El crecimiento impulsado por las exportaciones de China: un regreso al modelo de los años 90, pero con algunas modificaciones modernas.

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
lunes, 19 de enero de 2026, 1:09 am ET5 min de lectura

Los datos de 2025 presentan una dicotomía clara y familiar. Por un lado, las exportaciones de China volvieron a crecer, logrando un fuerte rebote que superó los niveles históricos. Por otro lado, el sector interno se encontraba en una situación de desequilibrio estructural, lo cual refleja una situación similar a la del pasado, pero ahora en un contexto mundial más hostil.

La oleada de diciembre fue decisiva. Las exportaciones aumentaron significativamente.

Desde un año atrás, la tendencia ha sido cada vez más acelerada desde noviembre, superando de manera decisiva las expectativas de los analistas. Este impulso ha llevado al superávit comercial anual a un nivel récord: 1,19 billones de dólares. Lo que es más importante que ese número es el impacto que esto tiene en la economía nacional. Según los datos oficiales…Una oportunidad que no se veía desde el año 1997. Este es el verdadero enigma: una fuerte recuperación en las exportaciones, que ahora es el principal motor de crecimiento.

Esta estrategia representa, en realidad, una vuelta al modelo basado en las exportaciones, que fue el motor del desarrollo de China en la década de 1990. En aquel entonces, esa estrategia era un proyecto nacional deliberado, cuyo objetivo era movilizar recursos para construir un sector manufacturero orientado hacia los mercados extranjeros. El perfil del país para el año 2025 refleja ese mismo modelo.

Pero el contexto es fundamentalmente diferente. La base doméstica que alguna vez sirvió de soporte para este modelo ahora está más débil. Las ventas minoristas aumentaron solo un 0.9% en diciembre, y la inversión en activos fijos disminuyó un 3.8% en 2025. Esto crea una dependencia peligrosa, ya que la salud económica del país depende de la demanda mundial.

El entorno geopolítico añade un nuevo factor de tensión. Aunque las exportaciones se han diversificado hacia mercados no pertenecientes a los Estados Unidos, este aumento ha generado preocupación en el extranjero. El superávit comercial récord se considera una amenaza para el sistema comercial mundial. Funcionarios como la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, instan a Pekín a abandonar la dependencia de las exportaciones. Esto crea una limitación estructural que el modelo de los años 90 no enfrentó. El repunte de las exportaciones es real, pero su sostenibilidad ahora está en duda, ya que se encuentra entre una demanda interna débil y la creciente presión internacional.

El motor del boom económico: la divergencia y las vulnerabilidades estructurales

El aumento en las exportaciones no es una fuerza monolítica. Su motor radica en una clara divergencia entre los diferentes países exportadores. Un giro decisivo hacia direcciones distintas de Estados Unidos se ve parcialmente compensado por un repunte del comercio en general. Al mismo tiempo, esto revela una vulnerabilidad importante en la base económica de China.

La señal más importante es la separación activa de los mercados estadounidenses. Las exportaciones hacia América…

Esto representa una nueva caída mensual, en su noveno mes consecutivo. No se trata de una tendencia cíclica, sino de un cambio estructural, causado por las tensiones arancelarias y por decisiones políticas deliberadas. Los datos muestran que las exportaciones hacia los Estados Unidos disminuyeron un 20%, mientras que las importaciones desde ese país descendieron un 14,6%. Este es el claro ejemplo de una separación económica planificada, lo que obliga a los exportadores chinos a buscar nuevos mercados.

Sin embargo, el efecto positivo no se limita únicamente al sector estadounidense. Los datos de diciembre revelan una situación más compleja. Aunque las exportaciones aumentaron significativamente, las importaciones también crecieron un 5.7% en comparación con el año anterior. Este aumento en la demanda de bienes intermedios y materias primas indica que cierta actividad manufacturera interna está volviendo a operar, lo cual constituye un contrapeso al crecimiento impulsado por las exportaciones. Esto significa que el auge de las exportaciones no se debe únicamente a la demanda extranjera; también hay una demanda de insumos procedentes del exterior para alimentar la producción.

