La salida de la refinería de Chevron se acerca, mientras que la seguridad energética de California enfrenta una amenaza real.

Generado por agente de IAMarcus LeeRevisado porAInvest News Editorial Team
martes, 31 de marzo de 2026, 5:12 pm ET5 min de lectura
CVX--

El sector de la refinería en California está experimentando una disminución estructural y a lo largo de varios años. Este proceso ha cambiado radicalmente el panorama energético del estado y ha creado nuevas vulnerabilidades. El número de refinerías que operan actualmente ha disminuido significativamente.De 23 en el año 2000, a 14 al inicio del año 2024.Se espera que esta tendencia continúe, ya que se proyecta que el número de personas que trabajan en este sector disminuya a solo 11 personas para finales de 2026, una vez que entre en vigor las medidas de cierre de este sector. No se trata de una simple corrección del mercado; se trata de un ciclo macroeconómico impulsado por una combinación de factores políticos, económicos y relacionados con la transición energética.

Las refinerías restantes no solo son menos numerosas en número, sino que también están muy concentradas. Esto crea un cuello de botella en el suministro, ya que pocas instalaciones sirven a mercados regionales muy grandes.Las refinerías de Chevron en El Segundo y Richmond suministran respectivamente alrededor del 20% de las cantidades de gasolina necesarias para sus respectivas regiones.La concentración de la producción de combustible para aviones es aún mayor. En este caso, El Segundo representa el 40% del suministro de combustible en el sur de California. Esto significa que la operación de estos recursos es crucial para garantizar la disponibilidad de combustible y la estabilidad de sus precios en todo el estado.

Los factores que causan este declive son de naturaleza estructural y son costosos. Las empresas han señalado que los aumentos en los costos de cumplimiento normativo y las bajas márgenes de beneficio en la refinación son los principales motivos para la clausura de estas empresas. Estos problemas se ven agravados por la creciente incertidumbre política, como lo demuestra la presión del estado para imponer regulaciones climáticas más estrictas. El reciente aviso de Chevron a los reguladores destaca la amenaza existencial que enfrenta la industria: existe el riesgo de que 536,770 empleos en la industria petrolera se pierdan, y que los precios de la gasolina aumenten en más de un dólar por galón para el año 2030, según las reglas propuestas. Esta presión regulatoria, combinada con las difíciles condiciones económicas, ha hecho que la inversión a largo plazo en infraestructuras obsoletas sea insostenible para muchas empresas.

En resumen, California está pasando de una situación de autosuficiencia energética relativa a una situación de mayor dependencia externa. La reducción de las instalaciones de refinación, que se concentran en unas pocas empresas, convierte lo que antes era una cadena de suministro interno robusta en un sistema frágil. Esta vulnerabilidad estructural significa que el estado está ahora más expuesto a shocks externos, ya sea debido a las tensiones geopolíticas en las regiones productoras de petróleo o a los problemas en la red de importación cada vez más compleja que intenta llenar el vacío. El ciclo de declive a largo plazo ha preparado el terreno para un futuro energético más volátil y menos seguro.

Riesgos relacionados con las políticas y el compromiso en la transición energética

Los ambiciosos objetivos climáticos de California se enfrentan ahora a una dura realidad en materia de seguridad energética. Esto crea un riesgo considerable que podría agravarse debido a los acontecimientos mundiales. Los esfuerzos regulatorios del estado, especialmente las propuestas de cambios en su programa de “Cap and Invest”, amenazan la infraestructura necesaria para satisfacer sus propias necesidades energéticas. Chevron ha emitido una advertencia clara, diciendo a los líderes estatales que, si las modificaciones propuestas son aprobadas…Los precios de la gasolina aumentarán en más de un dólar por galón para el año 2030.La empresa sostiene que estas regulaciones pondrían en peligro las refinerías que todavía están en funcionamiento. Esto podría obligarlas a cerrar, y eliminar así una importante fuente de suministro interno. La presión regulatoria se suma a la ya precaria situación económica de las refinerías, lo que hace que la posibilidad de mantener las instalaciones en funcionamiento sea insostenible.

