niveles históricos. Por otro lado, el mercado interno se ha desacelerado, lo que revela un desequilibrio estructural que recuerda al pasado, pero ahora se da en un contexto global más hostil.
La subida de las exportaciones en diciembre fue decisiva. Las exportaciones aumentaron significativamente.6.6% en términos de dólares estadounidensesDesde hace un año, la situación ha mejorado significativamente, y esto se ha acelerado desde noviembre. Además, los resultados han superado con creces las expectativas de los analistas. Este impulso ha llevado al superávit comercial anual a un nivel récord: 1.19 billones de dólares. Lo que es más importante que ese número es el impacto que esto tiene en la economía nacional. Según los datos oficiales…Las exportaciones netas contribuyeron con aproximadamente un tercio del crecimiento económico del año pasado.Una oportunidad que no se había visto desde el año 1997. Este es el verdadero enigma: un fuerte aumento en las exportaciones, que ahora constituye el principal motor de crecimiento.
Esta estructura representa, en realidad, una vuelta al modelo basado en la exportación, que fue el motor del desarrollo de China en la década de 1990. En aquel entonces, esa estrategia era un proyecto nacional deliberado, cuyo objetivo era movilizar recursos para desarrollar un sector manufacturero orientado hacia los mercados extranjeros. El perfil del país para el año 2025 refleja ese mismo enfoque.La dominancia de China como exportador de bienes manufacturadosPero el contexto es fundamentalmente diferente. La base doméstica que alguna vez respaldó este modelo ahora está más debilitada. Las ventas minoristas aumentaron solo un 0.9% en diciembre, y la inversión en activos fijos disminuyó un 3.8% en 2025. Esto crea una dependencia peligrosa, ya que la salud económica del país depende de la demanda mundial.
El entorno geopolítico agrega un nuevo factor de tensión. Aunque las exportaciones se han diversificado hacia mercados no estadounidenses, este aumento ha generado preocupación en el extranjero. El superávit comercial recordado se considera una amenaza para el sistema comercial mundial. Funcionarios como la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, instan a Pekín a abandonar la dependencia de las exportaciones. Esto crea una limitación estructural que el modelo de los años 90 no enfrentó. La recuperación de las exportaciones es real, pero su sostenibilidad ahora está en duda, ya que se encuentra entre una débil demanda interna y la creciente presión internacional.
El motor del crecimiento económico: la divergencia y las vulnerabilidades estructurales
El aumento en las exportaciones no es una fuerza monolítica. Su motor está en una situación de divergencia significativa: un giro poderoso hacia direcciones diferentes a las de los Estados Unidos se ve parcialmente compensado por un repunte amplio en el comercio. Al mismo tiempo, esto revela una vulnerabilidad crítica en la base económica de China.
La señal más dramática es la separación activa de los mercados estadounidenses. Las exportaciones hacia Estados Unidos han disminuido significativamente.Cayó un 30% en diciembre.Se trata de una nueva caída mensual, en su novena ocasión consecutiva. No se trata de un declive cíclico, sino de un cambio estructural, causado por las tensiones arancelarias y por políticas económicas deliberadamente diseñadas para forzar a los exportadores chinos a buscar nuevos mercados. Los datos muestran que las exportaciones hacia los Estados Unidos disminuyeron un 20%, mientras que las importaciones desde ese país cayeron un 14.6%. Este es el claro ejemplo de una separación económica planificada, que obliga a los exportadores chinos a buscar nuevos mercados.
Sin embargo, este rebote no se limita únicamente al ámbito de los Estados Unidos. Los datos de diciembre revelan una situación más compleja. Aunque las exportaciones aumentaron significativamente, las importaciones también crecieron un 5.7% en comparación con el año anterior. Este aumento en la demanda de bienes intermedios y materias primas indica que cierta actividad manufacturera interna está volviendo a operar, lo cual constituye un contrapeso al crecimiento impulsado por las exportaciones. Esto significa que el auge de las exportaciones no es solo el resultado de la demanda extranjera; también se trata de una forma de atraer insumos del extranjero para alimentar la producción nacional.
