Chevron advierte que el mercado del petróleo subestima los riesgos de perturbaciones físicas y de reajustes en los precios.

Generado por agente de IAMarcus LeeRevisado porAInvest News Editorial Team
lunes, 23 de marzo de 2026, 8:15 pm ET5 min de lectura
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El mercado de petróleo está enviando un mensaje claro, aunque contradictorio. La parte inferior de la curva indica que se trata de una situación de shock severo e inmediato. Por otro lado, la parte superior de la curva indica que se espera un rápido retorno a la normalidad. Esta es, en resumen, la esencia de una situación de retroalimentación negativa. Hasta la semana pasada…El precio del WTI para el mes en curso estaba cerca de los 90 dólares por barril.Y el precio de Brent supera los 100 USD/barril. Sin embargo, la estructura de precios disminuye constantemente; se proyecta que los precios llegarán a rondar los 60 USD/barril para el año 2033. Esta tendencia indica que se trata de una situación de corto plazo. El mercado asigna un alto riesgo a la próxima etapa, debido a las tensiones geopolíticas en el Estrecho de Ormuz. Pero se espera que la normalización de la oferta y la demanda en el futuro reduzca ese riesgo en unos años.

La señal se ve reforzada por la constante tensión en los productos refinados. Mientras que los futuros de petróleo crudo parecen superar la crisis, la caída rápida del precio del diésel sigue siendo significativa. En abril, el precio del gasóleo con bajo contenido de azufre en ICE era de más de 1,100 USD/t. Esto refleja la continua tensión en los balances de los productos derivados, lo cual es una señal clara de que la perturbación ya está afectando a la economía real. Las liberaciones de existencias de emergencia y la estabilidad en la producción de OPEC+ están ayudando a mitigar los efectos negativos. Pero la estructura de la curva del mercado indica que este respaldo podría durar, y que el conflicto no se convertirá en un bloqueo prolongado del suministro.

Sin embargo, los ejecutivos de la industria energética ven las cosas de manera diferente. Mike Wirth, director general de Chevron, sostiene que el mercado subestima el impacto físico que las acciones de las empresas en este sector pueden tener. Él señala que…Cierre del Estrecho de OrmuzSe trata de una fuente de perturbación tangible y continua, que no está completamente reflejada en los precios. Según Wirth, la oferta actual de petróleo y gas es significativamente menor de lo que indican los contratos futuros. Mucha de la materia prima no llega al mercado. Esto crea una desigualdad fundamental entre el precio teórico y la realidad física. Este vacío podría cerrarse con un aumento brusco en los precios, si el conflicto continúa.

En resumen, se trata de una situación típica de tensión en el ciclo macroeconómico. El mercado está valorando un evento geopolítico a corto plazo, confiando en las respuestas políticas y en la futura oferta para poder reiniciar el ciclo económico. Sin embargo, las pruebas físicas y los avisos de los ejecutivos sugieren que la disrupción podría ser más grave y duradera de lo que indica la situación actual. Este malajuste en los precios crea condiciones propicias para la volatilidad. El camino a largo plazo del ciclo económico está determinado por la expectativa de una resolución rápida, pero la trayectoria a corto plazo es vulnerable a shocks que fuerzan una reevaluación de la situación.

El shock de suministro: Disrupciones físicas frente a los precios de las futuras entregas

La magnitud de las posibles interrupciones es innegable. Aproximadamente…El 20% del flujo mundial de petróleo pasa por el Estrecho de Ormoz.Se trata de un corredor crítico, que ahora está sujeto a ataques militares y cierres por parte de las fuerzas armadas. La importancia de este paso estratégico se destaca por el hecho de que, antes del conflicto, había una gran cantidad de vehículos que podían circular por allí.Diariamente, pasan 20 millones de barriles de petróleo por este estrecho.La realidad física de esta perturbación es evidente; se trata de un shock en el suministro que el mercado está intentando cuantificar.

