El paradojo del carbón en China: el almacenamiento estratégico de carbón coincide con un declive estructural
El mercado de carbón en China se encuentra en una situación paradójica. Por un lado, la producción está alcanzando nuevos niveles recordables.483 mil millones de toneladas en el año 2025La producción de carbón ha aumentado un 1.2% en comparación con el año anterior. Por otro lado, su uso principal en el sector energético está disminuyendo por primera vez en una década, ya que la generación de energía térmica ha caído un 1%. Este es el verdadero enigma: ¿por qué el país extrae más carbón que nunca, mientras que también consume menos carbón en sus centrales eléctricas?
La solución radica en una separación estratégica deliberada de las diferentes fuentes de energía. El aumento en la producción es una respuesta directa a los riesgos relacionados con la seguridad energética, que se destacaron durante la crisis del apagón de 2021. La política de Pekín ha sido construir un gran reservorio interno de energía, lo que garantiza que, incluso cuando el mix de fuentes de energía cambie, el país tenga suficiente carbón a disposición para evitar shocks en el suministro. El aumento en la producción representa, en realidad, una estrategia de almacenamiento de recursos.
Mientras tanto, la disminución en la generación de energía térmica es un cambio estructural, causado por la rápida sustitución del carbón por fuentes de energía más limpias. La implementación masiva de tecnologías eólicas y solares en el país ha permitido satisfacer la creciente demanda de energía, reduciendo la necesidad de que las centrales térmicas funcionen a plena capacidad. Este fenómeno ha contribuido a la acumulación de reservas de carbón, y también ha llevado a que los precios del carbón hayan alcanzado su nivel más bajo en cuatro años, durante el verano pasado.
La pregunta importante en materia de inversiones es: ¿hacia dónde se dirige esta compleja dinámica a partir de ahora? La doble misión del gobierno –mantener un reservorio estratégico de carbón y al mismo tiempo acelerar la transición hacia energías limpias– crea una situación de tensión en el mercado. La producción de carbón podría enfrentarse a presiones periódicas debido a las inspecciones de seguridad, como se observó en la segunda mitad de 2025. Sin embargo, la trayectoria a largo plazo del papel del carbón en la generación de energía parece indicar un declive continuo. Lo importante para los inversores es saber cómo manejar esta situación: un sector donde la producción física está respaldada por políticas de seguridad, mientras que su función principal se está redefiniendo permanentemente debido a la transición hacia energías limpias.
El nuevo motor de demanda: un aumento en los productos químicos y una estabilidad en la demanda de energía

La separación de la producción de carbón del sector eléctrico se refleja ahora en el lado de la demanda. Esto indica que el mercado está en una fase de transición estructural. Mientras que las centrales eléctricas utilizan menos carbón, ha surgido un nuevo motor importante en el procesamiento industrial, especialmente en el sector químico. Este cambio es la principal razón por la cual la demanda total para el año 2025 sigue aumentando.Un 1% más alto en comparación con el año anterior.Incluso cuando el motor tradicional comienza a fallar.
Los números reflejan la situación de un mercado dividido en dos sectores. En los primeros ocho meses del año, el uso del carbón en la producción de productos químicos aumentó un 19%. Esto se debió a las altas ganancias y al alto nivel de utilización de la energía carbónica en esta industria. Esta recuperación industrial ha sido el factor clave que ha compensado la debilidad de la demanda en otros sectores, convirtiendo así a la industria del carbón en el principal motor de crecimiento en China. En contraste, el consumo de carbón en el sector eléctrico disminuyó un 0.7% en términos anuales, a 1.7 mil millones de toneladas. Esto se debe a que la generación de energía hidroeléctrica y renovables sigue superando a la generación con carbón.
Esta divergencia crea una situación compleja. Por un lado, la fuerte demanda del sector químico proporciona un soporte para los precios y fomenta la producción nacional. Por otro lado, el estancamiento en la demanda de energía, debido a la transición hacia fuentes de energía más limpias, indica una reducción permanente del papel del carbón en la generación de electricidad. Los sectores relacionados con la construcción siguen siendo el principal obstáculo, afectando negativamente la actividad industrial en general. El resultado neto es un mercado en el que el crecimiento de la demanda se concentra en unos pocos procesos que requieren mucha energía, mientras que otros consumidores tradicionales enfrentan dificultades.
En cuanto a la perspectiva futura, esta bifurcación es crucial. El consumo total en el último trimestre dependerá de factores estacionales como las temperaturas invernales y la producción hidroeléctrica. Estos factores podrían generar un aumento temporal en la demanda de energía. Pero la tendencia general es clara: el perfil de la demanda está cambiando. Los reservas estratégicas acumuladas gracias a la producción récord no son solo una forma de protegerse contra cortes de electricidad, sino también un recurso para satisfacer esta nueva demanda industrial. La implicación de esta inversión es que hay que centrarse en los sectores específicos que impulsan el consumo. En este sentido, la industria química ofrece una narrativa de crecimiento más sostenible, aunque sea más limitada en términos de alcance.
