El paradojo del carbón en China: el almacenamiento estratégico de carbón coincide con un declive estructural

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 18 de enero de 2026, 9:42 pm ET4 min de lectura

El mercado de carbón en China se encuentra en una situación paradójica. Por un lado, la producción está alcanzando nuevos niveles record.

La producción de carbón ha aumentado un 1,2% en comparación con el año anterior. Por otro lado, su uso principal en el sector energético está disminuyendo por primera vez en una década, ya que la generación de energía térmica ha disminuido en un 1%. Este es el verdadero enigma: ¿por qué el país extrae más carbón de lo que nunca antes, mientras que también consume menos carbón en sus centrales eléctricas?

La respuesta radica en una separación estratégica deliberada de las fuentes de energía. El aumento en la producción es una respuesta directa a los riesgos relacionados con la seguridad energética, que se destacaron durante la crisis del apagón de 2021. La política de Pekín ha sido construir un gran reservorio de energía interna, lo que garantiza que, incluso cuando el mix energético cambie, el país tenga suficiente carbón a disposición para evitar shocks en el suministro. El aumento en la producción es, en realidad, una estrategia de almacenamiento de reservas.

Mientras tanto, la disminución en la generación de energía térmica es un cambio estructural, provocado por el rápido reemplazo del carbón por fuentes de energía más limpias como la electricidad eólica y solar. La gran implantación de centrales eólicas y solares en el país ha permitido satisfacer la creciente demanda de energía, reduciendo la necesidad de que las centrales de carbón funcionen a plena capacidad. Este fenómeno ha contribuido a la acumulación de reservas de carbón, y a la disminución de los precios del carbón hasta un nivel mínimo en cuatro años, durante el verano pasado.

La pregunta importante en términos de inversión es: ¿hacia dónde se dirigirá esta compleja dinámica desde ahora en adelante? La doble misión del gobierno –mantener un reservorio estratégico de carbón y al mismo tiempo acelerar la transición hacia energías limpias– crea una situación de tensión en el mercado. La producción de carbón podría enfrentarse a presiones periódicas debido a las inspecciones de seguridad, como se vio en la segunda mitad de 2025. Sin embargo, la trayectoria a largo plazo del papel del carbón en la generación de energía parece indicar un declive continuo. Lo clave para los inversores es manejar esta situación: un sector donde la producción física está respaldada por políticas de seguridad, mientras que su función principal se está redefiniendo permanentemente debido a la transición hacia energías limpias.

El nuevo motor de demanda: un aumento en los productos químicos y una estabilidad en la demanda de energía

La separación de la producción de carbón del sector eléctrico se refleja ahora en el lado de la demanda. Esto indica que el mercado está en una fase de transición estructural. Mientras que las centrales eléctricas utilizan menos carbón, ha surgido un nuevo motor importante en el procesamiento industrial, especialmente en el sector químico. Este cambio es la principal razón por la cual la demanda total en el año 2025 sigue aumentando.

Incluso cuando el motor tradicional comienza a fallar.

Los números reflejan la situación de un mercado dividido en dos sectores. En los primeros ocho meses del año, el uso del carbón en la producción de productos químicos aumentó un 19%. Este crecimiento se debe a las buenas tasas de margen y a una alta utilización del carbón en esta industria. Esta recuperación industrial ha sido el factor clave que ha compensado la debilidad de la demanda en otros sectores. En contraste, el consumo de carbón en el sector energético disminuyó un 0.7% en términos anuales, a 1.7 mil millones de toneladas. La generación de energía hidroeléctrica y renovables continúa reemplazando gradualmente la generación mediante carbón.

Esta divergencia crea una situación compleja. Por un lado, la fuerte demanda del sector químico proporciona un soporte para los precios y apoya la producción nacional. Por otro lado, el estancamiento en la demanda de energía, causado por la transición energética, indica una reducción permanente del papel del carbón en la generación de electricidad. Los sectores relacionados con la construcción siguen siendo el principal obstáculo, lo que afecta negativamente a la actividad industrial en general. El resultado neto es un mercado en el que el crecimiento de la demanda se concentra en algunos procesos de alto valor y intensivos en energía, mientras que otros consumidores tradicionales enfrentan dificultades.

Para la perspectiva a largo plazo, esta bifurcación es crucial. El consumo total en el último trimestre dependerá de factores estacionales como las temperaturas invernales y la producción hidroeléctrica. Estos factores podrían generar un aumento temporal en la demanda de energía. Pero la tendencia general es clara: el perfil de la demanda está cambiando. Los reservas estratégicas acumuladas gracias a la producción récord no son solo una forma de protegerse contra cortes de electricidad, sino también un recurso para satisfacer esta nueva demanda industrial. La implicación de la inversión radica en prestar atención no solo a los números totales de la demanda, sino también a los sectores específicos que impulsan el consumo. En este sentido, el sector químico ofrece una narrativa de crecimiento más duradera, aunque sea más limitada.