Aquí es donde la vulnerabilidad del modelo se hace evidente. La fortaleza del modelo se basa en una base doméstica débil. El resurgimiento de las exportaciones es una consecuencia directa del consumo familiar reducido y del mercado laboral débil. Estos factores limitan el interés de China por las importaciones provenientes del resto del mundo. Esto genera una dependencia peligrosa: la producción doméstica de la economía depende cada vez más de los compradores extranjeros, mientras que la demanda interna sigue siendo baja. En la década de 1990, este modelo basado en las exportaciones contaba con un pilar doméstico más sólido, gracias al aumento de los ingresos y a la creciente clase media, lo cual proporcionaba una base estable tanto para el consumo como para la inversión. Hoy en día, ese pilar ya no existe.

En resumen, se trata de un modelo de crecimiento que es estructuralmente frágil. Se basa en la desviación de una mercado clave, y se sostiene gracias a un ligero aumento en las importaciones de bienes intermedios. Pero, fundamentalmente, depende de una demanda interna débil. Este modelo no es sostenible. Deja a la economía expuesta a cualquier posible deterioro en la demanda mundial o al endurecimiento de las barreras comerciales en otros países. Como lo advirtió el FMI, y como lo refleja también la previsión cautelosa del Banco Mundial sobre el crecimiento económico. El auge es real, pero sus cimientos están construidos sobre arena movediza.

Implicaciones financieras y políticas: Una base frágil

La divergencia macroeconómica del año 2025 se traduce directamente en riesgos tangibles para los balances financieros de las empresas, así como en una situación difícil para las políticas económicas en Pekín. El superávit comercial récord, aunque es un indicio de la fortaleza de las exportaciones, crea una base frágil que puede llevar a represalias y socavar la sostenibilidad a largo plazo del modelo de crecimiento.

La amenaza más inmediata se refiere al entorno externo. La situación en China…

Es un punto de conflicto político y económico. Este exceso de producción, causado por una débil demanda interna, se considera como un obstáculo para el sistema global. Como advirtió el economista Eswar Prasad, esto puede provocar la implementación de medidas proteccionistas por parte de los principales socios comerciales, lo cual refleja exactamente las mismas medidas arancelarias que Pekín ha intentado evitar. Esto representa un riesgo financiero directo para los exportadores, ya que sus márgenes de beneficio y acceso al mercado podrían verse reducidos debido a las tarifas retaliatorias, especialmente si la política comercial de Estados Unidos se vuelve aún más dura. El modelo de los años 90 no enfrentó tales problemas; hoy en día, el auge de las exportaciones está contribuyendo activamente a crear condiciones geopolíticas negativas que amenazan este modelo económico.

Para los actores corporativos, el aumento en diciembre presenta una clara ambigüedad. El incremento del 6.6% en las exportaciones podría reflejar un aumento cíclico en los inventarios o un patrón estacional ocasional, y no necesariamente un trend duradero. Lo más preocupante es el riesgo a largo plazo relacionado con la desviación de las operaciones hacia mercados diferentes al de Estados Unidos.

Esto representa un desacoplamiento gestionado, no un revés temporal. Aunque los exportadores han diversificado sus operaciones, este cambio implica el costo de reconstruir las relaciones con los clientes y lidiar con nuevos reglamentos. Todo esto reduce la rentabilidad y aumenta la complejidad operativa.

En el ámbito político, el gobierno ha logrado lo siguiente:

Esto encubre una falla aún más profunda. El crecimiento económico se debió a una expansión a dos velocidades: mientras que la producción industrial y las exportaciones continuaron aumentando, la demanda interna disminuyó drásticamente. Este resultado socava directamente el objetivo de reequilibrar la economía hacia una economía basada en el consumo. El exceso de producción es un síntoma de este desequilibrio, no una solución. Como señaló el Banco Mundial, esta situación desigual crea vulnerabilidades que persistirán hasta el año 2026. El crecimiento global será limitado, y la debilidad de la demanda interna probablemente restringirá la trayectoria económica. La tarea política ahora es muy importante: es necesario reorientar los recursos desde el sector de las exportaciones e inversiones hacia el fomento del consumo doméstico. Pero esto se vuelve más difícil debido al mismo exceso de producción que ha sido el motor del crecimiento reciente. La base sobre la cual se construye la economía es frágil; se basa en la demanda externa y en la buena voluntad política, pero estas condiciones no son garantizadas para durar.