Aquí es donde la vulnerabilidad del modelo se hace evidente. La fortaleza del modelo se basa en una base doméstica débil. El aumento de las exportaciones es una consecuencia directa del consumo doméstico reducido y del mercado laboral débil. Estos factores limitan el interés de China por las importaciones provenientes del resto del mundo. Esto crea una dependencia peligrosa: la producción nacional de la economía depende cada vez más de los compradores extranjeros, mientras que la demanda interna sigue siendo baja. En la década de 1990, este modelo basado en las exportaciones contaba con un soporte doméstico más sólido, gracias al aumento de los ingresos y al crecimiento de la clase media, lo cual proporcionaba una base estable tanto para el consumo como para la inversión. Hoy en día, ese soporte ya no existe.

En resumen, se trata de un modelo de crecimiento que es estructuralmente frágil. Se basa en la desviación del mercado clave hacia otros sectores, y en una pequeña recuperación en las importaciones de bienes intermedios. Pero, fundamentalmente, depende de una demanda interna débil. Este modelo no es sostenible. Deja a la economía expuesta a cualquier posible deterioro en la demanda mundial o al endurecimiento de las barreras comerciales en otros lugares, como lo advirtió el FMI y lo confirmó la previsión cautelosa del Banco Mundial sobre el crecimiento económico. El auge es real, pero sus cimientos están construidos sobre arena movediza.
Implicaciones financieras y políticas: Una base frágil
La divergencia macroeconómica del año 2025 se traduce directamente en riesgos tangibles para los balances de las empresas y en una situación difícil para el gobierno de Pekín. El superávit comercial récord, aunque es un indicio de la fortaleza de las exportaciones, crea una base frágil que puede llevar a represalias y socavar la sostenibilidad a largo plazo del modelo de crecimiento económico.
La amenaza más inmediata se refiere al entorno externo. La China…Rekord mundial en superávit comercial: 1.19 billones de dólaresEs un punto de conflicto político y económico. Este exceso de producción, causado por una débil demanda interna, se considera un obstáculo para el sistema global. Como advirtió el economista Eswar Prasad, esto podría provocar la implementación de medidas proteccionistas por parte de los principales socios comerciales, algo que Beijing ha intentado evitar. Esto representa un riesgo financiero directo para los exportadores, ya que sus márgenes de beneficio y acceso al mercado podrían verse reducidos debido a las tarifas retaliativas, especialmente si la política comercial de Estados Unidos se vuelve aún más restrictiva. El modelo de los años 90 no enfrentó tales problemas; hoy en día, el auge de las exportaciones está contribuyendo activamente a crear condiciones geopolíticas negativas que amenazan este modelo.
Para los actores corporativos, el aumento en diciembre presenta una ambigüedad clásica. El incremento del 6.6% en las exportaciones podría reflejar un aumento cíclico en los inventarios, o bien un patrón estacional único. No necesariamente se trata de una tendencia duradera. Lo más preocupante es el riesgo a largo plazo que implica este cambio estructural hacia mercados diferentes a los de Estados Unidos.Seis meses consecutivos de disminución en los envíos a América.Esto representa una separación gestionada, no un rechazo temporal. Aunque los exportadores han diversificado sus actividades, este cambio implica el costo de reconstruir las relaciones con los clientes y lidiar con nuevas regulaciones. Todo esto reduce la rentabilidad y aumenta la complejidad operativa.
En el ámbito político, el gobierno ha logrado sus objetivos.Objetivo del 5% del PIBEsto oculta un fracaso aún mayor. El crecimiento se debió a una expansión a dos velocidades: mientras que la producción industrial y las exportaciones continuaron aumentando, la demanda interna disminuyó drásticamente. Este resultado socava directamente el objetivo de reequilibrar la economía hacia una economía basada en el consumo. El exceso de producción es un síntoma de este desequilibrio, no una solución. Como señaló el Banco Mundial, esta situación desigual crea vulnerabilidades que persistirán hasta el año 2026. El crecimiento global disminuirá, y la debilidad de la demanda interna probablemente limitará la trayectoria económica. La cuestión política ahora es muy importante: es necesario reorientar los recursos desde el sector de exportaciones e inversiones hacia el fomento del consumo familiar. Pero esto requiere un gran cambio en la dirección de los esfuerzos, algo que se dificulta por el propio exceso de producción, que ha sido el motor del crecimiento reciente. La base de esta situación es frágil; se basa en una demanda externa y en la buena voluntad política, algo que no está garantizado que dure mucho tiempo.