Implicaciones en el mercado: precios, inventarios y dinamikas globales

Las tendencias nacionales ahora se reflejan directamente en los mecanismos de mercado, lo que tiene consecuencias claras para los precios, los inventarios y el transporte mundial de carbón térmico. La marcada disminución de la demanda por vía marítima es un factor principal que contribuye a la debilidad continua de los precios mundiales del carbón térmico. Las importaciones de carbón térmico desde China han disminuido aproximadamente un 14% en comparación con el año anterior, lo que genera una deficiencia total en el suministro.

La disminución del interés por parte del país ha sido un obstáculo constante en el mercado internacional.

Esta dinámica se hace más evidente en los mercados de transporte marítimo. La disminución en las importaciones chinas ha reducido directamente las toneladas-millas transportadas por los grandes barcos de tipo Capesize, que normalmente transportan carbón a través de los océanos. Como resultado, el volumen de toneladas-millas transportadas por estos barcos sigue siendo bajo, a pesar de algunas recuperaciones temporales. El cambio en el patrón comercial de China también está favoreciendo a otro tipo de barcos. La dependencia de China con respecto al carbón indonesio, que representa el 64% de sus importaciones desde 2022, ha aumentado la demanda por parte de los barcos más pequeños de tipo Panamax, que son más adecuados para ese tipo de comercio regional.

A nivel nacional, la combinación de un rendimiento récord y una reducción en el consumo de energía ha creado una situación de acumulación de reservas. Aunque los inventarios han aumentado, la tendencia a largo plazo indica una disminución en la dependencia de las importaciones. Los factores estructurales, como una producción doméstica más fuerte y recursos renovables que se expanden rápidamente, esperan continuar reduciendo la necesidad de importar carbón. Sin embargo, los factores estacionales podrían generar volatilidad temporal. A medida que la producción nacional disminuye durante el invierno y la demanda de calefacción aumenta, China podría reavivar temporalmente las importaciones para reabastecer sus reservas, especialmente desde Indonesia.

En resumen, se trata de un mercado en proceso de ajuste estructural. El precio global ha disminuido debido al uso del “búfer estratégico” por parte de China. La demanda de transporte marítimo también está cambiando a medida que evolucionan los flujos comerciales del país. Para los inversores, esto significa que la trayectoria a largo plazo favorece el aumento de los volúmenes de importaciones y una mayor exposición al segmento de buques de capacidad Capesize. Sin embargo, la demanda durante el invierno podría generar un breve aumento en los precios y la actividad de transporte marítimo, ofreciendo así un contrapunto a la tendencia estructural a largo plazo.

Catalizadores, riesgos y el camino hacia el pico del consumo de carbón

El camino que debe seguir el mercado de carbón en China depende de varias variables cruciales, las cuales determinarán si las tendencias actuales se mantienen o se invierten. El factor clave es el clima estacional. A medida que llega el invierno, las temperaturas más bajas y la mayor demanda de calefacción podrían generar un aumento temporal en la demanda de energía, lo que podría reactivar la demanda de importaciones para reconstruir los stocks estratégicos. Sin embargo, este período estacional probablemente sea breve, teniendo en cuenta la tendencia estructural de declive a largo plazo.

El factor más importante es el ritmo de la transición energética en China. La ambición del país de alcanzar un consumo máximo de carbón está siendo puesta a prueba debido al equilibrio entre el desarrollo de las energías renovables y la retirada de las centrales térmicas de carbón. Aunque la energía eólica y solar han logrado satisfacer la creciente demanda y reemplazar al carbón en el sector eléctrico, el constante esfuerzo del gobierno por garantizar la seguridad energética implica que la producción de carbón seguirá siendo elevada. El riesgo principal es que, si la capacidad de las energías renovables y la infraestructura eléctrica no logran seguir el ritmo del aumento de la demanda, ese “reservorio estratégico” podría disminuir, lo que podría causar una crisis de suministro y perturbar el equilibrio actual.

A nivel mundial, el apoyo político en otras importantes economías podría cambiar la dinámica del mercado. La Agencia Internacional de Energía pronostica que la demanda mundial de carbón se estabilizará, con una disminución lenta en China (menos del 1% anual en promedio). Sin embargo, esta situación global no es uniforme. En los Estados Unidos, por ejemplo, el apoyo político y los precios más altos del gas han llevado a un aumento en la demanda de carbón.

Si intervenciones políticas similares ganan impulso en otros lugares, podrían servir como un punto de apoyo para los precios y la demanda a nivel mundial. Esto, a su vez, podría mitigar los efectos negativos que supone el retiro gradual de China del mercado global. Por otro lado, una aceleración rápida en la adopción de energías limpias en todo el mundo intensificaría la competencia y aumentaría aún más los precios.

En resumen, el mercado está en una fase de estabilidad, no de colapso. El papel de China es fundamental, pero su declive se ve compensado por los cambios regionales y por la demanda constante de carbón para la producción de productos químicos. Para los inversores, esto representa una situación en la que el declive se gestiona de manera ordenada. Los stocks estratégicos acumulados gracias a las altas producciones ofrecen un respaldo, pero la trayectoria a largo plazo es clara: el papel del carbón en la generación de energía está siendo redefinido permanentemente. El camino hacia el pico de producción de carbón no estará determinado por un único evento, sino por la interacción entre factores como el clima, las políticas y la expansión constante de alternativas más limpias.

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Julian West
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