Los ejecutivos de las empresas energéticas advierten que los precios actuales del mercado podrían no reflejar adecuadamente esta presión física. En reuniones con el gobierno de Trump, los ejecutivos de Exxon Mobil, Chevron y ConocoPhillips alertaron de que las interrupciones en el suministro podrían continuar causando volatilidad en el mercado. Sus preocupaciones van más allá del petróleo crudo; el director ejecutivo de Exxon, Darren Woods, advirtió sobre una posible escasez de productos refinados. Esto coincide con lo que se mencionó anteriormente sobre la escasez de diésel disponible en el mercado. La mensaje de los ejecutivos es claro: el riesgo de un cierre prolongado es real, y la prima de riesgo actual del mercado podría ser demasiado baja.

Goldman Sachs proporciona un marco para evaluar ese “premio”. A fecha del 3 de marzo, la empresa estimó que los operadores demandaban aproximadamente…$14 más por un barril de petróleo.Esto sirve para compensar el aumento del riesgo de una interrupción total en el tráfico por parte del estrecho. Esta estimación se refiere a un escenario específico y limitado. Sin embargo, el informe señala un aspecto importante: los precios del petróleo pueden aumentar significativamente si el mercado exige un precio adicional por el riesgo de interrupciones prolongadas en el suministro. La curva actual del mercado, que proyecta un regreso a niveles cercanos a los 60 para el año 2033, implica una resolución rápida de la situación. Las advertencias de los ejecutivos y las pruebas físicas de la presión que ejercen los barcos indican que el precio podría ser más alto y que la situación podría durar más tiempo.

En resumen, existe una tensión entre un riesgo finito y modelado, por un lado, y un riesgo físico abierto, por otro. El mercado establece un precio para un shock de cuatro semanas, pero el punto crítico en términos de suministro, las advertencias sobre la escasez de productos refinados, y la historia de aumentos repentinos en los precios del petróleo durante períodos de incertidumbre, indican que el precio del riesgo podría continuar alto o incluso aumentar aún más. Esta diferencia entre la situación teórica y la realidad física es la principal vulnerabilidad.

El argumento contrapuente: Sobreexploración y cobertura política

La narrativa del shock de oferta alcista se enfrenta a un poderoso contraargumento, basado en el ciclo macroeconómico a largo plazo. Antes de esta crisis, el equilibrio entre oferta y demanda ya se inclinaba hacia una situación de exceso de oferta. Se esperaba que el crecimiento de la oferta mundial de petróleo, impulsado por los productores no pertenecientes a la OPEP y por la eliminación de los recortes en la producción establecidos por la OPEC+, superara el crecimiento moderado de la demanda. Esta dinámica de exceso de oferta preexistente constituye la base de la curva de precios del mercado, la cual espera un retorno a…Bajo de 60 USD/barril para el año 2033.En otras palabras, el ciclo ya se estaba encaminando hacia la normalización, lo que constituía un mecanismo de protección estructural contra una subida prolongada de los precios.

Las respuestas políticas están contribuyendo activamente a reforzar ese “amortiguador”. La Agencia Internacional de Energía y otras agencias han emitido reservas de emergencia para compensar el impacto físico inmediato. Lo más importante es que la Casa Blanca está considerando medidas para reducir directamente los precios.Aliviar las sanciones contra el petróleo rusoSe están utilizando reservas estratégicas para aumentar la oferta en el mercado. Estas medidas tienen como objetivo inundar el mercado con más suministros, lo cual sirve para contrarrestar directamente los efectos negativos causados por las perturbaciones en el suministro geopolítico. El enfoque de la administración en estas medidas indica que se reconoce la importancia de proteger el ciclo macroeconómico, definido por una abundante oferta global, a fin de evitar un shock inflacionario más amplio.

Esta política ya está teniendo un efecto tangible en los mercados financieros. El mercado de bonos, que es un indicador clave de la inflación y de las expectativas relacionadas con la política monetaria del Fed, ha reaccionado de manera intensa. Desde el inicio de la guerra…La rentabilidad de los bonos con vencimiento en 10 años ha aumentado en más de 40 puntos básicos.En solo tres semanas. Este movimiento indica que los comerciantes consideran un riesgo mayor de inflación sostenida. Esto podría obligar a la Reserva Federal a mantener una política monetaria más estricta por más tiempo. Los instrumentos políticos que se están discutiendo tienen como objetivo mitigar este riesgo, pero esto también genera tensión entre la necesidad de estabilizar los precios de la energía y el riesgo de reavivar la inflación.