Catalizadores y puntos de control: El camino hacia un reequilibrio

La pregunta crítica ahora es si China puede utilizar su fuerza en las exportaciones como un punto de partida para reequilibrar su economía, o si está destinada a permanecer en un ciclo vulnerable, dependiente de las exportaciones. El camino a seguir depende de tres factores clave y puntos de control. Cada uno de ellos representa una prueba para la determinación del gobierno y para la salud fundamental de la economía.

En primer lugar, la trayectoria de la política comercial de Estados Unidos será un catalizador directo para el aumento de la demanda de exportaciones. Además, servirá como una prueba en tiempo real del éxito o fracaso de la tendencia hacia una separación gestionada entre las diferentes áreas de la economía.

Representan una amenaza real para el mercado del cual China está optando por alejarse. Cualquier anuncio de nuevas tarifas no solo reduciría los márgenes de los exportadores, sino que también indicaría un endurecimiento del entorno geopolítico. Esto obligaría a una recalibración dolorosa, lo que pondría a prueba la solidez de los esfuerzos de China por diversificar sus actividades comerciales. Potencialmente, esto podría causar una desaceleración aún mayor en los volúmenes de exportación. Por ahora, la serie de 9 meses de disminución en las exportaciones hacia Estados Unidos demuestra que el cambio está en marcha. Pero Estados Unidos sigue siendo un punto de referencia importante para la percepción global y los riesgos políticos.

En segundo lugar, y de forma más fundamental, está la trayectoria del gasto consumidor en China y del mercado laboral. Estos son los factores que deben ser gestionados para reducir la dependencia de las importaciones y disminuir el exceso comercial que se ha registrado. Este exceso comercial es una consecuencia directa de un consumo doméstico débil, lo cual, a su vez, se debe a un mercado laboral débil, que aún no ha recuperado el nivel de empleo que tenía antes de la pandemia. La solución está clara: el crecimiento sostenido de las ventas minoristas y de los ingresos de los hogares es la única manera de estimular la demanda interna de bienes y servicios extranjeros, reduciendo así la dependencia de la economía de los compradores extranjeros. Sin un aumento visible y duradero en el consumo, el modelo basado en las exportaciones seguirá siendo estructuralmente desequilibrado.

En tercer lugar, el compromiso del gobierno para reequilibrar la economía se manifestará en los indicadores del próximo Plan Quinquenal. Existe una creciente conciencia entre los expertos chinos de que la dependencia de la economía en las inversiones y exportaciones relacionadas con la manufactura no es sostenible desde el punto de vista político y económico. El plan debe contener políticas concretas y factibles para dirigir los recursos hacia el consumo doméstico y los servicios. Esto requerirá un cambio significativo en las políticas actuales, pasando de la retórica a medidas que realmente aumenten el ingreso disponible y la confianza de los consumidores. El plan quinquenal será el indicador más claro de si el liderazgo considera esto como una prioridad o simplemente como una cuestión secundaria.

El punto de referencia para la resiliencia de la economía es la previsión de la Banco Mundial para el año 2026. La entidad ha emitido una perspectiva cautelosa, lo que refleja las vulnerabilidades de esta economía con dos velocidades de desarrollo. Si el gobierno no toma medidas decisivas en el mercado laboral y en el consumo, y si las presiones externas se intensifican, la economía tendrá dificultades para mantener su dinamismo. El excedente récord del año 2025 fue un logro, pero es un logro frágil. El próximo año será un momento clave para ver si China puede aprovechar sus capacidades manufactureras para construir una base más equilibrada, o si seguirá estando sometida a los caprichos del comercio mundial y a los límites de su propia demanda interna.

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Julian West
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