Esta vulnerabilidad se ve exacerbada por la profunda dependencia de California con respecto al petróleo extranjero. El estado importa petróleo desde otros países.El 70% de sus suministros de petróleo crudo proviene de ese lugar.Se trata de una dependencia que convierte las decisiones políticas locales en un problema de riesgo global. Cuando aumentan las tensiones geopolíticas, como ocurrió en la guerra con Irán, este modelo basado en el uso intensivo de importaciones se convierte en un canal directo para la volatilidad de los precios. El presidente de Chevron ha calificado esta dependencia como “un juego peligroso”. Además, señaló que la empresa obtiene petróleo de regiones donde actualmente existe escasez de recursos. En un ciclo macroeconómico en el que los precios del petróleo son muy sensibles a las interrupciones en el suministro en las principales áreas productoras, el mercado de combustible en California está ahora más expuesto que nunca.

El resultado es un sobreprecio innecesario, causado por la propia empresa. Los precios de la gasolina en California actualmente son…1.55 dólares por encima del promedio nacional.La Administración de Información Energética de los Estados Unidos atribuye casi toda esa diferencia al propio régimen regulador y fiscal del estado. No se trata de un beneficio resultante de la dinámica del mercado; se trata simplemente de un costo inherente a las políticas gubernamentales. El compromiso es claro: las regulaciones climáticas agresivas tienen como objetivo reducir las emisiones, pero al mismo tiempo debilitan la capacidad de refino y la seguridad en el suministro de energía, lo cual mantiene los precios estables y los combustibles disponibles. De esta manera, el estado corre el riesgo de pagar un precio elevado por uno de los problemas que causa el cambio climático: los choques en los precios de la energía y las posibles escasez de combustible.

Visto a través del prisma de los ciclos macroeconómicos, esta situación es precaria. Está en línea con una tendencia general: las políticas relacionadas con la transición energética, aunque son necesarias para la descarbonización a largo plazo, pueden generar inestabilidad a corto plazo si no se combinan con un plan de suministro sólido. Los altos precios y la concentración de la industria de refinación en California significan que el estado es menos resistente a las volatilidades geopolíticas y de mercado que caracterizan el ciclo mundial del petróleo. El riesgo político no se refiere solo a los costos futuros relacionados con el cumplimiento de las normativas, sino también a la fragilidad actual de un sistema que está siendo reestructurado sin un plan claro para mantener su funcionamiento.

Implicaciones de la seguridad energética sistémica y la defensa nacional

La política energética de California no es simplemente un asunto estatal; también constituye una vulnerabilidad macroeconómica y estratégica que tiene implicaciones en la defensa nacional. Las refinerías que aún existen en el estado no son simplemente empresas locales; son nudos cruciales en la infraestructura energética del país. Por ejemplo, las instalaciones de Chevron en El Segundo y Richmond suministran una gran parte del combustible para automóviles y aviones en la región del sur de California. Esta concentración significa que el funcionamiento adecuado de estas plantas es fundamental para más de 30 instalaciones militares que dependen de este combustible. Cuando una política estatal amenaza la viabilidad de estas refinerías, se socava directamente uno de los pilares fundamentales de la seguridad energética de Estados Unidos.

La vía regulatoria propuesta representa una negociación estratégica peligrosa. California está aumentando su dependencia del petróleo extranjero.El 70% de su suministro de petróleo crudo se obtiene a través de importaciones.Al mismo tiempo, esto reduce la capacidad de Chevron para refinar petróleo en el país. Como advirtió el presidente de Chevron, esta dependencia es un problema.“Juego peligroso”Especialmente cuando la oferta global está sobrecarga. La política del estado, al debilitar su propia base de refinación, en realidad transfiere una función energética crucial a los mercados internacionales inestables. Esto aumenta el costo macroeconómico que implican las fluctuaciones en los precios del petróleo a nivel mundial, convirtiendo así la política local en un medio directo para generar inflación y riesgos en la oferta de energía.

El costo económico de este compromiso es abrumador. Si las enmiendas propuestas al programa Cap-and-Invest son aprobadas, Chevron estima que…Podrían perderse 536,770 empleos en la industria del petróleo en ese estado.No se trata simplemente de un número en una hoja de cálculo. Este número representa la erosión de una base industrial bien remunerada y sindicalizada, que contribuye significativamente a los ingresos fiscales del estado y a la economía local. La política propuesta causaría una pérdida estructural de todo este sector, reemplazándolo por una cadena de suministro de combustible importado, que resultará más costosa.