Catalizadores y puntos de observación: El camino hacia un reequilibrio
La pregunta crítica ahora es si China puede utilizar su fuerza en las exportaciones como un punto de partida para realinear sus economías. O bien, ¿está destinada a seguir viviendo en un ciclo vulnerable, dependiente de las exportaciones? El camino a seguir depende de tres factores clave y puntos de control. Cada uno de ellos representa una prueba de la determinación del gobierno y de la solidez fundamental de la economía.
En primer lugar, la trayectoria de la política comercial de los Estados Unidos será un catalizador directo para el aumento de la demanda de exportaciones. Además, representará una prueba en tiempo real del enfoque de desacoplamiento gestionado.Los esfuerzos de la administración Trump por aumentar las tarifas a las exportaciones chinasRepresentan una amenaza real para el mercado del cual China está intentando alejarse. Cualquier anuncio de nuevas tarifas no solo reduciría las ganancias de los exportadores, sino que también indicaría un endurecimiento del entorno geopolítico. Esto obligaría a una recalibración dolorosa, lo que pondría a prueba la solidez de los esfuerzos de China por diversificar sus actividades comerciales. Potencialmente, esto podría provocar una desaceleración aún mayor en los volúmenes de exportación. Por ahora, la serie de nueve meses de disminución en los envíos a Estados Unidos demuestra que el cambio está en marcha. Pero Estados Unidos sigue siendo un punto de referencia crucial para la percepción global y los riesgos políticos.
En segundo lugar, y de forma más fundamental, está la trayectoria del gasto consumidor en China y del mercado laboral. Estos son los factores que deben ser gestionados para reducir la dependencia de las importaciones y disminuir el excedente comercial histórico. Este excedente es una función directa del débil consumo de los hogares, lo cual, a su vez, se debe a un mercado laboral débil, que aún no ha recuperado el nivel previo a la pandemia en términos de empleo en el sector de servicios. La situación es clara: el crecimiento sostenido de las ventas minoristas y los ingresos de los hogares es la única forma de impulsar la demanda interna de bienes y servicios extranjeros, reduciendo así la dependencia de la economía de los compradores extranjeros. Sin un aumento visible y duradero en el consumo, el modelo basado en las exportaciones seguirá estando estructuralmente desequilibrado.
En tercer lugar, el compromiso del gobierno para reequilibrar la economía se manifestará en las directrices del próximo Plan Quinquenal. Dentro de los círculos políticos chinos, existe un creciente reconocimiento de que la dependencia de la economía en las inversiones y exportaciones relacionadas con la industria manufacturera no es sostenible ni desde el punto de vista político ni económico. El plan debe incluir medidas concretas y efectivas para dirigir los recursos hacia el consumo doméstico y los servicios. Esto requerirá un cambio significativo en las políticas gubernamentales, pasando de la retórica a medidas concretas que realmente aumenten el ingreso disponible y la confianza de los consumidores. El plan quinquenal será el indicador más claro de si los líderes consideran esto como una prioridad o simplemente como una cuestión secundaria.
La base de referencia para la resiliencia de la economía es la proyección del Banco Mundial para el año 2026. El banco ha emitido una perspectiva cautelosa, reflejando las vulnerabilidades de esta economía con dos velocidades de crecimiento. Si el gobierno no toma medidas decisivas en el mercado laboral y en el consumo, y si las presiones externas se intensifican, la economía tendrá dificultades para mantener su ritmo de crecimiento. El superávit récord del año 2025 fue un logro, pero es un logro frágil. El próximo año mostrará si China podrá aprovechar sus capacidades manufactureras para construir una base más equilibrada, o si seguirá dependiendo de los caprichos del comercio mundial y de las limitaciones de su propia demanda interna.



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