La justificación de una política comercial más restrictiva en 2026, en medio del cambio de políticas del banco central y las dinámicas del mercado laboral.

Generado por agente de IANathaniel StoneRevisado porShunan Liu
domingo, 11 de enero de 2026, 3:40 pm ET2 min de lectura

El mercado de bonos en 2026 se encuentra en un punto de inflexión estratégico, impulsado por una combinación de políticas normalizadoras de la Reserva Federal, ajustes en el mercado laboral y presiones fiscales. Para los inversores, la oportunidad de apostar en una mayor diferencia entre los rendimientos a largo y corto plazo ha ganado importancia. Este análisis explora cómo las dinámicas monetarias y fiscales cambiantes crean un entorno favorable para tal estrategia, especialmente en un contexto de baja inflación y alto déficit.

La política monetaria y el camino hacia un curva de rendimiento más pronunciada

La reducción gradual de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal en el año 2026 es un elemento fundamental para el desarrollo del comercio.

La Reserva Federal reducirá la tasa de los fondos federales a aproximadamente el 3% para finales del año, lo que refleja una postura más moderada en respuesta al debilitamiento del mercado laboral y a la reducción de la inflación. Esto contrasta con el nivel de 3.50% del rendimiento de los bonos del tesoro a dos años a fecha de enero de 2026.En cuanto a las tasas de corto plazo, se proyecta que los rendimientos a largo plazo, como los del bono del Tesoro a 10 años, permanecerán entre el 3.75% y el 4.25%, debido a las continuas presiones fiscales y a las expectativas de inflación ligeramente superiores al objetivo del 2% establecido por la Fed.Español:

La tendencia de acentuación de la curva de rendimiento también está respaldada por la estrategia de balance del banco central. A medida que el banco central se dirige gradualmente hacia la adquisición de valores de menor plazo…

Para los bonos del Tesoro a largo plazo, esto genera presión alcista sobre las rentabilidades de los bonos a largo plazo. Esta dinámica, combinada con el enfoque cauteloso del Fed hacia las reducciones de tipos, prepara el terreno para una clásica estrategia de reducción de la duración de los bonos a corto plazo, mientras se extienden los bonos del Tesoro a medio plazo o los bonos de empresas de alta calidad.

Resistencia a la baja inflación y obstáculos fiscales

Mientras que la inflación sigue siendo un obstáculo para una reducción agresiva de las tasas de interés,

Representa una moderación significativa en comparación con los picos recientes. Sin embargo, este entorno de baja inflación coexiste con un déficit fiscal cada vez mayor. Se proyecta que Estados Unidos tendrá un déficit de 1.7 billones de dólares en el año fiscal 2026, lo cual correspondería al 5.5% del PIB.Y una deuda nacional de 38 billones de dólares. Estas presiones fiscales exigen que los rendimientos del Tesoro sean más altos para atraer a los inversores, ya que la oferta de nuevas emisiones supera la demanda.

Esta tensión entre la relajación monetaria y el endurecimiento fiscal crea una oportunidad única. Es probable que las tasas de corto plazo disminuyan, ya que la Fed prioriza la estabilidad del mercado laboral. Por otro lado, los rendimientos a largo plazo seguirán siendo respaldados por la necesidad de financiar el déficit. Por ejemplo, los bonos municipales de 20 años con calificación AA ofrecen actualmente…Un premio de 171 puntos básicos sobre los bonos corporativos comparables. Esta elevación del premio refleja la confianza del mercado en la seguridad relativa de los bonos municipales, en medio de la incertidumbre política. Además, destaca el atractivo de extender la duración de los bonos en ciertos sectores.

Posicionamiento estratégico para el año 2026

Los inversores que buscan aprovechar las oportunidades del mercado de bonos de tipo “steepener” deben dar prioridad a los valores de alta calidad y con plazos de rendimiento a medio plazo. El movimiento limitado proyectado para el bono del Tesoro a 10 años (3.75–4.25%) sugiere precaución al invertir en bonos a largo plazo.

Ofrecen un perfil de riesgo-recompensa equilibrado. Además,– Impulsado por las inversiones en tecnología e infraestructura, podría reducir los diferenciales de crédito en los sectores con fundamentos sólidos.

Los bonos municipales también merecen atención.

Los hace especialmente atractivos en un entorno de baja inflación, donde las rentabilidades reales son de suma importancia. Sin embargo, los inversores deben mantenerse vigilantes frente a los riesgos específicos, como los desafíos fiscales a nivel estatal, que podrían afectar la calidad del crédito.

Conclusión

El mercado de bonos del año 2026 presenta una situación única, donde las fuerzas monetarias y fiscales se alinean en favor de una tendencia a la baja en los tipos de interés. La Reserva Federal, limitada por los problemas de inflación, pero comprometida con la estabilidad del mercado laboral, probablemente mantendrá los tipos de interés a corto plazo bajos. Mientras tanto, un entorno de alto déficit y el aumento de la emisión de bonos del Tesoro mantendrán los rendimientos a largo plazo elevados. Para los inversores estratégicos, lo importante es aprovechar esta diferencia en las condiciones del mercado mediante una cuidadosa gestión de la duración de las inversiones y la selección adecuada de los sectores en los que invertir. Como siempre, es crucial mantener un enfoque en la calidad y la liquidez para poder enfrentar las incertidumbres que se presenten en el futuro.

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Nathaniel Stone

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