Visto en el contexto del ciclo macroeconómico a largo plazo, esta situación no es sostenible. Se sacrifican los objetivos de la política climática a corto plazo en favor de una fragilidad energética a largo plazo y de un desequilibrio económico. El estado está eligiendo un camino que aumenta la dependencia de las importaciones, amenaza los suministros de combustible para la defensa nacional y conlleva la pérdida de empleos. Al mismo tiempo, se hace poco por abordar los factores globales que causan emisiones. En resumen, la transición energética de California crea un nuevo tipo de riesgo sistémico: un riesgo que no está limitado por las fronteras estatales, pero que puede desestabilizar los mercados regionales de combustible, poner en peligro la preparación de las fuerzas armadas y imponer un costo elevado y evitable a su propia economía.

Catalizadores, escenarios y lo que hay que vigilar

Las vulnerabilidades estructurales del sector de refinación en California están ahora listas para enfrentar una serie de pruebas concretas. El camino que se seguirá a corto plazo dependerá de una combinación de shocks operativos inminentes, decisiones políticas pendientes y el estado de los mercados mundiales de energía. Estos factores serán los que determinarán si la narrativa de declive a largo plazo se vuelve realidad o si es necesario recalibrar las políticas.

El factor que causa el impacto más inmediato es el aspecto operativo.La refinería de Benicia de ValeroLa planta, con una capacidad de 145,000 barriles por día, está programada para detener sus operaciones de refino a finales de abril de 2026. Esta clausura eliminará un nodo de suministro importante, aunque no dominante, del sistema. Dada la alta concentración de este sector, la pérdida de esta instalación agravará aún más la situación del suministro regional. Esto probablemente aumente la volatilidad de los precios en las semanas y meses siguientes. Se trata de un impacto a corto plazo que pondrá a prueba la resiliencia de la red de suministro restante.

El factor clave que impulsa esta política es la decisión de la Junta de Recursos Ambientales de California respecto a las propuestas de modificaciones en el programa de mercado de carbono del estado. Chevron ha instado a los funcionarios a reconsiderar esta decisión, advirtiendo que los cambios podrían tener consecuencias negativas.Se espera que los precios de la gasolina aumenten en más de 1 dólar por galón para el año 2030.Esto acelerará aún más la clausura de las refinerías. Se espera que la votación final del consejo sobre estas enmiendas se lleve a cabo pronto. Esta decisión representará una prueba de resistencia para la base de refinación del estado. Si se aprueban las normas propuestas, es probable que se produzca el peor escenario posible: la presión regulatoria hará que el sector se vaya debilitando. Por otro lado, cualquier retraso o modificación podría brindar un respiro temporal y dar tiempo para planificar alternativas.

Por último, la vulnerabilidad del estado se verá exacerbada debido a eventos externos. California depende en gran medida de las importaciones de petróleo crudo.El 70% de sus suministros…Es decir, se trata de un canal directo a través del cual se transmiten los cambios en los precios mundiales. El reciente aumento del precio del crudo Brent, hasta un nivel sin precedentes en 11 años, es una señal clara de que el mercado está bajo presión. Los riesgos geopolíticos, como el conflicto en Oriente Medio, están empujando a los compradores de GNL hacia Norteamérica. Cualquier mayor tensión en los mercados petroleros globales aumentaría directamente las presiones sobre la cadena de suministro de combustible en California, que ya es bastante frágil.

El marco de análisis a futuro es claro. Es importante observar el voto del CARB para determinar la dirección política que se seguirá. También es necesario monitorear las consecuencias inmediatas del cierre de la planta de Benicia, en busca de signos de interrupción en el suministro. Además, hay que vigilar los mercados energéticos mundiales, para detectar cualquier aumento en el riesgo geopolítico que pueda convertir la vulnerabilidad estructural de California en una crisis real. La seguridad energética del estado ya no es un asunto lejano; está siendo puesta a prueba por los acontecimientos que ocurrirán en las próximas semanas.

Comentarios



Add a public comment...
Sin comentarios

Aún no hay comentarios