En resumen, se trata de una lucha entre un impacto físico limitado y un ciclo macroeconómico resiliente. El mercado está valorando este evento a corto plazo, confiando en las respuestas políticas y en el suministro futuro para poder reiniciar el ciclo económico. Sin embargo, las pruebas físicas de la tensión en el sector naviero y las advertencias de los ejecutivos sugieren que la perturbación podría ser más grave y duradera de lo que indica la curva teórica. Esta diferencia entre la situación teórica y la realidad física es la principal vulnerabilidad del sistema.

Catalizadores y riesgos: ¿Qué podría romper este proceso de retroceso?

La fuerte contracción de los precios es una apuesta por un conflicto prolongado. La visión del mercado depende de una resolución rápida del conflicto. Pero el camino hacia ese objetivo está lleno de factores que podrían perturbar la estructura actual de precios. El principal factor que puede influir en esto es la duración y el alcance del conflicto con Irán. Hasta el lunes, no había signos de que el conflicto pudiera terminar pronto; además, hubo ataques contra infraestructuras importantes como la isla de Kharg y Fujairah.Los precios del petróleo se mantienen por encima de los 100 dólares por barril.Mientras este estancamiento de alto riesgo continúe, un conflicto prolongado, en el cual el Estrecho de Ormuz permanece cerrado durante semanas o meses, representa el mayor riesgo de que los precios aumenten. Esto obligaría al mercado a abandonar la esperanza de una solución rápida y, en cambio, a tener en cuenta un posible shock en el suministro a largo plazo. Es probable que esto haga que el precio del crédito caiga, convirtiendo esa situación en algo permanente.

Las medidas políticas constituyen un contrapotenciador. La Casa Blanca está considerando activamente medidas para inundar el mercado con suministros y así estabilizar la curva de demanda.Los funcionarios están buscando la forma de liberar grandes cantidades de recursos provenientes de las reservas de emergencia.Y potencialmente, se podrían eliminar las limitaciones en los envíos de crudo entre los puertos de los Estados Unidos. El Pentágono incluso ha propuesto planes para reabrir el estrecho; la administración espera que esto pueda suceder en unas semanas. Si estas medidas se llevan a cabo a gran escala, podrían reducir rápidamente el impacto del shock en el suministro a corto plazo, así como disminuir el riesgo y reducir la diferencia entre los precios del crudo. La advertencia de los ejecutivos de que reabrir el Estrecho de Ormuz podría ser la única solución real, destaca el poder de este instrumento político.

El patrón histórico añade otro nivel de riesgo. Las situaciones de retroalimentación severa suelen ocurrir tarde en las fases de aumento de precios del petróleo.Tienden a precedir una debilidad notable en los meses siguientes.Esto sugiere una posible trampa cíclica: si la guerra termina rápidamente y la política aplicada funciona bien, los precios extremos a corto plazo podrían disminuir significativamente. Esto daría lugar a un período de debilidad en los precios, a medida que el mercado se reinicia. La estructura actual, con precios futuros rápidamente ajustados, representa un shock severo; además, la curva de precios indica que los precios volverán a estar en los 60s para el año 2033. Todo esto crea condiciones favorables para una inversión. Sin embargo, los datos históricos muestran que estas estructuras temporales extremas pueden ser un indicador de inversión, pero no necesariamente una confirmación de un nuevo nivel de precios más alto.

En resumen, el mercado se encuentra entre dos fuerzas poderosas. La perturbación física y la escalada geopolítica están haciendo que los precios aumenten cada vez más. Sin embargo, el exceso de oferta inherente al ciclo macroeconómico, junto con las políticas aplicadas por el gobierno, intentan contener los daños y estabilizar la situación. La trayectoria del mercado estará determinada por cuál de estas dos fuerzas ganará la carrera.

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