Implicaciones en el mercado: precios, inventarios y dinamikas globales
Las tendencias nacionales ahora se reflejan directamente en los mecanismos del mercado, lo que tiene consecuencias claras para los precios, los inventarios y el transporte mundial de carbón térmico. La drástica disminución en la demanda por vía marítima es un factor importante que contribuye a la debilidad continua de los precios mundiales del carbón térmico. Las importaciones de carbón térmico desde China han disminuido en aproximadamente un 14% en comparación con el año anterior.52 millones de toneladas hasta la fecha.La reducida demanda del país ha sido un obstáculo constante en el mercado internacional.
Esta dinámica es especialmente evidente en los mercados de transporte marítimo. La disminución en las importaciones chinas ha reducido directamente las toneladas-millas transportadas por los grandes barcos de tipo Capesize, que normalmente transportan carbón a través de los océanos. Como resultado, las toneladas-días transportados por estos barcos siguen siendo bajas, a pesar de los aumentos temporales en las cantidades transportadas. El cambio en el patrón comercial de China también está favoreciendo a otro tipo de barcos. La dependencia de China con respecto al carbón indonesio, que ha representado el 64% de sus importaciones desde 2022, ha aumentado la demanda por parte de los barcos más pequeños de tipo Panamax, que son más adecuados para ese tipo de comercio regional.
En el ámbito doméstico, la combinación de un rendimiento récord y una reducción en el consumo de energía ha creado una situación propicia para el almacenamiento de reservas. Aunque los inventarios han aumentado, la tendencia a largo plazo indica una disminución en la dependencia de las importaciones. Los factores estructurales, como una producción nacional más fuerte y una expansión rápida de las fuentes de energía renovable, esperan que continúen reduciendo la necesidad de importar carbón. Sin embargo, los factores estacionales podrían causar volatilidad temporal. A medida que la producción doméstica disminuye durante el invierno y la demanda de calefacción aumenta, China podría reanudar temporalmente las importaciones para reabastecer sus reservas, especialmente de Indonesia.
En resumen, se trata de un mercado en proceso de ajuste estructural. El precio mundial ha disminuido debido al “búfer estratégico” que impone China. La demanda de transporte también está cambiando a medida que evolucionan las corrientes comerciales del país. Para los inversores, esto significa que la trayectoria a largo plazo favorece un volumen menor de importaciones y una mayor exposición a los barcos de gran tamaño. Sin embargo, la demanda estacional durante el invierno podría generar un breve aumento en los precios y en la actividad de transporte, lo cual constituye un contrapunto a la tendencia estructural a largo plazo.
Catalizadores, riesgos y el camino hacia el pico del consumo de carbón
El camino que seguirá el mercado del carbón en China depende de varias variables cruciales que determinarán si las tendencias actuales se mantienen o se invierten. El factor que más influye en este proceso es el clima estacional. A medida que llega el invierno, las temperaturas más bajas y la mayor demanda de calefacción podrían generar un aumento temporal en la demanda de energía eléctrica, lo que podría reactivar la demanda de importaciones para reabastecer los inventarios estratégicos. Sin embargo, este período estacional probablemente sea breve, teniendo en cuenta la disminución estructural a largo plazo.
El factor más importante es el ritmo de la transición energética interna de China. La ambición del país de alcanzar un consumo máximo de carbón está siendo puesta a prueba debido al equilibrio entre el uso de energías renovables y la retirada de las centrales térmicas de carbón. Mientras que la energía eólica y solar han logrado satisfacer la creciente demanda y sustituir al carbón en el sector eléctrico, el continuo esfuerzo del gobierno por garantizar la seguridad energética significa que la producción de carbón seguirá siendo elevada. El riesgo principal es que, si la capacidad de generación de energías renovables y la infraestructura eléctrica no logran mantener el ritmo de crecimiento de la demanda, ese “reservorio estratégico” podría disminuir, lo que podría causar una crisis de suministro y perturbar el equilibrio actual.
A nivel mundial, el apoyo político en otras importantes economías podría cambiar la dinámica del mercado. La Agencia Internacional de Energía pronostica que la demanda mundial de carbón se estabilizará, con una disminución lenta en China (menos del 1% anual en promedio). Sin embargo, esta situación global es desigual. En los Estados Unidos, por ejemplo, el apoyo político y los altos precios del gas han llevado a una proyección de…Un aumento del 8% en la demanda de carbón para el año 2025.Si las intervenciones políticas similares ganaran impulso en otros lugares, podrían servir como un respaldo para los precios y la demanda mundiales. De este modo, se podría mitigar el impacto negativo que provoca la retirada gradual de China del mercado global. Por otro lado, una aceleración rápida en la adopción de energías limpias en todo el mundo intensificaría la competencia y llevaría a un aumento adicional de los precios.
En resumen, el mercado está en una fase de estabilidad, no de colapso. El papel de China es crucial, pero su declive se ve compensado por los cambios regionales y por la demanda constante de carbón para la producción de productos químicos. Para los inversores, esto representa una situación en la que el declive se gestiona de manera controlada. Los reservas estratégicas de carbón, obtenidas gracias a las altas producciones, sirven como respaldo, pero la trayectoria a largo plazo es clara: el papel del carbón en la generación de energía está siendo redefinido permanentemente. El camino hacia el pico máximo de producción de carbón no será determinado por un único evento, sino por la interacción entre factores meteorológicos, políticos y la expansión constante de alternativas más limpias.



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